Publicidad hasta en la sopa
Ring ring ring
El teléfono de nuevo. Lleva así toda la mañana. En España te inundan el buzón. Aquí la publicidad ha abierto otros canales.
-Hello? -ésta soy yo.
-Have you seen outsiders in your neighbourhood? -dice una voz metálica y un pelín aflautada.
Bueno, sí, todos los días pasan gente de afuera por las casas del vecindario (los de los cables, los superbomberos que son muy dados a pasearse y esos que llaman a tu puerta y te ofrecen podarte y talarte los árboles a un precio económico).
La voz de pitiminí continúa. La entiendo a medias. Sé que es una máquina. Pero en esta ocasión no te regala unas vacaciones en Tennessee ni un nuevo TV set. Los tiros van por otro lado. La voz de electroduente me habla sobre algo agresiones sexuales y de repente soy toda cejas e incredulidad.
La vocecita ha recitado las estadísticas de violaciones en distintas áreas (de Washington y de Virginia) como si se tratara de un versículo o una sunna y ha hablado sin más de lo importante que es la prevención de los ataques sexuales (terrorista-sexuales, diría yo). Y cuando ya ha conseguido ponerme los pelos como escarpios, me ha lanzado la oferta comercial en plan kamikaze.
No sé por qué, pero por un momento me he transportado dos años para atrás y he visto a la administración Bush mostrándonos mapas con la localización de armas de distracción masiva, historiales de masacres, testimonios falsos y verdaderos y un puñado de argumentos mal ensamblados. Y luego, claro, he dicho fuck you a la nada y he colgado el teléfono. Y a otra cosa, mariposa.
El teléfono de nuevo. Lleva así toda la mañana. En España te inundan el buzón. Aquí la publicidad ha abierto otros canales.
-Hello? -ésta soy yo.
-Have you seen outsiders in your neighbourhood? -dice una voz metálica y un pelín aflautada.
Bueno, sí, todos los días pasan gente de afuera por las casas del vecindario (los de los cables, los superbomberos que son muy dados a pasearse y esos que llaman a tu puerta y te ofrecen podarte y talarte los árboles a un precio económico).
La voz de pitiminí continúa. La entiendo a medias. Sé que es una máquina. Pero en esta ocasión no te regala unas vacaciones en Tennessee ni un nuevo TV set. Los tiros van por otro lado. La voz de electroduente me habla sobre algo agresiones sexuales y de repente soy toda cejas e incredulidad.
La vocecita ha recitado las estadísticas de violaciones en distintas áreas (de Washington y de Virginia) como si se tratara de un versículo o una sunna y ha hablado sin más de lo importante que es la prevención de los ataques sexuales (terrorista-sexuales, diría yo). Y cuando ya ha conseguido ponerme los pelos como escarpios, me ha lanzado la oferta comercial en plan kamikaze.
No sé por qué, pero por un momento me he transportado dos años para atrás y he visto a la administración Bush mostrándonos mapas con la localización de armas de distracción masiva, historiales de masacres, testimonios falsos y verdaderos y un puñado de argumentos mal ensamblados. Y luego, claro, he dicho fuck you a la nada y he colgado el teléfono. Y a otra cosa, mariposa.
Comentario:
NUnca dejará de sorprenderme Yanquilandia...
Por cierto, sí he recibido tu mail, pero, si no te importa, prefiero que me escribas al ozú.
Besos niña!
Por cierto, sí he recibido tu mail, pero, si no te importa, prefiero que me escribas al ozú.
Besos niña!
Comentario:
Jo, qué fuerte lo que dices... me parece de lo peor que alarmen y amarguen a la gente llamándoles para recitar cifras de violaciones... creo que debería estar prohibido. Estos yankees...
por cierto, encantada de volverte a leer, he estado fuera unos días y acabo de pegarme un atracón de tu blog. A ver qué tal con Valen... nunca se sabe, nunca se sabe...
Saludos!
por cierto, encantada de volverte a leer, he estado fuera unos días y acabo de pegarme un atracón de tu blog. A ver qué tal con Valen... nunca se sabe, nunca se sabe...
Saludos!
Comentario:
La moda odiosa de las máquinas parlantes que te ofrecen apartamentos en la playa, que curiosamente te a tocado en un sorteo en el que no has participado, o un magnífico regalo si te suscribes a dios sabe que plan de a saber que maldito banco, y demás promociones agresibas ya ha llegado también aquí, por desgracia... Yo cada vez que oigo la voz metálica en el auricular, blasfemo y cuelgo. Aun así, estoy seguro que allí el invento será mucho peor... Besos
Comentario:
Estar en ese pais es como vivir en un manicomio, lo que tienes que hacer es buscarte rápidamente una churri yanqui, aprender muchísisimo el idioma y volverte aquí. ¿Dónde vas a estar mejor que en España? Además, aquí estamos más buenas.
Besos.
Besos.