La semana infernal.
Esta semana ha sido infernal. Breve resumen (o no tan breve).
Lunes. Después de trabajar el fin de semana, le entrego a mi jefa el informe. A los diez minutos se planta en mi despacho diciendo que esto es maravilloso y que tenemos que hacer no sé qué antes de que acabe la semana y que... vamos, que el lunes volví a salir a las mil y media de la noche.
Martes. Parecido al lunes, pero además tuve que empaquetar las cosas porque al día siguiente me mudaba y comprar las cosas para hacer la sangría de la cena de Navidad del departamento.
Miércoles. Me planto con mis cosas en la oficina, hago la sangría, le mancho a Luisito la alfombrilla del ratón con sangría, me voy a mi nuevo edificio. Es una especie de residencia gigante. Me dicen que además de un estudio hay habitaciones libres, esto es: habitaciones que compartes cocina y baño con una persona. Le echo una ojo y me gusta más que lo el estudio (con cocina-salón-habitación de 19m2 todo en uno) y encima cuesta unos 150 euros menos al mes. Me quedo con la habitación, que además no tiene compañero porque hasta dentro de un par de semanas no se ocupa. Voy a la oficina, cojo mis cosas y me instalo. Ya me han comentado que en esa residencia hay pocos estudiantes, que el ambiente es tranquilo y que todo el mundo es feliz... algo le echarán al agua. Vuelvo a la oficina (diez minutos a pie) y me dice Marina, que como el frigo estaba hasta arriba ha puesto la sangría en la ventana, para que se enfríe. Efectivamente a -9ºC conseguí una sangría la mar de fresquita. Hacemos la cena de Navidad, a Luisito se le fue la pinza, Carolina flipó en colores y la Jefa se puso borracha (no tanto, como la jefa de la sección de al lado en su respectiva fiesta de la semana pasada). Cuando llego por la noche mi churri me manda un correo diciendo que han salido las listas de espera de nuestro piso de VPO y estamos a tomar por culo, pero bueno, ya veremos cómo sale eso.
Jueves. Es el día en que Luisito hace su proyecto fin de carrera o algo así. Fuimos algunos de la oficina y fue un rollo. Se me había olvidado lo que era eso. A partir del mes que viene Luisito formará parte de la plantilla. Después nos volvimos corriendo a la empresa que era la comida de Navidad general. Hubo mil discursos en norteño y yo comí triple, porque me senté con dos musulmanes y el plato principal era cerdo. A la Jefa le dieron una rosa por sus 25 años de servicio. Se sortearon ocho botellas de vino (codiciado tesoro) entre unas 200 personas que estábamos allí y una le tocó a Luisito y otra a Carolina. Esta tarde casi no había trabajo y espero que mañana tampoco, aún tengo que comprar un regalo de Navidad y algo de comer típico de aquí, aunque la comida no es algo por lo que este país sea conocido.
Son las ocho y media de la tarde y estoy muerto de sueño. Ahora mismo, todo está cubierto de una fina capa de nieve y es muy bonito, pero odio que anochezca a las tres de la tarde. A las cuatro me dan ganas de cenar y a las seis me estoy muriendo de sueño. Afortunadamente cuando vuelva de vacaciones la cosa no será tan dramática.... o eso espero.
Un abrazo muy cansado a todos.
Lunes. Después de trabajar el fin de semana, le entrego a mi jefa el informe. A los diez minutos se planta en mi despacho diciendo que esto es maravilloso y que tenemos que hacer no sé qué antes de que acabe la semana y que... vamos, que el lunes volví a salir a las mil y media de la noche.
Martes. Parecido al lunes, pero además tuve que empaquetar las cosas porque al día siguiente me mudaba y comprar las cosas para hacer la sangría de la cena de Navidad del departamento.
Miércoles. Me planto con mis cosas en la oficina, hago la sangría, le mancho a Luisito la alfombrilla del ratón con sangría, me voy a mi nuevo edificio. Es una especie de residencia gigante. Me dicen que además de un estudio hay habitaciones libres, esto es: habitaciones que compartes cocina y baño con una persona. Le echo una ojo y me gusta más que lo el estudio (con cocina-salón-habitación de 19m2 todo en uno) y encima cuesta unos 150 euros menos al mes. Me quedo con la habitación, que además no tiene compañero porque hasta dentro de un par de semanas no se ocupa. Voy a la oficina, cojo mis cosas y me instalo. Ya me han comentado que en esa residencia hay pocos estudiantes, que el ambiente es tranquilo y que todo el mundo es feliz... algo le echarán al agua. Vuelvo a la oficina (diez minutos a pie) y me dice Marina, que como el frigo estaba hasta arriba ha puesto la sangría en la ventana, para que se enfríe. Efectivamente a -9ºC conseguí una sangría la mar de fresquita. Hacemos la cena de Navidad, a Luisito se le fue la pinza, Carolina flipó en colores y la Jefa se puso borracha (no tanto, como la jefa de la sección de al lado en su respectiva fiesta de la semana pasada). Cuando llego por la noche mi churri me manda un correo diciendo que han salido las listas de espera de nuestro piso de VPO y estamos a tomar por culo, pero bueno, ya veremos cómo sale eso.
Jueves. Es el día en que Luisito hace su proyecto fin de carrera o algo así. Fuimos algunos de la oficina y fue un rollo. Se me había olvidado lo que era eso. A partir del mes que viene Luisito formará parte de la plantilla. Después nos volvimos corriendo a la empresa que era la comida de Navidad general. Hubo mil discursos en norteño y yo comí triple, porque me senté con dos musulmanes y el plato principal era cerdo. A la Jefa le dieron una rosa por sus 25 años de servicio. Se sortearon ocho botellas de vino (codiciado tesoro) entre unas 200 personas que estábamos allí y una le tocó a Luisito y otra a Carolina. Esta tarde casi no había trabajo y espero que mañana tampoco, aún tengo que comprar un regalo de Navidad y algo de comer típico de aquí, aunque la comida no es algo por lo que este país sea conocido.
Son las ocho y media de la tarde y estoy muerto de sueño. Ahora mismo, todo está cubierto de una fina capa de nieve y es muy bonito, pero odio que anochezca a las tres de la tarde. A las cuatro me dan ganas de cenar y a las seis me estoy muriendo de sueño. Afortunadamente cuando vuelva de vacaciones la cosa no será tan dramática.... o eso espero.
Un abrazo muy cansado a todos.
Comentario:
Hola Osekamy. Se me había olvidado que la semana antes de vacaciones suele ser horrible, porque siempre se quieren dejar terminadas las cosas. Es que hacía mucho que no tenía unas vacaciones de Navidad de esas de dos semanas porque normalmente siempre me tocaba trabajar. Yo también tengo ganas de pegarme un bailoteo, que es que aquí si la gente no se toca... imagínate bailar.
Felices fiestas a ti también y que no pases frío, :p
Felices fiestas a ti también y que no pases frío, :p
Comentario:
Hola niño, lo de la semana infernal creo q ha sido contagioso, dios q ganas de descansar y pillarme una buena fiesta.
Bueno, FELICES FIESTAS.
Bueno, FELICES FIESTAS.