DIARIO DE UNA AUPAIR BOLLO EN USA
¿Qué mejor para entender un país que cuidar de sus futuros votantes? E hice las maletas
Acerca de

Los Neider

Betty: La mamá. Bajita a morir. Muy amable, pero parca en palabras. Después de mi primera madre de acogida (Anne), Betty me parece el colmo del saber estar. Dice que Bush está loco.

Jeremías: El papá. Ciclotímido. Lo veo de pasada. Lleva tatu en el brazo y tiene cds de Bob Marley, así que decido que no puede ser mal tipo.

Samuel: Ya once añitos, aspirante a hombrecito, chiquitín de estatura, lo sabe hacer todo solo. Al pincipio no me hablaba. Adicto a los videojuegos. Siempre digo que su auténtica nanny es la Nintendo.

Allison: Siete años. Una princesita que me reclama constantemente para jugar juntas. Odia a las Bratz y los cuentos de princesas. Decido que me cae bien.

NumberNine: Más conocida como chacha Onthedot. Metepatas ocasional, de complexión grande. Ultima adquisición de la familia, probablemente la número nueve.
Sindicación
 
Mi devaluado instinto maternal
Domingo noche. Acabo de llegar de Filadelfia. Estoy molida pero vengo enamorada de la ciudad. Vaaale, lo admito y también de todo el bollerío que me he cruzado. Tanto es así que también he tomado la decisión de considerar Philadelphia como futurible para hacer el doctorado de periodismo en el año venidero, con la venia de Zapatero y las becas del gobierno español.
Perdóname la efusión, es que estoy que muerdo de contento por lo del matrimonio, y eso que no creo en esa institución ni me pienso casar por lo menos en tres vidas.
Si me apuras, ni en cuatro...
eeele, que sean cinco.
Por no hablar de las adopciones. Si piensas que después de este año yo, la menda, va a tirar con un churumbel a cuestas, es que aún no me conoces. Si aún me quedaba algún "instinto maternal", o llamémoslo algún pensamiento remoto de tener críos, Tommy y Lorena se han encargado de erradicarlo. Que vale, que sí, que es inevitable, que se les coge mucho cariño, pero también te estrujan las neuronas y te agotan más que yo al depósito del coche, para qué engañarte. Pues eso, que una y no más, santo tomás. ¡Quién me mandaría venir de esta manera aquí!
  • Nota: No hay dolor. Mañana, antes de que cante la gallina o cualquiera de los animales que Anne, mi madre de acogida en este curioso país, tiene en casa (en este zoológico, debería decir porque he descubierto nuevos y enormes especimenes en el jardín), Tommy y Lorena estarán gritando y dando botes por la casa. Ay, yo me muero.
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    Comentario:
    anda, qué casualidad, yo estos días en mi blog también hablo de niños...

    bueno, y yo también digo: cuéntanos lo de las bollos de Filadelfia, aandaaa
     
    Comentario:
    Yo estuve de profe y acabé de niños hasta el mismísimo y eso que no convivía con ellos!!!!!!

    Celebro que conozcas a tantas bollos por todas partes....

    Un beso (y esto no es bgoma)
     
    Comentario:
    Pero cuéntanos un poco más de esas interesantes bollos que conociste en Filadelfia, no se cayeron rendidas a tus pies? Se liga más en el extranjero porque resultas más exótica. Vamos, confiesa...
    Besos.
    No