Diez maneras de no pensar en Valen
Uno. Explicarle a Tommy que no es nada malo que el melón y las uvas tengan semillas. Es más, que es de lo más corriente... Uf, o lo era.
Dos. Resistir la tentación de llamarla (a Valentina), por muy buena que esté. Mascar chicle.
Tres. Tener cuidado con las ardillas, que andan revueltas y cruzan cada dos-por-tres-seis las calles sin mirar.
Cuatro. Comprar un calzado bueno para las nevadas del invierno.
Cinco. Conociéndome (conociendo mis debilidades), borrar definitivamente el teléfono de Valentina (mi manera de borrar las tentaciones) antes de que me dé por llamarla y quede como una pelotuda.
Seis. Contenerme mejor cada vez que un americanoparlanchín me pregunte a qué iglesia voy los domingos (hay casi más iglesias que sucursales del McDonalds). "¿Sos boludo o qué?" no está permitido.
Siete. Recurrir al "I don't understand" y al "I forgot it" cuando las propuestas brillantes de Anne no me interesen o no las piense cumplir, es decir, recurrir más a menudo a ciertas coletillas, hey, "bárbaro", ¿no?.
Ocho. Evitar a las americanas locas que se te pegan en la lavandería, sobre todo si son tan horribles como la de hoy. Valentina diría "Era bárbara de feota".
Nueve. Lavar el coche al menos una vez (una vez al año no hace daño).
Diez. Vale, no darle más vueltas, está claro que no voy a borrar el número de Valentina y que muy probablemente incluso hasta la llamaré. Guárdarme el descaro, carajo, que es hétero (y aunque fuera trisexual, joe), compórtate Onthedot, que las hormonas no te descontrolen. Maldición, me temo que tendré que idear otra manera de no pensar en Valen.
Dos. Resistir la tentación de llamarla (a Valentina), por muy buena que esté. Mascar chicle.
Tres. Tener cuidado con las ardillas, que andan revueltas y cruzan cada dos-por-tres-seis las calles sin mirar.
Cuatro. Comprar un calzado bueno para las nevadas del invierno.
Cinco. Conociéndome (conociendo mis debilidades), borrar definitivamente el teléfono de Valentina (mi manera de borrar las tentaciones) antes de que me dé por llamarla y quede como una pelotuda.
Seis. Contenerme mejor cada vez que un americanoparlanchín me pregunte a qué iglesia voy los domingos (hay casi más iglesias que sucursales del McDonalds). "¿Sos boludo o qué?" no está permitido.
Siete. Recurrir al "I don't understand" y al "I forgot it" cuando las propuestas brillantes de Anne no me interesen o no las piense cumplir, es decir, recurrir más a menudo a ciertas coletillas, hey, "bárbaro", ¿no?.
Ocho. Evitar a las americanas locas que se te pegan en la lavandería, sobre todo si son tan horribles como la de hoy. Valentina diría "Era bárbara de feota".
Nueve. Lavar el coche al menos una vez (una vez al año no hace daño).
Diez. Vale, no darle más vueltas, está claro que no voy a borrar el número de Valentina y que muy probablemente incluso hasta la llamaré. Guárdarme el descaro, carajo, que es hétero (y aunque fuera trisexual, joe), compórtate Onthedot, que las hormonas no te descontrolen. Maldición, me temo que tendré que idear otra manera de no pensar en Valen.
Comentario:
Llámale, podeis tomar algo juntas y por lo menos te recreas la vista, además aunque no entienda... bueno, te lo puedes tomar como un reto, ¿o es que nunca has seducido a una hetero?
Besos y gracias por tu apoyo.
Besos y gracias por tu apoyo.
Comentario:
Llamala, yo las llamos y a veces... caen! (Una, ahora, hasta me llama ella a mi!)
Las cosas claras y el chocolate espeso, mujer.
Las cosas claras y el chocolate espeso, mujer.
Comentario:
Te entiendo tanto, tanto, tanto... pareces yo en muchos aspectos... es tan difícil no caer!
Llámala, onthedot, y si te sirve de consuelo yo también era hetero antes y mírame ahora... hecha un mar de dudas!
LLámala!!!!
Besos.
Llámala, onthedot, y si te sirve de consuelo yo también era hetero antes y mírame ahora... hecha un mar de dudas!
LLámala!!!!
Besos.