O lar de Queco
Es el pequeño mundo de un muñeco, Queco, y sus compañeras de piso lesbianas.
Acerca de
Soy Queco, el muñeco más capullo, histriónico, estireco (esto es "fino" en mi jerga) y mal hablado del mundo mundial. No soy gay así que no me dejéis mensajes de ligue que paso. Vivo con dos lesbianas, Andrea y Cat, que son la repera y si no fuera por ellas que me acogieron cuando mi antiguo dueño, un niño con una mala ostia increíble, me tiró a la calle hoy estaría en la puta basura. Si queréis escribirnos, hacedlo a : monecoqueco@mixmail.com.Gracias. Contador gratis contadorplus.com
Sindicación
 
La cárcel
Es curioso como un simple cambio de rutina te deja apreciar lo más sencillo que antes tenías...

En el mes de agosto cada noche dejo mi hogar, dulce hogar, para dirigirme a "la cárcel", una cárcel lúgubre, solitaria, donde sólo yo permanezco prisionera hasta el amanecer...

En el camino hacia " la cárcel" veo un padre que juega con su hijo a la pelota, una chica que viene con la cesta de la compra, recién salida del chollo, volteo mi cara para dar el último adiós de ese día a mi pareja que me mira desde la ventana... y sé que durante la noche, que a mí se me hace interminable, querré ser ese padre diurno, esa chica con compras o la novia perezosa matutina, que habitualmente soy...

Quiero mi sol, no amo la Luna, quiero mis nubes, no amo las estrellas, quiero mi cielo azul, no mi noche negra...Quiero la alegría del día, las gentes que caminan bulliciosas por las aceras.... Odio el pitido del camión de la basura, los gritos y las peleas de los chamos de la discoteca, las calles sombrías de ultratumba... Me gusta Drácula, su leyenda, vestir de negro, lo gótico, lo siniestro, pero, definitivamente, no he nacido con alma de vampiro...

Si Dios quiere hoy seré libre... Hoy podré, por fin, tomar cafés a media tarde, holgazanear en mis playas favoritas, leer mis libros, ver a mis amigos... y lo más importante ser compañera, espero eterna, diurna de mi novia...

 
Nadie es imprescincindible o sí?(Cat)
Esta historia es real, no la viví yo afortunadamente, pero sí un amigo, cuyo nombre no es el verdadero, por supuesto, y a quien yo conocí cuando estaba en una asociación que se "ocupaba", en la medida de lo posible, de los "sin techo". Lo que allí ves cambia tu vida para siempre.... El caso es que con este chico tuve una especial amistad porque me conmovió su historia y me conmovió él. Afortunadamente hoy está fuera de la calle, tiene su vida equilibrada, si es que se puede tener, porque la vida da unos giros que en una de ésas te pilla una cornada que te noquea... y tardas en reponerte, o no te repones...¿Por qué lo cuento aquí?... Anteayer le escribí a alguien, cuyo blog me gusta mucho (no diré quién, porque hay varios que me encantan, cada uno en su estilo, pero éste no sé por qué para mí tiene algo de mágico, como un cuento de vuelta a la niñez, supongo que ése es el sentimiento que me embarga cuando lo leo... y conecto con él por mi parte imaginativa de niña, que, gracias a Dios, no he perdido... ) El caso es que esta persona me respondió y me comentaba que en la vida nadie es imprescindible... y es, relativamente cierto, porque es verdad que la mayoría continuamos viviendo pese a las personas que vamos perdiendo, y hay que vivir porque la vida es lo único que tenemos, pero tb es verdad que a algunos el sentimiento de nostalgia, de añoranza, el dolor nos acompañará siempre, lo malo es cuando ese dolor ... ese dolor se hace tan, tan intenso, tan intenso, que lacera tu interior hasta rasgarlo indefinidamente... Esto es lo que le pasó a este chico que amó hasta el infinito y pagó un precio muy alto... Es una historia dolorosa con, afortunadamente, final feliz, porque creo que ese mismo amor que perdió lo salvó, y que ese mismo amor es el que le transmite ahora el amor que siente por la vida... Y después de este preámbulo extensísimo, allá vamos...Ésta es la historia de Juan...

Juan era un directivo medio de una ultraempresa que te cagas, podía haber llegado más alto pero no quiso porque eso suponía muchos dolores y quebraderos de cabeza y la vida le enseñó desde pequeño que lo más importante, precisamente por carecer de ellos, eran los afectos, no el trabajo, éste era para él un medio para conseguir las comodidades que quería, pero nada más... Su sueño era, como la mayoría de los paisanos de a pie, tener una familia, una mujer, niños...etc, lo típico, sólo que para él no era típico porque Juan no tuvo nunca una familia...ni padres ni hermanos...por eso, en este caso, la palabra "familia" es tan importante...

Y en éstas entra en escena Teresa... Teresa es psicóloga, una niña bien, con una vida superfácil, carrera que pagaron papá y mamá, que sacó con sobresaliente, por supuesto, máster en recursos humanos, etc, etc, etc... La niña perfecta ( y no lo digo con mala leche, al contrario, simplemente trato de imitar, para que la historia sea lo más fiel posible, el lenguaje de Juan...)...Guapa, bien vestida, bien hablada, bien de todo... Y qué pasó?... Pues lo típico, como era bien afortunada, echó su "curri" a la primera y entró a trabajar, tb a la primera, en el departamento de Juan... Se cayeron bien instantáneamente, de estas cosas que se ve inmediatamente que hay química desde el principio, no fue la típica historia de "niña bien que se enamora de chico rebelde, de vuelta de todo que cae rendido a los pies de la chica por su dulzura" ... No, no fue así, porque Juan no era, ni es así, Juan era como Teresa, todo dulzura y corazón... Pese a los palos recibidos por la vida, aprendió pronto que la amargura y la rabia no conducen a nada, y eligió el otro camino: el del optimismo, la vitalidad y el positivismo... Y así, entre trabajo y trabajo hasta las tantas, y cafés y cenas de empresa surgió, paulatinamente, un amor tranquilo, suave... Y, siguiendo el camino lógico, se fueron a vivir juntos e hicieron planes de matrimonio, familia, etc... No era un amor apasionado, pero sí que era un amor reposado, dulce, duradero, compenetrado, con sus altos y sus bajos, como todo, pero se querían, ante todo se querían y querían un futuro común... pero la vida se ve que no, que no quería (y aquí entra la parte triste, lo aviso por si alguien está demasiado susceptible y quiere abandonar)...

Y una fría mañana del mes de febrero en que Teresa cogió el coche para ir a ver a sus padres la vida decidió que ya no volvería, y que ahí... de esa forma tan abrupta, tan sin sentido, como todas las tragedias, se acababa todo... Y se acabó... Teresa, aún no se sabe muy bien por qué, (se supone que se quedó dormida, por lo menos el destino no fue demasiado cruel porque le dio la opotunidad de no sentir), perdió el control se su coche, se salió de la calzada y se mató... No se pudo hacer nada... murió en el acto...

Luego viene para Juan el tiempo de nebulosa, del no querer recordar, o del no poder, porque cuando un dolor es tan, tan intenso, el alma no lo asimila, no lo asimilará nunca, tal vez... y lo destierra al cajón de sastre donde están los recuerdos no queridos... Las llamadas, comunicando la noticia, el entierro, la fase del no creérselo, de la soledad, de la incomprensión, de la rabia, de la alienación... y de la no asimilación... Porque Juan pasó por todas esas etapas de duelo que dicen los psicólogos que pasamos cuando perdemos a alguien, pero no pudo superarlo... se quedó en la alienación y la no asimilación.... Llegó un momento en que el dolor era tan fuerte, tan fuerte, que lo ahogaba y optó por dejar de sentir, como si la cosa no fuera con él... por un pasotismo vital, ni siquiera tenía depresión... Simplemente la vida dejó de interesarle, sin Teresa, simplemente, ya no había vida, la vida que él quería ya no la tenía y la que había ahora no le producía el más mínimo interés...y pasaba por la existencia como un muerto ambulante... Perdió amigos, suegros, trabajo...dinero, piso... lo perdió todo, y le dio igual, todo le daba igual, y acabó en la puta calle... el destino de los olvidados... y allí, entre las cenizas, renació, tuvo que bajar a los infiernos para volver a subir a los cielos...

Alguien, un alma caritativa, de ésas que aún quedan muchas por el mundo, le echó una mano... Estuvo internado un tiempo... y poco a poco se fue reponiendo, no olvidando, pero si reponiendo... Teresa ya no existía, pero él sí... y a ella le hubiese gustado que él continuara su lucha, que se enfrentase a la vida como siempre lo había hecho desde que era un chaval... y eso hizo... Le encontraron un trabajo en una O.N.G. y hoy ayuda a otros, como otros hicieron con él... No se volvió a enamorar porque esa etapa la ha cerrado... Como él dice, Teresa sólo hay una y para vivir sucedáneos de Teresa mejor no vivirlos, pero tiene la vida que a ella le hubiese gustado, ayudando a otros, y es feliz, a su manera, porque aunque ella no está, es capaz de emocionarse, nuevamente, con puestas de sol, con paisajes increíbles o con un amigo ante un simple capuccino... , o sea, es capaz de emocionarse con la vida...que, cuando le da la gana es dura e implacable, pero que, aún así, nos ofrece momentos impagables, más o menos cortos, o largos, según le dé, de efímera felicidad...Teresa no está, y quizá venga una futura Teresa, o no, pero hay muchas cosas, muchas cosas, y muchas personas por las que merece la pena vivir y disfrutar... Esa fue la lección que le dejó ella... y que día a día sigue aprendiendo...
.................................................................................................................................

Para mí no hay imprescindibles, pero sí personas, como Teresa, como Juan, como tantos y tantos que se cruzan o cruzarán en nuestro camino, que dejan huella, y de los que, desafortunadamente, a veces, la vida nos deja disfrutar muy poquito...