Fiesta Oficial de MADO

La Fiesta Oficial de la Casa de Campo no termina de despegar en cuanto a público asistente pero es definitivamente una opción alternativa a la masa formada en la Plaza de Chueca, la Plaza Vázquez de Mella y todas las calles adyacentes. Entre barras, parejas heteros, familias y todo el público bienvenido por los gays en sus fiestas, cada vez es más complicado encontrar un rinconcito en el que bailar un mínimo, ligar o simplemente tomarse una copa a gusto. Muy divertido cuando desde las barras te tiran manguerazos de agua, pero también se echa de menos un poquito de espacio.
En ese sentido, el habilitado en la Casa de Campo, con sus autobuses gratuitos desde Chueca y Plaza de España, funciona a la perfección. Acuden miles de personas, casi todos gays, y se puede bailar en la carpa y ver actuaciones, entre miraditas y miraditas.

La maestra de ceremonias, La Terremoto de Alcorcón, es una verdadera reina de la fiesta, una de las pocas que quedan con gracia. Sus versiones de 'Hung up' e 'It's raining men' son hilarantes y sus presentaciones, también. Entre divas y chulillos cantantes, presentó también sus canciones, nuevas y antiguas, como la versión de Kylie o la de Beyoncé.

De las actuaciones destacadas, Rosa, encantada de estar con nosotros allí, y no le preguntes más por qué, presentando las canciones de su nuevo álbum, 'Me siento viva', en espléndida forma y demostrando lo que ha aprovechado sus clases en 'Mira quién baila' (aunque uno de los dos bailarines que llevaba casi la tira al suelo).

También Soraya con aquello de "Por mí te puedes ir al cuerno' o Cameron fueron fieles a su cita en la Fiesta Oficial del MADO. Un concierto lleno de triunfitos en el que ciertamente se echó de menos alguna actuación de algún artista consagrado, como el año pasado fue Marc Almond. ¿Lo mejor? Que entre playback y playback los artistas se animaran a hacer algún a cappella.
Adorables frikis

Su presencia es lo más auténtico del Orgullo, lo más divertido y entrañable. Personajes que aprovechan el desfile para pintarse como puertas, sacar sus plumas del (fondo de) armario y lucirlas en todo su esplendor. Ni son guapos ni van respaldados por ningún colectivo. Suelen ir solos, a su bola, disfrutando del colorido, de la fiesta, del baño de masas.

Reparten sonrisas, posan hasta para una cámara de usar y tirar y desfilan con la misma dignidad que la reina de Inglaterra mientras suenan ad hoc los acordes del “A quién le importa”.
El Orgullo del Día Después

¿Quién dice que ahora que el matrimonio homosexual está legalizado y el Gobierno se ha comprometido con los transexuales, el Orgullo no es lo mismo? Esos “decenas de miles” de manifestantes, según las noticias de medios como El País o El Mundo, basándose en informaciones de agencia; ese millón de personas según la organización... a quién le importa. Cualquiera que esta tarde haya pasado por la Gran Vía de Madrid habrá disfrutado de una manifestación más divertida y animada que nunca, de una fiesta itinerante con tanta carcajada y complicidad en el ambiente que ya hubiera querido la cabalgata de Carlinhos Brown. Pocas veces la Gran Vía ha estado tan colapsada de una celebración igual. Y eso es lo importante.
Al frente, los mismos del año pasado: Carmen Calvo, Pedro Zerolo, Inés Sabanés, Gaspar Llamazares, etc. con el lema “Por la diversidad. Todas las familias importan”. Durante las 3 horas que duró la manifestación, el ‘A quién le importa’ de Alaska y Dinarama no dejó de sonar en ningún momento. Que no quepa ninguna duda de que Gaspar Llamazares, por ejemplo, se lo sabe al dedillo ya.

Detrás, el resto de manifestantes: PSOE, IU, COGAM, FELGT y asociaciones de todos los rincones de España y agrupaciones varias. Después de una hora de la nada, como siempre, al fin las carrozas de bares, clubs, discotecas, peluquerías y barrios. ¿Famosos? Algo menos que otros años: Alaska y su marido, actores de ‘Hospital Central’, Deborah Ombres...

Aunque las estrellas del Orgullo, como siempre, somos todos. No faltaron las carrozas repletitas de gays y lesbianas: la de Royal, Infinita, MADO, Zero, Shangay, las de osos de Madrid y Barcelona y así hasta unas 20. Guiris, familias con hijos, ancianos... todo tipo de gente acudió al centro de Madrid para unirse a lo que, claramente, ya son las fiestas más relevantes, concurridas y divertidas de la ciudad.

Chavela Vargas cantaba en Plaza de España hacia las 21, donde se leía el manifiesto. Con el drama de todos los años: aún no controlamos el don de la ubicuidad, ni se puede volar de un sitio a otro, ni caben cientos de miles de personas en la Plaza... Así que nos la perdimos. Ahora esta noche a seguir la fiesta! Y el lunes, como siempre, todo el mundo a buscarse en las galerías de Chueca.com