Mamá a la vieja usanza
Casi lo habia olvidado. Las conversaciones teléfonicas con mi chica y con mi muy mejor amiga han hecho mella en mí, pero ha tenido que venir mi madre a remover cielo y tierra para que yo haga ademán de cuidarme.
Fue de un modo casual. Le dije por telefono que aún tenía algunos síntomas del jamacuco que me pillé la semana pasada y no me dijo nada, pero al día siguiente ya había llamado en plan rambo a la agencia de aupairs en Madrid poniéndolos como cardos borriqueros. Y no sé bien el motivo porque, que yo sepa, la culpa de que la menda, es decir, yo, no vaya al médico es sólo mía y nada más que mía. Se lo he explicado, pero no lo ha entendido como yo. Y es que madre es única, auténtica.
-Y llamo a la embajada si hace falta -me ha dicho.
Y conociéndola, capaz es. "Mire usted, señor embajador, que sepa que...". Ya me la imagino. También ha puesto del color del perejil a Anne y a quien ha hecho falta para que yo me mueva (por vergüenza propia). El caso es que lo ha conseguido. He ido al médico y, al rato de discutir con ella por todo esto, me ha dado la vena sentimental y me he dado cuenta de que le importo tanto como para movilizar a medio planeta si hace falta. Y que, carajo, no hay nada como una madre, como mi madre, pero bueno, snif snif, ese es otro tema.
-Digo la señora esa, viéndote en la cama con fiebre ya podría hacer algo -es lo más suave que me ha dicho, porque con la rabia le ha salido todos sus prejuicios antiyanquis (hey, no sé si te lo he dicho, pero madre nada en el otro extremo politico... es procastrista).
Yo he: ido al medico, paseado por el islote Roosevelt del Potomac, visto ciervos, perdido el rumbo en las cercanías del cuartel general de la CIA, conseguido el teléfono de Valentina, cenado con dos amigas bollos de Piotra, visto muchas peliculas, desconectado de la política por unos dias...
Tú has: ...
Fue de un modo casual. Le dije por telefono que aún tenía algunos síntomas del jamacuco que me pillé la semana pasada y no me dijo nada, pero al día siguiente ya había llamado en plan rambo a la agencia de aupairs en Madrid poniéndolos como cardos borriqueros. Y no sé bien el motivo porque, que yo sepa, la culpa de que la menda, es decir, yo, no vaya al médico es sólo mía y nada más que mía. Se lo he explicado, pero no lo ha entendido como yo. Y es que madre es única, auténtica.
-Y llamo a la embajada si hace falta -me ha dicho.
Y conociéndola, capaz es. "Mire usted, señor embajador, que sepa que...". Ya me la imagino. También ha puesto del color del perejil a Anne y a quien ha hecho falta para que yo me mueva (por vergüenza propia). El caso es que lo ha conseguido. He ido al médico y, al rato de discutir con ella por todo esto, me ha dado la vena sentimental y me he dado cuenta de que le importo tanto como para movilizar a medio planeta si hace falta. Y que, carajo, no hay nada como una madre, como mi madre, pero bueno, snif snif, ese es otro tema.
-Digo la señora esa, viéndote en la cama con fiebre ya podría hacer algo -es lo más suave que me ha dicho, porque con la rabia le ha salido todos sus prejuicios antiyanquis (hey, no sé si te lo he dicho, pero madre nada en el otro extremo politico... es procastrista).