Oremos pues
Nos sentamos todos a la mesa, y en este "todos" estamos incluidos Lorena, Tommy, Anne, yo y Sian McGregor, el niño extra que cuido todos los lunes. Son casi las seis de la tarde (aquí las seis de la tarde se llaman seis de la noche), es decir, hora de cenar, y la chacha Onthe se dispone a darle el primer bocado al pan de pita con hummus. No te explicare el contenido del resto de los platos porque "pa" qué, que yo ya paso de explicar nada de lo que esta gente considera comida aquí.
-A ver, Sian, bendice tú primero la mesa -la que habla es Anne.
Hacía tanto que no coincidía en una comida con ella que se me había olvidado el ritual, porque por supuesto cuando estoy a solas con los críos me lo salto a la torera y ellos, que son vaguetes por naturaleza, pues también. Me trago como puedo el bocado que ya le había dado al pitta bread y pongo la pose de santa oradora, santa On. Anne me mira de reojo. Obviamente no rezo, sino que observo. Afortunadamente no me pide que rece por nada.
Y es que a mí esto de bendecir la mesa siempre me trae a la cabeza el chiste del león y el cazador que se encuentran en la selva. El cazador, sin balas y con los calzones bajados, se encomienda y pide a dios que tenga piedad de él. El león, sin embargo, dice "bendice, señor los alimentos que vamos a tomar". Total, que en eso andaba mi cabeza y cuando llega la parte en que Lorena le da gracias al señor por darle cuerpo, nariz, oreja y boca por poco se me escapa una carcajada.
Nota: Anne me comunica que Tommy va a pasar todo el día en la guarderia. Traducido, que en vez de a las 12 saldrá a las tres. Dígase, que la chacha Onthe tendrá toda la mañanita para estudiar el TOEFL. Me examino un día antes de coger el avión para Madrid.
-A ver, Sian, bendice tú primero la mesa -la que habla es Anne.
Hacía tanto que no coincidía en una comida con ella que se me había olvidado el ritual, porque por supuesto cuando estoy a solas con los críos me lo salto a la torera y ellos, que son vaguetes por naturaleza, pues también. Me trago como puedo el bocado que ya le había dado al pitta bread y pongo la pose de santa oradora, santa On. Anne me mira de reojo. Obviamente no rezo, sino que observo. Afortunadamente no me pide que rece por nada.
Y es que a mí esto de bendecir la mesa siempre me trae a la cabeza el chiste del león y el cazador que se encuentran en la selva. El cazador, sin balas y con los calzones bajados, se encomienda y pide a dios que tenga piedad de él. El león, sin embargo, dice "bendice, señor los alimentos que vamos a tomar". Total, que en eso andaba mi cabeza y cuando llega la parte en que Lorena le da gracias al señor por darle cuerpo, nariz, oreja y boca por poco se me escapa una carcajada.
Comentario:
andaaaa, vaya momento elegiste pa la carcajada!
Comentario:
Hace unos días que visito tu blog. En mi penúltimo año de carrera me ha entrado el gusanillo de irme fuera.
Hay unas becas muy tentadoras para la universidad de Berkeley (California) pero me exigen algún título de inglés, como por ejemplo, el TOEFL.
Si llego a conseguirlo ya habré perdido mi oportunidad de irme, a no ser que quiera doctorarme allí.
Sólo era pá desearte suerte con el examen y ánimo en los e e u u ;)
Hay unas becas muy tentadoras para la universidad de Berkeley (California) pero me exigen algún título de inglés, como por ejemplo, el TOEFL.
Si llego a conseguirlo ya habré perdido mi oportunidad de irme, a no ser que quiera doctorarme allí.
Sólo era pá desearte suerte con el examen y ánimo en los e e u u ;)