"La Muerte de la Marioneta" de Victor Hugo Amarfil
Este es un lindo poema, titulado por el mismo autor "La muerte de la Marioneta" o "La Marioneta y la Hija del Mandamás". Su autor, Victor Hugo Amarfil, era un simpático y solitario ancianito, muy enfermo, y un poco abandonado por su familia, que vivía en mi edificio, y al cual solía encontarme cuando realizaba las compras. Me saludaba al pasar, caminando, con pocas fuersas, a paso muy lento, y me decía: Soy Poeta. Un buen día me regaló este poema, muy triste, por supuesto, y luego supe que lo internaron y jamás lo volvimos a ver por el barrio. Y dice así:
Entonces alguien dijo:
- Se enamoró de una flor,
y cuando llegó el otoño
murió de pena y de Amor.
Tenía un alma tan sensible
que una palabra lo mató:
fué la palabra "Ridículo"
que le dijo un espectador-.
Una noche hace tiempo,
alguien los hilos cortó,
pero como su alma estaba intacta,
su acto igual concluyó.
Así hablaban en voz baja,
en un rincón del viejo desván,
los deudos y compañeros
del cómico y alegre "Tristán":
- Mañana tal vez lleguen flores.
- O un carruaje enviarán.
- ¿Quién dice tal desatino
en este olvidado desvan?
- ¿Pero no sabe Usted que la muerte del juglar
se debió porque los hilos se dejaron de manejar,
y que Tristán está muerto y no volverá jamás?
- ¿Y quién maneja los hilos?
- La hija del Mandamás,
pero se ha enamorado
y ya no quiere trabajar.
- Entonces Tristán no ha muerto por los hilos nada más:
murió por el desengaño
de la hija del mandamás.
Mañana serán las exequías;
no se sabe quien vendrá,
total de una marioneta
-¿Quién asiste al funeral?
Victor Hugo Amarfil
Entonces alguien dijo:
- Se enamoró de una flor,
y cuando llegó el otoño
murió de pena y de Amor.
Tenía un alma tan sensible
que una palabra lo mató:
fué la palabra "Ridículo"
que le dijo un espectador-.
Una noche hace tiempo,
alguien los hilos cortó,
pero como su alma estaba intacta,
su acto igual concluyó.
Así hablaban en voz baja,
en un rincón del viejo desván,
los deudos y compañeros
del cómico y alegre "Tristán":
- Mañana tal vez lleguen flores.
- O un carruaje enviarán.
- ¿Quién dice tal desatino
en este olvidado desvan?
- ¿Pero no sabe Usted que la muerte del juglar
se debió porque los hilos se dejaron de manejar,
y que Tristán está muerto y no volverá jamás?
- ¿Y quién maneja los hilos?
- La hija del Mandamás,
pero se ha enamorado
y ya no quiere trabajar.
- Entonces Tristán no ha muerto por los hilos nada más:
murió por el desengaño
de la hija del mandamás.
Mañana serán las exequías;
no se sabe quien vendrá,
total de una marioneta
-¿Quién asiste al funeral?
Victor Hugo Amarfil
Comentario:
lindo poema gis
flo
flo