La envidia de un drag
-I'm thirsty -me dice Tommy en uno de estos trayectos de la casa al cole.
Pues toma agua, Barrabás. Rauda y veloz, le paso una botellita al chaval.
-I'm hungry.
Y alargo la mano con una destreza insospechable hacia la mochila, abro cremallera, esquivo objetos, cambio de marcha en el semáforo y finalmente saco una bolsita con uvas, otra con galletitas de chocolate y una tercera con cereales. Todavía las abro y todo y se las paso sin que se caiga nada en la tapicería. De aquí a nada puedo resolver un crucigrama y todo mientras conduzco. Hala, traga snacks, traga traga.
¿Recuerdas al taxista de "Mujeres al borde de un ataque de nervios"? El castigado todo terreno que conduzco va un poco así, cargado de juguetes, pañuelos, snacks y envoltorios de hace un mes... estoy orgullosa de él, es todo un kidproof car capaz de trotar todavía con la reserva de gasolina al rojo vivo. "Aguanta, campeón".
Hoy lo aparqué en la guardería de Tommy. Allí al fondo se veía a Mister Derek, el profesor con aire británico de Tommy. Mi relación con él ha evolucionado bastante desde aquella primera vez en que fui con Tommy al pícnic sin llevar nada encima y el chavea me vomitó encima. Ahora le gusta ponerle el cinturón de seguridad a Tommy y hablarle con tono evangélico de no matar a los bichitos porque forman parte del ciclo de la vida, sweetie.
-But bugs can sting me -argumenta Tommy. Pero Mister Derek ya ha cerrado la puerta y me deja a mí el marrón del ciclo de la vida, los bichitos y la "mare" que lo parió.
-Why is it that you don't go to the church? -me suelta en el cuarto de baño la cría, cuando menos me lo espero, con todo el set de maquillaje por los suelos. ¿Y qué más dará lo de la iglesia? Intento esquivar la cuestión.
-Because if you don't go, that means you don't love god.
Hala, ya estamos otra vez con el temita.
-Oh, I Know... you go on sundays?
-Sometimes -le digo y empieza a cantar no sé qué de aleluyas y amenes. Por un momento he estado a punto de decirle que no creo que exista ningún dios, pero me lo he pensado mejor. Si le comenta a Dylan, su padre, que yo he dicho eso, ese hombre-cowboy es capaz de meterle en la cabeza ideas diabólicas del estilo tu-aupair-es-una-bruja-amiga-del-diablo y gilipolleces así. No exagero. Dylan y su familia es ultraconservadora.
Lorena ha seguido con su maquillaje como si nunca hubiera surgido la conversación. Joe, qué arpía. Yo me he quedado mirando el set de maquillaje pensando sin venir a cuento que con lo variado y abundante que es (hasta el aburrimiento), estoy segura de que el set en cuestión sería la envidia de un drag queen profesional.
"Don't poison my mind!" tiene un toque radical que me gusta.
"Who cut the cheese?" viene a ser una manera más fina de preguntar quién fue el cochinete que lo hizo que "Who farted all the way to Spain?", expresión que me parecía demasiado plástica.
Comentario:
Al final vas a echar de menos todo eso cuando regreses.