Vacaciones en Europa. III entrega. Billund-Aalborg-Hirstcha-El Norte.
Bueno, pues eso, que cogimos el coche en Billund y la carretera estaba limpia, aún así, Claudia sólo me miraba y me decía cada cinco minutos "Qué bien que estas aquí, Niño, qué bien". Paramos a comer en otro pueblecito pesquero llamado Aalborg. El pueblo era un rollo y el puerto un poco feo, pero bueno, se supone que la costa es bonita. Entramos a un bar muy chungo, donde todos los clientes eran tíos cincuentones y fumadores. Había una única camarera que también fumaba y tenía cara de mala hostia. La estampa era tan deprimente que nos fuimos a una pizzería. El pueblo en general nos dio un gran mal rollo, como muy abandonado, todo muy "America profunda", pero en plan "Dinamarca profunda". No vayáis, o al menos no lo hagáis en Lunes de Pascua.
Llegamos a Hirstcha (o algo así, no recuerdo bien el nombre) que es de donde salía nuestro barquito. Paramos a un café en un sitio muy cuqui con vistas muy cuquis y gente muy cuqui. Aquello era otra cosa, se notaba que era más turístico. El puerto era algo más alegre y la gente sonreía y hablaba inglés. Sobre todo el macizorro del camarero, que pedía que me lo comiera una y otra vez. Nos dimos una vueltecilla y el pueblo este nos gusto. Cogimos el coche y nos montamos en el ferry. Los billetes los compramos por internet y Claudia tuvo la caradura de decir que éramos estudiantes.
Niño: Estamos a punto de llegar a los treinta tacos, no va a colar.
Claudia: Que sí.
Niño: Ni de coña.
Claudia: Pero si llevamos unas pintas horribles, nadie se pensará que tenemos un trabajo con el que ganarnos la vida.
Y así fue, coló. El camarote estaba regular, pero es que el ferry tiene bares y tiendas, por lo que está diseñado para consumir y consumir. Nos tomamos un Martini en un bar con pianista, que no tocaba ni cantaba nada mal. Fue un momento muy chic. Luego nos dimos una vuelta por la tienda "tax free" y me compré cuatro botellas de vino blanco a un precio razonable, que en el Norte el vino es muy caro. La discoteca no nos gustó nada, en el cine sólo ponían pelis infantiles y el restaurante era muy caro, así que cenamos en la cafetería. La comida era horrible... se notaba la influencia norteña. Nos acostamos y a la mañana siguiente, con cinco minutos de retraso nos subimos en el coche. Por supuesto, todos los norteños estaban ya montados y listos, a pesar de que tardamos más de media hora en salir.
Abrieron las compuertas, salimos y tardamos como hora y media más en llegar a casa de Claudia, porque había nevado y no pasábamos de 20km/h. En mi vida me habían pitado tanto. Le ayudé a subir las cosas a su casa, aparcó el coche y juró no volver a cogerlo hasta que se volviera a derretir toda la nieve. Yo fui a casa, dejé las cosas... y al trabajo.
Y este ha sido mi viaje. Mañana os contaré algunas cosas que han pasado en estos días, sobre todo concernientes a Soraya y un herpes labial.
Nota adicionale: contando las peripecias que nos habían pasado, me comunicaron que aquí es ilegal conducir con neumáticos de verano hasta el primero de abril. Llamé a Claudia, se lo dije y casi le da un patatús, porque aquí las multas son la caña y además su coche está ahora mismo en un status ilegal.
Llegamos a Hirstcha (o algo así, no recuerdo bien el nombre) que es de donde salía nuestro barquito. Paramos a un café en un sitio muy cuqui con vistas muy cuquis y gente muy cuqui. Aquello era otra cosa, se notaba que era más turístico. El puerto era algo más alegre y la gente sonreía y hablaba inglés. Sobre todo el macizorro del camarero, que pedía que me lo comiera una y otra vez. Nos dimos una vueltecilla y el pueblo este nos gusto. Cogimos el coche y nos montamos en el ferry. Los billetes los compramos por internet y Claudia tuvo la caradura de decir que éramos estudiantes.
Niño: Estamos a punto de llegar a los treinta tacos, no va a colar.
Claudia: Que sí.
Niño: Ni de coña.
Claudia: Pero si llevamos unas pintas horribles, nadie se pensará que tenemos un trabajo con el que ganarnos la vida.
Y así fue, coló. El camarote estaba regular, pero es que el ferry tiene bares y tiendas, por lo que está diseñado para consumir y consumir. Nos tomamos un Martini en un bar con pianista, que no tocaba ni cantaba nada mal. Fue un momento muy chic. Luego nos dimos una vuelta por la tienda "tax free" y me compré cuatro botellas de vino blanco a un precio razonable, que en el Norte el vino es muy caro. La discoteca no nos gustó nada, en el cine sólo ponían pelis infantiles y el restaurante era muy caro, así que cenamos en la cafetería. La comida era horrible... se notaba la influencia norteña. Nos acostamos y a la mañana siguiente, con cinco minutos de retraso nos subimos en el coche. Por supuesto, todos los norteños estaban ya montados y listos, a pesar de que tardamos más de media hora en salir.
Abrieron las compuertas, salimos y tardamos como hora y media más en llegar a casa de Claudia, porque había nevado y no pasábamos de 20km/h. En mi vida me habían pitado tanto. Le ayudé a subir las cosas a su casa, aparcó el coche y juró no volver a cogerlo hasta que se volviera a derretir toda la nieve. Yo fui a casa, dejé las cosas... y al trabajo.
Y este ha sido mi viaje. Mañana os contaré algunas cosas que han pasado en estos días, sobre todo concernientes a Soraya y un herpes labial.
Nota adicionale: contando las peripecias que nos habían pasado, me comunicaron que aquí es ilegal conducir con neumáticos de verano hasta el primero de abril. Llamé a Claudia, se lo dije y casi le da un patatús, porque aquí las multas son la caña y además su coche está ahora mismo en un status ilegal.
Comentario:
Podeis tapar el coche con esas preciosas fundas de color gris caca a las que son tan aficionados en España...
De todas formas, la próxima vez que pilles un tax free barato píllate un buen vodka, que necesitas menos para pillarte una buena kurda...
De todas formas, la próxima vez que pilles un tax free barato píllate un buen vodka, que necesitas menos para pillarte una buena kurda...
Comentario:
Yo también le aconsejaría que mirara lo de los neumáticos que una vez vi una multa de unos 4.500 euros, la caña. Por cierto, siento que en Dinamarca no os fuera mejor, pero es que Billund es una caca.
Comentario:
Dile a Claudi q ponga el coche en una calle q nieve mucho y así la capa de nieve le oculta el coche!