Él y ella
Ellos eran jóvenes y se querían. Se habían conocido en la tintorería donde trabajaban, y allá entre sábanas, manteles,abrigos ( que hacía frío) habían gozado su amor...
Hasta que ella quedó embarazada y la guerra civil se lo llevó a él... Huyó por rojo a Francia y ella, de familia ultraconservadora, no tuvo el valor se seguirle...
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Cada uno por su lado. Años de entreguerras, de dureza, de hambre, de buscarse el pan con manos bravas...
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Tras la tempestad, la calma...
Él, viejo, caduco, cansado, gastado... Vuelta a España...
Ella, vieja, pero eterna, lozana, prisionera de las circunstancias...
Se reencuentran, se abrazan, se besan...
Se separan, para alejarse de esa vida bastarda y quedarse en la legítima, la que manda Dios (pobre Dios! En cuántos berenjenales le metemos). Esa vida a la que pertenecen y que no es la suya...
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Y llega el tiempo que Manrique cantaba: "nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar..." Ya la tierra los llama, los arrastra porque de la tierra vienes y en la tierra acabas...
Pero, como decía Quevedo en el (para mí) soneto amoroso más sublime de la poesía española:
"Su cuerpo dejará no su cuidado;
Serán ceniza, mas tendrá sentido;
Polvo serán, mas polvo enamorado."
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...Lo que les queda
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Él y ella eran mis abuelos, no pudieron/supieron encontrar un camino juntos, pero estoy segura de que la muerte los unió. Siempre guardaré en mi memoria su historia y siempre tendré ese sabor agridulce al recordarla, pero... fueron un ejemplo porque, pese a no cumplir su gran sueño, no vivieron jamás amargados, fueron un ejemplo de entrega y generosidad para los que les acompañaron... Esa lección, y su cariño, es lo que me queda... Besitos al cielo : )
Hasta que ella quedó embarazada y la guerra civil se lo llevó a él... Huyó por rojo a Francia y ella, de familia ultraconservadora, no tuvo el valor se seguirle...
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Cada uno por su lado. Años de entreguerras, de dureza, de hambre, de buscarse el pan con manos bravas...
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Tras la tempestad, la calma...
Él, viejo, caduco, cansado, gastado... Vuelta a España...
Ella, vieja, pero eterna, lozana, prisionera de las circunstancias...
Se reencuentran, se abrazan, se besan...
Se separan, para alejarse de esa vida bastarda y quedarse en la legítima, la que manda Dios (pobre Dios! En cuántos berenjenales le metemos). Esa vida a la que pertenecen y que no es la suya...
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Y llega el tiempo que Manrique cantaba: "nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar..." Ya la tierra los llama, los arrastra porque de la tierra vienes y en la tierra acabas...
Pero, como decía Quevedo en el (para mí) soneto amoroso más sublime de la poesía española:
"Su cuerpo dejará no su cuidado;
Serán ceniza, mas tendrá sentido;
Polvo serán, mas polvo enamorado."
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...Lo que les queda
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Él y ella eran mis abuelos, no pudieron/supieron encontrar un camino juntos, pero estoy segura de que la muerte los unió. Siempre guardaré en mi memoria su historia y siempre tendré ese sabor agridulce al recordarla, pero... fueron un ejemplo porque, pese a no cumplir su gran sueño, no vivieron jamás amargados, fueron un ejemplo de entrega y generosidad para los que les acompañaron... Esa lección, y su cariño, es lo que me queda... Besitos al cielo : )