Aterrizo como puedo
Llevo cinco horas en el avión. Lo he dejado para el final. Debería haberlo hecho antes, como otras cosas, pero soy una inevitable amante del último minuto. Allí asoma, desde el asiento de enfrente. He emplazado la guía de aupairs ahí nada más subir al avión. Sólo la portada me acongoja. Una pivita sostiene en su regazo un yanquisito mientra dos o tres mas de ellos permanecen alrededor de ella, cercándola, y mirando (una mirada extraña, diabólica ciertamente) al objetivo; es decir, al espectador; concretando, a la menda a 12.000 metros de altura.
Lo abro y leo metódicamente. Tengo tres horas y pico de vuelo por delante y más de 50 páginas de estúpidas pero útiles explicaciones. El caso es que aprendo mucho. Veamos. Según este folleto, Tommy, con cuatro años de edad, tiene dos palabras favoritas (no y mío), una pregunta impepinable (¿por qué?) y le gusta cuestionar la autoridad. Tommy coordina sus movimientos pero no calcula ni su fuerza ni el riesgo de algunos. Además, ha comenzado a ser independiente con algunas de sus funciones físicas y se siente orgulloso de ello.
Hace cosas como mover los objetos para conseguir que algo suceda. De esto tomo especial nota, sobre todo cuando en un apartado aclaran que la aupair no se debe molestar si te registra la maleta porque lo que en realidad sucede es que está explorando el espacio y descubriendo el mundo. Fascinante.
Más cosas. Debo tener mucho cuidado con la autoestima de Tommy. Por lo visto, puede verse peligrosamente dañada si no la cuido. Bueno, Tommy tiene cambios de humor muy rápidos y tengo que facilitarle las transiciones entre las actividades. Me queda claro que le gustan los rituales y la rutina y anoto que en esta fase el niño es egoísta y egocéntrico. A algunos, desde luego, no se les pasa.
Luego paso a Lorena, de seis años de edad. Su cuadro o diagnóstico sigue la misma línea salvo matices. Lorena, que está en edad escolar, es una científica por naturaleza y le gusta experimentar, lo que se traduce en el hecho de que Lorena está escribiendo una novela sobre un ponny salvaje y una Barbie.
Efectivamente, tiene una amiga especial y puede ser negativa e inflexible con el resto de sus amigos. Es perfeccionista y amante de las normas. Le gusta seguir las consignas, pero no está preparada emocionalmente para la competición. Puede parecer en ocasiones arrogante y resentida, pero no tengo que preocuparme ni sentirme aludida en ningún momento porque estas conductas son absolutamente normales. Como Lorena es muy exigente, puede sentirse frustrada fácilmente. Lorena ve el mundo desde los extremos y si no gusta al resto, se siente insatisfecha e infeliz. Pero no hay problema. Lo que tengo que hacer según la guía es mantener una actitud que combine un espiritu positivo, de cooperación y firme. Por lo visto es muy muy importante aquí mi sonrisa y el planteamiento que le haga a Lorena de sus obligaciones. Terminando, en un apartado en negrita el libreto especifica, por si aun no he captado la filosofía del sistema, que aplicar disciplina física al niño implica el final de mi año como aupair y mi repatriación. En este punto ya han pasado dos horas y media de vuelo.
También se me dan muchos consejos útiles y beneficiosos pero sin duda el que más me llama la atención es aquel en que se me explica cómo llamar por una emergencia a los padres. Brevemente copio el folleto. Es un ejemplo práctico muy paradigmático. El niño se ha roto una pierna o algo así y la aupair, o sea, la menda llama por teléfono a la mamá.
Host Mom: Hello, Jenny (esa soy yo) what happened?
Aupair: Hello, Anne, Tommy fell off his bicicle and I think he broke his arm. I put a splint on it and I am going to drive him to the hospital now.
Host Mom: OK I will meet you at the hospital.
Cierro el cuaderno. Diría que vamos a aterrizar y me duele terriblemente la cabeza. Nueva York está nublado y sin contemplaciones decido que esa misma noche me ventilaré con las otras aupairs y a la salud de Tommy y Lorena la botella de Tío Pepe que displicentemente llevaba para la familia de acogida.
Lo abro y leo metódicamente. Tengo tres horas y pico de vuelo por delante y más de 50 páginas de estúpidas pero útiles explicaciones. El caso es que aprendo mucho. Veamos. Según este folleto, Tommy, con cuatro años de edad, tiene dos palabras favoritas (no y mío), una pregunta impepinable (¿por qué?) y le gusta cuestionar la autoridad. Tommy coordina sus movimientos pero no calcula ni su fuerza ni el riesgo de algunos. Además, ha comenzado a ser independiente con algunas de sus funciones físicas y se siente orgulloso de ello.
Hace cosas como mover los objetos para conseguir que algo suceda. De esto tomo especial nota, sobre todo cuando en un apartado aclaran que la aupair no se debe molestar si te registra la maleta porque lo que en realidad sucede es que está explorando el espacio y descubriendo el mundo. Fascinante.
Más cosas. Debo tener mucho cuidado con la autoestima de Tommy. Por lo visto, puede verse peligrosamente dañada si no la cuido. Bueno, Tommy tiene cambios de humor muy rápidos y tengo que facilitarle las transiciones entre las actividades. Me queda claro que le gustan los rituales y la rutina y anoto que en esta fase el niño es egoísta y egocéntrico. A algunos, desde luego, no se les pasa.
Luego paso a Lorena, de seis años de edad. Su cuadro o diagnóstico sigue la misma línea salvo matices. Lorena, que está en edad escolar, es una científica por naturaleza y le gusta experimentar, lo que se traduce en el hecho de que Lorena está escribiendo una novela sobre un ponny salvaje y una Barbie.
Efectivamente, tiene una amiga especial y puede ser negativa e inflexible con el resto de sus amigos. Es perfeccionista y amante de las normas. Le gusta seguir las consignas, pero no está preparada emocionalmente para la competición. Puede parecer en ocasiones arrogante y resentida, pero no tengo que preocuparme ni sentirme aludida en ningún momento porque estas conductas son absolutamente normales. Como Lorena es muy exigente, puede sentirse frustrada fácilmente. Lorena ve el mundo desde los extremos y si no gusta al resto, se siente insatisfecha e infeliz. Pero no hay problema. Lo que tengo que hacer según la guía es mantener una actitud que combine un espiritu positivo, de cooperación y firme. Por lo visto es muy muy importante aquí mi sonrisa y el planteamiento que le haga a Lorena de sus obligaciones. Terminando, en un apartado en negrita el libreto especifica, por si aun no he captado la filosofía del sistema, que aplicar disciplina física al niño implica el final de mi año como aupair y mi repatriación. En este punto ya han pasado dos horas y media de vuelo.
También se me dan muchos consejos útiles y beneficiosos pero sin duda el que más me llama la atención es aquel en que se me explica cómo llamar por una emergencia a los padres. Brevemente copio el folleto. Es un ejemplo práctico muy paradigmático. El niño se ha roto una pierna o algo así y la aupair, o sea, la menda llama por teléfono a la mamá.
Host Mom: Hello, Jenny (esa soy yo) what happened?
Aupair: Hello, Anne, Tommy fell off his bicicle and I think he broke his arm. I put a splint on it and I am going to drive him to the hospital now.
Host Mom: OK I will meet you at the hospital.
Cierro el cuaderno. Diría que vamos a aterrizar y me duele terriblemente la cabeza. Nueva York está nublado y sin contemplaciones decido que esa misma noche me ventilaré con las otras aupairs y a la salud de Tommy y Lorena la botella de Tío Pepe que displicentemente llevaba para la familia de acogida.