Del cuerpo de bomberos
Entro en un bar de Richmond con camareras que mascan chicle y tienen tatuados los brazos y lo que se les ve del culo (sí, me he fijado, ¿qué pasa?). La gente fuma (es que en Washington está tan mal visto), los cocineros llevan un mandil grasiento y en la tele atrona un partido de rugbi (los americanos llaman al rugbi, fútbol: y al fútbol, soccer, son así de chulos). Es curioso pero, tras cuatro meses en el país, tengo la sensacion de estar viendo por primera vez los auténticos USA, con lavabos sucios y gente hasta el chichi de currar.
Entra una chica con uniforme bollo (que nadie me pregunte cómo es el dichoso uniforme bollo). En su camiseta pone "Departamento del cuerpo de bomberos" o algo así. Coge un cigarro de esa manera tan bollo (y si no sabes cómo es la forma indiscutiblemente bollo de coger un piti te chinchas porque no lo voy a explicar), lo enciende y lo chupa muy particularmente. Luego me echa el humo y yo toso con admiración (y un poco de fastidio, para qué engañarte, que quedará muy sexi pero jode un rato).
Me da un cosquilleo en la barriga. Cuate, me digo, aquí hay tomate. Pero no es tomate, no, y el cosquilleo dura el mismo tiempo que tarda un chico en entrar y soltarle un muerdo de aquí te meneas a la representante del cuerpo de bomberos. Un momento, ¿no era bollo? Malditos estereotipos. Y es que en Richmond las chicas no parecen tan Barbies como en Washington. ¿¿¿Y esa manera de coger el piti???
Nota: Esto de la castidad lo llevo muy mal, pero que muy mal y tengo alucinaciones. Que si la marine, la megabollo del vecindario, Valentina, ahora una bomberotorera... ¡y mañana otra vez a currar! No hay derecho, no.
Entra una chica con uniforme bollo (que nadie me pregunte cómo es el dichoso uniforme bollo). En su camiseta pone "Departamento del cuerpo de bomberos" o algo así. Coge un cigarro de esa manera tan bollo (y si no sabes cómo es la forma indiscutiblemente bollo de coger un piti te chinchas porque no lo voy a explicar), lo enciende y lo chupa muy particularmente. Luego me echa el humo y yo toso con admiración (y un poco de fastidio, para qué engañarte, que quedará muy sexi pero jode un rato).
Me da un cosquilleo en la barriga. Cuate, me digo, aquí hay tomate. Pero no es tomate, no, y el cosquilleo dura el mismo tiempo que tarda un chico en entrar y soltarle un muerdo de aquí te meneas a la representante del cuerpo de bomberos. Un momento, ¿no era bollo? Malditos estereotipos. Y es que en Richmond las chicas no parecen tan Barbies como en Washington. ¿¿¿Y esa manera de coger el piti???
Comentario:
Hace menos de un mes que conoñozco este blog y me tienes enganchada a tu vida cotidiana. Merece la pena dormir un poco menos, aunque por la mañana no suelo pensar lo mismo ;-). Sigue escribiendo!