Me quedo... de momento
Sábado por la mañana. Anne, mi madre de acogida en este país, lee The Washington Post. Yo tengo más legañas que un troll. Saludo. Ella saluda también. Ahora las dos somos muy amables. Antes también, pero ahora somos imposiblemente amables. Se deja el Post del viernes sobre la mesa y observo que lee una pieza sobre una bollo que es minister de no sé qué iglesia y la han echado por salir del armario. ¿Indirecta? ¿Coincidencia? ¿Casualidad? ¿Estará ella misma planteándose algo? ¿Se hará adalid de la causa? ¿Seré yo su particular Mary Cheney? ¿Expiará sus culpas conmigo?
Pues eso, que la vida sigue y siento una nube de incertidumbre posarse sobre el tejado de esta casa del condado de Fairfax.
Nota: Decido finalmente quedarme (de momento) aquí. Si la situación se pone tensa en otra ocasión o no puedo soportar lo que sea, siempre tendré la posibilidad de irme. Gracias de nuevo a todos y a los míos, os he echado de menos estos días muy particularmente.
Pues eso, que la vida sigue y siento una nube de incertidumbre posarse sobre el tejado de esta casa del condado de Fairfax.