En la boca del lobo
Imagina una hermosa casa en lo alto de una colina con césped. Imagina un lago increíble al otro lado de la casa cubierto de anémonas hasta la otra orilla, en donde comienza un bosque de árboles que no había visto nunca antes. Imagina todo tipo de lujos y caprichos. Añade excesos. Pongamos que de vez en cuando pasa alguien en su yate o barco de lujo también y nos saluda mientras pescamos en el muelle de la casa (dock).
Sólo me faltan los personajes para completar la escena. Son la familia de Anne, mi madre de acogida, un total de treinta y pico americanoparlanchines que responden perfectamente al prototipo de lo políticamente correcto. Todos ellos con carreras exitosas, casados (y, por tanto, aparentemente heteros) y con una piara de niños a cuestas.
El concepto de popular es muy importante para ellos y para sus hijos, y sufren mucho debido a ello. No obstante, lo disimulan todo muy bien y dicen constante y fonéticamente /kuul/ y /kiut/, lo que al final del día me agota. Yo también lo digo para pasar desapercibida. No paran de hablar y me doy la enhorabuena por no entender la mitad de lo que dicen porque la mitad de lo que entiendo me parece algo rancio y recalcitrante. De hecho ya he comprobado la naturaleza de Anne en un par de situaciones.
En la primera la acompañé a una fiesta de cumpleaños de una compañera del colegio de Lorena (que es hija de sudamericanos y hablan castellano). Hice de traductora y a la salida Anne me confió que no le parecía mala gente pero que prefería que Lorena no se relacionara con ellos porque son pobres y tienen pocas posibilidades. Punto pelota.
En la otra situación, Anne me explicó por qué se había acogido al programa de aupairs que el gobierno tiene. Se decidió finalmente cuando entrevistó a una mujer que venía "altamente" recomendada para el puesto y esta mujer, que por lo visto vive cerca con su pareja, le dijo que entendía. “¿¿¿Te imaginas a Lorena, que quiere jugar con sus muñecas princesas, teniendo ese modelo cerca???”, me dijo muy muy convencida para soltar a continuación: “Si tuviera dos hijos, no me importaría tanto”. Punto pelota. Y concluyó: “Además, era muy grande y tenía un tatuaje”. ¿No lo he dicho todavía? El color favorito de Anne, que es del partido republicano, es el rosa. ¿Quién da más?
Sólo me faltan los personajes para completar la escena. Son la familia de Anne, mi madre de acogida, un total de treinta y pico americanoparlanchines que responden perfectamente al prototipo de lo políticamente correcto. Todos ellos con carreras exitosas, casados (y, por tanto, aparentemente heteros) y con una piara de niños a cuestas.
El concepto de popular es muy importante para ellos y para sus hijos, y sufren mucho debido a ello. No obstante, lo disimulan todo muy bien y dicen constante y fonéticamente /kuul/ y /kiut/, lo que al final del día me agota. Yo también lo digo para pasar desapercibida. No paran de hablar y me doy la enhorabuena por no entender la mitad de lo que dicen porque la mitad de lo que entiendo me parece algo rancio y recalcitrante. De hecho ya he comprobado la naturaleza de Anne en un par de situaciones.
En la primera la acompañé a una fiesta de cumpleaños de una compañera del colegio de Lorena (que es hija de sudamericanos y hablan castellano). Hice de traductora y a la salida Anne me confió que no le parecía mala gente pero que prefería que Lorena no se relacionara con ellos porque son pobres y tienen pocas posibilidades. Punto pelota.
En la otra situación, Anne me explicó por qué se había acogido al programa de aupairs que el gobierno tiene. Se decidió finalmente cuando entrevistó a una mujer que venía "altamente" recomendada para el puesto y esta mujer, que por lo visto vive cerca con su pareja, le dijo que entendía. “¿¿¿Te imaginas a Lorena, que quiere jugar con sus muñecas princesas, teniendo ese modelo cerca???”, me dijo muy muy convencida para soltar a continuación: “Si tuviera dos hijos, no me importaría tanto”. Punto pelota. Y concluyó: “Además, era muy grande y tenía un tatuaje”. ¿No lo he dicho todavía? El color favorito de Anne, que es del partido republicano, es el rosa. ¿Quién da más?