La sustituta
Se abre la puerta y entra una americana treintañera con más patas de gallo que una convención en el corral de mi pueblo (qué maldad, On, qué maldad) y empieza a hablar sin ton ni son de que ella es la sustituta de Richy, el coordinador del seminario sobre actualidad al que asisto cada sábado por la mañana. La colega, más suave que un guante, desembala sus pertenencias sobre la mesa y sigue hablando. ¿Qué habra comido para no callar? ¿Sopa de loro? Le pregunto su nombre. Lo dice. Tiene mil papeles en las manos y no sabe qué hacer con la hora y media que le queda por delante. Una, que es aupair y no tiene especial simpatía por los críos, ha desarrollado un olfato para ciertas situaciones.
Nos da un texto apestoso publicado para sorpresa de la menda en The Washington Post y nos pregunta que qué pensamos. La coreana del grupo le dedica cálidas palabras. Yo hace rato que miro al suelo. Creo que comienzo a comprender a Piotra. Estoy harta de parecer la radical del grupo, pero finalmente la sustituta me pregunta y le digo que en mi opinión no es más que propaganda en esta guerra y que dudo mucho que los testimonios que cita el autor sean reales porque apestan a invención.
En fin, el caso es que la americana me dice a todo que misa, igual que antes le dijo a la coreana, que " qué cool", lo que viene a ser que le importa un bledo lo que digamos y que probablemente no esté ni escuchando, como cuando Tommy empieza con "this red car is faster than the green" y yo le digo "oh, really?" mientras mi mente trota que trota y mis hormonas balan que balan. Sólo que nosotros no tenemos cuatro años.
La miro fijamente. Cielos, On, ni siquiera es potable a la vista, porque otra cosa no, pero cuando en cierto cursillo de periodismo una profe era descaradamente incompetente al menos estaba medianamente buena, juas, o si no, siempre quedaba la posibilidad de jugar al Spider en los ordenatas para pasar el rato. Debería ser norma: las sustitutas incompetentes tienen que estar al menos buenas.
Nota: Hago una exposicion para otro de los seminarios (drilling oil in the protected areas of the United States) y creo que no me queda nada mal.
Nos da un texto apestoso publicado para sorpresa de la menda en The Washington Post y nos pregunta que qué pensamos. La coreana del grupo le dedica cálidas palabras. Yo hace rato que miro al suelo. Creo que comienzo a comprender a Piotra. Estoy harta de parecer la radical del grupo, pero finalmente la sustituta me pregunta y le digo que en mi opinión no es más que propaganda en esta guerra y que dudo mucho que los testimonios que cita el autor sean reales porque apestan a invención.
En fin, el caso es que la americana me dice a todo que misa, igual que antes le dijo a la coreana, que " qué cool", lo que viene a ser que le importa un bledo lo que digamos y que probablemente no esté ni escuchando, como cuando Tommy empieza con "this red car is faster than the green" y yo le digo "oh, really?" mientras mi mente trota que trota y mis hormonas balan que balan. Sólo que nosotros no tenemos cuatro años.
La miro fijamente. Cielos, On, ni siquiera es potable a la vista, porque otra cosa no, pero cuando en cierto cursillo de periodismo una profe era descaradamente incompetente al menos estaba medianamente buena, juas, o si no, siempre quedaba la posibilidad de jugar al Spider en los ordenatas para pasar el rato. Debería ser norma: las sustitutas incompetentes tienen que estar al menos buenas.