NUNCA ES SUFICIENTE
Nunca es suficiente y nada es para siempre para un tío de 27 que, además, entiende.
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Aquí lo importante no soy yo. Sobre todo porque espero conocer a mucha gente y lograr que me conozcan.
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LUNA LLENA
La luna llena le dio en la cara y se atrevió a mirarla fijamente, a pesar del miedo que tenía a ese astro tan seductor y misterioso. El paisaje pasaba ante él y para no perder detalle de cómo las pequeñas casas diseminadas y todo el valle se impregnaban de la luz azul acercó la cabeza al cristal del vagón. Sintió el frío que hacía en el exterior y fue como un golpe seco en le centro de su alma, que con los años se había ido debilitando, se hacía frágil, perdía vida...

Imaginó que tras el horizonte se encontraba el mar. Nunca antes lo echó de menos. Para él sólo era agua, vacaciones, calor, a veces incluso hastío. Pero todo había cambiado. El mar significaba alivio ahora. El agua le traía recuerdos buenos y malos. Ese líquido jugaba con su memoria y su memoria era quien jugaba con su alma y su alma con su cabeza.

Recordó la primera despedida, llena de congoja pero sin nostalgia. No se perdía nada. No entendía cómo había gente que se echaba a llorar en esas circunstancias. Simpre le gustó la aventura, pero prontó se percató de que no es igual irse que quedarse. No es lo mismo acompañar al que se va que irse, sobre todo cuando existe la seguridad de que es para no volver nunca, aunque eso no se diga, aunque eso reviente en el pecho y en el estómago, te llene los ojos de lágrimas traicioneras y te haga apretar los puños con tal fuerza que las manos de queden blancas y con las señales de las uñas hundidas en la palma.

Sin embargo fue el protagonista de muchas despedidas. Algunas forzadas, otras por decisión propia. A pesar de lo joven que era había provocado alguna lágrima, pero él también había llorado mucho.

En ese momento y en ese tren se reflejaron en el cristal del vagón, mientras la luna aún le miraba, muchos rostros y palabras, frases de amor, abrazos, algunos cuerpos con sus nombres, labios susurrantes, caricias y unas pocas mentiras. Escuchó sus reproches y los de otros. Escuchó su nombre y su alma se encogió para esconderse y apretarle la garganta.

Se descubrió llorando. Vio su reflejo cuando la luna desapareció al pasar por un túnel. El único que había en todo el trayecto. Llevó una mano al cristal porque sabía que el contacto con esa superficie helada bastaría para que su mente volviera poco a poco al tren en el que viajaba. Entonces se preguntó por qué había permitido que por su vida pasaran personas que habían escrito su nombre con fuego para que no las olvidara nunca. No sabía que eso es algo que jamás estará en sus manos evitar. No importa la experiencia porque eso es algo que no se aprende.

Al salir del túnel la luna seguía mirándole y comprendió que a pesar de las malas juagadas que le provocaba seguía siendo su amiga inseparable porque él seguía siendo un lobo solitario.

Saludos!!
 
Comentario:
¿Qué tal tu casa nueva? espero que estés muy a gusto en ella. Un abrazo, nos vemos.
 
Comentario:
La Luna llena nos influye más de lo que nos pensamos, creo yo. Eso de que hay que hacer el plantón en menguante y que los marineros están esperando la pleamar como locos para poder pasar la barra de (casi) todos los puertos sería impensable sin el influjo de la Luna. Bien pensado, estaría bien que nuestro planeta no tuviera satélite.

Pajas mentales.

Saludos.
 
Comentario:
Precioso relato, me ha gustado mucho, ¿autobiográfico? un poco seguro que sí. Un abrazo, nos vemos.
No