La batalla de Roncesvalles
La aupair alemana de tres metros, que tiene sus maldades, dice que la salvadoreña se parece a Betty Boop y, claro, a la salvadoreña no le hace mucha gracia el chiste, aunque no sepa que Betty Boop es un personaje de cartoon y no una marca de desodorante.
Pero la salvadoreña es tremendamente reservada y lista y no tan bocazas como yo, porque cuando la alemana empieza a interrogarme sobre si he visto o conozco la última película de tal director o de tal actor (cine muy comercial), yo le digo sencillamente que me deje de preguntar sobre ese tipo de pelis, que está claro que no las he visto, pero que no se preocupe, que Hollywood ya se encargará de que me entere de todo.
Y si por casualidad continúa con su depliegue de conocimientos desbordantes, le suelo decir que si sigue, no solo quedara claro lo guay que es ella sino también la completa ignorante que soy yo, que no lo soy, dicho sea de paso. Y a esto, sí, me sonríe. Vamos, que mejor que se busque a otra para soplar la gaita porque hace tiempo que aprendí a distinguir cuando alguien quiere compartir un conocimiento contigo y cuando sólo lo utiliza como arma arrojadiza para aparentar (¿aparentar qué?) y anularte. ¿Cielos, acaso le hablo yo a esta mujer de la batalla de Roncesvalles?
Pero no me cae mal la piva. Al contrario, me cae muy bien, con sus cosas. Sé que no es la típica snob con ínfulas de intelectual que busca palabras en el diccionario con el único propósito de torturarte y no movida por el sano espíritu de ampliar su horizonte. A la alemana puedes tacharle de todo menos de ser la intelectual cool y aplastacabezas (consciente o no), a ésas no las trago. Claro que, ahora que lo pienso, tampoco puedes decir que la alemana de tres metros sea precisamente nada intelectual.
Nota: Esto de buscar palabras rebuscadas con el único propósito de mirar al resto por encima del hombro me ha recordado cuando a todos los pedorros peninsulares les dio por estar obnubilados durante una temporada [los que se quedaron obnubilados con tanto obnubilamiento no eran pedorros]. Fue una epidemia terrible. Así, todos a la vez, empezaron los pobres a caer obnubilados en las columnas de periodicos y en los círculos de pseudoamiguetes intelectualoides. A mí me dolia mucho verlos así y quisiera haberlos ayudado.
Nota 2: A mi gente. Ya lo dijo mi abuela Nicasia, con lo que naces te quedas al final y yo, hey, me quedo con vosotras (y vosotros), ya lo sabéis, nada es más rico ni inteligente que éso. ¡Aprendamos juntas! Compartamos la maravilla y maravillémonos.
Pero la salvadoreña es tremendamente reservada y lista y no tan bocazas como yo, porque cuando la alemana empieza a interrogarme sobre si he visto o conozco la última película de tal director o de tal actor (cine muy comercial), yo le digo sencillamente que me deje de preguntar sobre ese tipo de pelis, que está claro que no las he visto, pero que no se preocupe, que Hollywood ya se encargará de que me entere de todo.
Y si por casualidad continúa con su depliegue de conocimientos desbordantes, le suelo decir que si sigue, no solo quedara claro lo guay que es ella sino también la completa ignorante que soy yo, que no lo soy, dicho sea de paso. Y a esto, sí, me sonríe. Vamos, que mejor que se busque a otra para soplar la gaita porque hace tiempo que aprendí a distinguir cuando alguien quiere compartir un conocimiento contigo y cuando sólo lo utiliza como arma arrojadiza para aparentar (¿aparentar qué?) y anularte. ¿Cielos, acaso le hablo yo a esta mujer de la batalla de Roncesvalles?
Pero no me cae mal la piva. Al contrario, me cae muy bien, con sus cosas. Sé que no es la típica snob con ínfulas de intelectual que busca palabras en el diccionario con el único propósito de torturarte y no movida por el sano espíritu de ampliar su horizonte. A la alemana puedes tacharle de todo menos de ser la intelectual cool y aplastacabezas (consciente o no), a ésas no las trago. Claro que, ahora que lo pienso, tampoco puedes decir que la alemana de tres metros sea precisamente nada intelectual.
Comentario:
Pues ya me dejas más tranquila pero no me has contestado a lo importante: ¿Cuánto mide la alemana? ¿lo de los tres metros es una exageración o lo suyo es un claro caso de gigantismo? Es algo que me quema por dentro.
Comentario:
sips, ompalompa...
el caso es que una cosa es ser intelectual y otra muy distinta es ser un aplastacabezas prepotente, pero la combinacion cuando se produce es detestable. Hey, telita, no creo para nada que ese sea tu caso...
Minaya, :P
Besitos
el caso es que una cosa es ser intelectual y otra muy distinta es ser un aplastacabezas prepotente, pero la combinacion cuando se produce es detestable. Hey, telita, no creo para nada que ese sea tu caso...
Minaya, :P
Besitos
Comentario:
Uuuupsss, creo que encajo en algunas cosas como la típica intelectualoide. En fin, corramos un estúpido velo. Una duda así un poco estúpida:¿Cuánto mide en realidad la alemana de tres metros?
Comentario:
pfff... y que me dices de los que se plantan en la mitad de una plaza con el libro de las metamorfosis de ovidio y esperan a que les veas leer (y ese libro ademas...)... deprimente...
Comentario:
Lo que triunfa es inventarse palabras y soltarlas en momentos cruciales y sin sentido aparente. Vease 'ompalompa', mi palabra comodin para anestesiar a los listillos xD
Comentario:
Eso me pasaba a mí con Ratzinger, también alemán, que agg agg se creía el más listo del Vaticano agg agg