DIARIO DE UNA AUPAIR BOLLO EN USA
¿Qué mejor para entender un país que cuidar de sus futuros votantes? E hice las maletas
Acerca de

Los Neider

Betty: La mamá. Bajita a morir. Muy amable, pero parca en palabras. Después de mi primera madre de acogida (Anne), Betty me parece el colmo del saber estar. Dice que Bush está loco.

Jeremías: El papá. Ciclotímido. Lo veo de pasada. Lleva tatu en el brazo y tiene cds de Bob Marley, así que decido que no puede ser mal tipo.

Samuel: Ya once añitos, aspirante a hombrecito, chiquitín de estatura, lo sabe hacer todo solo. Al pincipio no me hablaba. Adicto a los videojuegos. Siempre digo que su auténtica nanny es la Nintendo.

Allison: Siete años. Una princesita que me reclama constantemente para jugar juntas. Odia a las Bratz y los cuentos de princesas. Decido que me cae bien.

NumberNine: Más conocida como chacha Onthedot. Metepatas ocasional, de complexión grande. Ultima adquisición de la familia, probablemente la número nueve.
Sindicación
 
Pillada
Serán las edades, la nieve o que me estoy volviendo cursi y blandengue, pero tengo que reconocer que lo que a la menda, Onthedot, le queda de chica dura es nada y menos, que aunque intente ir de matadora es sólo una reminiscencia de otros tiempos más locos y que ya no tengo mirada de cirujano plástico diseccionando la realidad y lucho para que la realidad no me diseccione a mí en los garitos, paradas y fondas.
Me llama por teléfono mi chica, o la llamo yo a ella, tanto da. Es una de esas veces en las que estamos muy locuaces y decimos muchas tonterías y muchas cosas serias, todas mezcladas, al fin y al cabo es una relación a distancia y en miles de kilometros caben todo tipo de cosas.
-Mi churri -me dice, jojo.
-Mi reina -le digo.
Nooo. Obviamente esto no es real, ni es nuestro estilo, pero ya me conoces, en otra onda soy capaz de decir un montón de cursiladas que me niego a reproducir, así que para lograr el efecto deseado, valgan éstas. Aunque la conferencia continúa durante un par de horas ("Que si cuando te vea, blabla, y cuando te coja, tal y tal") me siento totalmente fresca y desinhibida y nada me hace sospechar que la salvadoreña esta al otro lado del tabique esperando a que termine de hablar para llamar a mi puerta, que maldita sea la intimidad que tengo en este sótano.
-Te voy a saborear hasta la muela del juicio, guapa.
-Espeleología en tu esófago, bonita, trekking por tu cabello, rafting por tu cintura, todas las modalidades de los juegos olímpicos en nuestro cuadrilátero, preciosa.
Nooo, no, ya te digo, que son comentarios ficticios que sólo buscan reproducir el efecto de los que en realidad decíamos. O también:
-Pues tú más -le digo, iniciando un clásico.
-No, tú -me dice, continuándolo con salero.
-Ay, que no, que tú -en este punto tengo una cara de idiota de remate.
-Noooo, tú.
-Nooooo, tú tú y tú.
La misma cara que la salvadoreña debe de verme cuando a las dos horas y pico se harta de esperar e irrumpe en mi habitación y me encuentra tumbada en mi cama medio vestida y sonriendo cual pava más que pava, que soy una pava.
-Ay, perdona, es que llevo un rato fuera, me salgo y te espero -me dice.
Y yo no sé si ponerme el teléfono de sombrero y los guantes de bufanda y empiezo a preguntarle a mi chica que hasta qué punto habrá escuchado de la conversación. Y es entonces, cuando hago recapitulación de las mejores jugadas, que me percato del magnífico contenido y continente de nuestro intercambio dialéctico, de que vaya goles que nos hemos marcado. O peor, pensándolo más a fondo, caigo en la cuenta de que si me hubiera visto así hace un tiempo, me habría dado asquito. ¡Onthe, la matadora!
Pero, hey, no creas que me adormezco, yo me rebelo, sí señora, con arte, y me digo: ¡que viva la tontura, el encanto y la mare que lo parió! ¡qué leche! (Por cierto, que pobre la salvadoreña, lo que se tuvo que tragar).
 
Crossroad
La alemana de tres metros cuarenta ríe a carcajada limpia entre espirales de humo y cascos de cervezas. Estamos en un garito con karaoke, hétero y aburrido, en mitad de una carretera cualquiera del condado de la Unión. Al leer el luminoso ("Crossroad") de la entrada, pensé que la piva me traía a un motel (nunca se sabe de lo que es capaz esta chica) o un lugar de perversión con gente extravagante y divertida, como en Lavapiés, pero lo primero que veo al entrar son decenas y decenas de aupairs chismoseando, para variar, en corrillos por nacionalidades.
-Holly crap! Sólo falta la coordinadora local. Se puede saber a qué fucking place me has traído? -le digo a la alemana, mandíbula teutónica y cabellera de Pocahontas-, parece un meeting de AAA (por Asociación de Aupairs Anónimas).
Pero me hace un gesto de qué exagerada eres, se sienta con el comité germánico, saca su ID y le pide una birra a la camarera.
-So how many kids are you taking care of? -me pregunta una de las chicas de este grupo gutural y oclusivo. Ay, On, ya empezamos.
-And how old are they?
Pero, después de cuántos críos cuidas, qué edad tienen, de qué país eres, qué edad tienes y cuánto tiempo llevas aquí, amén de cuatro comentarios más sobre lugares comunes, dejo de existir y la birra empieza a circular.
 
¡Que se nos casa Romu!
La ley aún no está en vigor pero, atención, mis amigas bollos de Maryland se casan. Según me comenta Romu, va a tener que ser en España, porque el concepto de un matrimonio bollo es tan revolucionario, juas, que en el consulado no tienen aún los dispositivos para hacerlo (¿kilo y medio de dinamita?). Podrían casarse en Massachussett (A. es usasiana), pero entonces a la Romu le quitarían el visado y, en fin, no está el horno para bollos, válgame la licencia. Así que, ejem, Iberia mediante, hay bodorrio a partir de julio.
El caso es que, todo ésto según Romu, las reacciones en el entorno de su familia han dejado a A. con la boca abierta, acostumbrada como está A. al rechazo más o menos visceral hacia las bollos en este curioso país.
La abuela de Romu. Se le acerca la hija (y mamá de Romu) y le dice que van a aprobar una ley que permitirá el matrimonio entre personas del mismo sexo: "Pues fíjate, hija, que a mí que dos mujeres se casen me parece muy bien... ¿y por qué no? pero dos hombres... ¿¿¿¿quién llevará la casa?". Eso eso.
La vecinita. La mamá de Romu le dice que va a tener nuera.
-¿Se te casa ya tu niño? -le pregunta la vecina.
-No, se casa mi Romu.
-¿Tu Romu?
-Sí, con A., una chica de allí de USA -le dice la mamá.
-Oye, ¿y tú estás segura de que la chica no se casa con ella solamente por los papeles? -le responde la vecina, porque esa es la unica objección que encuentra, jojo.
  • Contraindicaciones: Este texto ha pasado el rodillo de R., por lo que ante cualquier síntoma de intoxicacion, acuda a su médico o farmacéutico más cercano. Poner cerca del alcance de los niños.
  • Nota: Bueno, de momento ya estoy ahorrando para los sacos de arroz que pienso arrojar.
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    Procedimiento habitual
    Me gustaría decirte que fue mi poder de convocatoria lo que las reunió, pero mentiría, no fue así. Aparecieron sin yo invitarlas. Fueron llamando progresivamente por teléfono y sumándose al tinglado sin preguntarme las muy canallas. El caso es que, sin saber cómo ni por qué, el sótano de NumberNine, es decir, de la menda, se llenó en la última hora del domingo de aupairs ninfómanas, de ésas que dicen "I want dicks" incluso, ya te digo, un triste domingo por la tarde-noche, con las existencias de licor agotadas, que ya son bravas las ganas.
    Como ya imaginarás, estaba la aupair psicópata, que no tardó en montar una situación tensa (como acostumbra), pero también una brasileña y una alemana de tres metros cuarenta, entre otras. Lo más interesante fue cuando la brasileña me preguntó por Samuel.
    -¿Ha cogido ya un cuchillo y ha amenazado con matarte? -me dice sin venir a cuento. ¿De dónde habrá sacado esto la brasileña?
    -No -mediomiento. Samuel cogió un cuchillo pero nunca me amenazó verbalmente, sólo se quedó mirando bobaliconamente la punta, y, hey, carajo, eso cuenta.
    -Oh, good. Porque a la aupair anterior, que era amiga mía, se lo hizo -me comenta. Vaya, por lo visto es un procedimiento habitual en Samuel (hola, ¿cómo estás? ¿te gusta mi cuchillo?). Ya será para menos.
    -My kid bragged about killing me with a knife once -aporta la alemana de tres metros. Ahora todas la miramos. ¿Espera que la creamos? Si hasta a mí, con mi respetable 1,72 m, me amedrenta la piva, no quiero pensar en si fuera una pequeñuela.
    -Bueno, eso reconforta, chica, gracias -le digo. Sí, señora, todas las experiencias son bienvenidas.
  • Nota: Voy a Central Park para ver 'Gates' de Jean Claude y Christo y me topo con la pareja de artistoides. Jean Claude se encamina hacia a mí, me saluda y me dice de acompañarlos un rato. Nooooo, qué va, sólo se encamina hacia a mí y hace que la nube de fotógrafos, público y guardaespaldas de rigor me derramen el café por encima. Malditos roedores. Adoro a los artistas. Ejem. Sé que no lo soy, pero aspiraba a sonar irónica.
  • Hey, apísima: Cumpleaaaños feliiiiiiz, cumpleaaañoooos feeliiiiiiiiz, te deseeeaaaa esta gran idioootaaaaa, cumpleaaaañooooos feeliiiiiiiiz. Snif snif snif Soplemos tus 27 velas de velero. : P TQ, tonta.
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    Inocente inocente
    -How is your writing? -me pregunta Samuel, aunque quiere decir "what is your writing like?".
    Un momento. ¿Va todo bien? ¿Qué hace Samuel dirigiéndome la palabra? ¿Por qué tiene interés en saber cómo es mi letra? ¿Por qué me hace escribir mi nombre en una de las libretas de la cocina? ¿Me preguntará ahora sobre mis gustos literarios? ¿Querrá que le deletree mi apellido (impronunciable para las no iniciadas)? ¿Que le hable de mis experiencias como colegiala? ¿De mis temores preadolescentes? ¿Quiere en definitiva compartir un momento de complicidad después de mes y medio de vernos las caras? De repente, el pecho se me ensancha, las nubes se levantan y los pajaritos cantan. Garabateo mi nombre en la hoja.
    -That will work -me dice.
    ¿Qué quiere decir con que eso valdrá? ¿Valdrá para qué? Y Samuel saca de su carpeta una hoja llena de ejercicios y tachones rojos, vamos, un examen cateado. En la parte de abajo hay un espacio reservado para que los padres firmen. Así que era eso, briboncete. Mi gozo en un pozo.
     
    Incertidumbre
    El otro día me llegó una carta de la agencia preguntándome si voy a extender mi estancia en este país doce meses más o no, con el propósito de gestionar o no mi billete de regreso a España. El sobre está todavía entre las páginas de 'The New York Trilogy' en mi mesita de noche, pero mi mente está en plena ebullición.
    Ya sé la respuesta (que no, que me saquen el billete YA), pero llevo casi un quinquenio estancada en ese punto postcarrera en que no sabes dónde poner el huevo y dudas entre si partirte en mil y mandar tus pedacitos a mil países o sentar el huevo en una ciudad cualquiera de España (Madrid o Barna preferiblemente).

    -¿Qué te parecerían unos meses en Francia? -le digo a mi chica.[Por tutatis, que ¿qué pensará cuando le hablo de ir a un sitio y luego cambio de tercio? Job es un mito].

    El clásico dilema, sí, con las clásicas presiones familiares (los padres, que siempre desean lo mejor para una, pero quién sabe qué es mejor para quién).
    Y luego, ya ves, está mi chica. Obviamente ni ella ni yo queremos una relación intangible, de ésas a distancia, con horas de teléfono aseguradas y todo un conocimiento de las tarjetas y sus tarifas (Boss, Blue, Mti, ...) ,

    -Dame una blue, que la boss me falla a veces -le digo al tendero.

    Por no hablar de la abstinencia forzada (miles de kilómetros no son moco de pavo), algo nuevo en mí, por cierto (quién me ha visto y quién me ve).

    -Moza a las nueve en punto, giren la cabeza 90 grados -llevo tanto sin decirlo, ¿dónde tengo la sangre, dios, dónde?.

    Y bueno, que no puedo estar sin mi gente, darle la tabarra cariñosamente a mi muy mejor amiga (colleja y café con leche), que ella me la dé a mí, planear mil viajes, poder escaparme a Córdoba y patear sus calles (okis, y su hamman)... snif snif snif
    yo qué sé.
  • Nota: Ya que la montaña no va a Mahoma, mi gente viene a verme este 19 de abril. ¿Alquilaremos coche y recorreremos parte de USA? ¿Nos quedaremos en NY? ¿Tomaremos avión para San Francisco? Hmmmm.
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    ¿Y en la adolescencia, qué?
    -So, do you want to have a playdate with Allison? - le pregunto después del cole a una amiguita de Allison si quiere jugar con ella.
    -Yeaaaaah -gritan las dos.
    -¿Quieres venirte a nuestra casa? -le digo. Esa es la idea. Me encanta que Allison tenga playdates. De repente sucede que la casa respira alegría por los cuatro puntos cardinales.
    Pero la amiguita tuerce el gesto. Mira a otro lado. No se atreve a decírmelo a mí y se lo susurra a la oreja a la nanny, que no, que no quiere venirse.
    -No te lo tomes a mal, pero es que tiene miedo de Samuel -me dice la mamá luego por teléfono. Samuel está maldiciendo en la cocina. Se sube a jugar videojuegos. Me quedo pensando en qué pasara cuando sea adolescente. ¿Cómo lo harán los padres?
  • Nota Leo una critica en The New York Times del concierto que Enrique Morente dio este fin de semana en NY y me río bastante. Ahí va una traducción aproximada (probablemente abundante en errores) de un párrafo muy divertido, aunque el resto es igual de hilarante. Los corchetes, obviamente, no venían y son de mi cosecha:

    "Pero Mister Morente lo convirtió en personal [porque es así de chulo]. Además dobló las notas en largos y precipitados arcos [no me pregunten cómo lo hizo], cubriendo intervalos tan amplios como un sexto [esto tiene que venir en el dossier de prensa]. El mismo parecía abstraerse del ritmo [y por poco suelta un gallo] repitiendo testaduramente [¡este Morente que tendrá con el flamenco que necesita práctica!] una palabra o grupo de palabras [que nunca conseguire aclararme], como si se esforzara en entender sus implicaciones [así que era eso]; cantaba de pecho [el muy bandido] y producía tonos brumosos [¿quiere decir incalificables?], dando alabeo y misterio a la entonación [sin comentarios]. Esto ofreció a Tomatito, el acompañante y subordinado [y esclavo, soplagaitas y pelagatos] más direcciones posibles [¿aún?]mientras él lanzaba pequeñas improvisaciones entre la letra [¡estos españoles siempre improvisando!]. En algunas ocasiones daba la sensación de que podrían llegar a cualquier parte [y esto es lo que sucede cuando se improvisa, ¿a que sí?]. El concierto se desarrolló poco a poco [esto tiene que ser sin duda opinión del crítico, que preferirá otros generos]".
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    La caída de la Torre Windsor
    Estas navidades mi chica y yo pasábamos al pie de la Torre Windsor y comentábamos vicisitudes de cómo era la vida en sus entrañas... Curioso que me imprima, como acostumbro todos los días, la portada de los principales diarios españoles y me encuentre una foto con la torre en llamas. ¡Qué incertidumbre! ¿Seguirá Lavapiés en pie a mi vuelta? Y mi entrañable edificio de Augusto Figueroa, ¿soportará las idas y venidas del incorregible vecinito del primero?
     
    El sentido de la realidad
    El otro día escuché a un "periodista" preguntarle a Bush cómo pensaba colaborar con un partido como el demócrata, que "ha perdido el sentido de la realidad". Sí, pestañeé diez veces y mis ojos hicieron lo mismo que hacen los de Marujita Díaz.
    Como yo no estaba en esos momentos en la rueda de prensa que la Casa Blanca dio, sino que lo vi en un programa tv de esos de refritos, tuve la esperanza de que fuera un montaje y me reí un montón, pero no, no lo era. Hey, me dije, por lo menos conservo la capacidad de sorprenderme.
    Bush efectivamente le dio la palabra a Jeff Gannon, el 'superperiodista' en cuestión (que al parecer ni se llama Jeff Gannon ni nada), obviando así a otros medios de comunicación más importantes y reales (porque parece ser que el tipo no es ni siquiera reportero de ningún medio que exista) y dejó que disparara semejante barrunta metafísica propia de todo un redneck. El sentido de la realidad... ¿Dónde demonios regalan los pases de prensa para la Casa Blanca? ¿En el circo? Porque incluso a mí se me ocurren preguntas más disparatadas y quién sabe, lo mismo tendría carrera por los pasillos de la 1600 de Pennsylvania Avenue.
  • Preguntillas a Bush:
    1. Mister president, knowing that all the world has lost its sense of reality, but us, how are you gonna deal with it? (Este mundo está loco, míster, democratícelo antes de que sea tarde).
    2. Mister president, for the freedom you are giving to iraqis, bag or paper? (Importante cuestión, sin duda la tendrán en cuenta y la incluirán en los presupuestos).
    3. Mister president, Where did you get that wonderful haircut? I just love it. (Y aquí, seguro que tendría aplauso y mitad de mis compañeros más avispados, y luego nos darían pase a todos para la pelu, yuhu).
    4. Mister president, you remember me? (...).
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    En mis viejos tiempos
    Samuel habla poco, pero cuando habla, digamos que habla. Me hace una pregunta sobre las notas (the reporting card) y claro, como articula casi sin mover los labios, como cierto personaje con bigote (pero Samuel no lo tiene), pues una no se entera y le dice que no lo pilla.
    -Maybe you remember. Didn't you have it in your old days? -me dice el bandido.
    In my old days??? ¿Qué es eso de mis viejos tiempos, si fui a la escuela ayer? My old days... ¿Así me ve? Y pienso enseguida en las dos vecinitas rusas que tenemos, dos ancianas de lo más divertido, y en que cada vez que las visito (una vez al día prácticamente) siempre están hablando de la Segunda Guerra Mundial.
    -Churchill -masculla una-, he was a bad person -asegura como si hablara del cartero Tim-. He waited for so long. I think that is a sign. And now, now it's just the same. In Iraq so many people perishing, Look what happens in... -y se van a otro extremo del planeta.
    Y claro a mí me maravilla ver cómo dan saltos mortales de medio siglo y lo mismo te hablan de Stalin y de su huida en un barco de refugiados que de Bush ocupando Irak y los campos de concentración en Polonia. Parece como si analizaran todo lo que sucede, incluso hoy, a la luz de ese acontecimiento pasado, como si vivieran ancladas en aquello.
    ¿In my old days dice Samuel? ¿Será posible? ¿Así es como me ven estos críos? ¡¡¡Pero si estoy hecha una chavala!!! Pero yo también me muevo con puntos de referencia.
     
    Give us a break!
    ¿Blanco o negro? Let me think: Bush o Kerry? ¿Doctrina de la libertad que propone Bush o terrorismo? ¿Mi amiga o mi enemiga (conmigo o contra mí)? ¿PP/PSOE o IU/ERC/PNV/CIU/EH? ¿Seguridad social sí, seguridad social no? Gay or straight? ¿Te quiero o no te quiero?

    ¿Y qué sucede si no es blanco ni negro, sino todo lo contrario? ¿Qué sucede si no queremos fast food? ¿Qué si la pregunta está mal planteada? ¿Y si esa no es la pregunta? (Porque ya no quiero ni pensar en las respuestas).
    Give us a break!
     
    Mis grandes causas
    Alguna vez tiene que pasar eso de quedarse sin argumentos. O al menos, muda. Voy en el coche con un puñado de aupairs. Yo conduzco, con lo cual no me aburro mucho. Estamos pasando por la zona "negra" del condado de la Unión. Negra y latina. Vamos, una zona deprimida como tantas muchas. Los comentarios de mis compañeras de oficio aupair no tienen desperdicio. Negro, latino, droga, delitos, tráfico... no se cortan a la hora de casar los conceptos alegremente, sin preguntarse más.
    ¿Pa qué? Eso digo yo, ¿para qué?, porque ya sabes cómo soy, y lo último que necesito es un argumento, una causa, cuanto más grande y cuanto más perdida, mejor, mi reino por una causa, juas. Qué me gustan las grandes palabras, pero de momento me callo.
    Siento el impulso de parar y decir que el motor no tira, jijiji. No lo hago. ¿Les daría un pasmo? Supongo que estas cosas, que no son otra cosa que la pobreza, siempre incomodan, sobre todo si vivimos en esa small and nice village con familias americanas lo suficientemente adineradas como para tenernos aquí. Ya me salieron las grandes palabras, ¿ves?
    -A lo mejor os da miedo porque es diferente a vosotras, ¿no creéis? -ajá, aquí estoy yo, Onthedot, la menda, más chula que la tabla de multiplicar del nueve, ya te digo, adalid de las causas causables en este rincón cualquiera, en este cuarto mundo.
    -Vale -me dice la representante del pabellón austriaco-, ¿a ti te gustaría vivir allí? -y me señala uno de los bloques/cuchitriles grises, malolientes, con tres pives de esos que observan sospechosa y equidistantemente situados. Un individuo sobrecogedoramente obeso se saca los mocos dentro de su vehículo aparcado a un lado. Está enfermizamente gordo (es un diagnóstico, no una apreciación). El conjunto, sí, vale, es desolador. Me quedo muda.
    -¿A ti te gustaría levantarte y ver toda esta miseria todos los días? -me machaca y remata la austriaca. ¡Joe, apunta fino la chica! Hmmmm. Buena pregunta. Tomo nota. La pasaré a instancias superiores. Me quedo pensando en que si yo viviera (¿o naciera?) ahí... ¿sentiría la inquietud de remover los adoquines o me apostaría en las esquinas? La chica no lo sabe, pero me deja tocada, preguntándome sobre mi condición humana... o no.
  • Nota: Veo que las chicas de The L World subastan los pantalones de Shane y, a cuatro días del cierre de la puja, ya van por 1725 pavos. Ay Onthe, quien los agarrara. Los pavos, leshe, no los pantalones.
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    Momentos aupair
  • La niña:




  • El niño:






  • La tele:
    CNN news: "Not enough women are breastfeeding their children in the United Stated".
    Me: Oh, yeaps, that's because they are "can-feeding" them.
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    La chupipanda
    -¡Anda y que te den con viento fresco! -no lo he dicho. Me he tragado a duras penas las palabras y la aupair psicópata se ha despedido de mí con dos repugnantes besos de Judas Iscariote.
    Es lo malo que tiene esta ciudad, que es tan pequeña y está tan plagada de aupairs, que, pese a que trato de huir, poco a poco siento cómo me van metiendo en el engranaje de historias maripilis. Ir al Starbucks (prácticamente el único sitio adonde se puede ir) y no encontrarte al corrillo es un milagro y claro, una, por educación y soledad, pues se sienta a la rueda rueda y termina escuchando culebrones que me importan un carajo
    -¿Y dices que menganita se gastó 1.000 dólares en unas botas?
    -Pues fulanita no me cae bien porque blablabla.
    -No se te ocurra hablar de tal cuando este zutanita delante porque se lo cuenta a la coordinadora.
    -Oh, really? -Sí. Soporífero. Igual que en un patio de vecinas o en la redacción de un periódico. Mi mirada se pierde siempre por las paredes del local.
    Hoy me encontré a la aupair psicópata con el corrillo de rigor en el Starbucks. No sé si te lo he dicho antes, pero la chavala ya no me persigue y parece haberse dado cuenta de que no me simpatiza. Eso sí, no ha perdido la costumbre de querer hacerme el padrón y hacerme rendir divinas cuentas. También parece haber decidido que como me niego a ser su amiguita de corrillo, juju, voy a convertirme en su objeto predilecto de crítica.

    Demasiado independiente (Pecado pecado).
    No tiene amigas (lo peor, tiene que ser por algo, siempre me pareció un poco rara, yo traté de acercarme a ella, pero...).
    ¿A qué dedica su tiempo libre? ("¿Y quién es él, a qué dedica su tiempo libre?", que decía la canción).
    ...

    La verdad es que me da un poco de risa todo, pero decido que la psicópata sencillamente me cabrea. Ya lo sabes, hay una cosa que no soporto, a las arpías. Decido ahorrar energías, no contener mañana mi enfado y mandar a la aupair psicópata pública y sonoramente al carajo. Jujuju. Escenita aupair. Total, le llevará poco encontrar a otra incauta sobre la que fijar su objetivo.
  • Nota: Mi madre suele decir que las mujeres somos lo peor, a lo que yo siempre añado que también somos lo mejor, jijiji.
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    Fanáticos
    -Are you buying now religious stuff? -me preguntó Betty el otro día.
    ¿Comprando objetos religiosos? ¿Yo? ¡Por tutatis! ¿De dónde saca esta mujer esa idea tan peregrina? Pero Betty me muestra la caja de té negro que compré el otro día, la misma que traía una figurita de porcelana de una gallina (sí, esa figurilla hortera que le endosé a Allison), y me dice:
    -See the back?
    Y efectivamente, al igual que los cereales te vienen con relojes de spiderman, esa marca de tea te regala por entregas figuritas de porcelana del arca de Noe: gallinas, elefantes, leones, Noe y su esposa, zebras, un gallo... vamos, toda la chupipandilla de juegos reunidos.
    -Cool -le digo, lo que ya sabes que viene a ser "chachi", y la cosa se queda ahí, pero digo yo, que ya me podrían dejar tranquila.
    Lo digo en serio. En este país de fanaticos una, al principio, observa a la gente llenando las innumerables iglesias y se dice "bueno, vale". Pero luego los locos de este país te asaltan en cada esquina con las biblias en las manos y gritando Yisus por aquí y Yisus por allá, pecadores, juas, que da susto verlos tan exaltados ellos (sobre todo en esta diminuta ciudad en que vivo) .
    ¿Y digo yo que de dónde sacarán esa escalofriante obsesión de querer salvar a los pobres transeúntes (yo incluida)? ¿De dónde les viene ese espiritu de cruzados postmodernos dispuestos a alternar la sonrisa con la moralina? Con la nieve que cae, ya son ganas de sacar libros 'sagrados' y rescatarnos de los infiernos, porque, mira, a mí que me dejen arder y consumirme, porfaplís. Aunque lo mismo yo es que ya estoy bien perdida, juas.
  • Nota: Lo divertido y confuso del curso de francés es que está impartido en inglés, por lo que hubo un momento en que para completar el enredo me salió algo en italiano. Por cierto, que el teacher es portugués y mis dos vecinas rusas, pero siempre quise ir a Lesbos.
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    La eternidad y treinta segundos
    Intentar desenredar la rubia cabellera de Allison (en caída de doce plantas y un garage) y tener visiones es lo mismo. De broma le digo que estoy segura de que detrás de la oreja tiene escondidos leones y tigres africanos y la pobre se vuelve y se limita a decir "noooo", pero muy suavemente, como quien pide disculpas. Luego, cuando se lo piensa y descubre que es una broma, se sonríe. "Menuda nanny mas rara me ha tocado", supongo que pensará, pero en inglés.
    Samuel observa la operación por un nanosegundo y luego desaparece cual malo de Sailor Moon. Me quedo pensativa. Mientras cepillo a Allison pienso en todo (mi infancia, la suya, la lista de la compra, una canción de Lluis Llach, Bush y su gambling gambling gambling con la seguridad social ...).
    -Do you like dogs? -sí, y mientras pienso en todo hablo de nada.
    -I like them but I love cats -me dice. Esta mañana en concreto no me puedo quitar de la cabeza las reacciones de Betty, la mamá de acogida, cada vez que Samuel inicia una discusión.
    -So what's the difference? -le pregunto a Allison. Esta mañana más concretamente, Betty se quedó sencillamente perdida, mirando a sus dos vástagos en silencio más de 30 segundos que parecieron la eternidad y un día.
    -Well. I like dogs, but I love cats -me dice Allison resumiendo de un plumazo la complejidad humana. El caso es que no podría decir qué narices pasó en esos 30 segundos laaaargos en que Betty permaneció de pie en mitad de la cocina, icónicamente, destripando visualmente la nada, con todos, incluidos los dos gatos de la casa, pendientes de ella. ¿Cansada de todo? ¿Harta? ¿Recomponiendo el tipo? ¿Acordándose de que no puso la lavadora? ¿Preguntando a su dios qué ha hecho ella para merecer esto? ¿Dibujando una cruz en su calendario mental?
    -Yeap, it's the same for me. I like animals, but nothig better than a cat.
     
    Rarezas
    Con esto de la nieve, Samuel resbaló el otro día (sí, como en el diario del cubano) y tiene la cara destrozada. No sé cómo fue pero la cicatriz va desde el ojo hasta el cuello, incluido. A mí me parece físicamente imposible tal herida con una simple caída. El caso es que ahora, además de dirigirle la palabra poco y de una manera tangencial, tengo que evitar mirarlo para que no se sienta aludido y enfurezca, lo cual resulta complicado cuando te lo topas en la cocina de frente o recién salido de la escuela (menudas salidas de juzgado que hace, cuasicubierto con su chaqueta).
    -Darn it! What are you looking at? -suelta.
    Joder, ¿querrá que me ponga orejeras? Le cuento las desventuras del cuchillo y demás a la salvadoreña y se ríe un rato. ¡Caramba! A mí no me hace tanta gracia, aunque lo suyo es relativamente peor. Su madre de acogida es una enfermera obsesionada con los gérmenes, el PH o la polución y le exige cosas raras, como por ejemplo que use determinado champú para que si por casualidad a sus críos les da por tocarle el pelo, no cojan nada. ¡Que venga alá y me pille confesada! No la obliga a llevar mascarilla porque no puede exigírselo, que si no... Consecuencia: la salvadoreña tiene la intención de cambiarse de familia y mudarse en un par de semanas.
  • Nota: El jueves empiezo el curso de francés (¡venirse a USA para empezar a estudiar francés, juas!) y decido examinarme del GRE (otro certificado más, como el TOEFL) en mayo. Con todos los papelitos que consiga, empapelaré la habitación de mi chica en Madrid. Eeeeeeeh, no, que es broma, apa, haremos una fiesta con nuestra gente y les prenderemos fuego en la noche de San Juan. Un momento... ¡¡¡si Lavapiés no tiene playa!!!