Confesiones
La gente en los comments me dice que soy grande por lo que ha sucedido, pero a ti te puedo decir una cosa. Lo único que la menda tiene grande es el cuerpo y es un fastidio a la hora de comprar ciertas prendas, porque por lo demás soy de lo mas común e incluso tendría que admitir que no oposito a santa y tengo ciertos prejuicios, por no hablar de defectos. Vamos, que no soy nada grande.
Primera confesión: La nueva familia con la que voy a vivir es judia y la menda, cuando escucho esto, sintió un rechazo visceral (muy irracional, sí) porque lo asocié al genocidio que Israel está haciendo en Palestina. Quizás he aceptado esta nueva familia para tratar de entender algo el mundo judío, al igual que acepté esta primera familia para tratar de entender cómo funciona el apasionante mundo de los republicanos (enough is enough).
Segunda confesión: Lo más sensato hubiera sido decirle a esta mujer (Anne, mi primera madre de acogida) que era bollo desde el principio. O decírselo al final, como planeaba ("Mi gran golpe maestro"), pero así en la mitad... uf, admitámoslo, ha sido toda una pataleta, ganas de hacerle la puñeta, de situarla en un conflicto moral de dimensiones cosmicas, juas. De todos modos no me arrepiento porque si que entienda, es decir, si el hecho de ser bollo supone un conflicto moral, apaga y vámonos.
Tercera confesión: Por mucho que he rabiado de los niños, les he cogido mucho afecto, sobre todo a Tommy, el chavalete, y se me hace duro despedirme ahora que llega el momento. También admito que esta experiencia ha servido para erradicar cualquier remoto pensamiento de tener niños.
Cuarta confesión: Aunque nunca me he inventado ninguna situación y todos son hechos reales, este espacio me ha servido un poco para sacar mis demonios y quizás a veces he olvidado muchas cosas buenas que me rodean... Bueno, quizás no muchas cosas buenas, tan solo unas pocas... algunas cosas buenas, quería decir, porque digo yo que algo bueno habrá, no puede ser que no haya nada bueno, o al menos, esa es la esperanza que tengo. ¿Encontraré algo fundamentalmente bueno en lo que me queda? Hey, quizás tan sólo por conocer esto y a Romu y Anastasia (las amigas bollo de Piotra), ha merecido la pena. Nueva York será diferente, I guess.
Nota: Dejo mi equipaje en Maryland, en casa de Romu y Anas. El jueves parto para España. Me como las uñas de los pies y de las manos, ¡qué nervios, S. y L.! Tambien estoy muy pillada de tiempo y casi no puedo echar un ojo a los blogs que normalmente leo.
Primera confesión: La nueva familia con la que voy a vivir es judia y la menda, cuando escucho esto, sintió un rechazo visceral (muy irracional, sí) porque lo asocié al genocidio que Israel está haciendo en Palestina. Quizás he aceptado esta nueva familia para tratar de entender algo el mundo judío, al igual que acepté esta primera familia para tratar de entender cómo funciona el apasionante mundo de los republicanos (enough is enough).
Segunda confesión: Lo más sensato hubiera sido decirle a esta mujer (Anne, mi primera madre de acogida) que era bollo desde el principio. O decírselo al final, como planeaba ("Mi gran golpe maestro"), pero así en la mitad... uf, admitámoslo, ha sido toda una pataleta, ganas de hacerle la puñeta, de situarla en un conflicto moral de dimensiones cosmicas, juas. De todos modos no me arrepiento porque si que entienda, es decir, si el hecho de ser bollo supone un conflicto moral, apaga y vámonos.
Tercera confesión: Por mucho que he rabiado de los niños, les he cogido mucho afecto, sobre todo a Tommy, el chavalete, y se me hace duro despedirme ahora que llega el momento. También admito que esta experiencia ha servido para erradicar cualquier remoto pensamiento de tener niños.
Cuarta confesión: Aunque nunca me he inventado ninguna situación y todos son hechos reales, este espacio me ha servido un poco para sacar mis demonios y quizás a veces he olvidado muchas cosas buenas que me rodean... Bueno, quizás no muchas cosas buenas, tan solo unas pocas... algunas cosas buenas, quería decir, porque digo yo que algo bueno habrá, no puede ser que no haya nada bueno, o al menos, esa es la esperanza que tengo. ¿Encontraré algo fundamentalmente bueno en lo que me queda? Hey, quizás tan sólo por conocer esto y a Romu y Anastasia (las amigas bollo de Piotra), ha merecido la pena. Nueva York será diferente, I guess.
Comentario:
¡Hola! Ayer empecé a leer tu blog desde el comienzo, y la verdad es que me enganche. Estoy aquí, en un trabajo que deja mucho tiempo libre, estaba leyendo "A confederacy of dunces", de Kennedy Toole, y dejé tan gran novela por leerte a ti. Aunque varón y (más o menos)heterosexual, me he identificado con algunas cosas, especialmente con eso que tan bien describes del deseo insatisfecho. Y sobre todo me he divertido, y me he interesado. Gracias y un besito.