DIARIO DE UNA AUPAIR BOLLO EN USA
¿Qué mejor para entender un país que cuidar de sus futuros votantes? E hice las maletas
Acerca de

Los Neider

Betty: La mamá. Bajita a morir. Muy amable, pero parca en palabras. Después de mi primera madre de acogida (Anne), Betty me parece el colmo del saber estar. Dice que Bush está loco.

Jeremías: El papá. Ciclotímido. Lo veo de pasada. Lleva tatu en el brazo y tiene cds de Bob Marley, así que decido que no puede ser mal tipo.

Samuel: Ya once añitos, aspirante a hombrecito, chiquitín de estatura, lo sabe hacer todo solo. Al pincipio no me hablaba. Adicto a los videojuegos. Siempre digo que su auténtica nanny es la Nintendo.

Allison: Siete años. Una princesita que me reclama constantemente para jugar juntas. Odia a las Bratz y los cuentos de princesas. Decido que me cae bien.

NumberNine: Más conocida como chacha Onthedot. Metepatas ocasional, de complexión grande. Ultima adquisición de la familia, probablemente la número nueve.
Sindicación
 
El debate
No es la primera vez que me zampo un debate presidencial de USA ni que me río un montón con los candidatos. Pero sí es la primera vez que lo hago en directo en USA, en casa de una familia americanoparlanchina, repantingada en uno de sus sofás y escuchando sus comentarios y risas. Y es que a Anne, mi madre de acogida en este divertido país, no le cae nada bien Kerry. ¿Te he dicho que es republicana conversa? Es decir, Anne tiene pasado demócrata, pero debe ser como el tabaco porque ahora no soporta ni el olor del humo y se ha hecho ultrarrepublicana, vamos, ultrabush. Muy curioso esto de la politica, el tabaco, las mujeres y las religiones, sí.
-I love this woman -me ha dicho cuando al final han salido las esposas, la cámara ha enfocado a Laura Bush, el antieros en persona, peor incluso que la insuperable Rice, y mi líbido se ha desmoronado y ha quedado seriamente dañada para varios días (todo esto en este orden). En algo sí que hemos estado de acuerdo Anne y yo: las dos pensamos que va a ganar Bush.
  • Nota: Le he preguntado a Anne si conocía a alguien que hubiera grabado el debate para verlo con más detalle y me ha soltado que conoce a los de la oficina de prensa de Bush y a un tipo que blablabla y otro que talycual. Y entonces viene caperucita y le dice al lobo feroz, ¿dónde aparcaste la moto, tío? Y la abuelita los persigue en un sidecar. Bah, desconecto. El debate y los comentarios por aquí me han dejado fatal de los nervios.
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    Recochineo puro y duro
    Hay dos tipos de personas. Las que llevan el depósito del coche lleno y las que, como yo, ya me conoces, vamos siempre a la última pregunta. Están también las que no tienen coche porque no pueden, porque no quieren o por lo que sea. Esas, claro, no tienen ningún problema, al menos no con el depósito. Yo estoy en el grupo de las agarradas y cada vez que miro la aguja me recorre un escalofrío terrible. Increíble todo lo que puede llegar a torcerse. "Aguanta, pequeño, que ya estamos", le digo al coche.
    Podría llenarlo más a menudo (el depósito, por supuesto) pero me duele gastar dólares en gasolina. Y en cualquier cosa en general, ahora que lo pienso. El caso es que hoy se me ha ido la santa al cielo y el coche ha empezado a dar trompicones.
    "Anda, On, que estas roña, amos a echarle un par de lerus a la máquina antes de que muera". Y como al pobre todoterreno le quedaba menos de un telediario, he terminado en la primera gas-station que me he cruzado (nota: no me la he llegado a cruzar).
    Mientras salía del coche me he dado cabezazos rogando al cielo, a las nubes y a los pájaros por que no estuviera el mismo gasolinero del otro día, un pive del que he pasado de hablar aquí y que me dio la tabarra en su momento. Pero sí, allí estaba waving su mano en señal de reconocimiento.
    "Bueno, los dos lerus para el carro son lo primero, On, sin eso no vas a ningún lado", me he dicho mientras entraba en la gasolinera, "espero que hoy no le dé por insistir". Carajo, pero sí que le ha dado y ha apretado tanto las tuercas que me he visto forzada a decir que no puedo ir a cenar con él porque estoy muy ocupada. "Sí, miréndote la curcunsilla, porque otra cosa".
  • Nota: Hey, ¿por qué será que últimamente sólo me tiran los tejos los tios? Una aquí haciéndose ilusiones con un destacamento de mujeres y otia, ya es muy duro esta castidad forzosa para que encima tenga que sobrellevar estoicamente el acoso y derribo del otro sexo. Supongo que así se sentirá un straight cuando va a un bar de entendidos. A mí, que peco a veces de pensar que todo el mundo entiende, me suena no obstante a recochineo puro y duro.
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    Reality bites, las mujeres prefieren a Bush
  • El Departamento de Seguridad en el Transporte (traducción de la menda) quiere tener acceso a los nombres, apellidos, dirección, teléfono y, agárrate fuerte, a la selección del menú de los viajeros de aerolíneas para contrastarlo con las listas de los terroristas. Lo de la selección del menú me fascina, querrán comprobar si preferimos cerdo o ternera. Aún necesitan consultarlo con las asociaciones de usuarios. (The Washington Post, pagina A18, 22 de septiembre de 2004).

    "We want to do this collaboratively",

    ha amenazado Justin Oberman, el director of the Office of National Risk Assessment at the Transportation Security Administration. Dicho con otras palabras:

    "Queremos joderte con tu consentimiento".

  • Dice John E. McLaughlin, el acting director de la CIA, sobre los datos de los que se disponían y la postura de susodicha agencia antes de la invasión de Irak:

    "Reasonable doesn't mean we were right".

    ¡Madre mía, qué cosas! Y se queda tan ancho. Que lo despidan.

  • Las encuestas dicen (New York Times y CBS polls) que las mujeres registradas para votar (el resto no cuenta) prefieren a Bush. ¿Más guapo? ¿Más alto? ¿Más cowboy? No sé. Desde luego, somos lo mejor y lo peor (las mujeres, digo, al menos las que están registradas). Anne, sin ir mas lejos, tiene en el coche la clásica pegatina republicana que dice

    "W [de George W. Bush] stands for women",

    y yo, ya puestos a decir mentiras, tralará, estoy por añadir con un cubo de pintura "poors, muslims, homosexuals ...", pero no creo que quepa todo lo que hay que poner.

  • "I will never be a president who just says 'mission accomplished'. I will get the mission accomplished",

    ha dicho este domingo Kerry, según The Washington Post (pagina A6, 27 de septiembre) refiriéndose a la ocasión en que Bush dio por terminada la tarea gorda en Irak.

    Y digo yo, con dos cohones, si éste es el único modo de hacer oposición que se le ocurre a la supuesta oposición de Bush en este blessed país, apaga y vámonos, que el mundo se eche a temblar.

  • "Un americano nunca te dice que no le apetece quedar contigo, te dice que precisamente ese fin de semana, believe it or not, estará out of town, que es menos creíble, pero más aceptable, me explica la amiga bollo de Piotra, ahora también amiga mía.
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    Del cuerpo de bomberos
    Entro en un bar de Richmond con camareras que mascan chicle y tienen tatuados los brazos y lo que se les ve del culo (sí, me he fijado, ¿qué pasa?). La gente fuma (es que en Washington está tan mal visto), los cocineros llevan un mandil grasiento y en la tele atrona un partido de rugbi (los americanos llaman al rugbi, fútbol: y al fútbol, soccer, son así de chulos). Es curioso pero, tras cuatro meses en el país, tengo la sensacion de estar viendo por primera vez los auténticos USA, con lavabos sucios y gente hasta el chichi de currar.
    Entra una chica con uniforme bollo (que nadie me pregunte cómo es el dichoso uniforme bollo). En su camiseta pone "Departamento del cuerpo de bomberos" o algo así. Coge un cigarro de esa manera tan bollo (y si no sabes cómo es la forma indiscutiblemente bollo de coger un piti te chinchas porque no lo voy a explicar), lo enciende y lo chupa muy particularmente. Luego me echa el humo y yo toso con admiración (y un poco de fastidio, para qué engañarte, que quedará muy sexi pero jode un rato).
    Me da un cosquilleo en la barriga. Cuate, me digo, aquí hay tomate. Pero no es tomate, no, y el cosquilleo dura el mismo tiempo que tarda un chico en entrar y soltarle un muerdo de aquí te meneas a la representante del cuerpo de bomberos. Un momento, ¿no era bollo? Malditos estereotipos. Y es que en Richmond las chicas no parecen tan Barbies como en Washington. ¿¿¿Y esa manera de coger el piti???
  • Nota: Esto de la castidad lo llevo muy mal, pero que muy mal y tengo alucinaciones. Que si la marine, la megabollo del vecindario, Valentina, ahora una bomberotorera... ¡y mañana otra vez a currar! No hay derecho, no.
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    Como la vida misma
    Un iraquí algo viejo, árabe y musulmán que vive en Chicago desde hace más de 40 años, le mandó a Ahmed, su único hijo (estudia en Francia), un email para decirle que quería plantar patatas en su jardín, pero que le resultaba imposible porque es un trabajo muy pesado para él. El email que le envió vino a ser algo así [tradución literal]:

    "Querido Ahmed: Me siento mal porque no voy a poder plantar mi jardín con patatas este año. Estoy muy viejo para arar la tierra. Si tú estuvieras aquí, todos mis problemas desaparecerían. Sé que tú levantarías y removerías toda la tierra por mí. Te quiere, papá".

    Ahmed le respondió pocos días después [traducción literal también]:

    "Querido padre: Por todo lo que más quieras, no toques la tierra de ese jardín. Ahí es donde tengo escondido aquello. Te quiere, Ahmed".

    A las cuatro de la madrugada siguiente aparecieron la policía local, agentes del FBI, de la CIA, los S.W.A.T, los RANGERS, los MARINES, Steven Seagal, Silvester Stallone y la elite del Pentagono en la casa del iraquí. Pusieron el jardín del hombre patas arriba buscando ántrax, materiales para construir bombas y cosas del estilo. Obviamente, no encontraron nada y tuvieron que irse. Eso sí, sin disculparse.
    Ese mismo día, el iraquí de Chicago recibió un email de su hijo:

    "Querido padre: Seguramente la tierra ya estará lista para plantar las patatas. Es lo mejor que pude hacer dadas la circunstancias. Te quiere, Ahmed".

  • Nota: Este texto no es mío. Le ha llegado a mi muy mejor amiga, S., vía email (anónimo) y lo transcribo (creo que es un punto) modificándolo sólo ligeramente, para quitarle ese tono de "como no se lo envies a quince personas en menos de cinco micras de segundo, un ardor te recorrera todo el cuerpo, tu sexo quedará pulverizado y no podrás volver a tener un revolcón en condiciones por lo que te queda de vida". Alea jacta est.
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    Los niños del condado de Fairfax
    No es una peli de miedo. Los niños del condado de Fairfax hacen cosas curiosas como tocar el violin o el clarinete y montar a caballo. Lorena, que tiene un oído musical paupérrimo pero se le da muy bien dar brincos, va a clases de gimnasia rítmica en lugar de jugar al tenis o dar natación. Entre eso, la catequesis, la psicóloga, el médico y yo qué sé qué más, hoy me he hecho un lío con su horario y ha perdido una hora de brincos (dígase gimnasia rítmica, aunque de ritmo, nasti de plasti).
    -Me he equivocado con el horario y tú tambien -me dice. En fin, al menos esta vez somos un binomio y la culpa queda a repartir entre dos.
    -Sí, las dos nos hemos equivocado -sintetizo.
    -Sí, pero tú también -es decir, que yo sigo siendo la más culpable en el reparto.
    -Bueno, todo el mundo comete errores -claro, el que tiene boca se equivoca.
    -Todos menos dios -me dice Lorena sin venir a cuento.
    -Sí, la próxima vez le preguntaremos a él tu horario -suelto (¿o debería decir "ella"?).
    Como dicen por aquí, I couldn't help it, pero Lorena no se ha reído, no lo ha pillado o, sospecho, le importa un comino porque sin prisa ni pausa desentona una canción con /yisus/ por aquí y /yisus/ por allá, pero sin ritmo, ¿ein?, sin ritmo alguno.
  • Nota: Dylan y Anne me pillan en medio de una de sus trifulcas. Yo no he llamado a Valentina, no me he vuelto a cruzar a la megabollo del vecindario y las hormonas se me estan quedando frías y tristes. En resumen, que estoy en medio de una minicrisis bolloperiódicas.
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    Peoculopís
    -I have to go poop.
    Tommy siempre me hace lo mismo. Mil horas en casa, se sube al coche y hala, con sed y ganas de ir al servicio.
    -Could you hold it for a while? -[intento ser amable y le pido que se aguante un poquitín].
    -No, it's really bad -[me dice que no el sinvergonzón].
    -Sorry but you will have to -[que viene a ser que no hay más tutía que el ajo y agua, majete, a joderse y a aguantarse].
    -Hahaha. I'm burping with my butt. Can you smell it? -[traducido en cristiano, en respuesta el muy bribón se está tirando más pedos que satanás].
    Abro la ventanilla y suspiro. No sé si mi nivel de inglés mejora o no y eso me preocupa. Supongo que según para qué cosas. Pero carajo, soy periodista y aunque los políticos y demás animales dicen iguales o mayores necedades que Tommy y el resultado de nuestros encuentros (ruedas de prensa o entrevistas) es el mismo (yo suspirando, riéndome por dentro y abriendo ventanillas mentales "pa" no ahogarme), creo que ellos tienen un léxico un pelín más desarrollado. Hey, pero sólo un pelín, ¿eh? Que no se diga.
  • Mi expresión favorita: Digo "Jesus Christ on a Harley" y Tommy se mea de la risa. Hoy Tommy ha aprendido a decir "cero patatero". Lorena no ha aprendido nada.
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    Cóctel de perlitas
  • Amoral: Tommy llora como un descosido y Lorena no lo soporta. Tiene que hacer algo al respecto. Es muy tarde y quiere dormir. Lorena en estos momentos tiene cuatro años recién cumplidos y Tommy solamente uno y pico. Así que coge la bandida y le pone una almohada encima. Anne llega a tiempo de salvarlo y Lorena le dice que sólo quería que dejara de llorar. Y qué mejor manera, sí señor, que asfixiarlo, así deja de llorar para siempre. Lorena tenía toda la razon del mundo. Que los Bush la protejan.
  • Brillante: El cielo está cubierto de cirros y le digo a Tommy que eso es que alguien ha peinado las nubes muy bien.
    -With a big brush I guess -me dice el jodío.
    -Sure -le respondo y ahora soy la que se imagina un gran cepillo paseándose por el cielo y peinando a las nubes revoltosas.
  • Intolerancia: Llevo a Lorena al colegio en donde les dan "clases de dios" (o así las llamo yo, porque ni me he molestado en buscar catequesis en el diccionario) y allí está la pandilla de curas y parroquianas yanquis más enervante de la historia. Yo creí que había superado ciertos prejuicios, pero los pelillos rubios de la nuca se me han erizado igual que a Lulú con los conejillos de indias.
  • Nota: Por cierto, se me olvidaba la gran perla. Aznar visita la universidad de Georgetown en Washinton y según elmundo.es afirma que "el problema de España con Al Qaeda empieza en el siglo VIII". Dice más tonterias que omito. ¿Habrase visto un fantoche más grande?
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    Objetivo: salvar a Lulú
    Tengo que decirte que la llegada de Lulú, la nueva inquilina, a la casa ha sido un golpe de aire fresco y que me ha encantado,oye. Pero a dos días de que hiciera acto de presencia, he de reconocer que temo por su vida porque Lorena la mira de un modo peculiar y la atosiga y la acosa y temo que se muera en una de éstas en que es lanzada o estrujada porque, carajo, Lulu no es tan fuerte como pudiera serlo Lorena, con sus seis añitos, hoy ya siete, y no puede defenderse, sólo gritar.
    El caso es que ahora somos once en casa: Anne, los dos niños, la aupair, los dos perros, los tres conejilos de indias, la serpiente negra y Lulú. Y mi cometido para este año está muy claro: salvar a Lulú de una muerte segura sea como sea. No exagero. Cuando Lorena la deja en paz un segundo, Lulú acude a mí en auxilio con una mirada triste y evidente y yo, sí, me muero de pena e intento hacer que se sienta mejor.
  • Nota: ¿Qué tendremos las bollos con los gatos? Es un misterio y por supuesto no son todas las bollos (mi chica ve un gato y se queda igual), pero no creo que sea sólo mito. Por cierto, tras dos días de deliberaciones, la gata se va a llamar Lulú, como ya supondrás estaba hablando de la gatita. Y me alegro porque los otros nombres que se barajaban me parecían terribles (Pearl y Faith). Bueno, yo que sé.
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    Publicidad hasta en la sopa
    Ring ring ring
    El teléfono de nuevo. Lleva así toda la mañana. En España te inundan el buzón. Aquí la publicidad ha abierto otros canales.
    -Hello? -ésta soy yo.
    -Have you seen outsiders in your neighbourhood? -dice una voz metálica y un pelín aflautada.
    Bueno, sí, todos los días pasan gente de afuera por las casas del vecindario (los de los cables, los superbomberos que son muy dados a pasearse y esos que llaman a tu puerta y te ofrecen podarte y talarte los árboles a un precio económico).
    La voz de pitiminí continúa. La entiendo a medias. Sé que es una máquina. Pero en esta ocasión no te regala unas vacaciones en Tennessee ni un nuevo TV set. Los tiros van por otro lado. La voz de electroduente me habla sobre algo agresiones sexuales y de repente soy toda cejas e incredulidad.
    La vocecita ha recitado las estadísticas de violaciones en distintas áreas (de Washington y de Virginia) como si se tratara de un versículo o una sunna y ha hablado sin más de lo importante que es la prevención de los ataques sexuales (terrorista-sexuales, diría yo). Y cuando ya ha conseguido ponerme los pelos como escarpios, me ha lanzado la oferta comercial en plan kamikaze.
    No sé por qué, pero por un momento me he transportado dos años para atrás y he visto a la administración Bush mostrándonos mapas con la localización de armas de distracción masiva, historiales de masacres, testimonios falsos y verdaderos y un puñado de argumentos mal ensamblados. Y luego, claro, he dicho fuck you a la nada y he colgado el teléfono. Y a otra cosa, mariposa.
     
    Diez maneras de no pensar en Valen
    Uno. Explicarle a Tommy que no es nada malo que el melón y las uvas tengan semillas. Es más, que es de lo más corriente... Uf, o lo era.
    Dos. Resistir la tentación de llamarla (a Valentina), por muy buena que esté. Mascar chicle.
    Tres. Tener cuidado con las ardillas, que andan revueltas y cruzan cada dos-por-tres-seis las calles sin mirar.
    Cuatro. Comprar un calzado bueno para las nevadas del invierno.
    Cinco. Conociéndome (conociendo mis debilidades), borrar definitivamente el teléfono de Valentina (mi manera de borrar las tentaciones) antes de que me dé por llamarla y quede como una pelotuda.
    Seis. Contenerme mejor cada vez que un americanoparlanchín me pregunte a qué iglesia voy los domingos (hay casi más iglesias que sucursales del McDonalds). "¿Sos boludo o qué?" no está permitido.
    Siete. Recurrir al "I don't understand" y al "I forgot it" cuando las propuestas brillantes de Anne no me interesen o no las piense cumplir, es decir, recurrir más a menudo a ciertas coletillas, hey, "bárbaro", ¿no?.
    Ocho. Evitar a las americanas locas que se te pegan en la lavandería, sobre todo si son tan horribles como la de hoy. Valentina diría "Era bárbara de feota".
    Nueve. Lavar el coche al menos una vez (una vez al año no hace daño).
    Diez. Vale, no darle más vueltas, está claro que no voy a borrar el número de Valentina y que muy probablemente incluso hasta la llamaré. Guárdarme el descaro, carajo, que es hétero (y aunque fuera trisexual, joe), compórtate Onthedot, que las hormonas no te descontrolen. Maldición, me temo que tendré que idear otra manera de no pensar en Valen.
     
    Mi gran golpe maestro
    Cena en casa de unos vecinitos. Hablan de política. Yo suelto la bomba on purpose: no distingo un demócrata de un republicano, para mí son igual de derechones. Anne y los vecinitos se descomponen en explicaciones. También en halagos a la forma de hacer política de los republicanos. Les hago creer que estoy de acuerdo con ellos.
    También hablan de lesbianas. No sé cómo surge el tema. Creo que es por la hija de Cheney y por Hillary Clinton, que parece ser que entienden. Se dedican a ridiculizarlas.
    -Yo siempre supe que Hillary lo es. No hay nada más que mirarle la cara -dice el vecinito.
    -Y con ese marido... -añade con sorna Anne.
    -¿Puedes decir si alguien lo es por la cara que tiene? -pregunto con inocencia. Y sonrío poniendo cara de Barbie rodeo, como si yo también fuera bollo, que lo soy aunque ellos no lo saben, de forma que se echan a reír y yo también (puede que me ría el doble que ellos).
    Te lo he dicho en alguna ocasión y te lo repito. No sé cómo se desarrollará lo que queda de año, pero teniendo en cuenta lo homofóbicos que son, me estoy reservando para el final mi gran golpe maestro. Será la última semana o puede que quince días antes de volver a España, aún no lo sé seguro.
    -¿Estás contenta con cómo cuidé a tus niños? -le diré a Anne-. ¿Repetirías la experiencia? Sí, ¿verdad? Pues mira, soy más bollo que un bollicao, a pesar de que no me lo notes en la cara.
    Juas, casi que la veo descomponerse. La sorpresa sería que me dijera "siempre lo he sabido", como una tía mía, aunque no, si lo supiera, ya me habría deportado.
     
    Qué grandes son los niños
    -I do hate pink -enfatiza Tommy.
    -So do I -exclama Lorena.
    ¿Cómo? ¿He oído bien? Lorena adora el rosa. ¿Por qué dice ahora que lo odia? El motivo está claro. Más que claro, trasparente. Vamos que tiene nombre y apellido: Sian McGregor, el niño afroamericano (así lo dicen por aquí) que voy a cuidar tres horillas cada lunes. Ya se sabe. Ingresos extras.
    Pues bien, Sian McGregor, según dice Lorena, es mean con ella, lo que viene a significar que no la soporta de una manera manifiesta, explícita, cosa que yo entiendo por otra parte perfectamente porque, si fuera cría tampoco la aguantaría y, probablemente, hasta se lo diría: "no te soporto".
    Hasta ahí, bien, pero es que no se queda ahí. Acto seguido la cría ha despreciado todo lo que normalmente defiende (incluso a las Bratz). ¡Vaya! Así que es eso. Por lo visto Lorena necesita ser aceptada por ese niño que la desprecia. ¡Qué curioso! Observo cómo Sian, que es mucho más picarón que Tommy, caza al vuelo la situación y la hace sufrir a lo grande con su indiferencia. ¡Qué grandes que son los niños! Y yo, por supuesto, dejo que la masacre afectiva se produzca.
  • Nota: No contenta con tener dos perros, dos niños salvajes, tres conejillos de indias, una serpiente negra y una aupair incalificable, Anne, mi madre de acogida en este extraño país, me ha dicho que mañana martes vaya a recoger un gatito para completar el cuadro. Yo, encantada con el gatuperi, of course, pero esto empieza a parecer un zoológico. Espero que se haya olvidado de la idea de los murciélagos al menos.
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    Mi propia guerra
    Como todos los domingos, Dylan, el papá de las criaturas inhumanas que cuido, se ha llevado a los nenes de paseo. Sé que ha habido una discusión gorda porque Anne, la mamá, se ha pasado la mañana mascullando en arameo. Yo paso un huevo, pero el otro día Dylan llamó por telefono y por poco se me echa a llorar.
    "Que si yo quiero mucho a mis hijos. Que si a Anne se le ha metido en la cabeza que tenemos que ir al loquero familiar y lo ha hecho vía judicial. Que si patatín patatán y que tú qué opinas", me soltó Dylan básicamente. Y yo, callada como una tumba, a ver. "Que si ellos son lo más importante que tengo en la vida y que si blablabla", siguió este hombre cowboy.
    Jo. Anne se pasará la mañana maldiciendo en fariseo y lo que tú quieras, pero desde luego me ahorra estos calentones de cabeza. A mí que me dejen. Bastante tengo ya con mis propias guerras. No quiero ser aliada de nadie. Bueno sí, de mí misma, y con eso tengo de sobra.
  • Mi guerra: Tommy ya dice "chachi piruli de la vera vera ban" con una facilidad pasmosa. Empezó como una pequeña venganza por mi parte. "¿Sois unos porculeros? Pues os vais a enterar", me dije. Así, para reírme un rato, pero lo cierto es que se me parte el corazón de ternura cada vez que Tommy se acerca y exclama abriendo mucho sus ojos azules y ágiles como delfines:
    -Watch this! This car is faster than the red car. Even than the blue. It's chachi piruli.
    -Chachi piruli what else? -le interrogo.
    -De la vera vera baaaaaaaan -canturreamos en un dueto escalofriante.
    Juas. Lorena suele mirarnos con cara de aburrimiento y de 'qué-estupidez-de-aupair-que-tengo'. Con ella tengo que depurar mis técnicas de perversión. Ni la canción de los pollitos, ni la del barquito chiquitito ni la dichosa muñeca vestida de azul sirven.
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    Mamá a la vieja usanza
    Casi lo habia olvidado. Las conversaciones teléfonicas con mi chica y con mi muy mejor amiga han hecho mella en mí, pero ha tenido que venir mi madre a remover cielo y tierra para que yo haga ademán de cuidarme.
    Fue de un modo casual. Le dije por telefono que aún tenía algunos síntomas del jamacuco que me pillé la semana pasada y no me dijo nada, pero al día siguiente ya había llamado en plan rambo a la agencia de aupairs en Madrid poniéndolos como cardos borriqueros. Y no sé bien el motivo porque, que yo sepa, la culpa de que la menda, es decir, yo, no vaya al médico es sólo mía y nada más que mía. Se lo he explicado, pero no lo ha entendido como yo. Y es que madre es única, auténtica.
    -Y llamo a la embajada si hace falta -me ha dicho.
    Y conociéndola, capaz es. "Mire usted, señor embajador, que sepa que...". Ya me la imagino. También ha puesto del color del perejil a Anne y a quien ha hecho falta para que yo me mueva (por vergüenza propia). El caso es que lo ha conseguido. He ido al médico y, al rato de discutir con ella por todo esto, me ha dado la vena sentimental y me he dado cuenta de que le importo tanto como para movilizar a medio planeta si hace falta. Y que, carajo, no hay nada como una madre, como mi madre, pero bueno, snif snif, ese es otro tema.
    -Digo la señora esa, viéndote en la cama con fiebre ya podría hacer algo -es lo más suave que me ha dicho, porque con la rabia le ha salido todos sus prejuicios antiyanquis (hey, no sé si te lo he dicho, pero madre nada en el otro extremo politico... es procastrista).
  • Yo he: ido al medico, paseado por el islote Roosevelt del Potomac, visto ciervos, perdido el rumbo en las cercanías del cuartel general de la CIA, conseguido el teléfono de Valentina, cenado con dos amigas bollos de Piotra, visto muchas peliculas, desconectado de la política por unos dias...
  • Tú has: ...
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    Que no "panda el cúnico"
    Lo del colegio de Beslan ha sido la gota que ha colmado el vaso. Anne, mi madre de acogida en este peculiar país, separó los ojos del periódico en su día sólo para decirme que en la semana de las elecciones yanquis me preparara, porque su prole se quedaba en casa y no iba al colegio, no sea que vengan los terro (añádase -ristas) y lo ataquen. Supongo que tal como lo digo suena a coña marinera, lo siento, pero Anne hablaba en serio.
    -Tengo amigos en el trabajo que van a enviar a sus hijos fuera del país esa semana -me dice.
    Bueno, esto es ya el colmo. No sé si te lo he comentado antes, pero ella trabaja para el gobierno. Me repite su decisión otra vez. To make it clear, supongo. Hey, que no "panda el cúnico", que ya me he enterado. Por lo visto, están convencidos de que en esa semana puede pasar algo gordo. Digo yo que, ya puestos, nos podríamos ir a Las Bahamas. Bueno, no, quita quita, que acaban de salir de un ciclón.
  • Nota: Hoy el condado de Fairfax ha estado bajo alerta de tornados. Por la radio te decían a qué minuto pasaba por cada sitio, como en un partido de fútbol. También te aconsejaba no estar cerca de la ventana si pasaba por tu casa. Ni abrir las puertas y ofrecerle una tacita de té. ¡Qué cosas!
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    Valentina no entiende
    ¿Te he hablado de Gertrudis, la mujer de la limpieza que es uruguaya? Pues nada, que como le digo que me aburro más que un uno, ha insistido en que salgamos. Y dirás, y dije yo también, que qué coño pretende hacer esta mujer de cincuenta y tantos para distraerme. Durante dos meses la he mareado como a un pato, pero por fin ayer me cazó y me llevó de shopping y a su casa y allí estaba la sorpresa.
    Si la supermegabollo de la piscina me quitaba el aliento, me dejaba aturdida (con la vena manolo a flor de piel) y con sólo cruzarse en mi camino, me convertía a diez religiones, esto...
    Allí sobre el sofa de la casa de Gertrudis estaba Valentina, la hija, rubia, una cuarta más alta que yo (y ya es difícil) y con unos pantalones de peto chulísimos. Al principio, a mi plin, pero cuando abrió la boca y la escuché hablar, me quedé embobada.
    -Vos no tomás ese mate dulce que es de viejas. El mate amargo sí que es bárbaro -dijo Valentina.
    ¿Qué tendré yo con los acentos que me quedé así, atontolinada? Y es que la musiquilla del uruguayo me fascina en los labios de una mujer mucho más que la del argentino, aunque claro, puede que también la culpa fuera de ella, de Valentina, con su sonrisa, su nariz y esa forma tan jodidamente 'provo' de recogerse el pelo. Por cierto, Valentina no entiende pero cuando me preguntó si quería ir a bailar la semana que viene, le dije que sí. Creo que más que bailar, me voy a mortificar.
  • Nota : Estoy felí felí, hoy ha comenzado el San Cole y los criajos han pasado fuera la mañana. Nunca pensé que me alegraría tanto de una cosa así, que empiece el año escolar, pero sí, oye, va a ser que sí.
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    Pequeño gran dictador
    Tommy tiene la cara colorada como un tomate.
    -He dicho que vengas -grita-. Ahora.
    Yo lo tengo a menos de cinco inchs (pulgadas) de mi trompa de Eustaquio y siento ese silbido tan particular que sigue a una explosión o cualquier ruido con demasiados decibelios. Anne, sin embargo, se lo pasa por el arco del triunfo, ni se inmuta y sigue hablando con Lorena.
    -Quiero que me busques este coche ahora.
    La temperatura de color de la cara de Tommy bascula entre el rojo y el morado. Lo miro con más atención. Dios, parece un pequeño gran /dikteitor/. Guardo silencio y la tensión va in crescendo. Tommy grita cada vez más y a Anne como si le soplara el viento en la oreja.
    -Mooooooom -esta vez su grito es realmente insoportable y Anne se gira sonriendo.
    -Yes, sweetie? -responde dulcemente-. That would be so cool.
    Y Anne se acerca y Tommy recupera el pálido natural de su piel y sonríe también tiernamente, como en un cuento de hadas.
    -¿Has visto como es la competición entre hermanos? -me dice Anne.
    Claro que me he dado cuenta de que los dos trataban de obtener a toda costa su atención. Joder, como todos los hermanos. Pero también me ha quedado del todo claro que Anne no le concede importancia al modo en que la prole se dirige a ella. Vamos, que de momento no se da cuenta de que está criando dos pequeños dictadores. Pero me callo como una zorra cuando me dice:
    -¿Tú qué opinas?
     
    Mala como la mala cerveza
    Me extrañaba que no hubiera sucedido antes. He caído enferma. Sí. Creo que ha sido la combinación de "comidas", niños y tormentas de rayos, los aliados del eje del mal yanqui. Pero no, no te preocupes, no ha sido nada. Al principio me acongojé cuando miré el termómetro y leí 102 grados. Luego me acordé que eran fahrenheit, así que deliré día y medio en la cama diciendo un montón de burradas (creo que se me pone la cabeza muy calentorra) y sanseacabó de momento.
    Eso sí, a Anne, mi madre de acogida en este extraño país, le tocó pasar las horas menos gratas del día con su descendencia y se percató de que efectivamente existe un problema con Lorena, y por extensión con Tommy, por lo que se fue de excursión al loquero de la familia y, para rematar, al centro comercial de shopping. Si es que es lo que ya te he dicho, que no hay remedio.
    Hey, os echo de menos. Quizás me doy cuenta de ello en los momentos en los que me siento más débil, pero tú me perdonas, ¿verdad? Ya lo sabes, mi gente es mi país.
     
    Perritos calientes y doritos
    La hora de la comida es la peor.
    -A ver, "angelitos de dios", ¿qué queréis hoy de lunch?
    Lorena dice, como todos los días, que hot dogs y Tommy señala una bolsa de doritos. A ver. Creo que estoy en la tesitura de embarcarme en la guerra de los cien años o capitular ahora que no me duele aun la cabeza...
    ¡¡¡A la guerra se ha dicho!!!
    Les hablo de las cualidades de las verduras y de la comida fresca. Omito la parte de los pesticidas y los transgénicos. No. No cuela. Luego les digo que los doritos y todas las porquerías que hay sobre la nevera no son comida de verdad, pero tampoco cuela y no me extraña. El otro día, Anne, mi mamá de acogida en este puto país, me dijo que Tommy no cenaba porque se había tomado dos bolsas de doritos y, claro, sera que huele que alimenta porque otra cosa...
    Les insinúo la posibilidad de cocinar juntos algún menú. Observo que las lentejas, mi plato preferido tras la sopa de tomate, no es muy popular. Tommy se impacienta, grita y Lorena me dice que soy un fastidio. Mira, sí, anda y que os den...
    -Anda, saca los hotdogs del congelador -pero es tarde. Ya me duele la cabeza y el bicho de Lorena tiene ese mohín horripilante en la cara, presagio de tarde borrascosa.
  • Nota: Inicio la perversión de los niños. Les enseño a decir chachi en lugar de cool. Así, al menos, me río un rato.