Mujer Lobo
Tengo una maldición,
y es que cuando amo
mi cuerpo y mi mente se transforman
y ya no soy la misma entonces.
Algo,
muy lantente dentro mío,
se despierta y me domina por completo,
perdiendo todo el contro de mí misma.
Y es que si amo,
mi corazón late más fuerte,
mi sangre se altera,
mi piel se eriza,
y crece en mí un terrible deseo,
un apetito voráz,
un incontrolable impulso
por desgarrarte la ropa y el cuerpo,
por clavarte mis largos y filosos colmillos
y beber tu sangre hasta la última gota
mientras te hago el amor desenfrenadamente,
y luego devorarte
para que al fín estés muy dentro mío
y ya no puedas salir más.
Después huyo,
por los prados, por las montañas,
llorando al viento y a la luna
la fortuna de tener tu amor
y la desdicha de que ya no estés conmigo.
¡No me ames, te haré mal, me harás mal!
Y si debo alejarme para siempre de tu vida,
con tal de que estés a salvo,
lo haré,
pues te amo demasiado,
y sólo quiero que seas Feliz.
No me ames, ¿No ves que nos haremos mal?
Yo podrés en cualquier momento devorarte,
tú podrás dispararme una bala de plata,
nos mataremos mutuamente.
El amor es una maldición para mí.
¡Huye lejos, te lo ruego, no quiero hacerte mal!
Te amo demasiado:
lloraré por no tenerte
pero seré la criatura más dichosa
con sólo saber que tú mi gran amor eres Feliz.
En tanto correré por los prados
convertida en una loba,
aullando a la luna,
llorando tu nombre,
ansiando tenerte devuelta conmigo,
amandote siempre,
deseando,
que donde quieras que te encuentres
estés a salvo,
y que seas Feliz,
porque éres y siempre serás para mí
mi único Gran Amor
y por más lejos que te encuentres
siempre habré de tenerte en mis recuerdos
hasta que la dulce muerte me de fin.
y es que cuando amo
mi cuerpo y mi mente se transforman
y ya no soy la misma entonces.
Algo,
muy lantente dentro mío,
se despierta y me domina por completo,
perdiendo todo el contro de mí misma.
Y es que si amo,
mi corazón late más fuerte,
mi sangre se altera,
mi piel se eriza,
y crece en mí un terrible deseo,
un apetito voráz,
un incontrolable impulso
por desgarrarte la ropa y el cuerpo,
por clavarte mis largos y filosos colmillos
y beber tu sangre hasta la última gota
mientras te hago el amor desenfrenadamente,
y luego devorarte
para que al fín estés muy dentro mío
y ya no puedas salir más.
Después huyo,
por los prados, por las montañas,
llorando al viento y a la luna
la fortuna de tener tu amor
y la desdicha de que ya no estés conmigo.
¡No me ames, te haré mal, me harás mal!
Y si debo alejarme para siempre de tu vida,
con tal de que estés a salvo,
lo haré,
pues te amo demasiado,
y sólo quiero que seas Feliz.
No me ames, ¿No ves que nos haremos mal?
Yo podrés en cualquier momento devorarte,
tú podrás dispararme una bala de plata,
nos mataremos mutuamente.
El amor es una maldición para mí.
¡Huye lejos, te lo ruego, no quiero hacerte mal!
Te amo demasiado:
lloraré por no tenerte
pero seré la criatura más dichosa
con sólo saber que tú mi gran amor eres Feliz.
En tanto correré por los prados
convertida en una loba,
aullando a la luna,
llorando tu nombre,
ansiando tenerte devuelta conmigo,
amandote siempre,
deseando,
que donde quieras que te encuentres
estés a salvo,
y que seas Feliz,
porque éres y siempre serás para mí
mi único Gran Amor
y por más lejos que te encuentres
siempre habré de tenerte en mis recuerdos
hasta que la dulce muerte me de fin.