Honeymoon, amada honeymoon
En realidad, Anne, mi madre de acogida en este extraño país, es más lista que el hambre. Resulta que adjuntó al dossier que yo vi en España una foto del año 98 en la que estaba hecha en vez de una vaca, dos vacas y media. Pues bien, a fecha de 2004, la piva se ha quedado sólo en media vaca y un ternero. Y digo yo: ¿qué pretendía decirme enviándome esa foto antigua? ¿Que tiene voluntad para adelgazar? ¿Que ha cambiado mucho desde entonces? ¿Que no se ha hecho ninguna foto más reciente? ¿Que le importa todo un pito y ni se lo ha preparado? ¿Que no quiere que las apariencias influyan en mí?
Nada más llegar, me ha regalado un móvil de los que tardarán unos meses en llegar a España (de esos con mil inventos que no voy a usar), me ha enseñado una habitación gigantesca con televisión, DVD, vídeo, antena parabólica y teléfono inalámbrico y me ha regalado un bolso con un paquete de maquillaje dentro. También me ha entregado en mano las llaves de un todoterreno y las de la casa. A continuación, hemos saltado todos en una cama elástica gigantesca, de esas que ponen en Puerto Marina, y hemos ido a un centro comercial enorme en el que hemos cenado. Este periodo se llama en psicología honeymoon, como bien me apunta en un email una de mis mejores amigas, la pequeña Amelie.
Nada más llegar, me ha regalado un móvil de los que tardarán unos meses en llegar a España (de esos con mil inventos que no voy a usar), me ha enseñado una habitación gigantesca con televisión, DVD, vídeo, antena parabólica y teléfono inalámbrico y me ha regalado un bolso con un paquete de maquillaje dentro. También me ha entregado en mano las llaves de un todoterreno y las de la casa. A continuación, hemos saltado todos en una cama elástica gigantesca, de esas que ponen en Puerto Marina, y hemos ido a un centro comercial enorme en el que hemos cenado. Este periodo se llama en psicología honeymoon, como bien me apunta en un email una de mis mejores amigas, la pequeña Amelie.