Doce meses más
¿Sabes lo que hacían los romanos de Asterix cuando el centurión pedía una patrulla voluntaria para inspeccionar la zona? Eso mismo he hecho yo cuando Betty, mi nueva madre de acogida en este insuperable país, me ha mirado de soslayo y ha dejado caer que quizás me interese prolongar doce meses más mi estancia con ellos, que el programa tiene esa posibilidad, salvo que, claro, yo no tenía ningún escudo a mano al que sacar brillo y los silbidos han sido mentales, para no resultar grosera.
-¿Y por qué no contratas un trabajador social? -nooooooo, no se lo he dicho, solo lo he pensado.
-El lunes hará un sol parcial jaspeado de nubes bajas y viento frío al atardecer, precipitaciones salpicadas por el condado de la Unión -tampoooooco le he dicho esto, demasiado elemental.
-I'm out of town -vaaale, es el clásico de todos los americanoparlanchines, pero aquí no encaja.
-¿Y dices que Allison tiene que vender galletitas de las girl scouts de casa en casa? -Lo admito, lo admito, no se me ha ocurrido nada mejor.
-¿Y por qué no contratas un trabajador social? -nooooooo, no se lo he dicho, solo lo he pensado.
-El lunes hará un sol parcial jaspeado de nubes bajas y viento frío al atardecer, precipitaciones salpicadas por el condado de la Unión -tampoooooco le he dicho esto, demasiado elemental.
-I'm out of town -vaaale, es el clásico de todos los americanoparlanchines, pero aquí no encaja.
-¿Y dices que Allison tiene que vender galletitas de las girl scouts de casa en casa? -Lo admito, lo admito, no se me ha ocurrido nada mejor.
La inauguración
Betty, mi nueva madre de acogida desde hace un mes en este misterioso país, me ha ofrecido ir con ella a la inauguración de una exposición colectiva en la que su madre, más de 70 años y trotamundos incansable, participa con algunas esculturas de mármol italiano. Me ha sonado todo tan pintoresco e irresistible, que no lo he dudado y he dicho que sí con los ojos cerrados y la boca muy grande.
Lo cierto es que me esperaba una exposición de craft o trabajos manuales al estilo de las exposiciones de las asociaciones de amas de casa de cierta village ibérica que no mento, pero que tú ya sabes, con exaltaciones de la maternidad, punto de cruz y bodegones a rabiar. De hecho, al entrar en la sala y encontrarme que la edad media de los y las artistas era de 65 para arriba, mi bagaje en estos menesteres me ha puesto en alerta, "¿qué has hecho, On? Ahora te esperan dos horas de jarrones, manzanas y motivos florales".
Ni que decir que me he equivocado por completo.
-¡Es que el público de Nueva York es tan distinto al de Nueva Jersey! -se ha quejado la madre de Betty dando un sorbo sibarita a su infusión de frutas y luego se ha puesto a hablar de los viajes por Europa que tiene planeados para los próximos meses. No sé. No sé. No me han hecho mucho caso, pero he podido conocer a la art-partner de la mamá de Betty, con la que comparte un estudio en Quinns. Por un momento pensé que era un jugador de rugbi (aquí football). ¡Qué funny!
-¿Y cuáles son tus gustos artísticos? -me han preguntado. ¿Dino Valls? ¡Tierra trágame! ¿Quieren una respuesta amplia y razonada o sólo rellenar el hueco del silencio? Nunca podré sentirme cómoda en estos círculos y, sin embargo, me divierten a rabiar.
Nota: Finalmente no le he comentado nada específico del cuchillo a los padres, pero sí que hemos hablado de lo que pasa dentro de la cabeza de Samuel. Yo les he dicho que estoy intentando my best. Por lo visto, está bajo medicación y no funciona muy bien. Veo que Romu, mi amiga de Maryland, ha captado perfectamente la situación, que no es nada frívola, a pesar de mi manera de relatar los acontecimientos. Descubro que debo enfocar de otra manera mi relación con Samuel.
Lo cierto es que me esperaba una exposición de craft o trabajos manuales al estilo de las exposiciones de las asociaciones de amas de casa de cierta village ibérica que no mento, pero que tú ya sabes, con exaltaciones de la maternidad, punto de cruz y bodegones a rabiar. De hecho, al entrar en la sala y encontrarme que la edad media de los y las artistas era de 65 para arriba, mi bagaje en estos menesteres me ha puesto en alerta, "¿qué has hecho, On? Ahora te esperan dos horas de jarrones, manzanas y motivos florales".
Ni que decir que me he equivocado por completo.
-¡Es que el público de Nueva York es tan distinto al de Nueva Jersey! -se ha quejado la madre de Betty dando un sorbo sibarita a su infusión de frutas y luego se ha puesto a hablar de los viajes por Europa que tiene planeados para los próximos meses. No sé. No sé. No me han hecho mucho caso, pero he podido conocer a la art-partner de la mamá de Betty, con la que comparte un estudio en Quinns. Por un momento pensé que era un jugador de rugbi (aquí football). ¡Qué funny!
-¿Y cuáles son tus gustos artísticos? -me han preguntado. ¿Dino Valls? ¡Tierra trágame! ¿Quieren una respuesta amplia y razonada o sólo rellenar el hueco del silencio? Nunca podré sentirme cómoda en estos círculos y, sin embargo, me divierten a rabiar.
El cuchillo
A ver. Toda paciencia tiene un límite. Escribo en caliente y muy malhumorada, que conste, pero es no soy psiquiatra, ni siquiera psicóloga, y no sé qué interpretación darle a lo siguiente. Quiero pensar lo mejor, pero no sé qué puede ser lo mejor en este caso.
Samuel tiene que esperar a que su hermana termine en el servicio y se dedica a danzar en la cocina. Toma uno de los cuchillos que hay sobre la mesa. Se queda mirándolo de un modo un tanto fanático. ¿Qué pasará por su cabeza? Le sugiero que lo deje, pero acto seguido abre el cajon de los cubiertos y escoge uno afilado. Mira la punta. Le sugiero que lo devuelva a su sitio para que no se haga daño. De repente, me veo manteniendo la distancia. ¿Tengo miedo? Sí. Tengo miedo. No sé qué coño pasa por su cabeza y no quiero ser ninguna mártir de la causa aupair. ¿Se trata de un aviso simplemente? ¿Es sólo una ampliación del puto juego de la playstation? ¿De qué va el mocoso éste? ¿Por qué busca intimidar? ¿Una manera de llamar la atención? ¿No podrá tirarse pedos como Tommy? ¿Debería hablar con los padres? ¿Cambiar de nuevo de familia? Samuel devuelve el cuchillo al cajón y luego se dedica a discutir por cualquier cosa.
Samuel tiene que esperar a que su hermana termine en el servicio y se dedica a danzar en la cocina. Toma uno de los cuchillos que hay sobre la mesa. Se queda mirándolo de un modo un tanto fanático. ¿Qué pasará por su cabeza? Le sugiero que lo deje, pero acto seguido abre el cajon de los cubiertos y escoge uno afilado. Mira la punta. Le sugiero que lo devuelva a su sitio para que no se haga daño. De repente, me veo manteniendo la distancia. ¿Tengo miedo? Sí. Tengo miedo. No sé qué coño pasa por su cabeza y no quiero ser ninguna mártir de la causa aupair. ¿Se trata de un aviso simplemente? ¿Es sólo una ampliación del puto juego de la playstation? ¿De qué va el mocoso éste? ¿Por qué busca intimidar? ¿Una manera de llamar la atención? ¿No podrá tirarse pedos como Tommy? ¿Debería hablar con los padres? ¿Cambiar de nuevo de familia? Samuel devuelve el cuchillo al cajón y luego se dedica a discutir por cualquier cosa.
Tratamiento especial para Allison
Otras aupairs de la zona (el pabellón austriaco) me lo han confirmado sin preguntarles nada. Los chicos de esta zona del país no son tan largos ni avispados como los de otras. En un primer momento pensé que mi familia de acogida era un caso aislado, pero parece ser que no, que en el condado de la Unión el coeficiente intelectual está muy por debajo del del condado de Fairfax.
Y digo yo: ¿será porque en el condado de la Unión sólo comen pasta, comida de lata y líquidos de colores que llaman por ejemplo punch y eso los debilita? ¿Tendrá que ver que en el condado de Fairfax las aguas del Potomac estaban podridas de plomo (a la salud del tito Bush) y eso les daba cierto añadido? ¿Acaso es la nieve de Nueva York, que nubla a los niños?
Ya sé. Quizás mi tratamiento especial con Allison no tenga que empezar con cuentos matemáticos ni con el cuatro en raya, sino con un potaje de lentejas, un vaso de agua mineral, una promesa incumplida de escaparnos a Miami y una colleja a lo Amparo Baró cada vez que se le vaya el santo al cielo.
Teniendo en cuenta esto del coeficiente intelectual, me pregunto de qué color habrá sido el voto de las pasadas elecciones en cada uno de los condados? Mmmm.
Nota: Hablo con las amigas bollo de Piotra, también amigas mías, y me comentan irritantes historias sobre los "christian wackos" de este país. Quedo con la chupipanda de aupairs de la zona. Ni me divierto, ni me aburro, cero grados. Planeo escapada a tutiplén a NY (asociaciones, librerías, tugurios y.... puede que estudio antropológico de la farándula bollo de la noche).
Y digo yo: ¿será porque en el condado de la Unión sólo comen pasta, comida de lata y líquidos de colores que llaman por ejemplo punch y eso los debilita? ¿Tendrá que ver que en el condado de Fairfax las aguas del Potomac estaban podridas de plomo (a la salud del tito Bush) y eso les daba cierto añadido? ¿Acaso es la nieve de Nueva York, que nubla a los niños?
Ya sé. Quizás mi tratamiento especial con Allison no tenga que empezar con cuentos matemáticos ni con el cuatro en raya, sino con un potaje de lentejas, un vaso de agua mineral, una promesa incumplida de escaparnos a Miami y una colleja a lo Amparo Baró cada vez que se le vaya el santo al cielo.
Teniendo en cuenta esto del coeficiente intelectual, me pregunto de qué color habrá sido el voto de las pasadas elecciones en cada uno de los condados? Mmmm.
What's the point?
No te diré que lo disculpo, pero sí que lo entiendo. La rabia mal contenida de Samuel contra el mundo mundial debe tener su explicación en algún punto distante de su pasado (¿una aupair que le hacía mal la cama? ¿una nanny llena de granos que lo besuqueaba con pasión y sin compasión? ... Yo qué sé). Y es que, como ya sabes, éste es un país en que te machacan constantemente con esa cosa llamada éxito y con tener un espíritu positivo y el pobre, espíritu espíritu, no sé, pero de positivo nada de nada. Digamos que cualquier muestra de amabilidad lo exaspera.
Pero yo lo entiendo, ya te digo. Cada vez que los recojo del cole, por ejemplo, y me topo con todas esas mamás cargadas de churumbeles hiperactivos, pero con caras terriblemente sonrientes y al borde de un colapso orgásmico de felicidad, me quedo pensativa: a ver onthe, que están recogiendo a los críos, no disfrutando de una sesión de jacuzzi, intenta hallar una explicacion lógica porque ya podrían darse (y darme) un respiro y fruncir un poco el ceño, digo yo, que a estas alturas no tienen por qué intentar convencer a nadie de lo felices que son. What's the point about picking these kids up? Nada, como "American Beaty".
Y si quieres ser todo un hombrecito, como es el caso de Samuel, supongo que en vez de mondarse de risa como hago yo y saludarlas y decirles "soooooooo how are you doing?", lo más normal es maldecir en arameo. O eso quiero pensar.
Alegría visual: Ahora que la tormenta ha amainado y hasta el miércoles o jueves no caerá mucha más nieve, me arrepiento de no haber soportado la cola del sábado para ver a las chicas de The L World. Me quedo con este placer visual, juas.
Pero yo lo entiendo, ya te digo. Cada vez que los recojo del cole, por ejemplo, y me topo con todas esas mamás cargadas de churumbeles hiperactivos, pero con caras terriblemente sonrientes y al borde de un colapso orgásmico de felicidad, me quedo pensativa: a ver onthe, que están recogiendo a los críos, no disfrutando de una sesión de jacuzzi, intenta hallar una explicacion lógica porque ya podrían darse (y darme) un respiro y fruncir un poco el ceño, digo yo, que a estas alturas no tienen por qué intentar convencer a nadie de lo felices que son. What's the point about picking these kids up? Nada, como "American Beaty".
Y si quieres ser todo un hombrecito, como es el caso de Samuel, supongo que en vez de mondarse de risa como hago yo y saludarlas y decirles "soooooooo how are you doing?", lo más normal es maldecir en arameo. O eso quiero pensar.
The L World
Una, que ha sido bollo desde que nació, nunca ha tenido ídolos en la adolescencia, ni mitos televisivos ni modelos de referencia claros ni nada de nada, porque ya me dirás tú el encanto que podía encontrar en las heterochicas de Sensación de vivir, Melrose Place y demás heteroseries con que me machacaron desde que nací, que vaya tela lo que tenemos que aguantar las bollos, así que cuando salió la serie The L World, siendo todo lo criticable que es desde muchos puntos de vista, pues me alegré bastante, qué quieres que te diga.
El caso es que supe que este sábado las chicas de The L World firmaban en Rockefeller Plaza de dos a cuatro, así que, cual adolescente histérica, agarré la cámara, me puse mis galas más bolleriles y partí para allá bajo las condiciones metereológicas más adversas.
Coincido con mi chica y con mi muy mejor amiga en que, de todas las chicas de The L World, las más atractivas son Shane y la barwoman. Así que no me importaba nada, ni el casi medio metro de nieve, ni el viento que la acompañaba, Shane y la barwoman lo merecían.
Con esa idea prepúber iba cuando me encontré con la mayor cola de bollos nunca antes vista (ni raves ni leches). Ya sabes, Nueva York, todas las razas, colores, tamaños y estilos dispuestos en una línea sin fin infinitamente peor que las que se montan en el Camp Nou, en la Fnac o en el Madrid Rock, un deleite para la vista que ya me hacía falta, sí señora, pero también una gran faena. Por lo visto, algunas llevaban desde las seis de la mañana esperando.
Y digo yo, ¿estamos locas, chicas? Mi espíritu adolescente duró los cuarenta minutos que aguanté en la cola bajo la tormenta de nieve. Hey, con todo el dolor de mi alma, me perdonas pero ya no estoy para estos trotes. (Snif snif). Vaya adolescente de mierda que estoy hecha.
Nota de ultimísima hora: No sé cómo lo hice, pero lo cierto es que la psyco aupair que me perseguía no ha vuelto a dar señales de vida. ¿Estará atrapada bajo un alud de nieve? Me temo que el jueves nuestra querida e incompetente descoordinadora local planea un cluster de estos en donde nos juntan a todas para vernos las caras más de lo que ya nos las vemos, así que me la encontraré de nuevo waving her hand. grrrrrrrrrrrrr Cielos, ¿qué excusa pondré para escaparme esta vez?
El caso es que supe que este sábado las chicas de The L World firmaban en Rockefeller Plaza de dos a cuatro, así que, cual adolescente histérica, agarré la cámara, me puse mis galas más bolleriles y partí para allá bajo las condiciones metereológicas más adversas.
Coincido con mi chica y con mi muy mejor amiga en que, de todas las chicas de The L World, las más atractivas son Shane y la barwoman. Así que no me importaba nada, ni el casi medio metro de nieve, ni el viento que la acompañaba, Shane y la barwoman lo merecían.
Con esa idea prepúber iba cuando me encontré con la mayor cola de bollos nunca antes vista (ni raves ni leches). Ya sabes, Nueva York, todas las razas, colores, tamaños y estilos dispuestos en una línea sin fin infinitamente peor que las que se montan en el Camp Nou, en la Fnac o en el Madrid Rock, un deleite para la vista que ya me hacía falta, sí señora, pero también una gran faena. Por lo visto, algunas llevaban desde las seis de la mañana esperando.
Y digo yo, ¿estamos locas, chicas? Mi espíritu adolescente duró los cuarenta minutos que aguanté en la cola bajo la tormenta de nieve. Hey, con todo el dolor de mi alma, me perdonas pero ya no estoy para estos trotes. (Snif snif). Vaya adolescente de mierda que estoy hecha.
Actually
Todos los idiomas tienen palabras trampa. En el americanoparlanchín, la palabra que más temo es "actually" porque encierra todo un mundo de posibilidades para que los niños te toreen a sus anchas. Verónica por aquí, verónica por allá. Hoy es sin duda un día "actually". Pasa and help yourself:
-I want some milk -me dice Allison.
Allá va NumberNine, servidora, más veloz que un rayo, ágil como un guepardo, audaz como ella sola, abre el frigo, agarra la garrafa de leche, la planta en la línea visual entre Allison y el televisor y le dice:
-Ok, let's see. You tell me when it's done.
Allison mira su vaso y observa cómo el líquido elemento lo llena.
-Actually I want black milk -suelta cuando su cup está a punto de rebosar. Inspiren, expiren. Inspiren, expiren. Agarro la chocolate milk y le digo.
-Never minds, easy as pie -e inicio el vertido a lo Aznarcollar en un nuevo vaso observándola de reojo. Allison ni corresponde, pero cuando estoy por llegar a los bordes me mira, se toma su tiempo y me dice:
--Actually I just want two fingers -atención, no uno ni tres, sino dos.
Demonios, inspiren, expiren. Inspiren, expiren. Miro a Samuel, saco sus dos gofres de la tostadora, se los pongo delante de la napia.
-I just want one waffle. And no butter -me dice. También sin mirar. ¿Esto qué es? ¿Una conjura judeomasónica? ¿Y qué hago con el otro gofre?
-Mira, majo, actually te lo pones de sombrero, con o sin butter -pero claro, esto sólo lo pienso.
Nota: Cada vez que nieva me acuerdo de la historieta del diario de un cubano. El sábado, mañana, las chicas de The L World estarán firmando en NY, ¿adivinas quién irá a mirar y admirar de primerita mano? Ay, Onthe, que te pierdes.
-I want some milk -me dice Allison.
Allá va NumberNine, servidora, más veloz que un rayo, ágil como un guepardo, audaz como ella sola, abre el frigo, agarra la garrafa de leche, la planta en la línea visual entre Allison y el televisor y le dice:
-Ok, let's see. You tell me when it's done.
Allison mira su vaso y observa cómo el líquido elemento lo llena.
-Actually I want black milk -suelta cuando su cup está a punto de rebosar. Inspiren, expiren. Inspiren, expiren. Agarro la chocolate milk y le digo.
-Never minds, easy as pie -e inicio el vertido a lo Aznarcollar en un nuevo vaso observándola de reojo. Allison ni corresponde, pero cuando estoy por llegar a los bordes me mira, se toma su tiempo y me dice:
--Actually I just want two fingers -atención, no uno ni tres, sino dos.
Demonios, inspiren, expiren. Inspiren, expiren. Miro a Samuel, saco sus dos gofres de la tostadora, se los pongo delante de la napia.
-I just want one waffle. And no butter -me dice. También sin mirar. ¿Esto qué es? ¿Una conjura judeomasónica? ¿Y qué hago con el otro gofre?
-Mira, majo, actually te lo pones de sombrero, con o sin butter -pero claro, esto sólo lo pienso.
Nieva, luego hace frío
Conversación telefónica con mi chica. Colgamos. Miro alrededor: la cocina. Fuera el mundo se ha vuelto blanco porque ha nevado. Hacía tiempo que no me sentía tan triste. Algo no encaja (¿yo?). Estoy blanca. El domingo está prevista una tormenta de nieve que cubrirá al menos dos o tres pies y el lunes los críos no irán al colegio. Una mamá del vecindario me ha ofrecido cuidar de críos extras y le he dicho que sí. Hoy es un día defragmentado para mí, pero sigo diciendo sin vacilar "how are you doing?". Menuda cara de idiota pongo. Hey, preciosa, puede que tu voz nunca quiebre el silencio. Las señales de tráfico desaparecen bajo los copos. ¿Adónde iré ahora que no lo pone?
Las más buscadas
Hoy, por fin, Samuel ha verbalizado, palabra de Samuel, alabado sea, sus gustos y disgustos conmigo.
-I don't like you -me ha dicho. Vaya. Todo porque no le dejo hacer su voluntad cuando no puede ser porque no puede ser y además es imposible, que decía alguien.
-You know what? I don't care if you don't like me -a ver, claro que me importa pero el chaval lo que tiene es una perreta. Tommy y Lorena, los críos que cuidaba anteriormente, eran mucho más pasionales ("I hate you", me decían), pero también menos sinceros.
El resto del día, entiéndase, las dos horas en las que hemos coincidido tras el cole, Samuel ha estado tarareando la banda sonora de 'Stars war' y gritando "damn it!" cada vez que su elfo, hombre o enano no atinaba con el trol de turno en la playstation. Un show de lo más freakie!
Nota: He descubierto una agencia de aupairs que cuelga en la red una página para que las familias se quejen de sus aupairs y así poder elaborar una lista negra de aupairs, todo muy eficaz y usasiano. Pongamos, "las más morosas, las más buscadas, las más odiadas". Los ejemplos que ponen para rellenar el formulario suelen ser de sudamericanas y centroamericanas... Sin comentarios.(http://www.greataupair.com/blacklist_post.cfm/type/1/locatorid/286237). Ya puestos a ser así de mezquinos, tendrían que hacer una lista negra de familias, porque, hey, vaya tela marinera.
-I don't like you -me ha dicho. Vaya. Todo porque no le dejo hacer su voluntad cuando no puede ser porque no puede ser y además es imposible, que decía alguien.
-You know what? I don't care if you don't like me -a ver, claro que me importa pero el chaval lo que tiene es una perreta. Tommy y Lorena, los críos que cuidaba anteriormente, eran mucho más pasionales ("I hate you", me decían), pero también menos sinceros.
El resto del día, entiéndase, las dos horas en las que hemos coincidido tras el cole, Samuel ha estado tarareando la banda sonora de 'Stars war' y gritando "damn it!" cada vez que su elfo, hombre o enano no atinaba con el trol de turno en la playstation. Un show de lo más freakie!
La psyco aupair
Lo malo del condado de la Unión es que todo, y aquí están incluidas las aupairs como yo, absolutamente todo, queda a mano, así que si por casualidad tienes la misma mala suerte que la menda y das con una aupair de esas pesadas que no se te despegan, esto puede convertirse en una pesadilla.
Dingdong. Llaman a la puerta. Es la mejicana que miente compulsivamente. Tras este fin de semana, había decidido cortar amarras con ella porque, ya sabes, no aspiro a santa y que me mareen me divierte un rato, pero sólo un rato. No me apetece ser ni la mamá ni la psicologa de nadie.
-Qué bueno que viniste -le saludo. (A mala hora te di mi dirección).
-Fíjate pues que tengo el dentista acá al lado y... -y pasa adentro al mismo tiempo. Ok. Ok, Onthe, te colaron un gol, ¿ahora cómo das a entender que lo que te apetece es que se vaya?
-¿Qué hiciste ayer? -me pregunta. Pero no sólo eso. En menos de cinco minutos me hace el padrón:
-Nombre. Edad. Religión. A qué hora saliste. A qué hora entraste. Con quién.
Y una, que a estas alturas tiene cinco másters en escapismo, le da una de cal y otra de arena. La chamaca anda mosqueada porque ayer la menda, On, yo, tenía ganas de pasarlo bien por lo que le di calabazas y quedé sólo con la salvadoreña.
-No te me pongas celosilla -estoy a punto de decirle, pero me callo no sea que le dé alguna obsesión y luego me siga por las calles y me llame a horas inconfesables. O peor. ¿Y si se me planta todos los días en mi casa? Porque eso es lo que lleva haciendo desde el viernes pasado. Y es que lo malo de ser muy abierta en un principio es que luego hay que ser muy cerrada en un final. ¿Cómo deshacerse de una aupair psicópata de una manera diplomática?
Dingdong. Llaman a la puerta. Es la mejicana que miente compulsivamente. Tras este fin de semana, había decidido cortar amarras con ella porque, ya sabes, no aspiro a santa y que me mareen me divierte un rato, pero sólo un rato. No me apetece ser ni la mamá ni la psicologa de nadie.
-Qué bueno que viniste -le saludo. (A mala hora te di mi dirección).
-Fíjate pues que tengo el dentista acá al lado y... -y pasa adentro al mismo tiempo. Ok. Ok, Onthe, te colaron un gol, ¿ahora cómo das a entender que lo que te apetece es que se vaya?
-¿Qué hiciste ayer? -me pregunta. Pero no sólo eso. En menos de cinco minutos me hace el padrón:
-Nombre. Edad. Religión. A qué hora saliste. A qué hora entraste. Con quién.
Y una, que a estas alturas tiene cinco másters en escapismo, le da una de cal y otra de arena. La chamaca anda mosqueada porque ayer la menda, On, yo, tenía ganas de pasarlo bien por lo que le di calabazas y quedé sólo con la salvadoreña.
-No te me pongas celosilla -estoy a punto de decirle, pero me callo no sea que le dé alguna obsesión y luego me siga por las calles y me llame a horas inconfesables. O peor. ¿Y si se me planta todos los días en mi casa? Porque eso es lo que lleva haciendo desde el viernes pasado. Y es que lo malo de ser muy abierta en un principio es que luego hay que ser muy cerrada en un final. ¿Cómo deshacerse de una aupair psicópata de una manera diplomática?
¿Cuestión hormonal?
Pasé el día en Nueva York, como ya te dije, pero no sola. A última hora del sábado, a eso de entre las dos y las tres de la mañana, se agregó a la excursión el pabellón latino de la zona, por lo que NY estuvo bien pero muy limitado a lo de siempre. Nada de Greenvillage ni sitios locos. En lugar de eso, el puto shopping, Time Square, Empire State y demás sitios comunes.
Allí estábamos, en mitad de las calles heladas, una mejicana aficionada a quedar con distintas personas en distintos lugares y a la misma hora (la pobre se hace uno líos tremendos para mentirnos a todos a la vez), una salvadoreña muy maja que llama a sus padres de acogida "el señor" y "la señora" y yo, NumberNine, aspirante a humo, bajo dos gorros, dos pares de guantes, un jersey de lana de llama, chamarra, leotardos y varios estratos de calcetines, rodando mas que caminando por la Sexta Avenida y la calle Broadway.
Mirábamos al cielo entre los rascacielos y las promesas de los luminosos y nos decíamos: "mientras no nieve...", porque, no sé si te lo he dicho antes, pero aquí todo se concibe a lo grande: los edificios, los cafés, los coches, los culos, los vientos, la ropa y, también, claro, las nevadas (¿y los sueldos?). Y eso era lo último que queríamos y lo último que sucedió cuando ya nos batimos en retirada, una increíble cortina de nieve sobre el condado de la Unión.
Momentazo Samuel: Hoy que es el día de Martín Luther King, los críos no han ido al cole, por lo que hoy, tras dos semanas de estar aquí, he tenido lo que considero el primer día de trabajo. En mi haber se quedan tres idiot, un fucking idiot, un jerk y un fucking jerk a cargo de Samuel. Hasta ahí bien. Pero también he visto un brillo de violencia en sus ojos (y en sus manos), por lo que la menda ha llamado a la madre (y al rato ha aparecido). En favor del chaval diré que, al igual que Anne, mi anterior madre de acogida, no sabe cómo expresar sus emociones, es decir, no sabe cómo dar salida a esa rabia hacia lo que le rodea. ¿Será sólo una cuestión hormonal o algo más?
Allí estábamos, en mitad de las calles heladas, una mejicana aficionada a quedar con distintas personas en distintos lugares y a la misma hora (la pobre se hace uno líos tremendos para mentirnos a todos a la vez), una salvadoreña muy maja que llama a sus padres de acogida "el señor" y "la señora" y yo, NumberNine, aspirante a humo, bajo dos gorros, dos pares de guantes, un jersey de lana de llama, chamarra, leotardos y varios estratos de calcetines, rodando mas que caminando por la Sexta Avenida y la calle Broadway.
Mirábamos al cielo entre los rascacielos y las promesas de los luminosos y nos decíamos: "mientras no nieve...", porque, no sé si te lo he dicho antes, pero aquí todo se concibe a lo grande: los edificios, los cafés, los coches, los culos, los vientos, la ropa y, también, claro, las nevadas (¿y los sueldos?). Y eso era lo último que queríamos y lo último que sucedió cuando ya nos batimos en retirada, una increíble cortina de nieve sobre el condado de la Unión.
Lo mejor y lo peor
Después de un par de semanas por aquí, hay tres cosas que me han quedado claras. La primera es que después de la tormenta siempre llega la calma, vamos, que quitando las excentricidades de Samuel, aquí la vida es muy relajada. Trabajo apenas tres horas al día y el resto de las aupairs, que trabajan entre diez y doce horas, me miran con envidia. ¿Querrían que estuviera igual de explotadas que ellas? Que se chinchen.
La segunda tiene precisamente que ver con el número de aupairs que hay en esta pequeña ciudad del condado de la Unión (casi 200), por lo que es inevitable encontrármelas en el Starbucks, en el cine, en el cole y hasta en el supermercado, cuando no de paseo por mi calle.
De momento no me agobio, pero presiento que dentro de nada pasaré a formar parte del entramado de culebrones y momentos maripilis que se suceden cada vez que nos juntamos más de una persona, sobre todo, y que alá, gehová y quien sea me perdone, cada vez que nos juntamos más de una fémina, que ya lo dice mi madre, las mujeres podemos ser de lo peor, y ya lo digo yo también, que al mismo tiempo podemos ser de lo mejor (jijiji).
Lo tercero es que, momento sentimental, le estoy cogiendo afecto a Allison, la princesita, (con lo poco que me gustan los críos no me puedo creer) y me he propuesto despertarle un poco la chispa. Y es que me parece increíble lo atrasada que está para cosas elementales que hasta Tommy, el crío de cuatro años, hacía con los ojos cerrados.
Nota El domingo me voy de excursión a Nueva York. Pisaré fuerte en Greenvillage, ejem... A mi chica: vos sabés que miro y admiro, pero no toco (jijiji).
La segunda tiene precisamente que ver con el número de aupairs que hay en esta pequeña ciudad del condado de la Unión (casi 200), por lo que es inevitable encontrármelas en el Starbucks, en el cine, en el cole y hasta en el supermercado, cuando no de paseo por mi calle.
De momento no me agobio, pero presiento que dentro de nada pasaré a formar parte del entramado de culebrones y momentos maripilis que se suceden cada vez que nos juntamos más de una persona, sobre todo, y que alá, gehová y quien sea me perdone, cada vez que nos juntamos más de una fémina, que ya lo dice mi madre, las mujeres podemos ser de lo peor, y ya lo digo yo también, que al mismo tiempo podemos ser de lo mejor (jijiji).
Lo tercero es que, momento sentimental, le estoy cogiendo afecto a Allison, la princesita, (con lo poco que me gustan los críos no me puedo creer) y me he propuesto despertarle un poco la chispa. Y es que me parece increíble lo atrasada que está para cosas elementales que hasta Tommy, el crío de cuatro años, hacía con los ojos cerrados.
Los otros
Una, que se ha forjado cierta fama institutera jugando al cuatro en raya, lo pasa ciertamente mal cuando Samuel o Allison son incapaces de ver jugadas muy elementales.
-You blocked me! -me dice.
-Of course, I did it. But what is the next if you move now there? -le pincho.
Me he propuesto conseguir que Allison anticipe un par de mis movimientos mentalmente, pero lo tengo muy difícil desde el momento en que no es capaz de jugar anticipando los suyos propios. Tengo la sensación de que Allison, además de ser una princesita encantadora, es muy lenta. No sé si le pido mucho o no. Lorena, con la misma edad, era un desastre emocional, pero tenía mucha chispa y pillaba todo al vuelo, más de lo que a mí me hubiera gustado.
Nota:Podría contarte mil historias, pero lo cierto es que mi relación con los padres es aún más inexistente que con los críos. Cuando Jeremías, mi padre de acogida en este curioso país, llega a casa, Numbernine, es decir yo, la menda, se retira en barrido. Sssszip, sszap, y ya estoy en mi zulo. A veces no los veo en un día entero. Como en Los otros, los escucho en las plantas de arriba y sé que comen porque desaparecen latas de raviolis, el zumo de naranja baja de nivel y básicamente porque no mueren.
Nota: Me lo pase bien con el grupo de aupairs, más que nada porque iba predispuesta a reírme, pero con 26 tacos sigo siendo la abuela de la zona. ¿Qué narices hago aquí?
-You blocked me! -me dice.
-Of course, I did it. But what is the next if you move now there? -le pincho.
Me he propuesto conseguir que Allison anticipe un par de mis movimientos mentalmente, pero lo tengo muy difícil desde el momento en que no es capaz de jugar anticipando los suyos propios. Tengo la sensación de que Allison, además de ser una princesita encantadora, es muy lenta. No sé si le pido mucho o no. Lorena, con la misma edad, era un desastre emocional, pero tenía mucha chispa y pillaba todo al vuelo, más de lo que a mí me hubiera gustado.
Mi querida e incompetente coordinadora local
Como ya sabes, he cambiado de familia y, por tanto, también de coordinadora local, pero no sé si será sello de este incorregible país o simple y pura casualidad porque, de momento, es tan incompetente como mi anterior coordinadora local.
Al menos ésta no se esfuerza en decirme que me envía emails que nunca llegan, ni cartas que nunca manda o que me llama a horas que no estoy. Esta coordinadora simplemente desaparece del mapa, a pesar de que tengo entendido que vive dos calles atrás. Bueno, yo encantada, claro, se lo agradezco profundamente. Menos pamplinas tengo que soportar, menos sonrisitas políticamente correctas.
No obstante, tras una semana y pico por aquí, ayer llamó por teléfono (su obligación es verme antes de que pasen 48 horas, ya ves) y me preparó una encerrona con una pandilla de aupairs de su gusto y selección para la tarde. Sólo espero que no sean una panda de ninfómanas como en el condado de Fairfax (salvo excepciones, no se ofendan).
Nota Samuel hoy no ha parado de echarme sonrisas. Sé que esta semana no está tan enfadado con el mundo porque la cama no parece un paisaje de posguerra y no hay que reconstruirla desde el principio. Parece incluso amable. Como me descuide, me pide que juegue con él. Yo, por si las moscas, no le hago ni puto caso y sigo con mis libros. La terapia Samuel está en curso.
Al menos ésta no se esfuerza en decirme que me envía emails que nunca llegan, ni cartas que nunca manda o que me llama a horas que no estoy. Esta coordinadora simplemente desaparece del mapa, a pesar de que tengo entendido que vive dos calles atrás. Bueno, yo encantada, claro, se lo agradezco profundamente. Menos pamplinas tengo que soportar, menos sonrisitas políticamente correctas.
No obstante, tras una semana y pico por aquí, ayer llamó por teléfono (su obligación es verme antes de que pasen 48 horas, ya ves) y me preparó una encerrona con una pandilla de aupairs de su gusto y selección para la tarde. Sólo espero que no sean una panda de ninfómanas como en el condado de Fairfax (salvo excepciones, no se ofendan).
Paradón
-You better stop yelling at me or you'll get in trouble -le digo a Samuel con tono mafioso, esto es, sereno, ronco, profundo, de padrino (il tuo cognomen e il mio), de flipada.
A ver. Aparte de a mi hermano cuando eramos chiquitines, pobre, nunca he amenazado seriamente a nadie con nada, pero esa mañana, la de ayer, me levanté con el pie guerrero.
Samuel, cepillándose la melena al viento, se gira y empieza a decir cosas por debajo de ese bigote que todavía no tiene. Ni me esfuerzo en entender lo que dice. Le digo que me importa todo un carajo y que se lo piense. Bostezo épicamente y me retiro. A casi 24 horas del suceso, Samuel no ha vuelto a alzar la voz y dice "plis". Menos mal que hace tiempo que quemé el manual de aupairs.
NumberNine 1 - Samuel 0.
Nota: La ciudad en la que vivo, a un ratín de Nueva York, es tan bonita como aburrida. Es, digamos, la típica zona residencial, con coles, starbucks, cines, supers y un par de autovías a mano. También hay dos vecinas muy majas que al parecer son refugiadas rusas que llegaron acá huyendo desde Alemania, o Polonia, y una vecina jovencita con un increíble número de churumbeles a cuestas. Y es que aquí, como en el condado de Fairfax, la gente tiene un increíble afán por reproducirse.
A ver. Aparte de a mi hermano cuando eramos chiquitines, pobre, nunca he amenazado seriamente a nadie con nada, pero esa mañana, la de ayer, me levanté con el pie guerrero.
Samuel, cepillándose la melena al viento, se gira y empieza a decir cosas por debajo de ese bigote que todavía no tiene. Ni me esfuerzo en entender lo que dice. Le digo que me importa todo un carajo y que se lo piense. Bostezo épicamente y me retiro. A casi 24 horas del suceso, Samuel no ha vuelto a alzar la voz y dice "plis". Menos mal que hace tiempo que quemé el manual de aupairs.
NumberNine 1 - Samuel 0.
Algo no encaja
Aún es un poco pronto para decírtelo, pero tengo toda la sensación de que Samuel, el proyecto de hombrecito al que más que cuidar, vigilo disimuladamente, es un tanto freakie. El otro día sin ir más lejos, apagó la playstation y se encerró en su cuarto ("Danger Samuel's room" que pone en la puerta, juas).
El caso es que empece a escuchar ruidos extraños desde el salón y tuve la sensación de que, una de dos, o estaba poseído y dándole cachiporrazos a todo o, también, que estaba fabricando una bomba casera y haciendo pruebas. Bueno, el chaval tiene acceso a la red desde su cuarto y ya sabes que ahí puedes encontrar de todo. Eso, o que me saldría en el momento menos pensado con una katana, al estilo Sandokán, dando sablazos a toda aupair que se le pusiera por medio.
-¿Estás bien? -le pregunté desde el otro lado de la puerta al chaval. No entendí muy bien lo que me dijo, pero luego bajó enterito sin ningún pelo chamuscado.
No sé, no sé. Tengo toda la sensación de que algo no cuadra en la actitud de los chavales, la niña demasiado buena, el niño demasiado desagradable (fucking jerk, me grita cuando no le dejo campar a sus anchas) e introvertido, una ricura, juas, parece que trataran de protegerse de algo, cada uno a su manera.
¿Dónde está la insoportable espontaneidad del ser (infantil)? ¿Dónde está esa Lorena probándose tampones, ese Tommy tirándose pedos a diestro y siniestro? ¿Tendrán Samuel y Allison un pasado oscuro? ¿Acaso una experiencia traumática de bebés, una enfermera psicópata que los cuidó? ¿Un innumerable número de aupairs emparedadas en el sótano-zulo donde duermo? Hmmmm.
El caso es que empece a escuchar ruidos extraños desde el salón y tuve la sensación de que, una de dos, o estaba poseído y dándole cachiporrazos a todo o, también, que estaba fabricando una bomba casera y haciendo pruebas. Bueno, el chaval tiene acceso a la red desde su cuarto y ya sabes que ahí puedes encontrar de todo. Eso, o que me saldría en el momento menos pensado con una katana, al estilo Sandokán, dando sablazos a toda aupair que se le pusiera por medio.
-¿Estás bien? -le pregunté desde el otro lado de la puerta al chaval. No entendí muy bien lo que me dijo, pero luego bajó enterito sin ningún pelo chamuscado.
No sé, no sé. Tengo toda la sensación de que algo no cuadra en la actitud de los chavales, la niña demasiado buena, el niño demasiado desagradable (fucking jerk, me grita cuando no le dejo campar a sus anchas) e introvertido, una ricura, juas, parece que trataran de protegerse de algo, cada uno a su manera.
¿Dónde está la insoportable espontaneidad del ser (infantil)? ¿Dónde está esa Lorena probándose tampones, ese Tommy tirándose pedos a diestro y siniestro? ¿Tendrán Samuel y Allison un pasado oscuro? ¿Acaso una experiencia traumática de bebés, una enfermera psicópata que los cuidó? ¿Un innumerable número de aupairs emparedadas en el sótano-zulo donde duermo? Hmmmm.
Momento Samuel
Samuel no tiene bigote, pero habla como Aznar, casi sin mover los labios. Nunca entiendo muy bien lo que dice porque le encanta hablar rápido para que no lo siga nadie. Admito que tampoco me esfuerzo mucho por hilar sus argumentos cada vez que discute, porque eso sí, discutir le encanta y, a veces, si se descuida, se queda solo rabiando en la cocina. No importa el motivo, los busca. A mí me maravilla ver cómo se tortura tanto y lo pasa tan mal. No pensé que fuera posible tanto sufrimiento autoinfligido.
-No me entiendes -me dice.
-La verdad es que no, no voy a engañarte -le digo.
Entender entender, no lo entiendo del todo, aunque algo se le ve, una tremenda rabia hacia todo lo que le rodea.
A Samuel hay que pararle los pies constantemente, pero incluso eso me resulta cómico, porque se queda hablando solo con la pared, ahí, en su mundo el chavea, solito como el mismito Aznar, pero sin bigote, ya digo.
Ayer mismo, en un ataque devastador, me escondió mis papeles del TOEFL.
-¿Has visto un papel que dejé sobre la mesa? -le pregunto sabiendo que sólo él puede haberlo cogido en venganza por una parada de pies.
-No, no lo se.
-Mira, no estoy enfadada, ni voy a estarlo aunque lo hayas cogido -le digo ensayando la técnica de rescate de rehenes-, pero si me mientes, no voy a confiar en ti anymore.
-You've never trusted me -me dice que nunca he confiado en él anyway.
-No es cierto, pero si hoy me mientes, no voy a confiar en ti -aquí hago una pausa y veo que Samuel sopesa las consecuencias-. No me importa que lo hayas cogido, pero lo quiero antes de esta noche.
Samuel se levanta finalmente. Me dice que lo está buscando. Lo encuentra remetido debajo de una alfombra y me dice que parece que después de todo se habia caído. Claro. Yo le doy las gracias más divertida que nunca y pienso que al día siguiente buscaré en sus cajones un pendiente que se me extravió misteriosamente tras una de sus perretas el otro día.
-No me entiendes -me dice.
-La verdad es que no, no voy a engañarte -le digo.
Entender entender, no lo entiendo del todo, aunque algo se le ve, una tremenda rabia hacia todo lo que le rodea.
A Samuel hay que pararle los pies constantemente, pero incluso eso me resulta cómico, porque se queda hablando solo con la pared, ahí, en su mundo el chavea, solito como el mismito Aznar, pero sin bigote, ya digo.
Ayer mismo, en un ataque devastador, me escondió mis papeles del TOEFL.
-¿Has visto un papel que dejé sobre la mesa? -le pregunto sabiendo que sólo él puede haberlo cogido en venganza por una parada de pies.
-No, no lo se.
-Mira, no estoy enfadada, ni voy a estarlo aunque lo hayas cogido -le digo ensayando la técnica de rescate de rehenes-, pero si me mientes, no voy a confiar en ti anymore.
-You've never trusted me -me dice que nunca he confiado en él anyway.
-No es cierto, pero si hoy me mientes, no voy a confiar en ti -aquí hago una pausa y veo que Samuel sopesa las consecuencias-. No me importa que lo hayas cogido, pero lo quiero antes de esta noche.
Samuel se levanta finalmente. Me dice que lo está buscando. Lo encuentra remetido debajo de una alfombra y me dice que parece que después de todo se habia caído. Claro. Yo le doy las gracias más divertida que nunca y pienso que al día siguiente buscaré en sus cajones un pendiente que se me extravió misteriosamente tras una de sus perretas el otro día.
Hueso duro
Después de las que pasé con Lorena, Samuel me resulta muy divertido. Está tratando de demostrarme lo insoportable que un preteen (preadolescente) puede llegar a ser. Está, lo que se dice, testing my limits. Le gusta esconder mis llaves, amenazar con llamar a su madre cuando le llevo la contraria y esconderse en el hueco de las escaleras para darme sustos.
También masculla en arameo cuando no le hago ni puto caso y claro, a mí me da mucha risa.
-You are making fun of me -me dice. Juas, ¿acaso pretende que me disculpe? Va apañado el chaval.
-It's just that you are being funny -le digo, a lo que la hermana se descojona y él se cabrea aún más. De momento, no dice que me odia, juas, pero le miro la cara y lo veo apuntito de caramelo. A mí, a estas alturas, con cuatro meses y pico que me quedan, plin. Ha salido del coche dando un portazo muy salado. Qué majo.
-Have a good day -le he dicho con la mejor de mis sonrisas.
Nota: Hey, esto es vidorra, sólo trabajo tres horas al día, durante las cuales apenas tengo que hacer nada. Los niños se entretienen solos y yo me dedico a leer. ¿Dónde está la trampa?
También masculla en arameo cuando no le hago ni puto caso y claro, a mí me da mucha risa.
-You are making fun of me -me dice. Juas, ¿acaso pretende que me disculpe? Va apañado el chaval.
-It's just that you are being funny -le digo, a lo que la hermana se descojona y él se cabrea aún más. De momento, no dice que me odia, juas, pero le miro la cara y lo veo apuntito de caramelo. A mí, a estas alturas, con cuatro meses y pico que me quedan, plin. Ha salido del coche dando un portazo muy salado. Qué majo.
-Have a good day -le he dicho con la mejor de mis sonrisas.
Red is perfect
Samuel me mira de reojo con cara de desconfianza. Cuando sorprendo su mirada, la esquiva. No lo culpo. Después de todo no soy más que NumberNine. Antes de mí ha pasado todo un escuadrón de aupairs a las que habrá querido, odiado o mirado con la más pasmosa indiferencia. En cualquier caso, todas se van al finalizar el año y no dejan nada tras de sí, como yo, por supuesto, que también me iré sin mirar atrás. A lo mejor son ya muchas las huellas dejadas en este niño-palimpsesto.
Samuel no disimula en ningún momento que yo ni le voy ni le vengo, cosa que incluso me gusta. Samuel tiene aspecto de ser inteligente y constante. Habla consigo mismo cuando hace los deberes. Lo escucho desde el salón. También tararea música clásica, algo barroco.
Ayer descubrí que si por casualidad tuviera una mínima intención de acercarme a su mundo, tendría que, en vez de aprenderme las canciones de las Cheetah Girls, Hillary Duff o ver pelis de las Bratz, pues en vez de eso que valía para Lorena, tendría que releer ´El Señor de los Anillos´ y empollarme todos los libros que amplían la materia.
-No te cojas la espada de la tercera época de las Tierras Medias, coge el escudo que Noséquédogor le dio a Noséquiéngor en la batalla de Brogozt -me veo aconsejándole, porque ese es su mundo casi desde que se levanta hasta que se acuesta.
Nota: Para mi gente, no se alteren. Mi necesidad socialibilizadora aún no es tan grande y no me veo aprendiéndome la genealogía de las Tierras Medias ni de los elfos. No de momento.
Allison baja las escaleras en un soplo. Agarra algo de la cocina [cinta aislante] y deshace su camino en un plisplás. Miro alrededor. ¿Para qué querrá cinta aislante? [Método deductivo Onthedot: Si los dos gatos de la casa están aquí, no es para ellos. Si Samuel está haciendo sus deberes en la planta de abajo, él no tiene nada que ver en esto. Hay un amiguito del cole con ella, ¿querrá amordazarlo?].
Perdóname que confíe tan poco en la naturaleza infantil. Desde que Lorena corrió por la casa del mismo modo con sus amiguitas y luego supe que estaban intentando perforarse no sé qué con unos alfileres por no decir prenderle fuego a la casa, la chacha Onthe, alias NumberNine, no se fía un pelo, así que he subido las escaleras y me la he encontrado pegando papeles para conseguir la forma de un coche.
-How do you like it? -me dice Allison para añadir a continuación que lo va a colorear en rojo.
¿Se puede ser más encantadora? ¡Demonios, no!
-Red is perfect -le digo.
Time to wake up, Number Nine
Llegué a la nueva casa del condado de la Unión el domingo al anochecer. No quería llegar así que retrasé el momento todo lo que pude en casa de Romu y Anastasia (en Maryland). Atrás dejé a mi chica y a mi muy mejor amiga en Barajas. Atrás dejé un puñado de ciudades y un poquito de mí.
Ahora que estoy en una casa un pelito más común con una familia de momento más común también puedo decir y digo que lo anterior fue una locura, muy divertida, sí, pero una completa locura. Anne estaba completamente desequilibrada y Tommy y Lorena totalmente desquiciados. No obstante, soy humana, siento nostalgia y echo de menos a Tommy. (Snif snif)
Ahora mismo tengo enfrente a Samuel, 10 añitos, aspirante a hombrecito ("Yo lo sé hacer solo"), adicto a los videojuegos, haciendo sus deberes (esto es, rascándose la cabeza y peleándose con la goma de borrar) en completo silencio. Yo también escribo en completo silencio. Según me comentó su anterior aupair, con Samuel lo que funciona es el silencio. Nada de "How was your day?", porque te arriesgas a que te mande al carajo. Eso sí, con muchísimo más tacto que Tommy y Lorena. Pues nada, majo, después de todo por lo que he pasado, silencio tengo hasta para aburrir a una tumba.
Tumbas: Hablando de tumbas, ya te he dicho que estoy contenta en la nueva casa, ¿pero te he dicho algo de mi nueva habitación? Me seducía la idea de que fuera un basement con entrada propia, pero ahora temo por mi vida porque el cuarto en concreto es un zulo, más grande eso sí, con una cama gigantesca, eso también, debajo de la cual no me atrevo a mirar porque se adivinan las tinieblas del reino de Godor con sus leones, trolls y seres sin nombre.
Yo miro el conjunto y me digo que tiene posibilidades, pero cuando esta mañana he amanecido y he abierto la puerta de la cueva, tenía toda la pinta de una cromañona. Ya sabes que soy maniática, así que anoche, antes de dormir, no paré hasta que encontré una salida en caso de incendio (una ventana oculta cutremente por una tela aún más cutre, que da a los bajos de la casa).
De repente tengo la sensación de ser una maquinita (aupair) útil a la que los Neider van a dar cuerda durante el día y guardar en el sótano al llegar la noche. De hecho, si no me equivoco, soy la aupair número siete, ocho o nueve, que no me queda claro. Tampoco creo que suponga mucha diferencia.
-NumberNine, time to wake up -voy a grabar en el despertador-, time to wake up, NumberNine.
Ahora que estoy en una casa un pelito más común con una familia de momento más común también puedo decir y digo que lo anterior fue una locura, muy divertida, sí, pero una completa locura. Anne estaba completamente desequilibrada y Tommy y Lorena totalmente desquiciados. No obstante, soy humana, siento nostalgia y echo de menos a Tommy. (Snif snif)
Ahora mismo tengo enfrente a Samuel, 10 añitos, aspirante a hombrecito ("Yo lo sé hacer solo"), adicto a los videojuegos, haciendo sus deberes (esto es, rascándose la cabeza y peleándose con la goma de borrar) en completo silencio. Yo también escribo en completo silencio. Según me comentó su anterior aupair, con Samuel lo que funciona es el silencio. Nada de "How was your day?", porque te arriesgas a que te mande al carajo. Eso sí, con muchísimo más tacto que Tommy y Lorena. Pues nada, majo, después de todo por lo que he pasado, silencio tengo hasta para aburrir a una tumba.
Yo miro el conjunto y me digo que tiene posibilidades, pero cuando esta mañana he amanecido y he abierto la puerta de la cueva, tenía toda la pinta de una cromañona. Ya sabes que soy maniática, así que anoche, antes de dormir, no paré hasta que encontré una salida en caso de incendio (una ventana oculta cutremente por una tela aún más cutre, que da a los bajos de la casa).
De repente tengo la sensación de ser una maquinita (aupair) útil a la que los Neider van a dar cuerda durante el día y guardar en el sótano al llegar la noche. De hecho, si no me equivoco, soy la aupair número siete, ocho o nueve, que no me queda claro. Tampoco creo que suponga mucha diferencia.
-NumberNine, time to wake up -voy a grabar en el despertador-, time to wake up, NumberNine.