DIARIO DE UNA AUPAIR BOLLO EN USA
¿Qué mejor para entender un país que cuidar de sus futuros votantes? E hice las maletas
Acerca de

Los Neider

Betty: La mamá. Bajita a morir. Muy amable, pero parca en palabras. Después de mi primera madre de acogida (Anne), Betty me parece el colmo del saber estar. Dice que Bush está loco.

Jeremías: El papá. Ciclotímido. Lo veo de pasada. Lleva tatu en el brazo y tiene cds de Bob Marley, así que decido que no puede ser mal tipo.

Samuel: Ya once añitos, aspirante a hombrecito, chiquitín de estatura, lo sabe hacer todo solo. Al pincipio no me hablaba. Adicto a los videojuegos. Siempre digo que su auténtica nanny es la Nintendo.

Allison: Siete años. Una princesita que me reclama constantemente para jugar juntas. Odia a las Bratz y los cuentos de princesas. Decido que me cae bien.

NumberNine: Más conocida como chacha Onthedot. Metepatas ocasional, de complexión grande. Ultima adquisición de la familia, probablemente la número nueve.
Sindicación
 
Que alguien me quite a esta suiza de encima
No, no he ligado ni nada por el estilo. En realidad, venir aqui no ha sido idea mia, sino de Jim, una aupair suiza adicta al shopping y a las tarjetas de credito. Me llamo para dar una vuelta y quedamos en el Pentagon City Mall, una gran centro comercial con una bandera USA del tamagno de un bloque de pisos de Torremolinos. Y aqui estamos desde las once (son las tres y media) viendo ropa, maquillajes y moviles. Ni yo me imagino, si no fuera porque me estoy viendo. Diras: "que bien! Seguro que con otra aupair como tu tienes muchas cosas que compartir". No way!
Veamos, Jim es alta y tremendamente delgada; tiene unos ojos profundamente azules y electricos y un rostro anguloso y serio, como si se hubiera tragado una bateria de cocina. Me recuerda a una persona muy concreta, aunque en version hetero, porque tambien es mas chula que un ocho y cuando te habla parece que te esta perdonando la vida, cosa que me hace gracia y me encanta. Pero, con todo, no es nada divertido esto. Llevamos recorridas infinitas tiendas, su tarjeta de credito echa humo y la piva no muestra el menor signo de preocupacion.
Quien me conozca sabra que ir de compras no se aproxima ni remotamente a mi idea de diversion. Y mas con semejante alegria de la huerta. Estoy desesperada. Los ojos se me van al infinito. Dejo a Jim conversando con una dependienta. Jim habla jodidamente bien y esta jodidamente buena, pienso, aunque tambien resulta jodidamente aburrida, asi que a la primera oportunidad, me deshago de ella. Quedamos en que me llama al dia siguiente.

  • Nota final: Al dia siguiente me llamo y terminamos en un pub de raperos. La suiza llevaba un vestuario que quitaba el hipo y no daba a basto para beberse todas las budweissers a las que la invitaba el buitrerio de rigor (tres pives diferentes cada cinco minutos y no exagero). Eso estuvo funny. Yo agarre una coronita y a volar.
  • No