Niño del Sur en ciudad del Norte
Pues esta es la simple historia de un chico sureño en una lejana ciudad norteña.
Sindicación
 
Vacaciones en Europa. I entrega. El Norte-Frankfurt-Köln-Hameln-Hamburg
Pues el Jueves Santo, aquí el que escribe se fue a la cama tan normal, pensando que al día siguiente había que coger un avión. Todo bien, hacía frío, pero ya está. Bueno, en realidad fue uno de los peores días de mi vida, porque estuve trabajando solo todo el día y la única persona que vi en esas 24 horas fue la chica del 7eleven que me vendió una pizza y una cocacola. Y eso fue en norteño. Cuando me levanté el viernes por la mañana estaba todo nevado. Al salir de casa para ir a coger el avión, la nieve (recién caída y bien mullidita) me llegaba hasta el tobillo. Mi barrio estaba precioso, porque está todo lleno de casitas con jardín (yo vivo en uno de los pocos edificios de la zona) y todo eso nevado parece una postal navideña. Muy cuqui.

Mi avión salió tarde porque nos tuvieron que dar un baño con un líquido rosa (supongo que sería anticongelante) y llegué con retraso, por lo que no pude coger el autobús a Colonia a tiempo. El viaje no fue malo, pero encontré a los alemanes muy rudos. Los norteños son mucho más afables, aunque sólo cuando están sobrios. En Frankfurt estaba nevando más o menos como en el Norte. Fue del aeropuerto a la estación de autobuses y cuando me percaté que no había paredes me volví al aeropuerto, bajo techo, a cenar algo. Cogí mi autobús y resulta que era el único pasajero. El conductor me dijo que debía ser porque los aviones llegaban con retraso por la nieve. Este autobús era el último, así que la peña que llegara tarde iba a tener que dormir en el hotelazo de cuatro estrellas que frente al aeropuerto. El conductor era la pera limonera, me dijo que ganaba muy poco y que iba a emigrar a Canadá o Suiza, que aún no lo sabía. Me hizo una guía turística nocturna de dos horas de bus. Estaba chulo ver los pueblecitos con sus castillos todos nevados. En el norte no hay castillos, claro. Durante el trayecto veía contínuamente señales que indicaban cómo ir a Ausfahrt. Yo pensaba que tenía que ser como la ciudad más grande de la zona o algo así, pero justo antes de preguntarle al conductor me dí cuenta de que tenía que ser otra cosa, porque al lado del nombre no ponía la distancia. El hombrecillo me amenizó el viaje con música disco (I will survive incluido) y la historia de su vida y la de su mujer. Es alemán, pero ha vivido en varios sitios del mundo, entre ellos Tailandia, donde dice que ser vivía muy bien. Me comentó que Alemania considera Mallorca como un condado más y que incluso se organizan allí casting para el OT alemán.

Cuando llegué a Colonia era casi la una de la madrugada y allí me encontré con Claudia y varios amigos suyos españoles, Pere (residente en España), Juanjo (residente en Alemania) y Silvia (residente en Alemania). Vi un poquito de la catedral, que es impresionante y luego nos fuimos a dormir. Teníamos reservada una habitación para cinco en un albergue que parecía un parking. Todo bien hasta que descubrimos que Juanjo roncaba... o que respira fuerte, según se mire. AsíN que dormí superpoco, porque encima yo en los aviones me duermo siempre una media horita y claro, luego me desvelo.

A la mañana siguiente vimos un poco más de Colonia y sinceramente lo único que valió la pena fue la catedral y ver un poco el río. Por lo demás una ciudad europea muy normalita. Cogimos el coche y fuimos dando vueltas por Alemania, pero en dirección a Hamburgo. Decidimos desviarnos un poco y comer en Hamelín, donde el flautista. El pueblo es supergracioso, con las casitas monisímas y está todo lleno de ratas. Hay pan con forma de rata, baldosas con forma de rata, figuras de ratas en los puentes, las casas, las calles, etc. Le han sacado partido al cuento. Lo recomiendo encarecidamente. Se come superbien y a un precio inimaginablemente barato (aunque cobran el agua del grifo).

Después cogimos el coche y, después de conducir bajo aguanieve (a Claudia le dio un mal rollo que te cagas) aterrizamos en Hamburgo, en casa de Juanjo. Pero eso es la historia de mañana.
 
Comentario:
Realmente si te gustan los rubios, te quieres ir de turismo sexual y no salir de tu país... Mallorca es tu destino!!!!!!

Eso, o irte con estufa bajo los pies a Estocolmo...

 
Comentario:
Mira, por lo menos te encontraste con un conductor parlanchín. A mí Colonia sí me gustó mucho.
No