DAVID Y JONATÁN
En el artículo "¿Qué dice la Biblia sobre la homosexualidad?" de Rafael S.V. Rivera se analizan aquellas partes del texto que de alguna manera han sido utilizadas por los fundamentalistas para atacar la homosexualidad o bien que contienen aspectos que podrían contener alguna referencia a la homosexualidad. Dejaremos al lector que aborde el contenido del artículo de este licenciado en filología bíblica y nos quedamos ahora con su conclusión, que comparto igualmente, de que la homofobia no puede encontrar su raíz en la Biblia pues de hecho la homosexualidad fue admitida en el cristianismo primitivo (como también vimos en el artículo sobre la obra de Boswell) y cree que un análisis racional de la Biblia basado en el método histórico-crítico (análisis del texto de acuerdo con el contexto en que fue escrito) no puede incluir en ningún caso una condena bíblica de la homosexualidad.
Pero me llamó especialmente la atención su referencia a la historia de David y Jonatán, así es que, después de una primera lectura en la juventud del Antiguo Testamento, volví a tomar entre mis manos la Biblia y esto es lo que el texto dice sobre estos príncipes israelitas:
Había llegado David a la casa del rey Saúl después de matar a Goliat: "Cuando David terminó de hablar con Saúl, el alma de Jonatán (el hijo del rey) quedó prendada del alma de David, y Jonatán comenzó a amarle como a sí mismo. Saúl le tomó consigo aquel día y no le dejó volver a casa de su padre. Jonatán estableció un pacto con David, porque le amaba como a sí mismo. Se despojó Jonatán del manto que vestía y se lo dio a David, y su propia amadura, así como su espada, su arco y su cinturón (...)"
Saúl acabó por sentir el peligro que representaba David para su propio liderazgo en el reino y deseó su muerte: "Comunicó Saúl a Jonatán, su hijo, ya todos sus siervos su intención de hacer morir a David. Entonces Jonatán, hijo de Saúl, que quería mucho a David, le informó diciendo: Saúl, mi padre, te busca para matarte (...)."
Jonatán ayuda a David: "David replicó (a Jonatán): Sabe muy bien tu padre que yo he hallado gracia a tus ojos, y se dice: Que no lo sepa Jonatán para que no se entristezca. Pero, por la vida de Yavé y por tu vida, que no hay más que un paso entre mí y la muerte. Jonatán dijo a David: Dime lo que quieres que haga por ti (...)."
Jonatán y David se despiden: "David se levantó de junto al montón de piedras y se prosternó por tres veces. Después ambos se abrazaron y lloraron juntos largo tiempo. Jonatán dijo a David: Vete en paz. En cuanto al juramento que hemos hecho en nombre de Yavé, que Yavé esté siempre entre mí y ti, entre mi descendencia y la tuya."
David se entera de la muerte de Saúl y Jonatán en la batalla entre los filisteos e Israel: "David cantó una elegía sobre Saúl y sobre su hijo Jonatán. Está escrita en el Libro del Justo para que la enseñen a los hijos de Judá. Dijo: (...) ¿Cómo cayeron los héroes en medio del combate? ¡Jonatán!, en tu muerte he quedado sin consuelo; estoy angustiado por ti, hermano mío, Jonatán. Me eras carísimo. Tu amr era para mí más dulce que el amor de las mujeres (...)."
Sin palabras. Cada uno que haga su propia interpretación y sobre todo que lea este bello pasaje bíblico contenido en los Libros I y II de Samuel.
Pero me llamó especialmente la atención su referencia a la historia de David y Jonatán, así es que, después de una primera lectura en la juventud del Antiguo Testamento, volví a tomar entre mis manos la Biblia y esto es lo que el texto dice sobre estos príncipes israelitas:
Había llegado David a la casa del rey Saúl después de matar a Goliat: "Cuando David terminó de hablar con Saúl, el alma de Jonatán (el hijo del rey) quedó prendada del alma de David, y Jonatán comenzó a amarle como a sí mismo. Saúl le tomó consigo aquel día y no le dejó volver a casa de su padre. Jonatán estableció un pacto con David, porque le amaba como a sí mismo. Se despojó Jonatán del manto que vestía y se lo dio a David, y su propia amadura, así como su espada, su arco y su cinturón (...)"
Saúl acabó por sentir el peligro que representaba David para su propio liderazgo en el reino y deseó su muerte: "Comunicó Saúl a Jonatán, su hijo, ya todos sus siervos su intención de hacer morir a David. Entonces Jonatán, hijo de Saúl, que quería mucho a David, le informó diciendo: Saúl, mi padre, te busca para matarte (...)."
Jonatán ayuda a David: "David replicó (a Jonatán): Sabe muy bien tu padre que yo he hallado gracia a tus ojos, y se dice: Que no lo sepa Jonatán para que no se entristezca. Pero, por la vida de Yavé y por tu vida, que no hay más que un paso entre mí y la muerte. Jonatán dijo a David: Dime lo que quieres que haga por ti (...)."
Jonatán y David se despiden: "David se levantó de junto al montón de piedras y se prosternó por tres veces. Después ambos se abrazaron y lloraron juntos largo tiempo. Jonatán dijo a David: Vete en paz. En cuanto al juramento que hemos hecho en nombre de Yavé, que Yavé esté siempre entre mí y ti, entre mi descendencia y la tuya."
David se entera de la muerte de Saúl y Jonatán en la batalla entre los filisteos e Israel: "David cantó una elegía sobre Saúl y sobre su hijo Jonatán. Está escrita en el Libro del Justo para que la enseñen a los hijos de Judá. Dijo: (...) ¿Cómo cayeron los héroes en medio del combate? ¡Jonatán!, en tu muerte he quedado sin consuelo; estoy angustiado por ti, hermano mío, Jonatán. Me eras carísimo. Tu amr era para mí más dulce que el amor de las mujeres (...)."
Sin palabras. Cada uno que haga su propia interpretación y sobre todo que lea este bello pasaje bíblico contenido en los Libros I y II de Samuel.
PRINCIPIOS DE YOGYAKARTA
La ausencia de una legislación internacional específica en materia de protección de las minorías sexuales es un fiel reflejo de la falta de garantías que estos colectivos tienen en numerosos países, como ya pudimos comprobar en el artículo anterior.
El documento conocido como "Principios de Yogyakarta" fue elaborado con la participación del Comisariado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos y expertos en derechos humanos de diversos países. El texto, aprobado en 2006, recoge una amplia gama de normas relativas a la protección de las minorías sexuales. Estas normas tienen un valor político, una llamada de atención a los Estados sobre la situación de estos colectivos y una exigencia para que reconozcan y apliquen estos principios en sus respectivas normas nacionales.
Eentre los principios enumerados en el documento, podemos destacar: 1) el derecho al reconocimiento de la orientación sexual o identidad de género que cada persona defina para sí y que conforma su personalidad; 2) el derecho a la vida, de tal forma que a nadie se le impondrá la pena de muerte como castigo por sus actividades sexuales mantenidas con el consentimiento de personas mayores de edad; 3) el derecho a la seguridad personal, exigiendo el ceso de cualquier acto de violencia o persecución contra homosexuales, bisexuales y transexuales; 4) el derecho a la privacidad; 5) el derecho a no ser detenido sobre la base de la orientación sexual o la identidad de género; 6) la prohibición de toda discriminación en el acceso al empleo; 7) el derecho al acceso a los servicios de protección social y de salud en las mismas condiciones que el resto de la población; 8) el derecho a una educación por la igualdad de los seres humanos, lo que incluye la específica valoración del reconocimiento de la diversidad de orientacione sexuales e identidades de género; 9) la protección contra procedimientos y tratamientos médicos de cualquier clase en base a la orientación sexual o identidad de género; 10) el derecho a la expresión de la personalidad en cualquier ámbito social, incluyendo el derecho de reunión y de asociación; 11) el derecho a formar una familia; 12) el derecho de las asociaciones y organismos defensores de los derechos humanos a gozar de la protección necesaria para el ejercicio de sus legítimas actividades.
El hecho de que estos principios carezcan de la eficacia necesaria para imponerse a los Estados es una evidencia más de la escasa validez de las normas internacionales, especialmente de las normas internacionales relativas a los derechos humanos. Es cierto que su existencia es ya por sí misma una garantía y que existen mecanismos que permiten la aplicación de algunas normas internacionales de derechos humanos, pero normalmente tienen que producirse situaciones graves de violación de los derechos humanos y una presión política internacional para que los citados mecanismos actúen con eficacia. El mundo no ha conocido nunca un grado tan elevado de concienciación sobre los derechos humanos pero son numerosos los Estados en los que las violaciones de derechos humanos sobre individuos y sobre grupos enteros constituyen una realidad cotidiana cuando no una herramienta más de la propia actividad política.
En el caso concreto de los Principios de Yogyakarta, en 2008 la Asamblea de la OEA (Organización de Estados Aericanos) aprueba la Resolución sobre Derechos Humanos, Orientación Sexual e Identidad de Género (Resolución AG/RES-2435) presentada por la delegación brasileña. El texto reconoce la violación de los derechos humanos que afectan a las minorías sexuales y manifiesta un compromiso con los principios de Yogyakarta.
El documento conocido como "Principios de Yogyakarta" fue elaborado con la participación del Comisariado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos y expertos en derechos humanos de diversos países. El texto, aprobado en 2006, recoge una amplia gama de normas relativas a la protección de las minorías sexuales. Estas normas tienen un valor político, una llamada de atención a los Estados sobre la situación de estos colectivos y una exigencia para que reconozcan y apliquen estos principios en sus respectivas normas nacionales.
Eentre los principios enumerados en el documento, podemos destacar: 1) el derecho al reconocimiento de la orientación sexual o identidad de género que cada persona defina para sí y que conforma su personalidad; 2) el derecho a la vida, de tal forma que a nadie se le impondrá la pena de muerte como castigo por sus actividades sexuales mantenidas con el consentimiento de personas mayores de edad; 3) el derecho a la seguridad personal, exigiendo el ceso de cualquier acto de violencia o persecución contra homosexuales, bisexuales y transexuales; 4) el derecho a la privacidad; 5) el derecho a no ser detenido sobre la base de la orientación sexual o la identidad de género; 6) la prohibición de toda discriminación en el acceso al empleo; 7) el derecho al acceso a los servicios de protección social y de salud en las mismas condiciones que el resto de la población; 8) el derecho a una educación por la igualdad de los seres humanos, lo que incluye la específica valoración del reconocimiento de la diversidad de orientacione sexuales e identidades de género; 9) la protección contra procedimientos y tratamientos médicos de cualquier clase en base a la orientación sexual o identidad de género; 10) el derecho a la expresión de la personalidad en cualquier ámbito social, incluyendo el derecho de reunión y de asociación; 11) el derecho a formar una familia; 12) el derecho de las asociaciones y organismos defensores de los derechos humanos a gozar de la protección necesaria para el ejercicio de sus legítimas actividades.
El hecho de que estos principios carezcan de la eficacia necesaria para imponerse a los Estados es una evidencia más de la escasa validez de las normas internacionales, especialmente de las normas internacionales relativas a los derechos humanos. Es cierto que su existencia es ya por sí misma una garantía y que existen mecanismos que permiten la aplicación de algunas normas internacionales de derechos humanos, pero normalmente tienen que producirse situaciones graves de violación de los derechos humanos y una presión política internacional para que los citados mecanismos actúen con eficacia. El mundo no ha conocido nunca un grado tan elevado de concienciación sobre los derechos humanos pero son numerosos los Estados en los que las violaciones de derechos humanos sobre individuos y sobre grupos enteros constituyen una realidad cotidiana cuando no una herramienta más de la propia actividad política.
En el caso concreto de los Principios de Yogyakarta, en 2008 la Asamblea de la OEA (Organización de Estados Aericanos) aprueba la Resolución sobre Derechos Humanos, Orientación Sexual e Identidad de Género (Resolución AG/RES-2435) presentada por la delegación brasileña. El texto reconoce la violación de los derechos humanos que afectan a las minorías sexuales y manifiesta un compromiso con los principios de Yogyakarta.
EL ESTADO DE LA HOMOSEXUALIDAD EN EL MUNDO: LA HOMOFOBIA COMO POLÍTICA DE ESTADO
El informe de ILGA (Asociación Internacional de Gays y Lesbianas) publicado en mayo de 2008 con el título "State-sponsored homophobia" y redactado por Daniel Ottoson, es una síntesis de las disposiciones normativas que, en los diferentes países, penalizan las relaciones entre personas del mismo sexo.
En la introducción, Ottoson señala que al menos ochenta y seis países criminalizan las relaciones homosexuales consentidas entre adultos. Su autor indica que este informe deber servir como acicate en la lucha contra la homofobia y como instrumento para conseguir la despenalización de la homosexualidad pues,traduciendo sus propias palabras, "la homofobia es un hecho cultural. La homofobia no es innata en el hombre. Las personas la aprenden a medida que crecen."
El Comité de Nacionales Unidas para los Derechos Humanos señaló en 1994 qu este tipo de leyes que criminalizan la homosexualidad constituyen una violación del derecho a la privacidad y a la igualdad ante la ley de todas las personas, además de ser constrarias a la Convención Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Más recientemente, de nuevo en un ámbito de trabajo a escala internacional, se redactaron los llamados Principios de Yogyakarta, que afirman la igualdad ante la ley de todas las personas sin que exista discriminación por razón de la orientación sexual de las mismas.
Volviendo al informe, de su estudio se desprende que un gran número de países condenan la homosexualidad utilizando formulaciones jurídicas comunes o similares, de tal forma que pueden resumirse en las siguientes categorías conceptuales que constituyen el hecho punible:
-La sodomía o penetración anal.
-Las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo.
-Las relaciones o contactos (cualquier otra expresión no sexual) entre personas del mismo sexo.
-Los actos considerados antinaturales o contrarios a la moral o a las buenas costumbres.
Las redacciones varían entre unos países y otros pero en los diferentes códigos penales o textos jurídicos aplicables, se encuentran generalmente algunos o todos de estos hechos como constitutivos de delito. Es importante señalar que no en todos los Estados se criminalizan las relaciones entre mujeres mientras que sí es extensiva a todos ellos la criminalización de las relaciones entre hombres. Aunque se necesitaría más tiempo y un análisis más detallado para explicar esta diferencia, en mi opinión creo que tiene que ver esencialmente con tres causas: 1) Una menor visibilidad pública del lesbianismo; 2) La consideración de la homosexualidad masculina como una "perversión" que amenaza en mayor medida que el lesbianismo los fundamentos del orden moral y de las buenas costumbres; 3) El papel secundario atribuido a la mujer en la sociedad, no sólo históricamente, sino también en la actualidad en algunas sociedades más tradicionales y con una evidente influencia religiosa.
Es ciertamente el fenómeno religioso un dato a destacar teniendo en cuenta que en la mayoría de los países enumerados en el informe, sobre todo allí donde las penas son más severas, la influencia de la religión y específicamente la religión islámica constituye un elemento determinante de su estructura social. Todos los países que contemplan la pena de muerte para la homosexualidad son estados de población mayoritariamente musulmana y sus códigos legales están claramente impregnados por las normas religiosas tradicionales cuando no son estas mismas la fuente principal en sus ordenamientos jurídicos.
De una forma más detallada podemos ver que, esté en uso o no, la pena de muerte está contemplada para la homosexualidad en Sudán, Arabia Saudí, Nigeria (en algunas provincias), Irán, Mauritania, Yemen, Emiratos Árabes Unidos y Afganistán. Por otro lado, la cadena perpetua es la pena máxima para las personas que tienen relaciones con personas de su mismo sexo en Tanzania, Singapur, Pakistán, India, Guyana, Barbados, Uganda y Sierra Leona. Las penas máximas de prisión oscilan entre 14 y 25 años en unos 15 países, de diez años en otros 17 estados y el resto de países del informe tienen penas inferiores a los siete años. Es conveniente resaltar también dos ideas fundamentales: 1) Cuando se ha elaborado el cuadro adjunto a este artículo se han recogido únicamente las penas máximas aplicables en cada una de las categorías señaladas, lo que no quiere decir que siempre se aplique la pena máxima (ejemplo la pena capital) ni tampoco que la aplicación de una medida (por ejemplo la prisión) excluya la ejecución de otros castigos como el castigo físico o una sanción económica; 2) Las penas recogidas en el cuadro no han tenido en cuenta nada más que la criminalización de las relaciones consentidas entre adultos del mismo sexo, por lo que se omiten las disposiciones que penalizan las relaciones entre personas del mismo sexo cuando intervienen menores (según la determinación de la minoría de edad en cada país) o cuando las relaciones se han producido interviniendo el recurso a la violencia, la intimidación o cualquier otro comportamiento ajeno a la libre voluntad de las personas.
En definitiva, todo lo expuesto sirva para incrementar la sensibilización de la opinión pública ante la deplorable situación de las minoría sexuales en el mundo y para reivindicar una revisión de las relaciones de cooperación entre Estados de tal forma que sea una exigencia por parte de los Estados llamados democráticos que el respeto de los derechos civiles, políticos y sociales (incluyendo toda prohibición de discriminación por cualquier circunstancia personal, social, étnica, sexual, de género, religiosa, etc.) sea un principio exigible para la puesta en marcha de programas de cooperación y ayuda con aquellos países en los que tales derechos no están garantizados. Asimismo, como ya comenté en un artículo anterior, uno de los principales retos del colectivo de gays y lesbianas y de las sociedades laicas avanzadas en general debe ser la actualización de las normas que regulan la concesión del derecho de asilo para garantizar que toda persona que llega a cualquiera de los países donde no se discrimina a las personas en razón de su orientación sexual pueda obtener la condición de refugiado evitando de esta manera las penas o castigos que podrían serle de aplicación en su país de origen.
La lectura completa del informe puede realizarse a través de la web de ILGA www.ilga.org.
En la introducción, Ottoson señala que al menos ochenta y seis países criminalizan las relaciones homosexuales consentidas entre adultos. Su autor indica que este informe deber servir como acicate en la lucha contra la homofobia y como instrumento para conseguir la despenalización de la homosexualidad pues,traduciendo sus propias palabras, "la homofobia es un hecho cultural. La homofobia no es innata en el hombre. Las personas la aprenden a medida que crecen."
El Comité de Nacionales Unidas para los Derechos Humanos señaló en 1994 qu este tipo de leyes que criminalizan la homosexualidad constituyen una violación del derecho a la privacidad y a la igualdad ante la ley de todas las personas, además de ser constrarias a la Convención Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Más recientemente, de nuevo en un ámbito de trabajo a escala internacional, se redactaron los llamados Principios de Yogyakarta, que afirman la igualdad ante la ley de todas las personas sin que exista discriminación por razón de la orientación sexual de las mismas.
Volviendo al informe, de su estudio se desprende que un gran número de países condenan la homosexualidad utilizando formulaciones jurídicas comunes o similares, de tal forma que pueden resumirse en las siguientes categorías conceptuales que constituyen el hecho punible:
-La sodomía o penetración anal.
-Las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo.
-Las relaciones o contactos (cualquier otra expresión no sexual) entre personas del mismo sexo.
-Los actos considerados antinaturales o contrarios a la moral o a las buenas costumbres.
Las redacciones varían entre unos países y otros pero en los diferentes códigos penales o textos jurídicos aplicables, se encuentran generalmente algunos o todos de estos hechos como constitutivos de delito. Es importante señalar que no en todos los Estados se criminalizan las relaciones entre mujeres mientras que sí es extensiva a todos ellos la criminalización de las relaciones entre hombres. Aunque se necesitaría más tiempo y un análisis más detallado para explicar esta diferencia, en mi opinión creo que tiene que ver esencialmente con tres causas: 1) Una menor visibilidad pública del lesbianismo; 2) La consideración de la homosexualidad masculina como una "perversión" que amenaza en mayor medida que el lesbianismo los fundamentos del orden moral y de las buenas costumbres; 3) El papel secundario atribuido a la mujer en la sociedad, no sólo históricamente, sino también en la actualidad en algunas sociedades más tradicionales y con una evidente influencia religiosa.
Es ciertamente el fenómeno religioso un dato a destacar teniendo en cuenta que en la mayoría de los países enumerados en el informe, sobre todo allí donde las penas son más severas, la influencia de la religión y específicamente la religión islámica constituye un elemento determinante de su estructura social. Todos los países que contemplan la pena de muerte para la homosexualidad son estados de población mayoritariamente musulmana y sus códigos legales están claramente impregnados por las normas religiosas tradicionales cuando no son estas mismas la fuente principal en sus ordenamientos jurídicos.
De una forma más detallada podemos ver que, esté en uso o no, la pena de muerte está contemplada para la homosexualidad en Sudán, Arabia Saudí, Nigeria (en algunas provincias), Irán, Mauritania, Yemen, Emiratos Árabes Unidos y Afganistán. Por otro lado, la cadena perpetua es la pena máxima para las personas que tienen relaciones con personas de su mismo sexo en Tanzania, Singapur, Pakistán, India, Guyana, Barbados, Uganda y Sierra Leona. Las penas máximas de prisión oscilan entre 14 y 25 años en unos 15 países, de diez años en otros 17 estados y el resto de países del informe tienen penas inferiores a los siete años. Es conveniente resaltar también dos ideas fundamentales: 1) Cuando se ha elaborado el cuadro adjunto a este artículo se han recogido únicamente las penas máximas aplicables en cada una de las categorías señaladas, lo que no quiere decir que siempre se aplique la pena máxima (ejemplo la pena capital) ni tampoco que la aplicación de una medida (por ejemplo la prisión) excluya la ejecución de otros castigos como el castigo físico o una sanción económica; 2) Las penas recogidas en el cuadro no han tenido en cuenta nada más que la criminalización de las relaciones consentidas entre adultos del mismo sexo, por lo que se omiten las disposiciones que penalizan las relaciones entre personas del mismo sexo cuando intervienen menores (según la determinación de la minoría de edad en cada país) o cuando las relaciones se han producido interviniendo el recurso a la violencia, la intimidación o cualquier otro comportamiento ajeno a la libre voluntad de las personas.
En definitiva, todo lo expuesto sirva para incrementar la sensibilización de la opinión pública ante la deplorable situación de las minoría sexuales en el mundo y para reivindicar una revisión de las relaciones de cooperación entre Estados de tal forma que sea una exigencia por parte de los Estados llamados democráticos que el respeto de los derechos civiles, políticos y sociales (incluyendo toda prohibición de discriminación por cualquier circunstancia personal, social, étnica, sexual, de género, religiosa, etc.) sea un principio exigible para la puesta en marcha de programas de cooperación y ayuda con aquellos países en los que tales derechos no están garantizados. Asimismo, como ya comenté en un artículo anterior, uno de los principales retos del colectivo de gays y lesbianas y de las sociedades laicas avanzadas en general debe ser la actualización de las normas que regulan la concesión del derecho de asilo para garantizar que toda persona que llega a cualquiera de los países donde no se discrimina a las personas en razón de su orientación sexual pueda obtener la condición de refugiado evitando de esta manera las penas o castigos que podrían serle de aplicación en su país de origen.
La lectura completa del informe puede realizarse a través de la web de ILGA www.ilga.org.
JOHN BOSWELL Y EL LIBRO DESCATALOGADO
Desde hace tiempo he intentado sin éxito localizar el libro "Las bodas de la semejanza.Uniones entre personas del mismo sexo en la Europa premoderna" de John Boswell, obra que pretende demostrar que existió una liturgia o ceremonia para las uniones del mismo sexo durante el cristianismo primitivo. A falta del libro, encontré en internet un estudio de Mauricio List Reyes titulado "John Boswell y la investigación histórica de la homosexualidad" en el que señala que la obra del escritor norteamericano abre "(...) la posibilidad de problematizar la manera en que se ha ido construyendo la diversidad sexual en occidente, y con ello reprensar los modelos hegemónicos que han pretendido naturalizar y normalizar la sexualidad a partir del modelo heterosexual-monógamo-reproductor." (Mauricio List Reyes).
En este ensayo, List recoge las palabras de Oscar Guach al afirmar que la heterosexualidad no es universal sino producto de unas condiciones culturales e históricas concretas del mundo occidental y que la diferencia entre una etapa histórica premoderna y la actual consiste en que lo que no eran sino gustos sexuales diferentes han pasado a ser identidades sexuales. Esta definición de las circunstancias sexuales personales y su conceptualización (intromisión) sociológica y religiosa han sido determinantes para terminar identificando las orientaciones sexuales y afectivas distintas de la heterosexual como un problema social, jurídico y de índole moral. Ahora bien, la historia está en saber cómo se produjo este cambio desde la tolerancia hacia la discriminación y con tal fin Boswell se sumerge en distintos ámbitos de investigación que podríamos resumir de la siguiente forma:
1) Estudio de los conceptos, de la terminología y de los discursos en diferentes etapas históricas.
2) Análisis del significado que tienen las supuestas referencias negativas a las relaciones entre personas del mismo sexo contenidas en la Biblia, partiendo de cómo "(...) una traducción equivocada puede llevar a interpretaciones erróneas." (List Reyes).
Es por ello que resulta especialmente interesante leer la obra de Boswell, no sólo el libro que comenté al principio, sino también "Cristianismo, tolerancia social y homosexualidad.Los gays en Europa occidental desde el comienzo de la Edad Cristiana hasta el siglo XIV."
La facilidad con la que se propaga y se interioriza un determnado mensaje sólo es comparable a la velocidad con la se destruyen todos los demás mensajes que quedan ocultos u olvidados ante el avance imparable del discurso dominante. La dificultad para encontrar documentación histórica es un añadido a tener en cuenta para valorar el esfuerzo de Boswell tratando de iluminar una etapa histórica en la que se produce una transformación radical desde la aceptación del amor entre personas del mismo sexo en las civilizaciones clásicas y en el cristianismo primitivo, a la generalización del discurso discriminatorio contra las minorías sexuales a partir del siglo XII.
Y para terminar, una reflexión de Boswell cuando, hablando de su preferencia por el término "gay" sobre el de "homosexual", dice: "El término gay permite al lector extraer sus propias conclusiones acerca de la importancia relativa del amor, el afecto, la devoción, el romanticismo, el erotismo o la abierta sexualidad en la vida de las personas así llamadas. El interés y la expresión sexuales varían enormemente en la población humana, y el interés sexual de una persona puede ser débil sin que ello impida advertir su atracción por personas del mismo sexo y, por tanto, lo que en cierto sentido lo distingue de la mayoría." (Boswell citado por List).
Las referencias a la obra de Boswell que pueden consultarse en internet no son muy extensas pero sirven de aproximación a una posterior lectura de los libros del citado autor. De esta manera, podemos mencionar la página web http://es.wikipedia.org/wiki/John_Boswell donde se dice, por ejemplo, que "los rituales llamados uniones del mismo sexo (traducción propuesta por Boswell) se encuentran en los antiguos libros de oraciones de las iglesias tanto de occidente como de oriente. Son rituales de adelphopoiesis, literalmente del griego hermanando, hacer hermanos. Boswell, precisó el hecho de que el ritual de adelphopoiesis otorgaba un estado a los involucrados en esta unión espiritual y carnal, argumentando que esto debería de tenerse en cuenta tal y como las uniones sexuales similares al matrimonio. Y de aquí la controversia del texto de Boswell con otros autores, quienes prefieren ver en la adelphopoiesis un ritual no sexual, sino de hermanos adoptivos o hermanos de sangre ."
Sirva también este artículo para hacer una petición a los lectores del blog que puedan ayudarme a localizar el libro "Las bodas de la semejanza" de Boswell. Gracias.
En este ensayo, List recoge las palabras de Oscar Guach al afirmar que la heterosexualidad no es universal sino producto de unas condiciones culturales e históricas concretas del mundo occidental y que la diferencia entre una etapa histórica premoderna y la actual consiste en que lo que no eran sino gustos sexuales diferentes han pasado a ser identidades sexuales. Esta definición de las circunstancias sexuales personales y su conceptualización (intromisión) sociológica y religiosa han sido determinantes para terminar identificando las orientaciones sexuales y afectivas distintas de la heterosexual como un problema social, jurídico y de índole moral. Ahora bien, la historia está en saber cómo se produjo este cambio desde la tolerancia hacia la discriminación y con tal fin Boswell se sumerge en distintos ámbitos de investigación que podríamos resumir de la siguiente forma:
1) Estudio de los conceptos, de la terminología y de los discursos en diferentes etapas históricas.
2) Análisis del significado que tienen las supuestas referencias negativas a las relaciones entre personas del mismo sexo contenidas en la Biblia, partiendo de cómo "(...) una traducción equivocada puede llevar a interpretaciones erróneas." (List Reyes).
Es por ello que resulta especialmente interesante leer la obra de Boswell, no sólo el libro que comenté al principio, sino también "Cristianismo, tolerancia social y homosexualidad.Los gays en Europa occidental desde el comienzo de la Edad Cristiana hasta el siglo XIV."
La facilidad con la que se propaga y se interioriza un determnado mensaje sólo es comparable a la velocidad con la se destruyen todos los demás mensajes que quedan ocultos u olvidados ante el avance imparable del discurso dominante. La dificultad para encontrar documentación histórica es un añadido a tener en cuenta para valorar el esfuerzo de Boswell tratando de iluminar una etapa histórica en la que se produce una transformación radical desde la aceptación del amor entre personas del mismo sexo en las civilizaciones clásicas y en el cristianismo primitivo, a la generalización del discurso discriminatorio contra las minorías sexuales a partir del siglo XII.
Y para terminar, una reflexión de Boswell cuando, hablando de su preferencia por el término "gay" sobre el de "homosexual", dice: "El término gay permite al lector extraer sus propias conclusiones acerca de la importancia relativa del amor, el afecto, la devoción, el romanticismo, el erotismo o la abierta sexualidad en la vida de las personas así llamadas. El interés y la expresión sexuales varían enormemente en la población humana, y el interés sexual de una persona puede ser débil sin que ello impida advertir su atracción por personas del mismo sexo y, por tanto, lo que en cierto sentido lo distingue de la mayoría." (Boswell citado por List).
Las referencias a la obra de Boswell que pueden consultarse en internet no son muy extensas pero sirven de aproximación a una posterior lectura de los libros del citado autor. De esta manera, podemos mencionar la página web http://es.wikipedia.org/wiki/John_Boswell donde se dice, por ejemplo, que "los rituales llamados uniones del mismo sexo (traducción propuesta por Boswell) se encuentran en los antiguos libros de oraciones de las iglesias tanto de occidente como de oriente. Son rituales de adelphopoiesis, literalmente del griego hermanando, hacer hermanos. Boswell, precisó el hecho de que el ritual de adelphopoiesis otorgaba un estado a los involucrados en esta unión espiritual y carnal, argumentando que esto debería de tenerse en cuenta tal y como las uniones sexuales similares al matrimonio. Y de aquí la controversia del texto de Boswell con otros autores, quienes prefieren ver en la adelphopoiesis un ritual no sexual, sino de hermanos adoptivos o hermanos de sangre ."
Sirva también este artículo para hacer una petición a los lectores del blog que puedan ayudarme a localizar el libro "Las bodas de la semejanza" de Boswell. Gracias.
EL DERECHO DE ASILO Y LA PERSECUCIÓN DE LAS MINORÍAS SEXUALES
En alguna ocasión en este blog (ver los artículos "Documentos TV: El cumpleaños" y "Los derechos de los homosexuales en los países de mayoría islámica") hemos hecho referencia a las dificultades que tienen los homosexuales, bisexuales y transexuales de países en los que su orientación sexual es motivo de discriminación y de persecución para solicitar asilo en terceros países garantistas con los derechos de las minorías sexuales.
Habitualmente intento encontrar información sobre esta problemática pero existe poco tratamiento informativo en los medios y es precisamente por eso por lo que quiero destacar el artículo de Kenny Cabrera (EL PAÍS 14/07/2008) titulado "Los refugiados de los que nunca se habla." Su autor comenta que la legislación española permite, merced a la aprobación de la Ley de Igualdad, que las víctimas de violencia de género accedan al estatuto de refugiados. Sin embargo, no existe el mismo tratamiento para los casos de persecución por orientación sexual por lo que estamos ante una asignatura pendiente no sólo de la legislación española sino en general de todos aquellos Estados firmantes de la Convención de Ginebra para reformar el concepto de solicitante de asilo ampliando su casuística a los motivos de persecución por la orientación sexual y de género.
CEAR (Comisión Española de Ayuda al Refugiado) es una ONG creada para la "defensa y protección del Derecho de ASilo y de los Derechos de los Refugiados y asiliados que huyen por temor fundado de persecución por motivos políticos, étnicos, religiosos, de nacionalidad, pertenencia a un grupo social determinado, de género u orientación sexual, asi como cualquier otro motivo que hiciera surgir fundado temor de persecución por violación de los Derechos Humanos incluidos los derechos económicos, sociales y culturales; de las personas desplazadas por temor fundado de perder la vida u otros derechos fundamentales de la persona." (Objeto social y fines de CEAR www.cear.es).
El informe CEAR 2008 señala que a raíz de la aprobación de la Ley de Igualdad (2007), que modifica la Ley de Asilo, la legislación española contempla el derecho de asilo para las mujeres que sufren persecuión por motivos de género. En concreto, la Ley de Igualdad establece lo siguiente: " Se añade una disposición adicional tercera a la Ley 5/1984, de 26 de marzo, reguladora del derecho de asilo y de la condición del refugiado, en lo siguientes términos: Disposición adicional tercera. Lo dispuetso en el apartado 1 del artículo 3 será de aplicación a las mujeres extranjeras que huyan de sus países de origen debido a un temor fundado a sufrir persecución por motivos de género."
En teoría, por lo tanto, la mujer que sufre persecución por su orientación sexaul e identidad de género tendría la posibilidad de solicitar protección en España, lo cual es una excelente noticia habida cuenta de que las mujeres son uno de los colectivos sobre los que de manera más intensa se ejerce violencia, discriminación y abusos en numerosos lugares de todo el mundo. Sin embargo, como el objetivo de este blog es analizar también el contenido de las disposiciones legales en aquellos apartados que pueden resultar de interés para los derechos de las minorías sexuales, tenemos que decir que la legislación española no contempla dentro del derecho de asilo la persecución de los homosexuales, bisexuales y transexuales salvo en la medida en que, como se ha dicho antes, estemos hablando de mujeres que pueden ser perseguidas por motivos de su sexo, orientación sexual o identidad de género. Por lo tanto, los hombres que huyen de sus países a causa de su orientación sexual no tienen el amparo de la legislación española y no pueden obtener la condición de refugiado. Es por ello que, como bien dice el informe CEAR, es necesario reformar la Ley de Asilo para que todas las personas que huyen por motivos de orientación sexual y de identidad de género puedan solicitar asilo en España. Aunque CEAR entiende que el espíritu de la Ley de Igualdad es proteger todas las situaciones de discriminación con independencia del sexo de la persona que sufre la situación de violencia o persecución, no está de más recordar que las buenas intenciones no cambian la ley y el texto dice lo que lo dice y nada más.
No podemos esperar por lo tanto que una concreta interpretación del sentido de la Ley de Igualdad garantice que la aplicación de la Ley de Asilo a los supuestos de "mujeres extranjeras que huyan de sus países de origen debido a un temor fundado a sufrir persecución por motivos de género" pueda hacerse extensiva a cualquier persona, incluidos los hombres, que a causa de su orientación sexual e identidad de género huyan de sus países de origen. La reforma tiene que efectuarse de manera directa en la Ley de Asilo para dar pleno sentido a las reformas que en los últimos años han tenido lugar en la legislación española con el objetivo de reconocer la igualdad de derechos a los homosexuales. No podemos conformarnos con el hecho de que nuestro país garantice plenamente la igualdad de los homosexuales con los heterosexuales y, sin embargo, exista un impedimiento legal para que los homosexuales que son perseguidos en sus países de origen obtengan la condición de refugiado en España.
Estamos ante un nuevo campo de acción para los colectivos GLBT porque nuestra conciencia como homosexuales y como personas nos obliga a pensar en quienes sufren a causa de esa misma orientación sexual en cualquier lugar del mundo y a hacer lo posible para mejorar la situación de tantos como sea posible. Es público y notorio que la cifra de personas que obtienen la protección de la Ley de Asilo en España es muy baja, sea cual sea el motivo de persecución que origina que huya de su país, y es también una realidad que es muy difícil que una persona que es perseguida por su orientación sexual entre dentro de la definición de refugiado apelando a su condición de "pertenencia a un grupo social determinado". Las leyes españolas tienen que ser reformadas, ampliando el concepto de refugiado y determinando con claridad que la persecución por motivos de orientación sexual e identidad de género es una causa de la solicitud de asilo en España. Pero, además, la ley por sí sola no es suficiente y es imprescindible que la práctica burocrática en la aplicación de la ley así reformada propicie un reconocimiento generoso de las solicitudes de asilo dentro del contexto de una sociedad que presume de democracia y de progreso.
Habitualmente intento encontrar información sobre esta problemática pero existe poco tratamiento informativo en los medios y es precisamente por eso por lo que quiero destacar el artículo de Kenny Cabrera (EL PAÍS 14/07/2008) titulado "Los refugiados de los que nunca se habla." Su autor comenta que la legislación española permite, merced a la aprobación de la Ley de Igualdad, que las víctimas de violencia de género accedan al estatuto de refugiados. Sin embargo, no existe el mismo tratamiento para los casos de persecución por orientación sexual por lo que estamos ante una asignatura pendiente no sólo de la legislación española sino en general de todos aquellos Estados firmantes de la Convención de Ginebra para reformar el concepto de solicitante de asilo ampliando su casuística a los motivos de persecución por la orientación sexual y de género.
CEAR (Comisión Española de Ayuda al Refugiado) es una ONG creada para la "defensa y protección del Derecho de ASilo y de los Derechos de los Refugiados y asiliados que huyen por temor fundado de persecución por motivos políticos, étnicos, religiosos, de nacionalidad, pertenencia a un grupo social determinado, de género u orientación sexual, asi como cualquier otro motivo que hiciera surgir fundado temor de persecución por violación de los Derechos Humanos incluidos los derechos económicos, sociales y culturales; de las personas desplazadas por temor fundado de perder la vida u otros derechos fundamentales de la persona." (Objeto social y fines de CEAR www.cear.es).
El informe CEAR 2008 señala que a raíz de la aprobación de la Ley de Igualdad (2007), que modifica la Ley de Asilo, la legislación española contempla el derecho de asilo para las mujeres que sufren persecuión por motivos de género. En concreto, la Ley de Igualdad establece lo siguiente: " Se añade una disposición adicional tercera a la Ley 5/1984, de 26 de marzo, reguladora del derecho de asilo y de la condición del refugiado, en lo siguientes términos: Disposición adicional tercera. Lo dispuetso en el apartado 1 del artículo 3 será de aplicación a las mujeres extranjeras que huyan de sus países de origen debido a un temor fundado a sufrir persecución por motivos de género."
En teoría, por lo tanto, la mujer que sufre persecución por su orientación sexaul e identidad de género tendría la posibilidad de solicitar protección en España, lo cual es una excelente noticia habida cuenta de que las mujeres son uno de los colectivos sobre los que de manera más intensa se ejerce violencia, discriminación y abusos en numerosos lugares de todo el mundo. Sin embargo, como el objetivo de este blog es analizar también el contenido de las disposiciones legales en aquellos apartados que pueden resultar de interés para los derechos de las minorías sexuales, tenemos que decir que la legislación española no contempla dentro del derecho de asilo la persecución de los homosexuales, bisexuales y transexuales salvo en la medida en que, como se ha dicho antes, estemos hablando de mujeres que pueden ser perseguidas por motivos de su sexo, orientación sexual o identidad de género. Por lo tanto, los hombres que huyen de sus países a causa de su orientación sexual no tienen el amparo de la legislación española y no pueden obtener la condición de refugiado. Es por ello que, como bien dice el informe CEAR, es necesario reformar la Ley de Asilo para que todas las personas que huyen por motivos de orientación sexual y de identidad de género puedan solicitar asilo en España. Aunque CEAR entiende que el espíritu de la Ley de Igualdad es proteger todas las situaciones de discriminación con independencia del sexo de la persona que sufre la situación de violencia o persecución, no está de más recordar que las buenas intenciones no cambian la ley y el texto dice lo que lo dice y nada más.
No podemos esperar por lo tanto que una concreta interpretación del sentido de la Ley de Igualdad garantice que la aplicación de la Ley de Asilo a los supuestos de "mujeres extranjeras que huyan de sus países de origen debido a un temor fundado a sufrir persecución por motivos de género" pueda hacerse extensiva a cualquier persona, incluidos los hombres, que a causa de su orientación sexual e identidad de género huyan de sus países de origen. La reforma tiene que efectuarse de manera directa en la Ley de Asilo para dar pleno sentido a las reformas que en los últimos años han tenido lugar en la legislación española con el objetivo de reconocer la igualdad de derechos a los homosexuales. No podemos conformarnos con el hecho de que nuestro país garantice plenamente la igualdad de los homosexuales con los heterosexuales y, sin embargo, exista un impedimiento legal para que los homosexuales que son perseguidos en sus países de origen obtengan la condición de refugiado en España.
Estamos ante un nuevo campo de acción para los colectivos GLBT porque nuestra conciencia como homosexuales y como personas nos obliga a pensar en quienes sufren a causa de esa misma orientación sexual en cualquier lugar del mundo y a hacer lo posible para mejorar la situación de tantos como sea posible. Es público y notorio que la cifra de personas que obtienen la protección de la Ley de Asilo en España es muy baja, sea cual sea el motivo de persecución que origina que huya de su país, y es también una realidad que es muy difícil que una persona que es perseguida por su orientación sexual entre dentro de la definición de refugiado apelando a su condición de "pertenencia a un grupo social determinado". Las leyes españolas tienen que ser reformadas, ampliando el concepto de refugiado y determinando con claridad que la persecución por motivos de orientación sexual e identidad de género es una causa de la solicitud de asilo en España. Pero, además, la ley por sí sola no es suficiente y es imprescindible que la práctica burocrática en la aplicación de la ley así reformada propicie un reconocimiento generoso de las solicitudes de asilo dentro del contexto de una sociedad que presume de democracia y de progreso.
VERDADES INTRASCENDENTES
Hace unas semanas visioné un documental sobre la homosexualidad del programa de TVE2 "Redes" que trata aspectos relacionados con la ciencia y el comportamiento. No sabría decirles qué conclusiones podrían extraerse de dicho documental y lo mejor probablemente es que lo vean ustedes, pero sí me gustaría comentarles que al final del programa la sensación que me dejó fue de miedo o más bien de alerta.
En el vídeo el presentador entrevista a científicos que están investigando desde diferentes ámbitos el origen de la homosexualidad, de tal forma que hay investigadores que comentan que existe una diferencia en el cerebro de las personas homosexuales respecto de las heterosexuales y también hay expertos que señalan que existe una confluencia de factores biológicos, hormonales y sociales que determinan la homosexualidad. No sería capaz de entrar muy en detalle en los aspectos más técnicos de la labor investigadora y en todo caso sí les añadiré que no existen conclusiones definitivas ni tampoco un consenso sobre el tema, además de que lógicamente no siempre se dispone de la base de casos suficiente para extrapolar teorías definitivas al conjunto de la población.
A pesar de todo lo dicho anteriormente, es una realidad que la homosexualidad está siendo objeto de investigación científica y tampoco tengo muy claro ni quién está detrás ni por qué se realizan estos estudios. La verdad siempre ha sido una aspiración del hombre y la ciencia ha permitido concretar y demostrar muchas realidades de la naturaleza que inicialmente sólo eran intuidos y sobre los que la razón humana se limitaba a emitir conclusiones generales. A priori por lo tanto no parece ser algo negativo el hecho de que existan científicos que busquen el origen de la homosexualidad y que consideren que existen diferencias cerebrales u hormonales u otras características genéticas y biológicas que conduzcan a la aparición de la homosexualidad en las personas. La ciencia ha proporcionado de hecho una conclusión definitiva al afirmar que el homosexual nace y no se hace, es decir, que la persona no elige ser homosexual o no y por lo tanto esta aseveración supuso un freno importante para aquellas teorías sociológicas que consideraban al homosexual un desviado social producto del vicio, de la marginación en su ambiente o de experiencias traumáticas en su entorno.
El documental me dejó sin embargo con una sensación de preocupación. En primer lugar, debido a que algunas de las investigaciones quieren plantear como definitivo un enfoque multicausal de la homosexualidad de tal forma que no sólo factores biológicos sino también hormonales y sociales explicarían la aparición de la homosexualidad. Un segundo elemento tendría que ver con los usos que pueden hacerse de las investigaciones científicas teniendo en cuenta que este tipo de conclusiones afectan a las personas más de lo que inicialmente uno podría pensar y no en vano siempre me viene a la mente la imagen de la experimentación realizada con los homosexuales en los campos de concentración principalmente en la Alemania nazi pero también en otras latitudes. Los nazis pensaban que la homosexualidad se podía curar y recurrieron a métodos diversos: la exigencia de llevar una vida heterosexual, los trabajos forzados, la castración, la experimentación médica, la muerte... No se trata de establecer una correlación entre estas investigaciones y lo que hicieron los nazis con los homosexuales, pero sí que me asusta en cierta manera que sea más importante de la cuenta para algunos que el cerebro de un homosexual sea diferente del de un heterosexual o que se puede alterar algún factor hormonal o por supuesto que regrese la idea de que los factores sociales también influyen en la orientación sexual de la persona.
El hecho es que el documental regresó a su lugar en la estantería junto con otros vídeos y de ahí pasó al olvido hasta que muy recientemente me encuentro con varios artículos en los principales diarios españoles que hacen referencia a las nuevas teorías científicas sobre la homosexualidad. Los titulares: "El cerebro de los hombres gays se parece al femenino", "el cerebro de los gays está feminizado y el de las lesbianas masculinizado", en las ediciones digitales de El Pais y de El Mundo respectivamente.
En el artículo de El Pais se comenta que hay un grupo de neurobiólogos investigando en Suecia sobre las diferencias cerebrales y que de los individuos analizados han concluido que el cerebro del hombre homosexual es como el de la mujer heterosexual (cerebro asimétrico) y el de la mujer lesbiana como el del hombre heterosexual (cerebro simétrico). Otra dimensión que es objeto de estudio es la exposición a las hormonas durante el desarrollo del feto de tal forma que la homosexualidad masculina se asocia a una baja exposición del feto a la testosterona y la homosexualidad femenina a un exceso de exposición a la misma hormona. En el artículo de El Mundo también se menciona el tema de las diferencias cerebrales tanto de la región del cerebelo como de la amígdala, pero lo más importante es que ya establece algunas conclusiones respecto a las consecuencias de este tipo de investigaciones y plantea por ejemplo las derivaciones que pueda adquirir por ejemplo para plantear una cura a la homosexualidad o, en sentido contrario, cómo este tipo de investigaciones puede reafirmar la teoría de que la homosexualidad es algo innato.
El artículo de El Mundo recoge las palabras del colectivo homosexual cuando dice: "Desde COGAM, el Colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de Madrid, su presidente, Miguel Ángel González, resta importancia a este tipo de trabajos ya que considera tratan temas olvidados y sentencia: El homosexual ni nace ni se hace, el homosexual es."
Y el artículo también recoge lo que al principio ya habíamos mencionado, que los responsables de estos estudios están inclinados a considerar que la homosexualidad es el resultado de factores genéticos, hormonales y ambientales. Por todo ello, mi opinión es una vez más la de reserva y alerta ante este tipo de investigaciones porque no sé muy bien hasta dónde se quiere llegar o a quién puede servir este tipo de estudios. En todo caso, me quedo con las palabras de Miguel Ángel González.
Ángel
En el vídeo el presentador entrevista a científicos que están investigando desde diferentes ámbitos el origen de la homosexualidad, de tal forma que hay investigadores que comentan que existe una diferencia en el cerebro de las personas homosexuales respecto de las heterosexuales y también hay expertos que señalan que existe una confluencia de factores biológicos, hormonales y sociales que determinan la homosexualidad. No sería capaz de entrar muy en detalle en los aspectos más técnicos de la labor investigadora y en todo caso sí les añadiré que no existen conclusiones definitivas ni tampoco un consenso sobre el tema, además de que lógicamente no siempre se dispone de la base de casos suficiente para extrapolar teorías definitivas al conjunto de la población.
A pesar de todo lo dicho anteriormente, es una realidad que la homosexualidad está siendo objeto de investigación científica y tampoco tengo muy claro ni quién está detrás ni por qué se realizan estos estudios. La verdad siempre ha sido una aspiración del hombre y la ciencia ha permitido concretar y demostrar muchas realidades de la naturaleza que inicialmente sólo eran intuidos y sobre los que la razón humana se limitaba a emitir conclusiones generales. A priori por lo tanto no parece ser algo negativo el hecho de que existan científicos que busquen el origen de la homosexualidad y que consideren que existen diferencias cerebrales u hormonales u otras características genéticas y biológicas que conduzcan a la aparición de la homosexualidad en las personas. La ciencia ha proporcionado de hecho una conclusión definitiva al afirmar que el homosexual nace y no se hace, es decir, que la persona no elige ser homosexual o no y por lo tanto esta aseveración supuso un freno importante para aquellas teorías sociológicas que consideraban al homosexual un desviado social producto del vicio, de la marginación en su ambiente o de experiencias traumáticas en su entorno.
El documental me dejó sin embargo con una sensación de preocupación. En primer lugar, debido a que algunas de las investigaciones quieren plantear como definitivo un enfoque multicausal de la homosexualidad de tal forma que no sólo factores biológicos sino también hormonales y sociales explicarían la aparición de la homosexualidad. Un segundo elemento tendría que ver con los usos que pueden hacerse de las investigaciones científicas teniendo en cuenta que este tipo de conclusiones afectan a las personas más de lo que inicialmente uno podría pensar y no en vano siempre me viene a la mente la imagen de la experimentación realizada con los homosexuales en los campos de concentración principalmente en la Alemania nazi pero también en otras latitudes. Los nazis pensaban que la homosexualidad se podía curar y recurrieron a métodos diversos: la exigencia de llevar una vida heterosexual, los trabajos forzados, la castración, la experimentación médica, la muerte... No se trata de establecer una correlación entre estas investigaciones y lo que hicieron los nazis con los homosexuales, pero sí que me asusta en cierta manera que sea más importante de la cuenta para algunos que el cerebro de un homosexual sea diferente del de un heterosexual o que se puede alterar algún factor hormonal o por supuesto que regrese la idea de que los factores sociales también influyen en la orientación sexual de la persona.
El hecho es que el documental regresó a su lugar en la estantería junto con otros vídeos y de ahí pasó al olvido hasta que muy recientemente me encuentro con varios artículos en los principales diarios españoles que hacen referencia a las nuevas teorías científicas sobre la homosexualidad. Los titulares: "El cerebro de los hombres gays se parece al femenino", "el cerebro de los gays está feminizado y el de las lesbianas masculinizado", en las ediciones digitales de El Pais y de El Mundo respectivamente.
En el artículo de El Pais se comenta que hay un grupo de neurobiólogos investigando en Suecia sobre las diferencias cerebrales y que de los individuos analizados han concluido que el cerebro del hombre homosexual es como el de la mujer heterosexual (cerebro asimétrico) y el de la mujer lesbiana como el del hombre heterosexual (cerebro simétrico). Otra dimensión que es objeto de estudio es la exposición a las hormonas durante el desarrollo del feto de tal forma que la homosexualidad masculina se asocia a una baja exposición del feto a la testosterona y la homosexualidad femenina a un exceso de exposición a la misma hormona. En el artículo de El Mundo también se menciona el tema de las diferencias cerebrales tanto de la región del cerebelo como de la amígdala, pero lo más importante es que ya establece algunas conclusiones respecto a las consecuencias de este tipo de investigaciones y plantea por ejemplo las derivaciones que pueda adquirir por ejemplo para plantear una cura a la homosexualidad o, en sentido contrario, cómo este tipo de investigaciones puede reafirmar la teoría de que la homosexualidad es algo innato.
El artículo de El Mundo recoge las palabras del colectivo homosexual cuando dice: "Desde COGAM, el Colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de Madrid, su presidente, Miguel Ángel González, resta importancia a este tipo de trabajos ya que considera tratan temas olvidados y sentencia: El homosexual ni nace ni se hace, el homosexual es."
Y el artículo también recoge lo que al principio ya habíamos mencionado, que los responsables de estos estudios están inclinados a considerar que la homosexualidad es el resultado de factores genéticos, hormonales y ambientales. Por todo ello, mi opinión es una vez más la de reserva y alerta ante este tipo de investigaciones porque no sé muy bien hasta dónde se quiere llegar o a quién puede servir este tipo de estudios. En todo caso, me quedo con las palabras de Miguel Ángel González.
Ángel
NORUEGA: SUMA Y SIGUE
El reconocimiento de los derechos de los homosexuales ha recibido un nuevo respaldo internacional con la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo en Noruega y lo hace de una manera singular dadas las peculiares características de organización de la iglesia noruega. El artículo de referencia ha sido publicado en www.elpais.com el 13/06/2008 bajo el título "La iglesia de Noruega casará a homosexuales" y lo firma Emilio de Benito. La diferencia con otras normativas como la española reside en que en Noruega la religión (protestantismo luterano) es estatal de tal forma que la Iglesia Nacional Noruega tiene como máximo representante al rey y éste obedece al Parlamento.
Dice en el artículo citado: "Con la nueva ley, que entrará en vigor dentro de unos meses, Noruega se une al reducido grupo de países (España, Holanda, Bélgica, Canadá y Suráfrica, aparte de los Estados de Massachusetts y California) que hasta ahora permiten el matrimonio de gays y lesbianas con todos sus derechos y deberes. El país nórdico fue uno de los pioneros, cuando en 1993 aprobó una ley de uniones civiles que permitía el registro de parejas de hecho formadas por dos hombres o dos mujeres, pero con la nueva legislación va un paso más allá. (...) La reglamentación cubre todos los aspectos de la plena igualdad: permite la adopción conjunta por las parejas del mismo sexo y la del hijo de uno de los cónyuges por el otro. También regula la inseminación artificial de las mujeres lesbianas y los vínculos entre la madre biológica, su mujer y el hijo de ambas."
Ángel
Dice en el artículo citado: "Con la nueva ley, que entrará en vigor dentro de unos meses, Noruega se une al reducido grupo de países (España, Holanda, Bélgica, Canadá y Suráfrica, aparte de los Estados de Massachusetts y California) que hasta ahora permiten el matrimonio de gays y lesbianas con todos sus derechos y deberes. El país nórdico fue uno de los pioneros, cuando en 1993 aprobó una ley de uniones civiles que permitía el registro de parejas de hecho formadas por dos hombres o dos mujeres, pero con la nueva legislación va un paso más allá. (...) La reglamentación cubre todos los aspectos de la plena igualdad: permite la adopción conjunta por las parejas del mismo sexo y la del hijo de uno de los cónyuges por el otro. También regula la inseminación artificial de las mujeres lesbianas y los vínculos entre la madre biológica, su mujer y el hijo de ambas."
Ángel
AMÉRICA LATINA: DISTINTAS VELOCIDADES Y UN GRAN OBSTÁCULO
El tema de los derechos de las minorías sexuales en América Latina podrían llevarnos mucho tiempo, sobre todo porque existe un gran número de países y probablemente se puede hablar de una situación particular en cada uno de ellos. Es arriesgado por lo tanto efectuar generalizaciones y no las haré salvo cuando crea que tenga suficientes argumentos para hacerlo.
El arranque del artículo lo haré con la siguiente noticia: "Las uniones homosexuales se abren paso en Costa Rica" (Álvaro Murillo. www.elpais.com 4/6/2008). En este artículo se afirma que "hablar de uniones civiles o de hecho, sin mezclarlas con la palabra matrimonio, ni mucho menos hablar de adopciones, es el camino que ha escogido el movimiento homosexual costarricense para reclamar sus derechos civiles y ponerse en la línea de Holanda, España, Uruguay, Bélgica, Suráfrica, Canadá y los Estados de California y Massachusetts en EE UU."
Este comentario no expresa correctamente lo que trata de comparar puesto que si el movimiento homosexual en Costa Rica, de forma voluntaria o condicionada, ha optado por reclamar el derecho a la legalización de las uniones entre homosexuales obviando el hecho de que adquieran la denominación de matrimonio y sin plantear la adopción, es evidente que dichas exigencias no son las mismas que se han planteado en países como Holanda o España y por lo tanto no puede decirse que la comunidad homosexual costarricense trata de ponerse en la línea de estos países en los que el matrimonio y la adopción por parte de homosexuales es legal y equiparable a los derechos de los matrimonios heterosexuales.
El artículo también plantea que el principal actor que dificulta la consecución de los derechos de los homosexuales es la Iglesia o las distintas iglesias en la medida en que la legalización de las uniones o de los matrimonios entre homosexuales es considerada un ataque al modelo cristiano de familia fundamentado en la unión entre el hombre y la mujer. Además, la influencia social de las iglesias cristianas en América Latina es notablemente superior a la que pueden tener en los países europeos, estos últimos en un estado de laicización más avanzado y con una independencia política respecto a los agentes sociales mayor que la de los Estados latinoamericanos.
¿Existe una situación idéntica en todos los países latinoamericanos? La respuesta es negativa. En la página www.wikepedia.org, hay publicado un artículo titulado "La homosexualidad en América Latina" en el que, entre otras cosas, se afirma que:
"En América Latina, la Homosexualidad sólo está penalizada actualmente en Panamá, en donde el decreto número 149, del 20 de mayo de 1949 penaliza la práctica de la sodomía con prisión de 3 meses a 1 año de carcel, y multa de $50.00 a $500.00. Algunos países latinoamericanos tienen leyes que prohíben la discriminación por motivo de orientación sexual a la hora de ingresar en el ejército, realizar el servicio militar obligatorio o voluntario, ejercer cargos superiores en un trabajo o formar parte de un partido político."
El informe sobre la homofobia de Estado titulado "State-sponsored homophobia. A world survey of laws prohibiting same sex activity between consenting adults" de Daniel Ottosson, señala el caso de Panamá. En concreto, alude al artículo 12 del Decreto nº 149 de 1949 que penaliza la homosexualidad con penas de tres meses a un año de prisión o multa económica.
En este mismo informe no figuran otros países de la América Latina de habla hispana pero sí algunos pequeños estados centroamericanos como Jamaica en donde el artículo 79 establece por ejemplo que cualquier hombre que comete o procura o intenta la comisión con otro hombre de un acto conta la "moral pública", será culpable y condenado a pena de prisión por un término no superior a dos años con la posibilidad de añadir a ello la realización de trabajos forzados.
Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas y Trinidad y Tobago son países que también penalizan la homosexualidad con penas de prisión y no precisamente inferiores a las que establece la legislación jamaicana.
En "La penalización de la homosexualidad: una licencia para toturar" (www.cepresi.org) se menciona el caso ocurrido en 1996 en el aeropuerto de Kingston (Jamaica) cuando cuatro hombres fueron detenidos acusados de ultraje contra la moral pública, se les obligó a permanecer desnudos a la vista del público y después fueron conducidos a la cárcel donde fueron víctimas de malos tratos y vejaciones por parte de los funcionarios y de otros reclusos.
Decíamos al comienzo que uno de los elementos que más se oponen a la extensión de los derechos a los homosexuales es la iglesia católica. Ana Güezmes, en "¿Estado laico en América Latina" (www.libertadeslaicas.org), afirma: "Un ejemplo reciente y demostrativo es la condena de El Vaticano de las uniones legales de homosexuales, a las que califica como desviaciones y una grave amenaza para la sociedad, e insta por igual a los creyentes y no creyentes en todo el mundo a encaminar sus esfuerzos contra estas leyes. El documento se ha hecho público en momentos en que parece extenderse un consenso a favor del reconocimiento legal a las uniones homosexuales." El Documento del Vaticano para la Doctrina de la Fe condena las uniones homosexuales en unos términos que ofenden a la dignidad de la persona y que suponen una injerencia en el ámbito de las decisiones políticas.
El planteamiento desde las iglesias evangélicas no parece diferir demasiado del anterior. Amílcar Ulloa en "Teología, ética evangélica y homosexualidad" afirma:
"En términos generales, la actitud de las iglesias evangélicas frente a las orientaciones afectivas y sexuales diferentes a la heterosexualidad, oscila entre la condenación y el llamamiento al cambio. (...) Puede ser que exista un poco de tolerancia y comprensión por parte de las iglesias herederas directas de la Reforma Protestante del siglo XVI, debido al influjo del racionalismo europeo y del liberalismo norteamericano; pero finalmente, frente a una toma de posición, el grueso de la membresía de estas iglesias no vacilaría en cerrar filas contra la aceptación de una persona homosexual. Este perfil es válido para las iglesias latinoamericanas y caribeñas; no para las de Norteamérica y Europa, donde hay experiencias diferentes."
A pesar de la influencia religiosa en la sociedad y en los espacios de decisión política, algunos Estados de la región han aprobado normativas que buscan un reconocimiento de las parejas homosexuales, o en otros casos se han ido suprimiendo aquellas legislaciones que penalizaban la homosexualidad. Han sido objeto de una importante difusión por los medios de comunicación, las normativas aprobadas en Buenos Aires (Unión Civil de 2003) o en Ciudad de Méjico (ley de sociedades de convivencia de 2006). También podemos destacar por ejemplo la supresión de la normativa que penalizaba la homosexualidad en países como Chile (1998), Ecuador (1998), Nicaragua (2008), Puerto Rico (2005). Uruguay y Colombia estarían entre los estados que más han avanzado en el reconocimiento de los derechos de los homosexuales. También hay cambios en algunos estados brasileños.
En cualquier caso, no es sólo la existencia de una homofobia manifestada a través de las palabras o de los textos. La violencia contra las minorías sexuales es, por desgracia, una realidad a veces demasiado cotidiana. Aunque no sé si existen estadísticas fiables al respecto, es un hecho que los casos de ataques contra homosexuales son más frecuentes y más graves en los países latinoamericanos de lo que pueden serlo en los países de Europa occidental, pero además existe una clase de violencia social organizada que es mucho más visible y con una capacidad importante de acción amparada tanto en la escasa protección legal de las minorías sexuales como en la discriminación social de estos colectivos. La violencia no es ajena a los discursos, los religiosos incluidos, y se nutre no sólo de la ignorancia y del odio sino también de la ausencia de políticas educativas que defiendan la tolerancia y el respeto a los demás y de un contexto de prácticas sociales y culturales que rechaza modelos alternativos de expresión afectiva, sexual y familiar. Aunque resulta difícil leer el informe sin estremecerse, una buena cantidad de casos de violencia contra las minorías sexuales se encuentra recogida en "La violencia al descubierto:represión contra lesbianas y homosexuales en América Latina" (informe especial del ICCHRLA de abril de 1996) y aunque han pasado más de diez años desde su publicación su contenido es todavía hoy muy actual. Se habla de escuadrones de "limpieza social", de formas legales y extra-legales de represión, de las penas establecidas en las normativas, de las amenazas y en definitiva de historias de personas que, a causa de su orientación sexual, han sido perseguidas y condenadas por los violentos, por la sociedad, por las leyes y hasta por las personas que se supone deberían quererlas.
Hemos esbozado los principales ejes de la situación de las minorías sexuales en América Latina, destacando el papel de las iglesias cristianas en su oposición al reconocimiento de derechos a los homosexuales lo que constituye, por la fuerte influencia de la religión en estas sociedades, un obstáculo fundamental para luchar contra la homofobia. Además, hemos comprobado cómo las legislaciones nacionales son, en general, poco favorecedoras de los derechos homosexuales si bien en una gran mayoría de casos no existe ya la penalización de la homosexualidad. El debate público es hoy más intenso que nunca y diversas normativas encaminadas a reconocer o a ampliar derechos se están planteando en diversos países desde hace algunos años. La homofobia todavía tiene, sin embargo, un importante respaldo o connivencia de determinados sectores de la sociedad o de la sociedad en general como masa en la medida en que prevalecen costumbres, tradiciones o pautas de relación social que se fundamentan en la prevalencia de modelos de lo masculino y de lo femenino que marginan a las minorías sexuales impidiendo la expresión pública y privada de la orientación sexual.
El arranque del artículo lo haré con la siguiente noticia: "Las uniones homosexuales se abren paso en Costa Rica" (Álvaro Murillo. www.elpais.com 4/6/2008). En este artículo se afirma que "hablar de uniones civiles o de hecho, sin mezclarlas con la palabra matrimonio, ni mucho menos hablar de adopciones, es el camino que ha escogido el movimiento homosexual costarricense para reclamar sus derechos civiles y ponerse en la línea de Holanda, España, Uruguay, Bélgica, Suráfrica, Canadá y los Estados de California y Massachusetts en EE UU."
Este comentario no expresa correctamente lo que trata de comparar puesto que si el movimiento homosexual en Costa Rica, de forma voluntaria o condicionada, ha optado por reclamar el derecho a la legalización de las uniones entre homosexuales obviando el hecho de que adquieran la denominación de matrimonio y sin plantear la adopción, es evidente que dichas exigencias no son las mismas que se han planteado en países como Holanda o España y por lo tanto no puede decirse que la comunidad homosexual costarricense trata de ponerse en la línea de estos países en los que el matrimonio y la adopción por parte de homosexuales es legal y equiparable a los derechos de los matrimonios heterosexuales.
El artículo también plantea que el principal actor que dificulta la consecución de los derechos de los homosexuales es la Iglesia o las distintas iglesias en la medida en que la legalización de las uniones o de los matrimonios entre homosexuales es considerada un ataque al modelo cristiano de familia fundamentado en la unión entre el hombre y la mujer. Además, la influencia social de las iglesias cristianas en América Latina es notablemente superior a la que pueden tener en los países europeos, estos últimos en un estado de laicización más avanzado y con una independencia política respecto a los agentes sociales mayor que la de los Estados latinoamericanos.
¿Existe una situación idéntica en todos los países latinoamericanos? La respuesta es negativa. En la página www.wikepedia.org, hay publicado un artículo titulado "La homosexualidad en América Latina" en el que, entre otras cosas, se afirma que:
"En América Latina, la Homosexualidad sólo está penalizada actualmente en Panamá, en donde el decreto número 149, del 20 de mayo de 1949 penaliza la práctica de la sodomía con prisión de 3 meses a 1 año de carcel, y multa de $50.00 a $500.00. Algunos países latinoamericanos tienen leyes que prohíben la discriminación por motivo de orientación sexual a la hora de ingresar en el ejército, realizar el servicio militar obligatorio o voluntario, ejercer cargos superiores en un trabajo o formar parte de un partido político."
El informe sobre la homofobia de Estado titulado "State-sponsored homophobia. A world survey of laws prohibiting same sex activity between consenting adults" de Daniel Ottosson, señala el caso de Panamá. En concreto, alude al artículo 12 del Decreto nº 149 de 1949 que penaliza la homosexualidad con penas de tres meses a un año de prisión o multa económica.
En este mismo informe no figuran otros países de la América Latina de habla hispana pero sí algunos pequeños estados centroamericanos como Jamaica en donde el artículo 79 establece por ejemplo que cualquier hombre que comete o procura o intenta la comisión con otro hombre de un acto conta la "moral pública", será culpable y condenado a pena de prisión por un término no superior a dos años con la posibilidad de añadir a ello la realización de trabajos forzados.
Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas y Trinidad y Tobago son países que también penalizan la homosexualidad con penas de prisión y no precisamente inferiores a las que establece la legislación jamaicana.
En "La penalización de la homosexualidad: una licencia para toturar" (www.cepresi.org) se menciona el caso ocurrido en 1996 en el aeropuerto de Kingston (Jamaica) cuando cuatro hombres fueron detenidos acusados de ultraje contra la moral pública, se les obligó a permanecer desnudos a la vista del público y después fueron conducidos a la cárcel donde fueron víctimas de malos tratos y vejaciones por parte de los funcionarios y de otros reclusos.
Decíamos al comienzo que uno de los elementos que más se oponen a la extensión de los derechos a los homosexuales es la iglesia católica. Ana Güezmes, en "¿Estado laico en América Latina" (www.libertadeslaicas.org), afirma: "Un ejemplo reciente y demostrativo es la condena de El Vaticano de las uniones legales de homosexuales, a las que califica como desviaciones y una grave amenaza para la sociedad, e insta por igual a los creyentes y no creyentes en todo el mundo a encaminar sus esfuerzos contra estas leyes. El documento se ha hecho público en momentos en que parece extenderse un consenso a favor del reconocimiento legal a las uniones homosexuales." El Documento del Vaticano para la Doctrina de la Fe condena las uniones homosexuales en unos términos que ofenden a la dignidad de la persona y que suponen una injerencia en el ámbito de las decisiones políticas.
El planteamiento desde las iglesias evangélicas no parece diferir demasiado del anterior. Amílcar Ulloa en "Teología, ética evangélica y homosexualidad" afirma:
"En términos generales, la actitud de las iglesias evangélicas frente a las orientaciones afectivas y sexuales diferentes a la heterosexualidad, oscila entre la condenación y el llamamiento al cambio. (...) Puede ser que exista un poco de tolerancia y comprensión por parte de las iglesias herederas directas de la Reforma Protestante del siglo XVI, debido al influjo del racionalismo europeo y del liberalismo norteamericano; pero finalmente, frente a una toma de posición, el grueso de la membresía de estas iglesias no vacilaría en cerrar filas contra la aceptación de una persona homosexual. Este perfil es válido para las iglesias latinoamericanas y caribeñas; no para las de Norteamérica y Europa, donde hay experiencias diferentes."
A pesar de la influencia religiosa en la sociedad y en los espacios de decisión política, algunos Estados de la región han aprobado normativas que buscan un reconocimiento de las parejas homosexuales, o en otros casos se han ido suprimiendo aquellas legislaciones que penalizaban la homosexualidad. Han sido objeto de una importante difusión por los medios de comunicación, las normativas aprobadas en Buenos Aires (Unión Civil de 2003) o en Ciudad de Méjico (ley de sociedades de convivencia de 2006). También podemos destacar por ejemplo la supresión de la normativa que penalizaba la homosexualidad en países como Chile (1998), Ecuador (1998), Nicaragua (2008), Puerto Rico (2005). Uruguay y Colombia estarían entre los estados que más han avanzado en el reconocimiento de los derechos de los homosexuales. También hay cambios en algunos estados brasileños.
En cualquier caso, no es sólo la existencia de una homofobia manifestada a través de las palabras o de los textos. La violencia contra las minorías sexuales es, por desgracia, una realidad a veces demasiado cotidiana. Aunque no sé si existen estadísticas fiables al respecto, es un hecho que los casos de ataques contra homosexuales son más frecuentes y más graves en los países latinoamericanos de lo que pueden serlo en los países de Europa occidental, pero además existe una clase de violencia social organizada que es mucho más visible y con una capacidad importante de acción amparada tanto en la escasa protección legal de las minorías sexuales como en la discriminación social de estos colectivos. La violencia no es ajena a los discursos, los religiosos incluidos, y se nutre no sólo de la ignorancia y del odio sino también de la ausencia de políticas educativas que defiendan la tolerancia y el respeto a los demás y de un contexto de prácticas sociales y culturales que rechaza modelos alternativos de expresión afectiva, sexual y familiar. Aunque resulta difícil leer el informe sin estremecerse, una buena cantidad de casos de violencia contra las minorías sexuales se encuentra recogida en "La violencia al descubierto:represión contra lesbianas y homosexuales en América Latina" (informe especial del ICCHRLA de abril de 1996) y aunque han pasado más de diez años desde su publicación su contenido es todavía hoy muy actual. Se habla de escuadrones de "limpieza social", de formas legales y extra-legales de represión, de las penas establecidas en las normativas, de las amenazas y en definitiva de historias de personas que, a causa de su orientación sexual, han sido perseguidas y condenadas por los violentos, por la sociedad, por las leyes y hasta por las personas que se supone deberían quererlas.
Hemos esbozado los principales ejes de la situación de las minorías sexuales en América Latina, destacando el papel de las iglesias cristianas en su oposición al reconocimiento de derechos a los homosexuales lo que constituye, por la fuerte influencia de la religión en estas sociedades, un obstáculo fundamental para luchar contra la homofobia. Además, hemos comprobado cómo las legislaciones nacionales son, en general, poco favorecedoras de los derechos homosexuales si bien en una gran mayoría de casos no existe ya la penalización de la homosexualidad. El debate público es hoy más intenso que nunca y diversas normativas encaminadas a reconocer o a ampliar derechos se están planteando en diversos países desde hace algunos años. La homofobia todavía tiene, sin embargo, un importante respaldo o connivencia de determinados sectores de la sociedad o de la sociedad en general como masa en la medida en que prevalecen costumbres, tradiciones o pautas de relación social que se fundamentan en la prevalencia de modelos de lo masculino y de lo femenino que marginan a las minorías sexuales impidiendo la expresión pública y privada de la orientación sexual.
EDUCACIÓN Y CIUDADANÍA
No ha tardado mucho en ser polémica. La asignatura de "Educación para la ciudadanía" cosecha hoy tantos adeptos como detractores. Lo interesante es saber quiénes son unos y otros, qué es lo que realmente se enseña o se quiere enseñar con esta asignatura y qué ocurre en los países de nuestro entorno cultural. La tarea no es sencilla, así es que iremos poco a poco.
Los detractores.
En un artículo de J.A. Aunión (www.elpais.com) de 16/05/2008 se señala que se han presentado recursos por parte del Ministerio de Educación "(...) contra los desarrollos de la ley que han hecho Madrid, Castilla y León, La Rioja y Murcia (...) y sobre los que deben pronunciarse los tribunales superiores de cada una de esas comunidades. La Comunidad Valenciana también presenta omisiones muy parecidas, ya que el texto sobre Ciudadanía es prácticamente igual en todas las autonomías del PP (excepto en Navarra), pero el recurso valenciano no llegó por diversos problemas técnicos (el resto se pusieron entre octubre pasado y marzo de este año)."
Además de los gobiernos de estas comunidades y del PP, otro actor destacado que se opone a la asignatura de Educación para la ciudadanía es la Conferencia Episcopal y asociaciones de ideología católica. En la página web http://www.conferenciaepiscopal.es se recoge un dossier titulado "Las trampas de la Educación para la ciudadanía" de Agustín Domingo Moratalla. Básicamente, el autor plantea que el poder público actúa en un sentido intervencionista, anulando la capacidad de los padres para decidir qué contenidos pueden estudiar sus hijos cuando la materia a estudiar entra en el terreno de la ética y de los valores ciudadanos. Además, subraya el dogmatismo ideológico que contiene el programa de la asignatura y que, en su opinión, trata de constituirse en la única manera de entender la modernidad, la pluralidad y la convivencia en una sociedad democrática.
La polémica ha llegado a las aulas y muchos padres han decidido objetar e incluso acudir a los tribunales. En http://www.objetamos.com, Benigno Blanco y Raúl García explican cuáles son los contenidos inaceptables de la asignatura: 1) Porque invade el derecho paterno a decidir cómo educar moralmente a sus hijos; 2)porque pretende la formación moral de los alumnos con unos contenidos fijados por el Gobierno; 3)porque entiende que existe una ética cívica que emana del Estado, distinta de la ética personal y del derecho de los padres a la educación moral de sus hijos; 4) porque "(...) presenta la ética como algo cambiante y relativo (...)" y "(...) plantea objetivos y criterios de evaluación de alto contenido político discutible y discutido"; y 5) "porque utiliza la terminología y los conceptos propios de la ideología de género".
Los términos de la polémica.
En el primer artículo de El País que citábamos al comienzo, se dice que los contenidos más polémicos son los que tienen que ver con: 1) Enseñar al alumno a expresar sentimientos y emociones, habilidades comunicativas y sociales para participar con actitud solidaria y tolerante; 2) enseñar al alumno a identificar la pluralidad social siendo la diversidad fuernte de riqueza, condenando todo tipo de injusticias o discriminación por razón de sexo, origen, creencias, diferencias sociales, orientación afectivo-sexual o de otro tipo; 3)enseñar al alumno que el diálogo es la mejor forma de abordar los conflictos; 4)enseñar al alumno que existe una división social y sexual del trabajo y una serie de prejuicios sociales, racistas, xenófobos, antisemitas, sexistas y homófobos; 5) enseñar a los alumnos en qué consiste la feminización de la pobreza; 6) enseñar al alumno el tema de las relaciones entre hombres y mujeres y de las relaciones intergeneracionales.
La educación para la ciudadanía en otros países.
Desconozco el contenido concreto que tal asignatura o su equivalente pueda tener en aquellos países en los que se incluye dentro del plan de estudios para alumnos de primaria y/o de secundaria. No obstante, en la web http://www.educacionenvalores.org, se indica lo siguiente:
"Como ya Amnistía Internacional ha comentado, es indudable la importancia que organismos internacionales y europeos han otorgado a la Educación en Derechos Humanos como parte relevante del sistema educativo, con el fin de que la educación sea el instrumento para lograr una ciudadanía formada en y para la defensa de los derechos humanos y, en definitiva, orientada a, según define el Programa Mundial, contribuir a forjar una cultura de derechos humanos.
En este sentido, ya en 2005 cinco países europeos tenían establecida Educación para la Ciudadanía como asignatura obligatoria en primaria (Bélgica, Estonia, Suecia , Rumanía y Grecia), así como veinte más la incluyen en los currículos de secundaria, entre los cuales se incluyen Francia, Italia, Austria, Polonia, Inglaterra o Portugal.
Pero tanto los organismos internacionales y europeos no solo han recomendado asignaturas de derechos humanos en escuelas y colegios sino que, incluso, han sugerido objetivos específicos para el contenido de esta asignatura." (Informe de Amnistía Internacional)
A continuación se enumeran los objetivos que para Naciones Unidas y el Consejo de Europa constituyen el fundamento esencial de una asignatura de derechos humanos y que, esencialmente, se resumen en la utilización del diálogo para resolver los conflictos, la promoción de la paz, la aceptación de las diferencias, la convivencia, la participación social y política, realizar un enfoque crítico de la información, de los modelos y de los conceptos, promover la tolerancia y la igualdad de sexos y la igualdad racial, étnica, religiosa, nacional o lingüística.
Los defensores.
Acabamos de señalar que la asignatura existe de una forma similar en otros países de nuestro entorno. Amnistía Internacional señala en ese mismo informe que acabamos de comentar que:
"(...) Amnistía Internacional considera que la educación es un derecho de todas las personas, pero que es, además, una responsabilidad de la ciudadanía, de las familias, de las autoridades, de los colectivos sociales, de la escuela. Una educación en la que debe participar todo el mundo y que debe estar basada en el respeto a los derechos fundamentales y a las normas internacionales que los rigen. La materia Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos supone un paso más para alcanzar una cultura de derechos humanos."
Como se puede deducir, tanto el PSOE como las CCAA gobernadas por el partido socialista defienden la aplicación de la asignatura. Recogiendo las palabras de la secretaria de educación del PSOE, Eva Almunia, en la web del partido se indica que la asignatura "(...)al igual que el resto de materias educativas, tiene unos objetivos difícilmente discutibles, como son la formación de ciudadanos y el conocimiento de sus derechos y obligaciones. Asimismo, Almunia recordó que el Gobierno ha escuchado a todos los sectores implicados a la hora de elaborar los contenidos de esta asignatura y siempre ha sido muy cuidadoso de no entrar en el ámbito de la libertad religiosa o moral."
Es obvio que, de todo lo expuesto, se deduce también que las relaciones afectivo-sexuales, la orientación sexual y la homosexualidad constituyen ámbitos de profunda discrepancia cuando se trata de abordar sus contenidos en una asignatura dirigida a los alumnos.
Les invito a que lean los contenidos que, según la reforma reciente, deben enseñarse a los alumnos a los que van dirigidos y que cada uno forme su propia opinión al respecto. La mía es la siguiente:
Los padres no pueden erigirse en defensores de la moral de sus hijos sin más porque personas como yo fuimos también en su momento alumnos e hijos de padres que querían proporcionarnos una determinada educación. Hubo entonces polémica cuando apareció la asignatura de Ética y eran pocos, recuerdo perfectamente, los que abandonaron la asignatura de Religión para cursar aquella nueva asignatura. Naturalmente, detrás estaban casi siempre los padres. El derecho no es el de los padres sino el de los alumnos. Algunos podrán objetar que un alumno de primaria no tiene el criterio necesario para discernir estos contenidos a priori y por lo tanto para juzgar si es conveniente o no. En parte esto es así, pero tal vez los contenidos de la asignatura deberían ser temporalmente ajustables, es decir, deberían ser adaptables a la edad de los alumnos de tal forma que los temas más complejos se enseñen en niveles superiores.
Por otra parte, la educación en valores democráticos, de convivencia, de enseñanza de los derechos humanos y de no discriminación de las personas son, esencialmente, principios y objetivos que recomiendan las grandes organizaciones internacionales de las que España forma parte. No creo que el respaldo de Amnistía Internacional sea especialmente sospechoso, sobre todo teniendo en cuenta que también ha elaborado informes negativos sobre la situación de derechos humanos en nuestro país, por ejemplo muy recientemente sobre la actuación de la policía y el trato a los inmigrantes.
El Estado no tiene la capacidad de decidir la ética individual, lo que tiene es la autoridad para enseñar en los valores y principios comunes, que no son valores propios de un partido o de un grupo sino de una forma democrática de concebir el poder político y las relaciones sociales. Es obvio que este tipo de políticas educativas deben ser examinadas con detenimiento, pero no se puede entrar en una dinámica de oposición frontal a lo que no es sino la capacidad de un Estado para enseñar a los alumnos, a los ciudadanos en definitiva, a ser personas libres, iguales, solidarias, críticas, amantes de la paz, respetuosas de los derechos de los demás y tolerantes con las diferencias.
A mucha gente no le gusta que se hable de orientación sexual, de feminización de la pobreza, de la homosexualidad, de la capacidad para abordar críticamente la información y las ideas. Es evidente también que existen muchos prejuicios, desconocimiento y falta de interés por conocer la realidad ajena. Pero lo mismo que tiene que salir la religión de las escuelas para que se enseñe exclusivamente en las familias y en las parroquias, tiene que entrar en el ámbito educativo una asignatura como Educación para la ciudadanía para que se dé cumplimiento a los objetivos educativos de los organismos internacionales y para que adquiera relevancia formativa la pluralidad humana y social, la diversidad cultural y el hecho de la diferencia en cualquiera de sus manifestaciones. El alumno tiene que adquirir una capacidad crítica, incluso respecto a los mismos contenidos de la asignatura, y el profesor tiene que ser capaz de indicar qué es lo que hace a un Estado democrático y a una sociedad plural. La enseñanza debe abarcar la comprensión de los contenidos fomentando el debate y por lo tanto ofreciendo al alumno la posibilidad de abarcar con su juicio las diferentes corrientes de pensamiento, ideas u opiniones que lleguen hasta él procedentes de los diferentes ámbitos sociales en que se inserta, sin descuidar el referente principal de una educación cívica. Al final, el alumno tiene que ser capaz de explicar qué ha aprendido y contrastar esos contenidos con su vida cotidiana, con lo que le enseñan en la familia, con su religión, con las opiniones de su grupo de amigos, con lo que ve en la televisión o escucha en la radio, con lo que le dicen o le dejan de decir, con todo aquello que es su universo de aprendizaje. La asignatura no es la imposición de una forma de vida, es el fundamento educativo de un pensamiento democrático que fomenta la reflexión individual dentro del respeto a los demás y a sus diferencias.
Los detractores.
En un artículo de J.A. Aunión (www.elpais.com) de 16/05/2008 se señala que se han presentado recursos por parte del Ministerio de Educación "(...) contra los desarrollos de la ley que han hecho Madrid, Castilla y León, La Rioja y Murcia (...) y sobre los que deben pronunciarse los tribunales superiores de cada una de esas comunidades. La Comunidad Valenciana también presenta omisiones muy parecidas, ya que el texto sobre Ciudadanía es prácticamente igual en todas las autonomías del PP (excepto en Navarra), pero el recurso valenciano no llegó por diversos problemas técnicos (el resto se pusieron entre octubre pasado y marzo de este año)."
Además de los gobiernos de estas comunidades y del PP, otro actor destacado que se opone a la asignatura de Educación para la ciudadanía es la Conferencia Episcopal y asociaciones de ideología católica. En la página web http://www.conferenciaepiscopal.es se recoge un dossier titulado "Las trampas de la Educación para la ciudadanía" de Agustín Domingo Moratalla. Básicamente, el autor plantea que el poder público actúa en un sentido intervencionista, anulando la capacidad de los padres para decidir qué contenidos pueden estudiar sus hijos cuando la materia a estudiar entra en el terreno de la ética y de los valores ciudadanos. Además, subraya el dogmatismo ideológico que contiene el programa de la asignatura y que, en su opinión, trata de constituirse en la única manera de entender la modernidad, la pluralidad y la convivencia en una sociedad democrática.
La polémica ha llegado a las aulas y muchos padres han decidido objetar e incluso acudir a los tribunales. En http://www.objetamos.com, Benigno Blanco y Raúl García explican cuáles son los contenidos inaceptables de la asignatura: 1) Porque invade el derecho paterno a decidir cómo educar moralmente a sus hijos; 2)porque pretende la formación moral de los alumnos con unos contenidos fijados por el Gobierno; 3)porque entiende que existe una ética cívica que emana del Estado, distinta de la ética personal y del derecho de los padres a la educación moral de sus hijos; 4) porque "(...) presenta la ética como algo cambiante y relativo (...)" y "(...) plantea objetivos y criterios de evaluación de alto contenido político discutible y discutido"; y 5) "porque utiliza la terminología y los conceptos propios de la ideología de género".
Los términos de la polémica.
En el primer artículo de El País que citábamos al comienzo, se dice que los contenidos más polémicos son los que tienen que ver con: 1) Enseñar al alumno a expresar sentimientos y emociones, habilidades comunicativas y sociales para participar con actitud solidaria y tolerante; 2) enseñar al alumno a identificar la pluralidad social siendo la diversidad fuernte de riqueza, condenando todo tipo de injusticias o discriminación por razón de sexo, origen, creencias, diferencias sociales, orientación afectivo-sexual o de otro tipo; 3)enseñar al alumno que el diálogo es la mejor forma de abordar los conflictos; 4)enseñar al alumno que existe una división social y sexual del trabajo y una serie de prejuicios sociales, racistas, xenófobos, antisemitas, sexistas y homófobos; 5) enseñar a los alumnos en qué consiste la feminización de la pobreza; 6) enseñar al alumno el tema de las relaciones entre hombres y mujeres y de las relaciones intergeneracionales.
La educación para la ciudadanía en otros países.
Desconozco el contenido concreto que tal asignatura o su equivalente pueda tener en aquellos países en los que se incluye dentro del plan de estudios para alumnos de primaria y/o de secundaria. No obstante, en la web http://www.educacionenvalores.org, se indica lo siguiente:
"Como ya Amnistía Internacional ha comentado, es indudable la importancia que organismos internacionales y europeos han otorgado a la Educación en Derechos Humanos como parte relevante del sistema educativo, con el fin de que la educación sea el instrumento para lograr una ciudadanía formada en y para la defensa de los derechos humanos y, en definitiva, orientada a, según define el Programa Mundial, contribuir a forjar una cultura de derechos humanos.
En este sentido, ya en 2005 cinco países europeos tenían establecida Educación para la Ciudadanía como asignatura obligatoria en primaria (Bélgica, Estonia, Suecia , Rumanía y Grecia), así como veinte más la incluyen en los currículos de secundaria, entre los cuales se incluyen Francia, Italia, Austria, Polonia, Inglaterra o Portugal.
Pero tanto los organismos internacionales y europeos no solo han recomendado asignaturas de derechos humanos en escuelas y colegios sino que, incluso, han sugerido objetivos específicos para el contenido de esta asignatura." (Informe de Amnistía Internacional)
A continuación se enumeran los objetivos que para Naciones Unidas y el Consejo de Europa constituyen el fundamento esencial de una asignatura de derechos humanos y que, esencialmente, se resumen en la utilización del diálogo para resolver los conflictos, la promoción de la paz, la aceptación de las diferencias, la convivencia, la participación social y política, realizar un enfoque crítico de la información, de los modelos y de los conceptos, promover la tolerancia y la igualdad de sexos y la igualdad racial, étnica, religiosa, nacional o lingüística.
Los defensores.
Acabamos de señalar que la asignatura existe de una forma similar en otros países de nuestro entorno. Amnistía Internacional señala en ese mismo informe que acabamos de comentar que:
"(...) Amnistía Internacional considera que la educación es un derecho de todas las personas, pero que es, además, una responsabilidad de la ciudadanía, de las familias, de las autoridades, de los colectivos sociales, de la escuela. Una educación en la que debe participar todo el mundo y que debe estar basada en el respeto a los derechos fundamentales y a las normas internacionales que los rigen. La materia Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos supone un paso más para alcanzar una cultura de derechos humanos."
Como se puede deducir, tanto el PSOE como las CCAA gobernadas por el partido socialista defienden la aplicación de la asignatura. Recogiendo las palabras de la secretaria de educación del PSOE, Eva Almunia, en la web del partido se indica que la asignatura "(...)al igual que el resto de materias educativas, tiene unos objetivos difícilmente discutibles, como son la formación de ciudadanos y el conocimiento de sus derechos y obligaciones. Asimismo, Almunia recordó que el Gobierno ha escuchado a todos los sectores implicados a la hora de elaborar los contenidos de esta asignatura y siempre ha sido muy cuidadoso de no entrar en el ámbito de la libertad religiosa o moral."
Es obvio que, de todo lo expuesto, se deduce también que las relaciones afectivo-sexuales, la orientación sexual y la homosexualidad constituyen ámbitos de profunda discrepancia cuando se trata de abordar sus contenidos en una asignatura dirigida a los alumnos.
Les invito a que lean los contenidos que, según la reforma reciente, deben enseñarse a los alumnos a los que van dirigidos y que cada uno forme su propia opinión al respecto. La mía es la siguiente:
Los padres no pueden erigirse en defensores de la moral de sus hijos sin más porque personas como yo fuimos también en su momento alumnos e hijos de padres que querían proporcionarnos una determinada educación. Hubo entonces polémica cuando apareció la asignatura de Ética y eran pocos, recuerdo perfectamente, los que abandonaron la asignatura de Religión para cursar aquella nueva asignatura. Naturalmente, detrás estaban casi siempre los padres. El derecho no es el de los padres sino el de los alumnos. Algunos podrán objetar que un alumno de primaria no tiene el criterio necesario para discernir estos contenidos a priori y por lo tanto para juzgar si es conveniente o no. En parte esto es así, pero tal vez los contenidos de la asignatura deberían ser temporalmente ajustables, es decir, deberían ser adaptables a la edad de los alumnos de tal forma que los temas más complejos se enseñen en niveles superiores.
Por otra parte, la educación en valores democráticos, de convivencia, de enseñanza de los derechos humanos y de no discriminación de las personas son, esencialmente, principios y objetivos que recomiendan las grandes organizaciones internacionales de las que España forma parte. No creo que el respaldo de Amnistía Internacional sea especialmente sospechoso, sobre todo teniendo en cuenta que también ha elaborado informes negativos sobre la situación de derechos humanos en nuestro país, por ejemplo muy recientemente sobre la actuación de la policía y el trato a los inmigrantes.
El Estado no tiene la capacidad de decidir la ética individual, lo que tiene es la autoridad para enseñar en los valores y principios comunes, que no son valores propios de un partido o de un grupo sino de una forma democrática de concebir el poder político y las relaciones sociales. Es obvio que este tipo de políticas educativas deben ser examinadas con detenimiento, pero no se puede entrar en una dinámica de oposición frontal a lo que no es sino la capacidad de un Estado para enseñar a los alumnos, a los ciudadanos en definitiva, a ser personas libres, iguales, solidarias, críticas, amantes de la paz, respetuosas de los derechos de los demás y tolerantes con las diferencias.
A mucha gente no le gusta que se hable de orientación sexual, de feminización de la pobreza, de la homosexualidad, de la capacidad para abordar críticamente la información y las ideas. Es evidente también que existen muchos prejuicios, desconocimiento y falta de interés por conocer la realidad ajena. Pero lo mismo que tiene que salir la religión de las escuelas para que se enseñe exclusivamente en las familias y en las parroquias, tiene que entrar en el ámbito educativo una asignatura como Educación para la ciudadanía para que se dé cumplimiento a los objetivos educativos de los organismos internacionales y para que adquiera relevancia formativa la pluralidad humana y social, la diversidad cultural y el hecho de la diferencia en cualquiera de sus manifestaciones. El alumno tiene que adquirir una capacidad crítica, incluso respecto a los mismos contenidos de la asignatura, y el profesor tiene que ser capaz de indicar qué es lo que hace a un Estado democrático y a una sociedad plural. La enseñanza debe abarcar la comprensión de los contenidos fomentando el debate y por lo tanto ofreciendo al alumno la posibilidad de abarcar con su juicio las diferentes corrientes de pensamiento, ideas u opiniones que lleguen hasta él procedentes de los diferentes ámbitos sociales en que se inserta, sin descuidar el referente principal de una educación cívica. Al final, el alumno tiene que ser capaz de explicar qué ha aprendido y contrastar esos contenidos con su vida cotidiana, con lo que le enseñan en la familia, con su religión, con las opiniones de su grupo de amigos, con lo que ve en la televisión o escucha en la radio, con lo que le dicen o le dejan de decir, con todo aquello que es su universo de aprendizaje. La asignatura no es la imposición de una forma de vida, es el fundamento educativo de un pensamiento democrático que fomenta la reflexión individual dentro del respeto a los demás y a sus diferencias.
JUSTICIA
La aprobación de una legislación cuya finalidad es acabar con la discriminación de las personas homosexuales y garantizar la plenitud de derechos de que goza el resto de la población, no ha sido del agrado de muchos sectores sociales. Pero, por su especial relevancia como servidores públicos, queremos hacer un comentario sobre el trabajo de determinados jueces.
El juez tiene como misión aplicar la ley, no crearla. A algunos jueces les gusta jugar a ser legisladores en su pequeño reino taifa, les agrada dejar algo de su particular visión de la sociedad en las decisiones judiciales que emiten.
Hace apenas unos días aparecía publicado en www.elpais.es un artículo de M.C. Belaza en que analiza el caso del juez Ferrín, un juez de familia de Murcia que ha intentado por todos los medios evitar que una mujer lesbiana adoptara a la hija biológica de su esposa. En algunas de sus declaraciones, el juez planteaba: "¿No es un derecho del menor el de ser insertado en una familia normal, formada por personas de distinto sexo? ¿No es alta la probabilidad de que sea homosexual, imitando el patrón que ha vivido en casa en sus años fundamentales para la formación de su personalidad?" (palabras del juez recogidas en el artículo mencionado). A pesar de que el Tribunal Superior de Justicia de Murcia ha iniciado la apertura de la fase de juicio oral contra el juez, el instructor que lleva el caso avala en su auto el trabajo del juez.
En http://actualidad.terra.es encontramos otro artículo sobre este juez en el que se indica que tiene varios expedientes abiertos por resoluciones sobre menores con implicación de progenitores homosexuales. La noticia dice también lo siguiente en relación al caso en que otorga la custodia de los hijos al padre en lugar de a la madre lesbiana: "En una rueda de prensa de representantes de asociaciones de Mujeres y colectivos de Homosexuales, se informó de que el juez otorgó esa custodia al padre porque la supuesta homosexualidad de la madre les perjudica y ’aumenta el riesgo’ de que las menores también lo sean."
Pero hay más casos. También en Murcia, encontramos la siguiente noticia publicada en http://chirvi.blog.com:
"El pasado mes de julio el Titular del juzgado de primera instancia número 2 de Cieza, Murcia presentó una cuestión de inconstitucionalidad contra la reforma del Código Civil que permite el matrimonio homosexual. El juez planteó el recurso de inconstitucionalidad a raiz de la tramitación del expediente matrimonial de dos hombres que pretendian casarse en Cieza. El Tribunal Constitucional señala que el juez no está facultado para emprender esta iniciativa."
En www.elmundo.es se recoge una noticia similar ocurrida poco tiempo después de la aprobación de la reforma del Código Civil que permite el matrimonio entre homosexuales. En concreto, se refiere a la inadmisión a trámite por parte del Tribunal Constitucional de sendas cuestiones de inconstitucionalidad planteadas por una juez de Denia y otro de Telde. El Alto Tribunal argumenta que no procede plantear cuestiones de inconstitucionalidad cuando los jueces no están en el ejercicio de funciones jurisdiccionales. Ambos jueces habían paralizado los trámites para la celebración de diversos matrimonios entre personas del mismo sexo.
La página web http://www.lexureditorial.com recoge los aspectos esenciales del informe del Fiscal General del Estado en cuanto a su oposición a que los jueces en tanto que encargados de los registros civiles planteen cuestiones de inconstitucionalidad. Entre otras cosas, el informe dice que las funciones de un juez titular del registro civil son asimilables a las que tiene que desempeñar cualquier otro servidor público, careciendo de funciones jurisdiccionales y por lo tanto de capacidad para promover una cuestión de inconstitucionalidad.
La ley no es casi nunca una garantía definitiva de que los derechos serán garantizados. La tarea de los gobiernos y de los parlamentos no termina en la aprobación de leyes y otras normas sino que su labor debe continuar para remover todos los obstáculos que impiden o dificultan que los derechos contenidos en la norma se cumplan y para ello existen muchos medios. Al final siempre se olvida que detrás de las decisiones de los jueces hay personas y que sus vidas quedan condicionadas por la decisión de quien tiene la autoridad, pero esta autoridad no es tal sino dominio o poder cuando no está garantizando el cumplimiento de la ley sino impidiendo su aplicación. Las normas deberían ser más severas contra las actuaciones de los servidores públicos que impiden que la ley se aplique o actúan discriminando a las personas por razones para las que la Constitución y las leyes lo impiden. Los ciudadanos deberían contar con garantías extraordinarias para hacer valer sus derechos no sólo en el sentido de denunciar o recurrir las decisiones del juez sino de exigir que la ley se cumpla inmediatamente cuando no hay razón para discrepar, es decir, cuando lo que los ciudadanos están exigiendo no son más que actuaciones administrativas y no la aplicación de justicia en litigios o controversias. Por ello, es inadmisible que un expediente matrimonial entre personas del mismo sexo quede paralizado por la decisión de un juez cuando todas las garantías legales se cumplen para su celebración, como tampoco es admisible que un juez deniegue la custodia o la adopción a una persona exclusivamente por su orientación sexual y para ello en estos casos no habría que esperar tampoco a que el ciudadano afectado recurriera sino que debería exigirse el cumplimiento de la ley inhabilitando al juez responsable, con mecanismos que permitan una respuesta inmediata de la Administración de justicia y con garantías de defensa de los administrados. Otra cosa es dejar a los ciudadanos en una indefensión que puede durar más o menos según los recursos y trámites que se lleven a cabo, afectando a sus vidas y a su integridad moral, generando frustración e impotencia y desconfianza en la justicia.
Ángel
El juez tiene como misión aplicar la ley, no crearla. A algunos jueces les gusta jugar a ser legisladores en su pequeño reino taifa, les agrada dejar algo de su particular visión de la sociedad en las decisiones judiciales que emiten.
Hace apenas unos días aparecía publicado en www.elpais.es un artículo de M.C. Belaza en que analiza el caso del juez Ferrín, un juez de familia de Murcia que ha intentado por todos los medios evitar que una mujer lesbiana adoptara a la hija biológica de su esposa. En algunas de sus declaraciones, el juez planteaba: "¿No es un derecho del menor el de ser insertado en una familia normal, formada por personas de distinto sexo? ¿No es alta la probabilidad de que sea homosexual, imitando el patrón que ha vivido en casa en sus años fundamentales para la formación de su personalidad?" (palabras del juez recogidas en el artículo mencionado). A pesar de que el Tribunal Superior de Justicia de Murcia ha iniciado la apertura de la fase de juicio oral contra el juez, el instructor que lleva el caso avala en su auto el trabajo del juez.
En http://actualidad.terra.es encontramos otro artículo sobre este juez en el que se indica que tiene varios expedientes abiertos por resoluciones sobre menores con implicación de progenitores homosexuales. La noticia dice también lo siguiente en relación al caso en que otorga la custodia de los hijos al padre en lugar de a la madre lesbiana: "En una rueda de prensa de representantes de asociaciones de Mujeres y colectivos de Homosexuales, se informó de que el juez otorgó esa custodia al padre porque la supuesta homosexualidad de la madre les perjudica y ’aumenta el riesgo’ de que las menores también lo sean."
Pero hay más casos. También en Murcia, encontramos la siguiente noticia publicada en http://chirvi.blog.com:
"El pasado mes de julio el Titular del juzgado de primera instancia número 2 de Cieza, Murcia presentó una cuestión de inconstitucionalidad contra la reforma del Código Civil que permite el matrimonio homosexual. El juez planteó el recurso de inconstitucionalidad a raiz de la tramitación del expediente matrimonial de dos hombres que pretendian casarse en Cieza. El Tribunal Constitucional señala que el juez no está facultado para emprender esta iniciativa."
En www.elmundo.es se recoge una noticia similar ocurrida poco tiempo después de la aprobación de la reforma del Código Civil que permite el matrimonio entre homosexuales. En concreto, se refiere a la inadmisión a trámite por parte del Tribunal Constitucional de sendas cuestiones de inconstitucionalidad planteadas por una juez de Denia y otro de Telde. El Alto Tribunal argumenta que no procede plantear cuestiones de inconstitucionalidad cuando los jueces no están en el ejercicio de funciones jurisdiccionales. Ambos jueces habían paralizado los trámites para la celebración de diversos matrimonios entre personas del mismo sexo.
La página web http://www.lexureditorial.com recoge los aspectos esenciales del informe del Fiscal General del Estado en cuanto a su oposición a que los jueces en tanto que encargados de los registros civiles planteen cuestiones de inconstitucionalidad. Entre otras cosas, el informe dice que las funciones de un juez titular del registro civil son asimilables a las que tiene que desempeñar cualquier otro servidor público, careciendo de funciones jurisdiccionales y por lo tanto de capacidad para promover una cuestión de inconstitucionalidad.
La ley no es casi nunca una garantía definitiva de que los derechos serán garantizados. La tarea de los gobiernos y de los parlamentos no termina en la aprobación de leyes y otras normas sino que su labor debe continuar para remover todos los obstáculos que impiden o dificultan que los derechos contenidos en la norma se cumplan y para ello existen muchos medios. Al final siempre se olvida que detrás de las decisiones de los jueces hay personas y que sus vidas quedan condicionadas por la decisión de quien tiene la autoridad, pero esta autoridad no es tal sino dominio o poder cuando no está garantizando el cumplimiento de la ley sino impidiendo su aplicación. Las normas deberían ser más severas contra las actuaciones de los servidores públicos que impiden que la ley se aplique o actúan discriminando a las personas por razones para las que la Constitución y las leyes lo impiden. Los ciudadanos deberían contar con garantías extraordinarias para hacer valer sus derechos no sólo en el sentido de denunciar o recurrir las decisiones del juez sino de exigir que la ley se cumpla inmediatamente cuando no hay razón para discrepar, es decir, cuando lo que los ciudadanos están exigiendo no son más que actuaciones administrativas y no la aplicación de justicia en litigios o controversias. Por ello, es inadmisible que un expediente matrimonial entre personas del mismo sexo quede paralizado por la decisión de un juez cuando todas las garantías legales se cumplen para su celebración, como tampoco es admisible que un juez deniegue la custodia o la adopción a una persona exclusivamente por su orientación sexual y para ello en estos casos no habría que esperar tampoco a que el ciudadano afectado recurriera sino que debería exigirse el cumplimiento de la ley inhabilitando al juez responsable, con mecanismos que permitan una respuesta inmediata de la Administración de justicia y con garantías de defensa de los administrados. Otra cosa es dejar a los ciudadanos en una indefensión que puede durar más o menos según los recursos y trámites que se lleven a cabo, afectando a sus vidas y a su integridad moral, generando frustración e impotencia y desconfianza en la justicia.
Ángel
LA PERSECUCIÓN DE LOS HOMOSEXUALES DURANTE EL NAZISMO
La primera noticia que tuve sobre la persecución de los homosexuales durante el nazismo provino de algunas breves referencias hechas en extensos artículos sobre el holocausto publicados en diversos periódicos y revistas. Como digo, eran apenas una alusión a este fenómeno y no había una profundización en la historia del particular "holocausto" homosexual.
Más adelante comencé a estudiar más este tema. Para los que quieran un resumen de esta trágica parte de la historia contemporánea, pueden acudir por ejemplo al artículo de David Bigorra que leí en la web http://www.gaybarcelona.net y en el que se describen brevemente los aspectos fundamentales de la persecución y exterminio de los homosexuales durante el nazismo. El autor esboza los aspectos legales de la discriminación (el párrafo 175 del código penal alemán) y los elementos históricos (la detención y encarcelamiento de los homosexuales, el internamiento en campos de concentración, la experimentación médica con los homosexuales, etc.), además de facilitar también una aproximación a la represión de los homosexuales durante el régimen fascista de Franco en España. Sin embargo, hay una idea en el texto que me interesa especialmente y que reproduzco textualmente a continuación:
"Debido a que en Alemania hasta finales de los años sesenta la homosexualidad era ilegal, los escasos supervivientes han vivido ocultos, silenciando su propia marginación y el horror vivido. Unas dobles víctimas, ya que han sido marginadas además por las organizaciones -judías en su mayoría- de víctimas del holocausto. Torturados y asesinados por sus verdugos, humillados y repudiados por el resto de supervivientes de aquel horror, tan solo por el hecho de ser personas que aman a personas de su misma condición sexual, por ser homosexuales. Hasta el noviembre de 2000, el gobierno alemán no pidió disculpas por las deportaciones y torturas sufridas por los gays y lesbianas en la época del nazismo. Francia, en abril de 2001 también hizo lo propio y recooció la persecución sufrida. Han tenido que pasar 55 años para que se reconociera que hubo una persecución, un genocidio aun si cabe mayor, que el sufrido por los judíos."
Esta idea me ha permitido traer a este blog el libro "Deportado homosexual" de Pierre Seel y Jean Le Bitoux, una obra que trata la historia personal del propio Pierre Seel. Éste, un alsaciano homosexual, vivió su juventud ocultando su orientación sexual hasta que la denuncia que hace de un robo en un parque frecuentado por homosexuales le llevó a ser fichado como homosexual por la policía. Después, con la ocupación de Alsacia por parte alemana durante la II Guerra Mundial, los nazis utilizaron estos archivos policiales para aligerar su plan de exterminio de homosexuales que ya había comenzado en la propia Alemania. Pierre Seel fue torturado e internado en un campo de concentración hasta que fue autorizado a regresar a su casa, donde debía continuar fichando en dependencias policiales. En su casa se encontró con el silencio y el rechazo familiar, pero al poco tiempo las necesidades de la guerra le llevaron a ser reclutado forzosamente en el ejército alemán y se inició un periplo por diferentes países europeos bajo la supervisión de distintos oficiales alemanas muy al corrientes de su expediente policial. Finalmente, cuando la guerra cambió de rumbo y los ejércitos aliados avanzaban hacia Alemania, Pierre Seel encontró casualmente la ocasión para escapar de los nazis y acabó siendo arrastrado por el propio avance de las tropas soviéticas. Cuando la guerra había terminado, muchos deportados esperaban en países extranjeros su regreso y Pierre, como otros, no fue una excepción. Regresó a Alsacia y se encontró con una situación muy complicada, en primer lugar porque la familia seguía no queriendo reconocer la realidad sufrida por Pierre como deportado homosexual y en segundo lugar porque las autoridades de los países aliados nunca reconocieron la existencia del exterminio homosexual por los nazis y por lo tanto no adoptaron ninguna medida que ayudara a todos estos deportados y perseguidos a causa de su orientación sexual. Las leyes discriminatorias contra los homosexuales siguieron en vigor en los países liberados y en la propia Alemania y la homosexualidad era, como antes, objeto de un profundo rechazo social. Pierre acabó por sucumbir a las presiones sociales y contrajo matrimonio pero el paso de los años no hizo sino acrecentar el desasosiego personal y crear una incoherencia familiar que se resolvió por la vía de la separación. Pierre acabó prácticamente solo, con pocos recursos y con una tremenda angustia existencial. En los años ochenta, su conciencia pudo reaccionar para dar a conocer su historia al mundo y, con motivo de las palabras de un obispo católico que consideraba a los homosexuales como enfermos, Pierre contó su experiencia personal durante el nazismo y en los años posteriores. Al final, en los años noventa, el propio gobierno francés envió una carta a Pierre en la que le indicaba que podía solicitar ser considerado como detenido político, pero tenía que aportar el testimonio de dos personas que confirmaran haber visto a Pierre en el campo de concentración de Schirmeck. Una última injustica con este hombre.
El libro tiene también una serie de comentarios entrelazados con la historia y unas importantes notas a pié de página, pero destacamos especialmente las conclusiones al final del libro. Todo ello conforma lo que podríamos denominar la historia colectiva del particular holocausto homosexual y la discriminación y persecución de que también fueron objeto en las décadas posteriores. El hecho de que las leyes que penalizaban la conducta homosexual siguirian vigente hasta hace apenas dos o tres décadas nos ofrece la clave para entender el profundo rechazo social de que fueron objeto los homosexuales una vez acabado el terrorífico período de dominio nazi en Europa y cómo la deportación y exterminio de homosexuales por Hitler no fue sólo la consecuencia de un plan para purificar la raza aria sino sobre todo la punta del iceberg de una larga historia de desprecio hacia las personas homosexuales. El odio hacia los homosexuales no acabó con la II Guerra Mundial, se mantuvo socialmente y pervivió institucionalizado hasta fechas recientes de forma generalizada tanto en las democracias representativas como en los regímenes dictatoriales.
Hay muchos momentos en la lectura de este libro que conmueven, pero quiero recoger el siguiente:
"La realidad de lo que pasó en aquel lugar" (campo de concentración de Schirmeck) "ha sido hipócritamente transformada en una placa y una escultura simbólica, mientras que el recuerdo de aquel espacio cerrado nos atormenta todavía. En cuanto a la sala de fiestas, aquel pastiche de ópera donde Karl Buck vociferaba sus discursos grandilocuentes y llenos de odio, ha sido destruida recientemente. ¿Por qué? Hubiera debido también ser conservada para la memoria, porque ninguno de los que oyeron aquella voz pueden haber olvidado la sala donde aquello se producía, justo encima de las cámaras de tortura. ¿Y quién se indigna hoy porque Karl Buck, que huyó en su todo-terreno negro ante el avance de Leclerc, haya podido, tras algunos procesos chapuceros, terminar su vida con veintidós años de apecible retiro en su lujosa propiedad de Rudesberg, cerca de Stuttgart, donde murió en junio de 1977 a la edad de ochenta años?"
Es muy difícil imaginar que el ser humano sea capaz de tanta deshumanización y sobre todo que con la evidencia de la muerte, la experimentación sobre cuerpos humanos, la tortura y el asesinato, no hubiera sino una continuación de la condena social hacia los homosexuales. Hoy, Europa (algunos países) es un espacio geográfico con una sociedad más plural, más diversa y más tolerante y las leyes que gobiernan al pueblo son menos discriminatorias que nunca pero la homofobia presente en muchos sectores de la población, las reticencias de varios países a reconocer los derechos de los homosexuales, el retraso de cincuenta años para reconocer la existencia del exterminio homosexual por los nazis, la persecución de que son objeto los homosexuales en tantos lugares del mundo y la publicidad de una historia con numerosos vacíos deben servirnos de acicate para informarnos y para exigir que toda la verdad sea conocida. Personalmente creo que una etapa de terror como la del régimen nazi podría volver a existir en cualquier momento de nuestra historia futura estemos en Europa, en Oceanía o en Eurasia (recordando la célebre película "1984" de Orwell).
Es importante añadir algo más y para ello recogeré aquí las palabras de los nazis cuando decían a sus víctimas:
"De cualquier manera que termine esta guerra, la guerra contra ustedes la hemos ganado; ninguno de ustedes sobrevivirá para dar testimonio de ella, pero incluso si alguno lograra escapar el mundo no le creería.
Tal vez haya sospechas, discusiones, investigaciones de los historiadores, pero no podrá haber ninguna certidumbre, porque con ustedes serán destruidas las pruebas. Aunque alguna prueba llegase a permanecer, y aunque alguno de ustedes llegase a sobrevivir, la gente dirá que los hechos que cuentan son demasiado monstruosos para ser creídos: dirá que son exageraciones de la propaganda aliada, y nos creerá a nosotros que lo negaremos todo, y no a ustedes. Nosotros seremos los que escriban la historia de Auschwitz." (recogido en "Los hundidos y los salvados" de Primo Levi).
La historia no ha sido del todo escrita como esperaban los nazis, pero en parte sí. En parte porque no todos los perseguidos fueron reconocidos como víctimas del holocausto. En parte porque muchos nazis y colaboradores nunca fueron condenados. En parte también porque la historia del nazismo es la historia del odio, en aquel momento encumbrado a la cima del poder en Europa, pero siempre presente, constante, a la espera de que las condiciones sociales sean propicias y para ello sólo tenemos que tener presente algunos ejemplos posteriores: ¿cuántos millones de perseguidos y asesinados bajo el régimen de Stalin?, ¿cuánto odio de los blancos hacia los negros en la reciente historia de la democracia americana?, ¿recuerdan el apartheid sudafricano?, ¿el charco de sangre africano y en particular el Congo, herencia de aquel exterminador llamado Leopoldo?, ¿Camboya?, ¿la dictadura argentina?, ¿Chile?, ¿España y un Franco inmortal en el Valle de los Caídos?, ¿cuántos más podríamos enumerar?
¿Existe el bien? ¿Quién hace la guerra y quién la quiere? ¿Quiénes escriben la historia? ¿Cómo se manipula a una persona, a un grupo, a un pueblo?
No puedo dejar de recomendarles la película "A love to hide" ni tampoco el documental "Invisibles".
NOTA:
Después de escribir este artículo, leo enla prensa que Berlín rinde homenaje a los aproximadamente 7.000 homosexuales y lesbianas que murieron en los campos de concentración de los nazis y a las 54.000 personas procesadas por su orientación sexual durante el régimen del Tercer Reich. La noticia es de mayo de 2008, año en el que al parecer las autoridades alemanas tienen intención de levantar otro monumento que recuerde a los 500.000 gitanos asesinados por los nazis. Un paso adelante para recordar lo que nunca tuvo que haber ocurrido.
Ángel
Más adelante comencé a estudiar más este tema. Para los que quieran un resumen de esta trágica parte de la historia contemporánea, pueden acudir por ejemplo al artículo de David Bigorra que leí en la web http://www.gaybarcelona.net y en el que se describen brevemente los aspectos fundamentales de la persecución y exterminio de los homosexuales durante el nazismo. El autor esboza los aspectos legales de la discriminación (el párrafo 175 del código penal alemán) y los elementos históricos (la detención y encarcelamiento de los homosexuales, el internamiento en campos de concentración, la experimentación médica con los homosexuales, etc.), además de facilitar también una aproximación a la represión de los homosexuales durante el régimen fascista de Franco en España. Sin embargo, hay una idea en el texto que me interesa especialmente y que reproduzco textualmente a continuación:
"Debido a que en Alemania hasta finales de los años sesenta la homosexualidad era ilegal, los escasos supervivientes han vivido ocultos, silenciando su propia marginación y el horror vivido. Unas dobles víctimas, ya que han sido marginadas además por las organizaciones -judías en su mayoría- de víctimas del holocausto. Torturados y asesinados por sus verdugos, humillados y repudiados por el resto de supervivientes de aquel horror, tan solo por el hecho de ser personas que aman a personas de su misma condición sexual, por ser homosexuales. Hasta el noviembre de 2000, el gobierno alemán no pidió disculpas por las deportaciones y torturas sufridas por los gays y lesbianas en la época del nazismo. Francia, en abril de 2001 también hizo lo propio y recooció la persecución sufrida. Han tenido que pasar 55 años para que se reconociera que hubo una persecución, un genocidio aun si cabe mayor, que el sufrido por los judíos."
Esta idea me ha permitido traer a este blog el libro "Deportado homosexual" de Pierre Seel y Jean Le Bitoux, una obra que trata la historia personal del propio Pierre Seel. Éste, un alsaciano homosexual, vivió su juventud ocultando su orientación sexual hasta que la denuncia que hace de un robo en un parque frecuentado por homosexuales le llevó a ser fichado como homosexual por la policía. Después, con la ocupación de Alsacia por parte alemana durante la II Guerra Mundial, los nazis utilizaron estos archivos policiales para aligerar su plan de exterminio de homosexuales que ya había comenzado en la propia Alemania. Pierre Seel fue torturado e internado en un campo de concentración hasta que fue autorizado a regresar a su casa, donde debía continuar fichando en dependencias policiales. En su casa se encontró con el silencio y el rechazo familiar, pero al poco tiempo las necesidades de la guerra le llevaron a ser reclutado forzosamente en el ejército alemán y se inició un periplo por diferentes países europeos bajo la supervisión de distintos oficiales alemanas muy al corrientes de su expediente policial. Finalmente, cuando la guerra cambió de rumbo y los ejércitos aliados avanzaban hacia Alemania, Pierre Seel encontró casualmente la ocasión para escapar de los nazis y acabó siendo arrastrado por el propio avance de las tropas soviéticas. Cuando la guerra había terminado, muchos deportados esperaban en países extranjeros su regreso y Pierre, como otros, no fue una excepción. Regresó a Alsacia y se encontró con una situación muy complicada, en primer lugar porque la familia seguía no queriendo reconocer la realidad sufrida por Pierre como deportado homosexual y en segundo lugar porque las autoridades de los países aliados nunca reconocieron la existencia del exterminio homosexual por los nazis y por lo tanto no adoptaron ninguna medida que ayudara a todos estos deportados y perseguidos a causa de su orientación sexual. Las leyes discriminatorias contra los homosexuales siguieron en vigor en los países liberados y en la propia Alemania y la homosexualidad era, como antes, objeto de un profundo rechazo social. Pierre acabó por sucumbir a las presiones sociales y contrajo matrimonio pero el paso de los años no hizo sino acrecentar el desasosiego personal y crear una incoherencia familiar que se resolvió por la vía de la separación. Pierre acabó prácticamente solo, con pocos recursos y con una tremenda angustia existencial. En los años ochenta, su conciencia pudo reaccionar para dar a conocer su historia al mundo y, con motivo de las palabras de un obispo católico que consideraba a los homosexuales como enfermos, Pierre contó su experiencia personal durante el nazismo y en los años posteriores. Al final, en los años noventa, el propio gobierno francés envió una carta a Pierre en la que le indicaba que podía solicitar ser considerado como detenido político, pero tenía que aportar el testimonio de dos personas que confirmaran haber visto a Pierre en el campo de concentración de Schirmeck. Una última injustica con este hombre.
El libro tiene también una serie de comentarios entrelazados con la historia y unas importantes notas a pié de página, pero destacamos especialmente las conclusiones al final del libro. Todo ello conforma lo que podríamos denominar la historia colectiva del particular holocausto homosexual y la discriminación y persecución de que también fueron objeto en las décadas posteriores. El hecho de que las leyes que penalizaban la conducta homosexual siguirian vigente hasta hace apenas dos o tres décadas nos ofrece la clave para entender el profundo rechazo social de que fueron objeto los homosexuales una vez acabado el terrorífico período de dominio nazi en Europa y cómo la deportación y exterminio de homosexuales por Hitler no fue sólo la consecuencia de un plan para purificar la raza aria sino sobre todo la punta del iceberg de una larga historia de desprecio hacia las personas homosexuales. El odio hacia los homosexuales no acabó con la II Guerra Mundial, se mantuvo socialmente y pervivió institucionalizado hasta fechas recientes de forma generalizada tanto en las democracias representativas como en los regímenes dictatoriales.
Hay muchos momentos en la lectura de este libro que conmueven, pero quiero recoger el siguiente:
"La realidad de lo que pasó en aquel lugar" (campo de concentración de Schirmeck) "ha sido hipócritamente transformada en una placa y una escultura simbólica, mientras que el recuerdo de aquel espacio cerrado nos atormenta todavía. En cuanto a la sala de fiestas, aquel pastiche de ópera donde Karl Buck vociferaba sus discursos grandilocuentes y llenos de odio, ha sido destruida recientemente. ¿Por qué? Hubiera debido también ser conservada para la memoria, porque ninguno de los que oyeron aquella voz pueden haber olvidado la sala donde aquello se producía, justo encima de las cámaras de tortura. ¿Y quién se indigna hoy porque Karl Buck, que huyó en su todo-terreno negro ante el avance de Leclerc, haya podido, tras algunos procesos chapuceros, terminar su vida con veintidós años de apecible retiro en su lujosa propiedad de Rudesberg, cerca de Stuttgart, donde murió en junio de 1977 a la edad de ochenta años?"
Es muy difícil imaginar que el ser humano sea capaz de tanta deshumanización y sobre todo que con la evidencia de la muerte, la experimentación sobre cuerpos humanos, la tortura y el asesinato, no hubiera sino una continuación de la condena social hacia los homosexuales. Hoy, Europa (algunos países) es un espacio geográfico con una sociedad más plural, más diversa y más tolerante y las leyes que gobiernan al pueblo son menos discriminatorias que nunca pero la homofobia presente en muchos sectores de la población, las reticencias de varios países a reconocer los derechos de los homosexuales, el retraso de cincuenta años para reconocer la existencia del exterminio homosexual por los nazis, la persecución de que son objeto los homosexuales en tantos lugares del mundo y la publicidad de una historia con numerosos vacíos deben servirnos de acicate para informarnos y para exigir que toda la verdad sea conocida. Personalmente creo que una etapa de terror como la del régimen nazi podría volver a existir en cualquier momento de nuestra historia futura estemos en Europa, en Oceanía o en Eurasia (recordando la célebre película "1984" de Orwell).
Es importante añadir algo más y para ello recogeré aquí las palabras de los nazis cuando decían a sus víctimas:
"De cualquier manera que termine esta guerra, la guerra contra ustedes la hemos ganado; ninguno de ustedes sobrevivirá para dar testimonio de ella, pero incluso si alguno lograra escapar el mundo no le creería.
Tal vez haya sospechas, discusiones, investigaciones de los historiadores, pero no podrá haber ninguna certidumbre, porque con ustedes serán destruidas las pruebas. Aunque alguna prueba llegase a permanecer, y aunque alguno de ustedes llegase a sobrevivir, la gente dirá que los hechos que cuentan son demasiado monstruosos para ser creídos: dirá que son exageraciones de la propaganda aliada, y nos creerá a nosotros que lo negaremos todo, y no a ustedes. Nosotros seremos los que escriban la historia de Auschwitz." (recogido en "Los hundidos y los salvados" de Primo Levi).
La historia no ha sido del todo escrita como esperaban los nazis, pero en parte sí. En parte porque no todos los perseguidos fueron reconocidos como víctimas del holocausto. En parte porque muchos nazis y colaboradores nunca fueron condenados. En parte también porque la historia del nazismo es la historia del odio, en aquel momento encumbrado a la cima del poder en Europa, pero siempre presente, constante, a la espera de que las condiciones sociales sean propicias y para ello sólo tenemos que tener presente algunos ejemplos posteriores: ¿cuántos millones de perseguidos y asesinados bajo el régimen de Stalin?, ¿cuánto odio de los blancos hacia los negros en la reciente historia de la democracia americana?, ¿recuerdan el apartheid sudafricano?, ¿el charco de sangre africano y en particular el Congo, herencia de aquel exterminador llamado Leopoldo?, ¿Camboya?, ¿la dictadura argentina?, ¿Chile?, ¿España y un Franco inmortal en el Valle de los Caídos?, ¿cuántos más podríamos enumerar?
¿Existe el bien? ¿Quién hace la guerra y quién la quiere? ¿Quiénes escriben la historia? ¿Cómo se manipula a una persona, a un grupo, a un pueblo?
No puedo dejar de recomendarles la película "A love to hide" ni tampoco el documental "Invisibles".
NOTA:
Después de escribir este artículo, leo enla prensa que Berlín rinde homenaje a los aproximadamente 7.000 homosexuales y lesbianas que murieron en los campos de concentración de los nazis y a las 54.000 personas procesadas por su orientación sexual durante el régimen del Tercer Reich. La noticia es de mayo de 2008, año en el que al parecer las autoridades alemanas tienen intención de levantar otro monumento que recuerde a los 500.000 gitanos asesinados por los nazis. Un paso adelante para recordar lo que nunca tuvo que haber ocurrido.
Ángel
LA HOMOSEXUALIDAD EN LUGARES CERRADOS
La sexualidad siempre ha tenido unas características peculiares en aquellos lugares donde la persona está, de una u otra manera, privada de su libertad. Estamos refiriéndonos a espacios cerrados tales como los presidios, los regimientos, internados, centros psiquiátricos, etc.
Me ha parecido oportuno plantear este tema a raíz de la lectura de un libro de los años treinta del pasado siglo titulado "Presidios, regimientos y barcos" del diplomado en sexología A. Martín de Lucenay. Algunas de las ideas que recoge en su estudio podrían aplicarse todavía hoy a las prácticas sexuales en los establecimientos cerrados mientras que otros planteamientos del autor no evidencian sino una serie de prejuicios y de consideraciones morales sobre la sexualidad.
En el prólogo del tema, el autor indica: "La moral sexual, según ebemos entenderla los civilizados, no es más que un conjunto de normas completamente artificiales impuestas por las cultura para ocultar las expresiones naturales, que resultan inadmisibles por motivos de diversa índole que ya se han analizado suficientemente. La costumbre hizo la moral y la moral es la ley; esto, aunque es muy discutible, no puede discutirse, extraña paradoja derivada del fondo verdadero de todas las accione sexuales de los humanos: la hipocresía." Sorprende realmente la contundencia de la reflexión, quizás lo más interesante de todo el estudio, por su vigencia todavía en nuestros días.
El autor habla de las cárceles de hombres donde indica que "si alguna moral llevó al presidio, no tarda en ser disuelta por el ambiente que crean los otros. En primer lugar, pese a las buenas voluntades de moralistas y reformadores, el presidio es más bien una escuela de perfeccionamiento de criminales, que corrección de delincuentes. Para que el presidio corrija, aparte del sistema penitenciario, es preciso que el preso posea un alma noble y grande y el hombe que posee estas buenas e insignes cualidades, no delinque; no puede, por tanto, ser preso." No cabe duda de que en estas palabras podemos encontrar algunas verdades y también algunos prejuicios. La cárcel no es probablemente un lugar ideal para la reforma de la conducta del individuo, pero tampoco son iguales las cárceles de hace un siglo que las de ahora y en todo caso no se ha ideado todavía un sistema mejor para alejar de la sociedad a los ciudadanos que aquélla considera peligrosos para el orden social. No obstante, aunque no constituye el objeto de este artículo, no quiero dejar de resaltar el hecho de que la criminalidad no es una realidad aparte de la sociedad en el sentido de que hay individuos buenos e individuos malos; la pobreza, la marginalidad, la discriminación, la falta de oportunidades, las normas en aquellos regímenes en los que el Derecho no es sino una prolongación de la fuerza con la que unos dominan a otros e intentan imponer su visión de la sociedad al margen de la competencia política democrática, etc. no son sino algunas de las causas directamente relacionadas con el fenómeno de la criminalidad. Es verdad también que existe una categoría de criminales con unas consideraciones especiales como es el caso de los asesinos, los asesinos en serie, los violadores, los secuestradores y los que realizan actos de violencia gratuita. En todo caso, quedan excluidos los que no son criminales sino por una manifiesta injusticia que les condena a ser perseguidos pues, como dice Martín de Lucenay, “exceptuamos, naturalmente, al delincuente que, por la defensa de un ideal, violó los derechos de los demás: éste no tiene por qué regenerarse en lo que tampoco está degenerado.” Quizás el autor no lo deja demasiado claro pero en nuestros días, esta categoría de delincuentes serían los opositores políticos y defensores de los derechos humanos que son encarcelados en regímenes no democráticos o, por ejemplo, los que son perseguidos por su orientación sexual allí donde la moral imperante considera la homosexualidad una perversión sexual.
En el ámbito estricto de la sexualidad en las cárceles masculinas, el libro analiza por ejemplo el comportamiento de los reclusos y cómo existe una especie de códigos que tienden a excitar la sexualidad. En este sentido,Martín de Lucenay piensa que el hecho de que el recién llegado adopte un papel más bien sumino o que exteriorice más su sufrimiento excitaría la sensualidad en los demás presos. El autor recoge también las palabras del doctor Wey, médico de reformatorio, cuando dice que “uno de los elementos más perturbadores, entre los que tenemos que combatir, es la sexualidad. No tengo datos respecto al número de prisioneros que aquí pueden considerarse como perversos sexuales. En momentos de pesimismo, me encuentro inclinado a pensar que lo son todos; pero probablemente, un 80 por 100 es un promedio razonable.” Estas palabras son interesantes por varios motivos; 1) porque se considera la homosexualidad como una perversión que hay que combatir, lo cual todavía hoy se puede aplicar a la realidad de muchos países y 2) porque no puede pretenderse que el ser humano anule su sexualidad aunque no tenga a su lado a la persona o personas que pueden considerarse su objeto de deseo preferente y por lo tanto en las cárceles, sobre todo en aquellos presidios donde existe escaso contacto con otras personas del exterior o no se favorece el desarrollo de la afectividad y de la sexualidad, puede manifestarse la homosexualidad con el consentimiento de las personas implicadas o con el recurso a la fuerza y a la violencia.
El libro desgrana también el comportamiento en las prisiones para mujeres. Enlazando con las ideas anteriormente expuestas, dice: “Esto no quiere decir que la mejor fórmula para regenerar a un gran delincuente consista en devolverle la libertad: pensarlo siquiera es un absurdo; pero si lo que se tratase de corregir en él fueran sus vicios sexuales, sólo la libertad tendría esa virtud natural.” En definitiva, quiere decir que la falta de libertad impide que el individuo pueda satisfacer su impulso sexual normal y por lo tanto lo encamina hacia las llamadas perversiones o vicios sexuales entre individuos de su mismo sexo. A diferencia de las cárceles masculinas, en las prisiones de mujeres el fenómeno de la homosexualidad suele estar asociado menos a la violencia o a la fuerza y más a la persuasión, el engaño y a que toda mujer ha experimentado en algún momento impulsos homosexuales. Ésta es la teoría defendida por el autor en su libro, que no obstante también encuentra similutes con las cárceles masculinas en el comportamiento de las presas respecto a las recién llegadas, al tiempo que enfatiza la figura del “marimacho” o mujer dominante que de alguna manera acoge a la recién llegada con la finalidad última de satisfacer sus impulsos sexuales.
El autor también analiza la sexualidad en los cuarteles y en regimientos desplazados utilizando para ello una serie de referencias que nada tienen que ver con la sexología sino con los prejuicios de tal forma que en su estudio existe una preocupación por la virilidad del militar y también se hace coincidir determinadas nacionalidades y grupos étnicos con particulares comportamientos sexuales. Citando sus palabras "en el cuartel puede haber invertidos congénitos o auténticos simplemente, pero no será posible encontrar muchos pervertidos por el ambiente; por lo menos, el cuartel no es el terreno más adecuado para que prospreren las tendencias homosexuales de algún soldado, ya se trate de un invertido o de un pervertido." No obstante, hace referencia a que las dificultades que existen en algunos casos para que se desarrollen relaciones heterosexuales contribuyen a un mayor número de encuentros y relaciones homosexuales. También es curioso como se tiende a acusar de pervertidos a determinados grupos nacionales o étnicos, incluso a niños, mientras que existe una especie de exculpación del soldado que se ve tentado para cometer estos actos. Algunos párrafos que ilustran esta opinión del autor son:
"La homosexualidad en nuestros cuarteles es un fenómeno casi desconocido, sobre todo cuando la mayoría del contingente está constituida por mozos pertenecientes a los distritos rurales. En cambio, refiriéndonos a los cuarteles ingleses y alemanes, parece ser que las cosas varían mucho."
"Estos pequeños asiáticos (los nays) son pervertidos sexuales que han creado las necesidades sexuales de las tropas y elementos civilizados de las colonias de Surasia,cuna de todos los vicios."
"La práctica más común es el coito anal, pero también se realizan actos mucho más repugnantes como la fellatio y el annilingus. Esto corre a cargo de los invertidos pasivos, cuyo mayor número corresponde a los chinos y annamitas."
"El país produce un género batante apetecible para los legionarios: son los golfillos moros que, con el nombre de petits porteurs, fingen hacer recados y otros pequeños menesteres honestos.(...)Las visitas suelen hacerlas durante la siesta y al anochecer pero no se prestan más que al coito anal, sea en calidad de pasivos o de activos: lo dejan a elección del cliente."
"El europeo que logra vencer la repugnancia que le inspiran los hombres negros, encontrará en el hausa un amante fiel, capaz de toda clase de sacrificios. Por lo general, suelen servir de amantes pasivos a los moros que forman parte de las tropas coloniales(...)."
El libro contiene todo un capítulo dedicado a la sexualidad en el sureste asiático, concretamente trata de ofrecer una imagen de degeneración y depravación en la sexualidad de los pueblos de esta región. Considera, como otros autores de la época, que existen unos condicionantes culturales y sociales que hacen que estos pueblos sean proclives a las perversiones sexuales y al vicio, circunstancia que la penetración occidental sólo consiguió estimular al desarrollar todo un comercio sexual en el que se veían involucrados adultos y niños/-as. El autor no desconoce las circunstancias sociales que pueden alimentar este comercio sexual, en concreto la pobreza de la población nativa, pero incide en la marcada diferencia entre europeos y pueblos del sureste asiático en el sentido de que estos últimos son mayoritariamente proclives a todo tipo de perversiones sexuales en tanto que entre los europeos hay algunos degenerados y a veces les disculpa el hecho de que no existan mujeres europeas con las que poder relacionarse.
Pero más importante todavía es, a mi modo de entender, la línea histórica que permite unir estas descripciones y análisis con los tiempos actuales. Todo el mundo está al corriente de que una de las zonas donde está más desarrollado el tráfico sexual es Asia y concretamente el sureste asiático y que existe una relación clientelar con los europeos y norteamericanos, principales demandantes de sexo con adultos y niños de estos países. La debilidad del sistema institucional, la pobreza, las redes mafiosas, la corrupción, la carencia de mecanismos eficaces de protección de la infancia y otros factores determinan que el comercio sexual esté tan desarrollado en el sureste asiático.
El libro termina con un capítulo dedicado al comportamiento sexual en los barcos y en los lugares donde hacen escala en sus largas travesías. En el caso de los viajes en barco, destaca que el comportamiento sexual también se vuelve más deshinbido pero que todo se desarrolla de una manera más pacífica y discreta que en el caso de las cárceles. También destaca la proliferación de prostíbulos y clubs en los puertos y ciudades principalmente de Asia y con un importante tráfico marítimo, donde una vez más encontramos una clientela esencialmente europea, americana y australiana que buscan mantener relaciones heterosexuales, homosexuales y pederásticas.
En nuestros días, la homosexualidad en lugares tales como las prisiones o el ejército adquiere unas características particulares no sólo por la propia condición de lugar cerrado o muy controlado que puede tener una prisión o un espacio militar sino también por las limitaciones para el desarrollo de la sexualidad y por la influencia de numerosos prejuicios heredados de tiempos pretéritos. En efecto, como hemos visto más arriba, la sordidez, la violencia y el afeminamiento están muy presentes en la mentalidad colectiva y no resulta difícil encontrar este tipo de comportamientos en el cine, en la literatura, en la televisión y en el propio lenguaje.
¿Qué ocurre realmente en este tipo de lugares? Una parte de la realidad tiene que ver con la lucha de los colectivos de homosexuales para garantizar la libertad sexual y luchar contra la discriminación especialmente en el seno de las Fuerzas Armadas. En la página web http://enkidumagazine.com, William Fisher señala en su artículo "homosexuales ligitan por su derecho a ser militares": "Doce personas excluidas de las Fuerzas Armadas estadounidenses por su orientación sexual demandaron al gobierno, con la intención declarada de socavar la politica que se aplica desde 1992 para dar de baja a gays y lesbianas." En concreto, se refiere a la política iniciada en los años noventa que se resume en "no preguntar, no decir, no perseguir, no acosar". Es decir, es una política que trata de preservar los actos de violencia contra los miitares homosexuales pero también exige de ellos que públicamente mientan al impedir que manifiesten su orientación sexual.
En la misma página web citada se recoge una noticia relativa a la homosexualidad en la marina británica. En concreto, nos interesan dos elementos de la noticia:
En primer lugar, la evidencia de un alto porcentaje de prácticas homosexuales entre militares pues como dice la noticia el "cincuenta por ciento de la flota ha pecado por homosexualidad en algún momento en sus carreras navales, [”Fifty per cent of the fleet have sinned homosexually at some time in their naval career”] declaró (...) Sir Frank Roddam Twiss, el segundo lord del mar [second sea lord], en 1968. El Admirante Sir John Fitzroy Duyland Bush, encargado de la Flota Occidental [head of the Western Fleet], concurrió: Existe, lamentablemente, amplia evidencia de que las prácticas homosexuales son comunes en la Flota.”
En segundo lugar, la lucha aquí también de miembros de las Fuerzas Armadas que se tradujo finalmente en la revocación de la prohibición sobre los homosexuales que sirven en el ejército británico. El cambio en el seno de las Fuerzas Armadas parece haber sido más intenso a juzgar por iniciativas del ejército encaminadas a reclutar a homosexuales en sus filas. En una noticia del Sunday Times del 2005 titulada "British army gay recruitment drive launched", Jonathan Lake y Philip Cardy señalan que la Armada ha lanzado una campaña para reclutar a homosexuales en sus filas y que aprovechó la celebración del Gay Pride en Manchester para poner un puesto de reclutamiento.
Una segunda idea guarda relación con el contenido del libro que comentamos al comienzo de este artículo y que puede resumirse en una sociología de la homosexualidad en las prisiones y otros espacios cerrados como expresión de la insatisfacción humana. En la web http://www.soitu.es, los autores del artículo "Sexo en las prisiones" señalan que el cautiverio es causa de numerosos trastornos hasta el punto de que "es muy frecuente que en ese entorno, las necesidades afectivas y sexuales no estén cubiertas y son comunes los episodios de violencia sexual." Recogiendo las palabras de Elias Neuman en su obra "El problema sexual en las cárceles", señalan que se produce un incremento de la masturbación y de las relaciones homosexuales en aquellos lugares cerrados donde la población está segregada por sexos. Lo llamativo es cómo la teoría sociológica reciente (el libro citado es de los años ochenta) se siguen señalando elementos comunes con la teoría de comienzos del siglo XX, en particular en lo que se refiere al papel del joven inexperto que ingresa en prisión o en el ejército y el papel halagador del veterano o los casos de violencia e intimidación cuando no hay consentimiento para mantener relaciones sexuales. Pero me interesa sobre todo destacar cómo sigue viva una corriente que prioriza las características negativas de la sexualidad (homosexualidad) en este tipo de lugares y cómo se clasifica este tipo de relaciones como trastornos de la conducta y como expresión incómoda y desviada de un impulso heterosexual insatisfecho. Todo ello no quiere decir que no exista la violencia sexual en las prisiones o en el ejército o que no existan recodos en el comportamiento sexual cuando la persona está privada de libertad y existe segregación de sexos. Queremos poner el énfasis en la forma de ver el hecho sexual por parte de la teoría sociológica y psicológica, pero también cómo los propios individuos privados de libertad interpretan papeles y conductas en cierto modo reproduciendo paradigmas culturales y sociales que están en todo caso muy distantes de la concepción lúdica, natural y no enjuiciable de la sexualidad humana.
Estamos hablando en todo caso de una serie de opiniones que intentamos contrastar y sobre todo que deben servir a modo de preámbulo para que el interesado amplíe información y llegue a sus propias conclusiones.
Ángel
Me ha parecido oportuno plantear este tema a raíz de la lectura de un libro de los años treinta del pasado siglo titulado "Presidios, regimientos y barcos" del diplomado en sexología A. Martín de Lucenay. Algunas de las ideas que recoge en su estudio podrían aplicarse todavía hoy a las prácticas sexuales en los establecimientos cerrados mientras que otros planteamientos del autor no evidencian sino una serie de prejuicios y de consideraciones morales sobre la sexualidad.
En el prólogo del tema, el autor indica: "La moral sexual, según ebemos entenderla los civilizados, no es más que un conjunto de normas completamente artificiales impuestas por las cultura para ocultar las expresiones naturales, que resultan inadmisibles por motivos de diversa índole que ya se han analizado suficientemente. La costumbre hizo la moral y la moral es la ley; esto, aunque es muy discutible, no puede discutirse, extraña paradoja derivada del fondo verdadero de todas las accione sexuales de los humanos: la hipocresía." Sorprende realmente la contundencia de la reflexión, quizás lo más interesante de todo el estudio, por su vigencia todavía en nuestros días.
El autor habla de las cárceles de hombres donde indica que "si alguna moral llevó al presidio, no tarda en ser disuelta por el ambiente que crean los otros. En primer lugar, pese a las buenas voluntades de moralistas y reformadores, el presidio es más bien una escuela de perfeccionamiento de criminales, que corrección de delincuentes. Para que el presidio corrija, aparte del sistema penitenciario, es preciso que el preso posea un alma noble y grande y el hombe que posee estas buenas e insignes cualidades, no delinque; no puede, por tanto, ser preso." No cabe duda de que en estas palabras podemos encontrar algunas verdades y también algunos prejuicios. La cárcel no es probablemente un lugar ideal para la reforma de la conducta del individuo, pero tampoco son iguales las cárceles de hace un siglo que las de ahora y en todo caso no se ha ideado todavía un sistema mejor para alejar de la sociedad a los ciudadanos que aquélla considera peligrosos para el orden social. No obstante, aunque no constituye el objeto de este artículo, no quiero dejar de resaltar el hecho de que la criminalidad no es una realidad aparte de la sociedad en el sentido de que hay individuos buenos e individuos malos; la pobreza, la marginalidad, la discriminación, la falta de oportunidades, las normas en aquellos regímenes en los que el Derecho no es sino una prolongación de la fuerza con la que unos dominan a otros e intentan imponer su visión de la sociedad al margen de la competencia política democrática, etc. no son sino algunas de las causas directamente relacionadas con el fenómeno de la criminalidad. Es verdad también que existe una categoría de criminales con unas consideraciones especiales como es el caso de los asesinos, los asesinos en serie, los violadores, los secuestradores y los que realizan actos de violencia gratuita. En todo caso, quedan excluidos los que no son criminales sino por una manifiesta injusticia que les condena a ser perseguidos pues, como dice Martín de Lucenay, “exceptuamos, naturalmente, al delincuente que, por la defensa de un ideal, violó los derechos de los demás: éste no tiene por qué regenerarse en lo que tampoco está degenerado.” Quizás el autor no lo deja demasiado claro pero en nuestros días, esta categoría de delincuentes serían los opositores políticos y defensores de los derechos humanos que son encarcelados en regímenes no democráticos o, por ejemplo, los que son perseguidos por su orientación sexual allí donde la moral imperante considera la homosexualidad una perversión sexual.
En el ámbito estricto de la sexualidad en las cárceles masculinas, el libro analiza por ejemplo el comportamiento de los reclusos y cómo existe una especie de códigos que tienden a excitar la sexualidad. En este sentido,Martín de Lucenay piensa que el hecho de que el recién llegado adopte un papel más bien sumino o que exteriorice más su sufrimiento excitaría la sensualidad en los demás presos. El autor recoge también las palabras del doctor Wey, médico de reformatorio, cuando dice que “uno de los elementos más perturbadores, entre los que tenemos que combatir, es la sexualidad. No tengo datos respecto al número de prisioneros que aquí pueden considerarse como perversos sexuales. En momentos de pesimismo, me encuentro inclinado a pensar que lo son todos; pero probablemente, un 80 por 100 es un promedio razonable.” Estas palabras son interesantes por varios motivos; 1) porque se considera la homosexualidad como una perversión que hay que combatir, lo cual todavía hoy se puede aplicar a la realidad de muchos países y 2) porque no puede pretenderse que el ser humano anule su sexualidad aunque no tenga a su lado a la persona o personas que pueden considerarse su objeto de deseo preferente y por lo tanto en las cárceles, sobre todo en aquellos presidios donde existe escaso contacto con otras personas del exterior o no se favorece el desarrollo de la afectividad y de la sexualidad, puede manifestarse la homosexualidad con el consentimiento de las personas implicadas o con el recurso a la fuerza y a la violencia.
El libro desgrana también el comportamiento en las prisiones para mujeres. Enlazando con las ideas anteriormente expuestas, dice: “Esto no quiere decir que la mejor fórmula para regenerar a un gran delincuente consista en devolverle la libertad: pensarlo siquiera es un absurdo; pero si lo que se tratase de corregir en él fueran sus vicios sexuales, sólo la libertad tendría esa virtud natural.” En definitiva, quiere decir que la falta de libertad impide que el individuo pueda satisfacer su impulso sexual normal y por lo tanto lo encamina hacia las llamadas perversiones o vicios sexuales entre individuos de su mismo sexo. A diferencia de las cárceles masculinas, en las prisiones de mujeres el fenómeno de la homosexualidad suele estar asociado menos a la violencia o a la fuerza y más a la persuasión, el engaño y a que toda mujer ha experimentado en algún momento impulsos homosexuales. Ésta es la teoría defendida por el autor en su libro, que no obstante también encuentra similutes con las cárceles masculinas en el comportamiento de las presas respecto a las recién llegadas, al tiempo que enfatiza la figura del “marimacho” o mujer dominante que de alguna manera acoge a la recién llegada con la finalidad última de satisfacer sus impulsos sexuales.
El autor también analiza la sexualidad en los cuarteles y en regimientos desplazados utilizando para ello una serie de referencias que nada tienen que ver con la sexología sino con los prejuicios de tal forma que en su estudio existe una preocupación por la virilidad del militar y también se hace coincidir determinadas nacionalidades y grupos étnicos con particulares comportamientos sexuales. Citando sus palabras "en el cuartel puede haber invertidos congénitos o auténticos simplemente, pero no será posible encontrar muchos pervertidos por el ambiente; por lo menos, el cuartel no es el terreno más adecuado para que prospreren las tendencias homosexuales de algún soldado, ya se trate de un invertido o de un pervertido." No obstante, hace referencia a que las dificultades que existen en algunos casos para que se desarrollen relaciones heterosexuales contribuyen a un mayor número de encuentros y relaciones homosexuales. También es curioso como se tiende a acusar de pervertidos a determinados grupos nacionales o étnicos, incluso a niños, mientras que existe una especie de exculpación del soldado que se ve tentado para cometer estos actos. Algunos párrafos que ilustran esta opinión del autor son:
"La homosexualidad en nuestros cuarteles es un fenómeno casi desconocido, sobre todo cuando la mayoría del contingente está constituida por mozos pertenecientes a los distritos rurales. En cambio, refiriéndonos a los cuarteles ingleses y alemanes, parece ser que las cosas varían mucho."
"Estos pequeños asiáticos (los nays) son pervertidos sexuales que han creado las necesidades sexuales de las tropas y elementos civilizados de las colonias de Surasia,cuna de todos los vicios."
"La práctica más común es el coito anal, pero también se realizan actos mucho más repugnantes como la fellatio y el annilingus. Esto corre a cargo de los invertidos pasivos, cuyo mayor número corresponde a los chinos y annamitas."
"El país produce un género batante apetecible para los legionarios: son los golfillos moros que, con el nombre de petits porteurs, fingen hacer recados y otros pequeños menesteres honestos.(...)Las visitas suelen hacerlas durante la siesta y al anochecer pero no se prestan más que al coito anal, sea en calidad de pasivos o de activos: lo dejan a elección del cliente."
"El europeo que logra vencer la repugnancia que le inspiran los hombres negros, encontrará en el hausa un amante fiel, capaz de toda clase de sacrificios. Por lo general, suelen servir de amantes pasivos a los moros que forman parte de las tropas coloniales(...)."
El libro contiene todo un capítulo dedicado a la sexualidad en el sureste asiático, concretamente trata de ofrecer una imagen de degeneración y depravación en la sexualidad de los pueblos de esta región. Considera, como otros autores de la época, que existen unos condicionantes culturales y sociales que hacen que estos pueblos sean proclives a las perversiones sexuales y al vicio, circunstancia que la penetración occidental sólo consiguió estimular al desarrollar todo un comercio sexual en el que se veían involucrados adultos y niños/-as. El autor no desconoce las circunstancias sociales que pueden alimentar este comercio sexual, en concreto la pobreza de la población nativa, pero incide en la marcada diferencia entre europeos y pueblos del sureste asiático en el sentido de que estos últimos son mayoritariamente proclives a todo tipo de perversiones sexuales en tanto que entre los europeos hay algunos degenerados y a veces les disculpa el hecho de que no existan mujeres europeas con las que poder relacionarse.
Pero más importante todavía es, a mi modo de entender, la línea histórica que permite unir estas descripciones y análisis con los tiempos actuales. Todo el mundo está al corriente de que una de las zonas donde está más desarrollado el tráfico sexual es Asia y concretamente el sureste asiático y que existe una relación clientelar con los europeos y norteamericanos, principales demandantes de sexo con adultos y niños de estos países. La debilidad del sistema institucional, la pobreza, las redes mafiosas, la corrupción, la carencia de mecanismos eficaces de protección de la infancia y otros factores determinan que el comercio sexual esté tan desarrollado en el sureste asiático.
El libro termina con un capítulo dedicado al comportamiento sexual en los barcos y en los lugares donde hacen escala en sus largas travesías. En el caso de los viajes en barco, destaca que el comportamiento sexual también se vuelve más deshinbido pero que todo se desarrolla de una manera más pacífica y discreta que en el caso de las cárceles. También destaca la proliferación de prostíbulos y clubs en los puertos y ciudades principalmente de Asia y con un importante tráfico marítimo, donde una vez más encontramos una clientela esencialmente europea, americana y australiana que buscan mantener relaciones heterosexuales, homosexuales y pederásticas.
En nuestros días, la homosexualidad en lugares tales como las prisiones o el ejército adquiere unas características particulares no sólo por la propia condición de lugar cerrado o muy controlado que puede tener una prisión o un espacio militar sino también por las limitaciones para el desarrollo de la sexualidad y por la influencia de numerosos prejuicios heredados de tiempos pretéritos. En efecto, como hemos visto más arriba, la sordidez, la violencia y el afeminamiento están muy presentes en la mentalidad colectiva y no resulta difícil encontrar este tipo de comportamientos en el cine, en la literatura, en la televisión y en el propio lenguaje.
¿Qué ocurre realmente en este tipo de lugares? Una parte de la realidad tiene que ver con la lucha de los colectivos de homosexuales para garantizar la libertad sexual y luchar contra la discriminación especialmente en el seno de las Fuerzas Armadas. En la página web http://enkidumagazine.com, William Fisher señala en su artículo "homosexuales ligitan por su derecho a ser militares": "Doce personas excluidas de las Fuerzas Armadas estadounidenses por su orientación sexual demandaron al gobierno, con la intención declarada de socavar la politica que se aplica desde 1992 para dar de baja a gays y lesbianas." En concreto, se refiere a la política iniciada en los años noventa que se resume en "no preguntar, no decir, no perseguir, no acosar". Es decir, es una política que trata de preservar los actos de violencia contra los miitares homosexuales pero también exige de ellos que públicamente mientan al impedir que manifiesten su orientación sexual.
En la misma página web citada se recoge una noticia relativa a la homosexualidad en la marina británica. En concreto, nos interesan dos elementos de la noticia:
En primer lugar, la evidencia de un alto porcentaje de prácticas homosexuales entre militares pues como dice la noticia el "cincuenta por ciento de la flota ha pecado por homosexualidad en algún momento en sus carreras navales, [”Fifty per cent of the fleet have sinned homosexually at some time in their naval career”] declaró (...) Sir Frank Roddam Twiss, el segundo lord del mar [second sea lord], en 1968. El Admirante Sir John Fitzroy Duyland Bush, encargado de la Flota Occidental [head of the Western Fleet], concurrió: Existe, lamentablemente, amplia evidencia de que las prácticas homosexuales son comunes en la Flota.”
En segundo lugar, la lucha aquí también de miembros de las Fuerzas Armadas que se tradujo finalmente en la revocación de la prohibición sobre los homosexuales que sirven en el ejército británico. El cambio en el seno de las Fuerzas Armadas parece haber sido más intenso a juzgar por iniciativas del ejército encaminadas a reclutar a homosexuales en sus filas. En una noticia del Sunday Times del 2005 titulada "British army gay recruitment drive launched", Jonathan Lake y Philip Cardy señalan que la Armada ha lanzado una campaña para reclutar a homosexuales en sus filas y que aprovechó la celebración del Gay Pride en Manchester para poner un puesto de reclutamiento.
Una segunda idea guarda relación con el contenido del libro que comentamos al comienzo de este artículo y que puede resumirse en una sociología de la homosexualidad en las prisiones y otros espacios cerrados como expresión de la insatisfacción humana. En la web http://www.soitu.es, los autores del artículo "Sexo en las prisiones" señalan que el cautiverio es causa de numerosos trastornos hasta el punto de que "es muy frecuente que en ese entorno, las necesidades afectivas y sexuales no estén cubiertas y son comunes los episodios de violencia sexual." Recogiendo las palabras de Elias Neuman en su obra "El problema sexual en las cárceles", señalan que se produce un incremento de la masturbación y de las relaciones homosexuales en aquellos lugares cerrados donde la población está segregada por sexos. Lo llamativo es cómo la teoría sociológica reciente (el libro citado es de los años ochenta) se siguen señalando elementos comunes con la teoría de comienzos del siglo XX, en particular en lo que se refiere al papel del joven inexperto que ingresa en prisión o en el ejército y el papel halagador del veterano o los casos de violencia e intimidación cuando no hay consentimiento para mantener relaciones sexuales. Pero me interesa sobre todo destacar cómo sigue viva una corriente que prioriza las características negativas de la sexualidad (homosexualidad) en este tipo de lugares y cómo se clasifica este tipo de relaciones como trastornos de la conducta y como expresión incómoda y desviada de un impulso heterosexual insatisfecho. Todo ello no quiere decir que no exista la violencia sexual en las prisiones o en el ejército o que no existan recodos en el comportamiento sexual cuando la persona está privada de libertad y existe segregación de sexos. Queremos poner el énfasis en la forma de ver el hecho sexual por parte de la teoría sociológica y psicológica, pero también cómo los propios individuos privados de libertad interpretan papeles y conductas en cierto modo reproduciendo paradigmas culturales y sociales que están en todo caso muy distantes de la concepción lúdica, natural y no enjuiciable de la sexualidad humana.
Estamos hablando en todo caso de una serie de opiniones que intentamos contrastar y sobre todo que deben servir a modo de preámbulo para que el interesado amplíe información y llegue a sus propias conclusiones.
Ángel
ITALIA: UN PAÍS COMPLICADO PARA LA LUCHA DE LOS HOMOSEXUALES
En www.elpais.com se publicó una entrevista con Vladimir Luxuria, diputada transexual italiana. La diputada a firma que "el Vaticano ya no habla más a las almas, y no se ocupa de pobreza y hambre en el mundo, sino que está obseionado con el sexo." Según la información publicada por el diario, en Italia no están reconocidos los derecho ni a los homosexuales, ni a los transexuales ni a las parejas de hecho. La diputada señala que "los italianos estarían listos para aceptar los matrimonios homosexuales, pero el problema se sitúa a nivel político."
En www.lavanguardia.es se publicó el año pasado la noticia de que el ministerio de igualdad de oportunidades de la región de la Región Toscana (Italia) patrocinó una campaña institucional en contra de la discriminación sexual donde aparece un recién nacido con una pulsera identificativa donde pone "homosexual" en lugar del nombre. El lema de la campaña es "La orientación sexual no es una elección".
El artículo señala también que "el presidente honorario de Arcigay y diputado de Demócratas de Izquierda, Franco Grillini, dijo que Toscana se confirma como líder en los derechos de los homosexuales, en la lucha contra las discriminaciones y en las políticas de apoyo a la diversidad." Liga Norte, Forza Italia y Unión de Demócratas Cristianos se posicionaron en contra de dicha campaña.
En Italia también encontramos los mismos impedimentos para aceptar la solicitud de asilo de los homosexuales que encontramos en líneas generales en toda Europa. En http://anodis.com hay un artículo de Nicolás Alejandro Lucas Bartolo de 2007 que explica el caso de expulsión de un homosexual que solicitaba asilo en Italia. Ahmed K. entró ilegalmente en el país en 2005 y tras ser detenido por las autoridades presentó un recurso contra su repatriación alegando la persecución de que es objeto la homosexualidad en Marruecos, país del que procede. Su recurso fue rechazado y por lo tanto tenía que regresar a su país, donde se puede enfrentar a penas de prisión por su condición de homosexual.
En www.dosmanzanas.com, Diego escribe el siguiente comentario:
"Dos días después de la condena de Benedicto XVI a los matrimonios gays, Roma ha sido escenario este sábado de una importante manifestación para protestar con la política social y sexual del Gobierno italiano, y contra las injerencias del Vaticano en el debate político del país.Decenas de miles de personas se han manifestado en la Plaza Farnesse en una marcha promovida por grupos de activistas gays para demandar el reconomiento legal de las uniones gays."
Es conocida la postura que ha mantenido la Iglesia respecto a la ley de matrimonios homosexuales aprobada por el Parlamento español y una situación similar se está gestando en Italia respecto a los intentos por parte de algunos legisladores de regular las uniones homosexuales. En http://actualidadgay.blogspot.com, se recoge en una noticia titulada "Gobierno de Italia dividido por proyecto de derechos homosexuales", el siguiente comentario: "Esto será complicado," dijo el profesor James Walston, titular del departamento de relaciones internacionales de la Universidad Americana de Roma. "Es una lucha entre la Iglesia y las fuerzas seculares, la división que siempre afectó a Italia," agregó."
La lucha por los derechos de los homosexuales es un camino de largo recorrido salpicado de numerosos obstáculos. Aunque en Europa en general la homosexualidad no es ilegal, no existe en todos los países una normativa interna que garantice los derechos de los homosexuales ni tampoco una legislación que castigue los actos de homofobia. Entre las fuerzas sociales que más contribuyen a dinamitar los intentos reformistas de reconocer los derechos homosexuales está la Iglesia Católica, cuya capacidad de influencia se ha evidenciado particularmente en países como Italia y Polonia. Pero también podemos decir algo parecido de las iglesias ortodoxas de los países del Este de Europa y de Rusia, lo cual no evidencia sino una constante injerencia de las fuerzas religiosas en los asuntos políticos y en la vida de las personas.
Ángel
En www.lavanguardia.es se publicó el año pasado la noticia de que el ministerio de igualdad de oportunidades de la región de la Región Toscana (Italia) patrocinó una campaña institucional en contra de la discriminación sexual donde aparece un recién nacido con una pulsera identificativa donde pone "homosexual" en lugar del nombre. El lema de la campaña es "La orientación sexual no es una elección".
El artículo señala también que "el presidente honorario de Arcigay y diputado de Demócratas de Izquierda, Franco Grillini, dijo que Toscana se confirma como líder en los derechos de los homosexuales, en la lucha contra las discriminaciones y en las políticas de apoyo a la diversidad." Liga Norte, Forza Italia y Unión de Demócratas Cristianos se posicionaron en contra de dicha campaña.
En Italia también encontramos los mismos impedimentos para aceptar la solicitud de asilo de los homosexuales que encontramos en líneas generales en toda Europa. En http://anodis.com hay un artículo de Nicolás Alejandro Lucas Bartolo de 2007 que explica el caso de expulsión de un homosexual que solicitaba asilo en Italia. Ahmed K. entró ilegalmente en el país en 2005 y tras ser detenido por las autoridades presentó un recurso contra su repatriación alegando la persecución de que es objeto la homosexualidad en Marruecos, país del que procede. Su recurso fue rechazado y por lo tanto tenía que regresar a su país, donde se puede enfrentar a penas de prisión por su condición de homosexual.
En www.dosmanzanas.com, Diego escribe el siguiente comentario:
"Dos días después de la condena de Benedicto XVI a los matrimonios gays, Roma ha sido escenario este sábado de una importante manifestación para protestar con la política social y sexual del Gobierno italiano, y contra las injerencias del Vaticano en el debate político del país.Decenas de miles de personas se han manifestado en la Plaza Farnesse en una marcha promovida por grupos de activistas gays para demandar el reconomiento legal de las uniones gays."
Es conocida la postura que ha mantenido la Iglesia respecto a la ley de matrimonios homosexuales aprobada por el Parlamento español y una situación similar se está gestando en Italia respecto a los intentos por parte de algunos legisladores de regular las uniones homosexuales. En http://actualidadgay.blogspot.com, se recoge en una noticia titulada "Gobierno de Italia dividido por proyecto de derechos homosexuales", el siguiente comentario: "Esto será complicado," dijo el profesor James Walston, titular del departamento de relaciones internacionales de la Universidad Americana de Roma. "Es una lucha entre la Iglesia y las fuerzas seculares, la división que siempre afectó a Italia," agregó."
La lucha por los derechos de los homosexuales es un camino de largo recorrido salpicado de numerosos obstáculos. Aunque en Europa en general la homosexualidad no es ilegal, no existe en todos los países una normativa interna que garantice los derechos de los homosexuales ni tampoco una legislación que castigue los actos de homofobia. Entre las fuerzas sociales que más contribuyen a dinamitar los intentos reformistas de reconocer los derechos homosexuales está la Iglesia Católica, cuya capacidad de influencia se ha evidenciado particularmente en países como Italia y Polonia. Pero también podemos decir algo parecido de las iglesias ortodoxas de los países del Este de Europa y de Rusia, lo cual no evidencia sino una constante injerencia de las fuerzas religiosas en los asuntos políticos y en la vida de las personas.
Ángel
EL TRIBUNAL EUROPEO AMPARA EL DERECHO DE LOS HOMOSEXUALES A RECIBIR LA PENSIÓN DE VIUEDAD
En la página web www.elpais.com apareció publicada la noticia de que el Tribunal Europeo, ante la reclamación presentada por Tadao Maruko tras la muerte de su pareja, sentenció que "la Directiva 2000/78 se opone a una normativa (como la aplicada en este caso), en virtud de la cual un miembro de una pareja inscrita, tras fallecer el otro miembro, no tiene derecho a percibir una pensión de supervivencia tal y como correspondería a un cónyuge, a pesar de que hubieran mantenido una unión, formalizada para toda la vida, con obligaciones de asistencia y de protección, similar al matrimonio." (Emilio de Benito, autor de la noticia, se hace eco de la sentencia del Tribunal). La pensión que reclamaba el demandante es la que paga la mutua de trabajadores del teatro, a la que el difunto cotizó desde 1956, a la pareja (heterosexual) del trabajador fallecido.
Ángel
Ángel
LA HOMOSEXUALIDAD EN LOS PAÍSES DE MAYORÍA ISLÁMICA
Aunque existen diferencias entre unos países y otros, la persecución de las prácticas homosexuales es una realidad que podemos hacer extensible de una u otra forma a prácticamente todos ellos. En este caso queremos traer a colación la noticia publicada en la web http://demos.dabne.net/ sobre unos hechos que acontecieron en 2006 cuando un grupo de homosexuales que participaban en una boda gay colectiva fueron detenidos por las autoridades y condenados a cinco años de prisión. Estos hechos tuvieron lugar en los Emiratos Árabes Unidos. Si se les hubiera aplicado el delito de sodomía podrían haber sido incluso condenados a muerte, pero al final se les condenó por un delito menor para acabar encerrados en prisión.
Además de estas consecuencias legales, el hecho tuvo una repercusión pública en la televisión del país pero fue abordado desde la discriminación y el prejuicio hacia la homosexualidad. El artículo menciona, por ejemplo, que se debatió acerca de la posibilidad de tratar a los homosexuales como enfermos y aplicarles un tratamiento hormonal -algo prohibido por las leyes internacionales- para modificar su orientación sexual.
Todo ello ha ocurrido en uno de los países de la zona que, según el artículo, han permitido en cierto grado de expresión de la homosexualidad que se concreta sobre todo en la apertura de algunos locales dirigidos al público homosexual.
Otra noticia relacionada es la concesión de asilo a un homosexual iraní por parte del gobierno griego, a pesar de que ha tenido que esperar dos años para que se le concediera y, según el artículo publicado en la prensa digital bajo el titular "un gay iraní consigue que Grecia le conceda el asilo", han contribuido favorablemente a la adopción de la medida la nacionalidad griega de su novio y las pruebas de torturas sufridas por el iraní antes de abandonar su país. La persecución de los homosexuales en los países de mayoría islámica está provocando un aumento de la solicitudes de asilo en numerosos países europeos, como por ejemplo el caso del también iraní Seyed Mehdi que permanece en un centro para inmigrantes ilegales de Rotterdam y que espera a que los gobiernos holandés y británico decidan sobre su solicitud de asilo que, en el caso de ser denegada, implicaría su deportación a Irán, país donde fue ejecutado por sodomía su novio de la adolescencia (www.elpais.com). Así, a la persecucion en sus países de origen se únen las trabas burocráticas en los países de destino y una falta de conciencia política y social sobre la auténtica condición de refugiados de los homosexuales a causa de su orientación sexual.
En la página web www.islaternura.com, hay un artículo de Anissa Hélie que aborda también el fenómeno de la homosexualidad en los países donde la religión islámica es mayoritaria, pero lo hace fundamentalmente desde la crítica hacia los dirigentes políticos y hacia las fuerzas conservadoras, que condenan la homosexualidad apelando al Corán o a las leyes islámicas. Para ella, no existe en los textos religiosos del Islam un rechazo de la homosexualidad sino que se criminaliza la homosexualidad simplemente por un sentimiento de odio y de rechazo hacia las personas cuyo comportamiento transgrede las normas de moralidad establecidas. La autora hace referencia a diversos casos particulares y cita por ejemplo el caso de dos personas que murieron en Argelia:
"Los líderes religiosos extremistas y los funcionarios estatales convierten a las minorías sexuales en demonios, a menudo como medio para distraer la atención de la crisis económica o las controversias políticas. Por ejemplo, una de las primeras víctimas de los fundamentalistas argelinos fue Jean Sénac, un poeta gay asesinado a principios de la década de los ochenta. También en Argelia, Oum Alí, una mujer soltera que vivía sola con sus hijos en el pueblo sureño de Ouargia, fue apedreada, su casa incendiada en 1989, y su hijo murió en el incendio."
En el texto, Anissa quiere dejar constancia de cómo la represión se dirige hacia las personas homosexuales pero también hacia las mujeres sea cual sea su orientación sexual. La situación social de la mujer en la mayoría de los países de religión islámica es claramente discriminatoria puesto que su libertad está limitada por una serie de barreras legales, religiosas y culturales.
Por otro lado, es importante también dejar constancia de dos aspectos que la autora esboza en su artículo: por un lado los intentos por parte de grupos homosexuales, escritores e intelectuales que intentan quebrar la idea de que la homosexualidad se ha introducido desde Occidente en los países islámicos; por otra parte que a pesar de la persecución y discriminación de los homosexuales, se están abriendo paso voces disidentes que intentan acabar con la concepción masculina y homofóbica de la sociedad dominante en el discurso político, religioso y mediático.
Ángel
Además de estas consecuencias legales, el hecho tuvo una repercusión pública en la televisión del país pero fue abordado desde la discriminación y el prejuicio hacia la homosexualidad. El artículo menciona, por ejemplo, que se debatió acerca de la posibilidad de tratar a los homosexuales como enfermos y aplicarles un tratamiento hormonal -algo prohibido por las leyes internacionales- para modificar su orientación sexual.
Todo ello ha ocurrido en uno de los países de la zona que, según el artículo, han permitido en cierto grado de expresión de la homosexualidad que se concreta sobre todo en la apertura de algunos locales dirigidos al público homosexual.
Otra noticia relacionada es la concesión de asilo a un homosexual iraní por parte del gobierno griego, a pesar de que ha tenido que esperar dos años para que se le concediera y, según el artículo publicado en la prensa digital bajo el titular "un gay iraní consigue que Grecia le conceda el asilo", han contribuido favorablemente a la adopción de la medida la nacionalidad griega de su novio y las pruebas de torturas sufridas por el iraní antes de abandonar su país. La persecución de los homosexuales en los países de mayoría islámica está provocando un aumento de la solicitudes de asilo en numerosos países europeos, como por ejemplo el caso del también iraní Seyed Mehdi que permanece en un centro para inmigrantes ilegales de Rotterdam y que espera a que los gobiernos holandés y británico decidan sobre su solicitud de asilo que, en el caso de ser denegada, implicaría su deportación a Irán, país donde fue ejecutado por sodomía su novio de la adolescencia (www.elpais.com). Así, a la persecucion en sus países de origen se únen las trabas burocráticas en los países de destino y una falta de conciencia política y social sobre la auténtica condición de refugiados de los homosexuales a causa de su orientación sexual.
En la página web www.islaternura.com, hay un artículo de Anissa Hélie que aborda también el fenómeno de la homosexualidad en los países donde la religión islámica es mayoritaria, pero lo hace fundamentalmente desde la crítica hacia los dirigentes políticos y hacia las fuerzas conservadoras, que condenan la homosexualidad apelando al Corán o a las leyes islámicas. Para ella, no existe en los textos religiosos del Islam un rechazo de la homosexualidad sino que se criminaliza la homosexualidad simplemente por un sentimiento de odio y de rechazo hacia las personas cuyo comportamiento transgrede las normas de moralidad establecidas. La autora hace referencia a diversos casos particulares y cita por ejemplo el caso de dos personas que murieron en Argelia:
"Los líderes religiosos extremistas y los funcionarios estatales convierten a las minorías sexuales en demonios, a menudo como medio para distraer la atención de la crisis económica o las controversias políticas. Por ejemplo, una de las primeras víctimas de los fundamentalistas argelinos fue Jean Sénac, un poeta gay asesinado a principios de la década de los ochenta. También en Argelia, Oum Alí, una mujer soltera que vivía sola con sus hijos en el pueblo sureño de Ouargia, fue apedreada, su casa incendiada en 1989, y su hijo murió en el incendio."
En el texto, Anissa quiere dejar constancia de cómo la represión se dirige hacia las personas homosexuales pero también hacia las mujeres sea cual sea su orientación sexual. La situación social de la mujer en la mayoría de los países de religión islámica es claramente discriminatoria puesto que su libertad está limitada por una serie de barreras legales, religiosas y culturales.
Por otro lado, es importante también dejar constancia de dos aspectos que la autora esboza en su artículo: por un lado los intentos por parte de grupos homosexuales, escritores e intelectuales que intentan quebrar la idea de que la homosexualidad se ha introducido desde Occidente en los países islámicos; por otra parte que a pesar de la persecución y discriminación de los homosexuales, se están abriendo paso voces disidentes que intentan acabar con la concepción masculina y homofóbica de la sociedad dominante en el discurso político, religioso y mediático.
Ángel
LA PERSECUCIÓN DE LA HOMOSEXUALIDAD EN ÁFRICA
Hoy aparece en los más importantes periódicos nacionales de España una noticia relacionada con la situación de las minorías sexuales en África. En concreto, se recogen las palabras de Musebeni,presidente de Uganda, negando la existencia de homosexuales en su país (como hace poco hizo el presidente de Irán durante su viaje a Nueva York), y también de Mugabe,presidente de Zimbabue, catalogando a los homosexuales como animales inferiores al cerdo.
En la página web de noticias http://www.afrol.com se indica que la homosexualidad masculina es ilegal en 29 países africanos y el lesbianismo en 20 países del citado continente. La criminalización de las personas por su orientación sexual y/o por actos homosexuales es el factor común a la mayoría de los estados africanos, aunque la normativa que condena la homosexualidad es heterogénea y puede incluir la prohibición de manifestaciones, la ausencia de derechos para la comunidad GLBT, la persecución, el encarcelamiento, la ejecución,etc.
El caso que más se aparta de la situación general de África es Suráfrica, que tiene una legislación muy similar a la de algunos países europeos, no sólo porque la homosexualidad es legal en este país sino porque ha reconocido el matrimonio entre personas del mismo sexo. En la página antes citada se dice a este respecto:"La ley aprobada - Ley de Unión Civil - permite la unión voluntaria dedos personas, solemnizada y registrada a través de un matrimonio ounión civil. Contrariamente a la Ley de Matrimonio, que define el matrimonio comounión entre un hombre y una mujer, la unión civil da a gays y lesbianasel derecho a casarse."
La denuncia de la situación de discriminación de las minorías sexuales en gran parte de África debe ser constante, no sólo por parte de las comunidades GLBT de los países africanos (véase como ejemplo el trabajo que desarrolla la comunidad GLBT en Zimbabue www.galz.co.zw), sino también de sus homólogas en los países donde la homosexualidad es legal. A este respecto, también es necesario que en los medios de comunicación más independientes aparezcan noticias y artículos que hagan referencia a la persecución de las minorías sexuales. Los gobiernos democráticos deben condenar las declaraciones homófobas de dirigentes como Mugabe o Musebeni, aprobar resoluciones en el seno de organizaciones como la U.E. rechazando no sólo estos comentarios sino toda norma que viole los derechos fundamentales de la persona, incluido el derecho a expresar libremtne su orientación sexual. Las políticas de cooperación y desarrollo de los países occidentales deben incluir consideraciones acerca de las violaciones de derechos humanos antes de elegir a los países beneficiarios.
La persecución de los homosexuales y demás minorías sexuales, no sólo niega a las personas afectadas el derecho a vivir su propia vida sino que además les dificulta o impide el acceso a las campañas de prevención antisida. Las minorías sexuales son por ello uno de los grupos en los que más claramene se perfila la exclusión en las sociedades africanas. La ilegalización de la homosexualidad y una sanidad que margina a las minorías sexuales son dos de los pilares básicos para comprender la dificultad de ser homosexual en estos países. Como además se trata de regímenes políticos no democráticos, a la discriminación por la orientación sexual se úne la ausencia de libertades civiles y de derechos políticos, sociales y económicos.
En este tema ocurre lo mismo que cuando hablamos de la situación de la mujer y de la infancia, o cuando nos referimos al hambre y la pobreza, o a la situación de los derechos humanos en general. La política internacional no tiene como prioridad las personas y sus derechos, tampoco la paz aunque lo recalquen muchas veces, sino la seguridad de las relaciones comerciales, monetarias y los flujos de apitales de acuerdo al modelo económico imperante y las relaciones políticas entre los estados en el marco de las normas aprobadas por precarias organizaciones internacionales. Todo lo cual no favorece a los países menos desarrollados, generalmente los mismos que tienen menos influencia en la política internacional, habitualmente regímenes no democráticos. Pero entrar en estas consideraciones excede el propósito de este artículo. Quedémonos con lo inmediato y cotidiano, con la imagen de cualquier homosexual, bisexual, lesbiana o transexual, blanco o negro, del norte o del sur, que en la búsqueda de la intimidad afectiva se convierte en objeto de escarnio público.
Ángel
En la página web de noticias http://www.afrol.com se indica que la homosexualidad masculina es ilegal en 29 países africanos y el lesbianismo en 20 países del citado continente. La criminalización de las personas por su orientación sexual y/o por actos homosexuales es el factor común a la mayoría de los estados africanos, aunque la normativa que condena la homosexualidad es heterogénea y puede incluir la prohibición de manifestaciones, la ausencia de derechos para la comunidad GLBT, la persecución, el encarcelamiento, la ejecución,etc.
El caso que más se aparta de la situación general de África es Suráfrica, que tiene una legislación muy similar a la de algunos países europeos, no sólo porque la homosexualidad es legal en este país sino porque ha reconocido el matrimonio entre personas del mismo sexo. En la página antes citada se dice a este respecto:"La ley aprobada - Ley de Unión Civil - permite la unión voluntaria dedos personas, solemnizada y registrada a través de un matrimonio ounión civil. Contrariamente a la Ley de Matrimonio, que define el matrimonio comounión entre un hombre y una mujer, la unión civil da a gays y lesbianasel derecho a casarse."
La denuncia de la situación de discriminación de las minorías sexuales en gran parte de África debe ser constante, no sólo por parte de las comunidades GLBT de los países africanos (véase como ejemplo el trabajo que desarrolla la comunidad GLBT en Zimbabue www.galz.co.zw), sino también de sus homólogas en los países donde la homosexualidad es legal. A este respecto, también es necesario que en los medios de comunicación más independientes aparezcan noticias y artículos que hagan referencia a la persecución de las minorías sexuales. Los gobiernos democráticos deben condenar las declaraciones homófobas de dirigentes como Mugabe o Musebeni, aprobar resoluciones en el seno de organizaciones como la U.E. rechazando no sólo estos comentarios sino toda norma que viole los derechos fundamentales de la persona, incluido el derecho a expresar libremtne su orientación sexual. Las políticas de cooperación y desarrollo de los países occidentales deben incluir consideraciones acerca de las violaciones de derechos humanos antes de elegir a los países beneficiarios.
La persecución de los homosexuales y demás minorías sexuales, no sólo niega a las personas afectadas el derecho a vivir su propia vida sino que además les dificulta o impide el acceso a las campañas de prevención antisida. Las minorías sexuales son por ello uno de los grupos en los que más claramene se perfila la exclusión en las sociedades africanas. La ilegalización de la homosexualidad y una sanidad que margina a las minorías sexuales son dos de los pilares básicos para comprender la dificultad de ser homosexual en estos países. Como además se trata de regímenes políticos no democráticos, a la discriminación por la orientación sexual se úne la ausencia de libertades civiles y de derechos políticos, sociales y económicos.
En este tema ocurre lo mismo que cuando hablamos de la situación de la mujer y de la infancia, o cuando nos referimos al hambre y la pobreza, o a la situación de los derechos humanos en general. La política internacional no tiene como prioridad las personas y sus derechos, tampoco la paz aunque lo recalquen muchas veces, sino la seguridad de las relaciones comerciales, monetarias y los flujos de apitales de acuerdo al modelo económico imperante y las relaciones políticas entre los estados en el marco de las normas aprobadas por precarias organizaciones internacionales. Todo lo cual no favorece a los países menos desarrollados, generalmente los mismos que tienen menos influencia en la política internacional, habitualmente regímenes no democráticos. Pero entrar en estas consideraciones excede el propósito de este artículo. Quedémonos con lo inmediato y cotidiano, con la imagen de cualquier homosexual, bisexual, lesbiana o transexual, blanco o negro, del norte o del sur, que en la búsqueda de la intimidad afectiva se convierte en objeto de escarnio público.
Ángel
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA TEORÍA SOCIOLÓGICA
La obra de referencia es "Sociología" de Anthony Giddens. El autor explora el concepto de homosexualidad y sitúa su origen en el siglo XIX mientras que antes de esta fecha el término sodomía describía las relaciones anales entre hombres, entre hombres y mujeres y entre personas y animales. En todo caso, antes y después, lo más característico ha sido la intolerancia hacia la homosexualidad y específicamente la persecución de las prácticas homosexuales.
En algunos pueblos no occidentales como los batak de Sumatra o en East Bay de Melanesia, la homosexualidad es una práctica habitual entre los hombres, si bien se circunscribe en el primer caso a relaciones prematrimoniales y en el segundo se dan relaciones homosexuales por parte de hombres que además tienen esposas. En Wikipedia, en el artículo titulado "Homosexualidad en Oceanía" se indica que "el acto homosexual incorpora al muchacho al nuevo grupo, con un estatusnuevo. Desde el punto de vista de los nativos, la meta clave delcontacto sexual es la "inseminación", es decir, introducir el espermaen el cuerpo del muchacho para que pueda crecer, lo que actúa comofunción social para el mantenimiento del culto, la obediencia a laautoridad, el desarrollo de la agresividad y la definición antagónicafrente a las mujeres."
En el documento, cuyo autor no he podido identificar, titulado "Relatividad sociocultural de la sexualidad" se dice que "los Batak, de Sumatra, prescriben la relaciónhomosexual entre muchachos y jóvenes. Las relaciones se dan siempre entreparejas y no en grupo, pero pueden ser observadas, pues se dan en la “casa delos muchachos” a donde se traslada a vivir el púber. Las parejas homosexualespueden cambiar de compañeros en relaciones sucesivas temporales. La relaciónheterosexual, por el contrario, está enmarcada dentro de una gran rigidez. Se exigela virginidad absoluta, perderla es motivo de suicidio. No se admitenrelaciones extramaritales, ni divorcio. En Nueva Guinea, los Marind-Aminhombres y mujeres viven separados incluso después del matrimonio. En la casa delos hombres se acepta la masturbación mutua y las relaciones homosexuales."
Giddens, hablando de la cultura occidental, menciona el decisivo estudio de Kinsey a mediados del siglo XX, que recogía las conclusiones sobre la orientación sexual de los estadounidenses y llegaba a porcentajes muy elevados de hombres que mantenían relaciones homosexuales, en concreto un 8% mantenía relaciones exclusivamente homosexuales, un 10% homosexuales y heterosexuales por igual, un 37% una relación homosexual con orgasmo y un 13% tenia deseos homosexuales pero no los llevó a la práctica. Los porcentajes eran inferiores en el caso de las mujeres.
Por otro lado, Giddens plantea que la homosexualidad se ha conformado de tal forma que "determinados tipos de comportamientos y de actitudes masculinas gay deben entenderse como intentos de alterar las conexiones normales entre masculinidad y poder (...)". Además, indica que la mayor tolerancia social hacia la homosexualidad en las sociedades occidentales no es un cambio tan profundo como cabría pensar en un principio. Estas conclusiones sociológicas se concretan en nuestros días en muchos fenómenos sociales por todo Occidente, como por ejemplo la oposición visceral de la Iglesia Católica al matrimonio homosexual y a la adopción por homosexuales o la idea de parte de la comunidad médica y también de grupos como la Iglesia Católica de que la homosexualidad es una enfermedad que necesita un tratamiento médico adecuado. Pero también encontramos una discriminación y obstaculización del movimiento homosexual en países como Polonia o Rusia, dificultades para la expresión de la orientación homosexual en centros educativos y de trabajo en muchos lugares, etc. Ello no debe dar lugar a pensar que la situación de los homosexuales es hoy peor que ayer, pero sí a creer que la visibilidad de la homosexualidad y el mayor reconocimiento público de los derechos de los homosexuales puede generar una reacción por parte de los sectores más conservadores cuyas consecuencias sociales sólo han sido someramente estudiadas.
Giddens también habla del lesbianismo y plantea que las relaciones homosexuales entre mujeres han sido siempre menos visibles, que el lesbianismo ha estado mucho tiempo subordinado al movimiento homosexual masculino y que sólo recientemente ha adquirido una expresión pública propia, en parte por su vinculación al feminismo pero también por la mayor tolerancia social y en buena medida por la mayor relevancia pública de la maternidad entre las lesbianas, como consecuencia de su propia condición de mujeres que pueden ser madres sin tener pareja masculina.
En conclusión, la teoría sociológica estudia la homosexualidad analizando las diferentes concepciones sobre la homosexualidad según la cultura y el tiempo histórico. La sociología se preocupa por la respuesta social al fenómeno de la homosexualidad y estudia el grado de tolerancia, la visibilidad del movimiento homosexual, la reivindicación de derechos ante los poderes públicos y las características de lo que, a mi juicio con poco fundamento, se denomina "subcultura gay".
En mi opinión, la sociología tiene que plantearse hoy en día nuevos campos de análisis, que incluirían el auge de un movimiento social de oposición a las reivindicaciones de derechos de los homosexuales, el contexto social para el desarrollo personal del individuo con independencia de su orientación sexual especialmente en centros educativos y de trabajo, el aumento de nuevos tipos de familia de hombres o mujeres individualmente o bien con parejas de su mismo sexo que cuiden de hijos propios o adoptados, la lucha contra los estereotipos sociales o culturales que identifican homosexualidad con afeminamiento o travestismo o que asocian homosexualidad con SIDA, el papel de las religiones y de las organizaciones religiosas en el Estado y el laicismo como modelo de orientación política, el análisis de las imágenes y conceptos que sobre la sexualidad y la homosexualidad aparecen en los medios de comunicación, la publicidad e internet, la evolución del movimiento homosexual y la adopción de valores propios de la cultura dominante por parte de los homosexuales (productos y servicios dirigidos al público homosexual, la familia tradicional, la infidelidad, la pareja, etc). Por último, un capítulo especial sería el análisis sociológico de la emigración por motivos de orientación sexual.
Ángel
En algunos pueblos no occidentales como los batak de Sumatra o en East Bay de Melanesia, la homosexualidad es una práctica habitual entre los hombres, si bien se circunscribe en el primer caso a relaciones prematrimoniales y en el segundo se dan relaciones homosexuales por parte de hombres que además tienen esposas. En Wikipedia, en el artículo titulado "Homosexualidad en Oceanía" se indica que "el acto homosexual incorpora al muchacho al nuevo grupo, con un estatusnuevo. Desde el punto de vista de los nativos, la meta clave delcontacto sexual es la "inseminación", es decir, introducir el espermaen el cuerpo del muchacho para que pueda crecer, lo que actúa comofunción social para el mantenimiento del culto, la obediencia a laautoridad, el desarrollo de la agresividad y la definición antagónicafrente a las mujeres."
En el documento, cuyo autor no he podido identificar, titulado "Relatividad sociocultural de la sexualidad" se dice que "los Batak, de Sumatra, prescriben la relaciónhomosexual entre muchachos y jóvenes. Las relaciones se dan siempre entreparejas y no en grupo, pero pueden ser observadas, pues se dan en la “casa delos muchachos” a donde se traslada a vivir el púber. Las parejas homosexualespueden cambiar de compañeros en relaciones sucesivas temporales. La relaciónheterosexual, por el contrario, está enmarcada dentro de una gran rigidez. Se exigela virginidad absoluta, perderla es motivo de suicidio. No se admitenrelaciones extramaritales, ni divorcio. En Nueva Guinea, los Marind-Aminhombres y mujeres viven separados incluso después del matrimonio. En la casa delos hombres se acepta la masturbación mutua y las relaciones homosexuales."
Giddens, hablando de la cultura occidental, menciona el decisivo estudio de Kinsey a mediados del siglo XX, que recogía las conclusiones sobre la orientación sexual de los estadounidenses y llegaba a porcentajes muy elevados de hombres que mantenían relaciones homosexuales, en concreto un 8% mantenía relaciones exclusivamente homosexuales, un 10% homosexuales y heterosexuales por igual, un 37% una relación homosexual con orgasmo y un 13% tenia deseos homosexuales pero no los llevó a la práctica. Los porcentajes eran inferiores en el caso de las mujeres.
Por otro lado, Giddens plantea que la homosexualidad se ha conformado de tal forma que "determinados tipos de comportamientos y de actitudes masculinas gay deben entenderse como intentos de alterar las conexiones normales entre masculinidad y poder (...)". Además, indica que la mayor tolerancia social hacia la homosexualidad en las sociedades occidentales no es un cambio tan profundo como cabría pensar en un principio. Estas conclusiones sociológicas se concretan en nuestros días en muchos fenómenos sociales por todo Occidente, como por ejemplo la oposición visceral de la Iglesia Católica al matrimonio homosexual y a la adopción por homosexuales o la idea de parte de la comunidad médica y también de grupos como la Iglesia Católica de que la homosexualidad es una enfermedad que necesita un tratamiento médico adecuado. Pero también encontramos una discriminación y obstaculización del movimiento homosexual en países como Polonia o Rusia, dificultades para la expresión de la orientación homosexual en centros educativos y de trabajo en muchos lugares, etc. Ello no debe dar lugar a pensar que la situación de los homosexuales es hoy peor que ayer, pero sí a creer que la visibilidad de la homosexualidad y el mayor reconocimiento público de los derechos de los homosexuales puede generar una reacción por parte de los sectores más conservadores cuyas consecuencias sociales sólo han sido someramente estudiadas.
Giddens también habla del lesbianismo y plantea que las relaciones homosexuales entre mujeres han sido siempre menos visibles, que el lesbianismo ha estado mucho tiempo subordinado al movimiento homosexual masculino y que sólo recientemente ha adquirido una expresión pública propia, en parte por su vinculación al feminismo pero también por la mayor tolerancia social y en buena medida por la mayor relevancia pública de la maternidad entre las lesbianas, como consecuencia de su propia condición de mujeres que pueden ser madres sin tener pareja masculina.
En conclusión, la teoría sociológica estudia la homosexualidad analizando las diferentes concepciones sobre la homosexualidad según la cultura y el tiempo histórico. La sociología se preocupa por la respuesta social al fenómeno de la homosexualidad y estudia el grado de tolerancia, la visibilidad del movimiento homosexual, la reivindicación de derechos ante los poderes públicos y las características de lo que, a mi juicio con poco fundamento, se denomina "subcultura gay".
En mi opinión, la sociología tiene que plantearse hoy en día nuevos campos de análisis, que incluirían el auge de un movimiento social de oposición a las reivindicaciones de derechos de los homosexuales, el contexto social para el desarrollo personal del individuo con independencia de su orientación sexual especialmente en centros educativos y de trabajo, el aumento de nuevos tipos de familia de hombres o mujeres individualmente o bien con parejas de su mismo sexo que cuiden de hijos propios o adoptados, la lucha contra los estereotipos sociales o culturales que identifican homosexualidad con afeminamiento o travestismo o que asocian homosexualidad con SIDA, el papel de las religiones y de las organizaciones religiosas en el Estado y el laicismo como modelo de orientación política, el análisis de las imágenes y conceptos que sobre la sexualidad y la homosexualidad aparecen en los medios de comunicación, la publicidad e internet, la evolución del movimiento homosexual y la adopción de valores propios de la cultura dominante por parte de los homosexuales (productos y servicios dirigidos al público homosexual, la familia tradicional, la infidelidad, la pareja, etc). Por último, un capítulo especial sería el análisis sociológico de la emigración por motivos de orientación sexual.
Ángel
LA IDENTIDAD SEXUAL: RECONOCIMIENTO PÚBLICO DEL CAMBIO DE SEXO
Con fecha 10 de marzo de 2007 se publicó en el B.O.E. la Ley 3/2007, de 15 de marzo, reguladora de la rectificación registral de la mención relativa al sexo de las personas.
Esta ley tiene por objeto regular las condiciones por las cuales las personas que han optado por el cambio de sexo, puedan realizar también una modificación de la inscripción relativa al sexo y al nombre en el Registro Civil.
Los requisitos para acordar dicha rectificación son:
1..- Que un informe médico diagnostique al persona una disforia de género.
2.- Que dicho informe no contemple la existencia de trastornos de personalidad que influyan claramente en la disonancia entre el sexo morfológico y la idaentidad de género que siente la persona.
3.- Que también quede garantizado por informe médico que el sujeto ha sido tratado médicamente durante al menos dos años para acomodar sus características físicas al sexo elegido. Ello, no obstante, no implica que la persona haya pasado por una cirugía de reasignación de sexo.
Por otro lado, una vez efectuado el cambio en el Registro Civil, se podrá solicitar el documento nacional de identidad con las nuevas características de sexo y nombre de la persona transexual.
Se trata, por lo tanto, de una normativa que viene a recoger una serie de derechos para un colectivo especialmente marginado, no sólo por los prejuicios y estereotipos que han identificado transexualidad con homosexualidad y con travestismo, sino también porque implica una serie de tratamientos médicos y quirúrquicos que determinan una serie de exigencias ante las instituciones sanitarias lo que amplía el campo en el cual puede manifestarse la discriminación hacia los transexuales.
La transexualidad tiene también consecuencias en el ámbito familiar y especialmente en relación a posibles hijos del transexual. Es fundamental en este sentido que las políticas públicas por un lado y las resoluciones y sentencias judiciales por el otro, no contemplen la transexualidad como una limitación para el pleno ejercicio de derechos que al padre o madre transexual le corresponden en relación a sus hijos. Es evidente que en todo este proceso la educación hacia la tolerancia de los hijos y la sensibilidad de la pareja o anterior pareja del transexual, juegan un papel determinante.
La transexualidad no es un vicio, no es una enfermedad, tampoco la culminación de una orientación homosexual, ni es travestismo. La transexualidad es una disociación entre el sexo de nacimiento de la persona y su identidad de género, que sólo puede resolverse uniendo dos elementos:
1.- Que el transexual pueda realizar el cambio de sexo, de nombre y de aspecto físico a fin de adecuar su cuerpo a la identidad de género manifestada, recurriendo a los tratamientos médicos y a las intervenciones quirúrquicas que necesite.
2.- Que estos cambios tengan un reflejo público, como la modificación de la inscripción del sexo y del nombre en el Registro Civil y en el D.N.I. pero, principalmente, que la sociedad contemple la normalidad de la transexualidad y profundice en el valor de la persona por encima de su aspecto físico o de su orientación sexual.
Ángel
Esta ley tiene por objeto regular las condiciones por las cuales las personas que han optado por el cambio de sexo, puedan realizar también una modificación de la inscripción relativa al sexo y al nombre en el Registro Civil.
Los requisitos para acordar dicha rectificación son:
1..- Que un informe médico diagnostique al persona una disforia de género.
2.- Que dicho informe no contemple la existencia de trastornos de personalidad que influyan claramente en la disonancia entre el sexo morfológico y la idaentidad de género que siente la persona.
3.- Que también quede garantizado por informe médico que el sujeto ha sido tratado médicamente durante al menos dos años para acomodar sus características físicas al sexo elegido. Ello, no obstante, no implica que la persona haya pasado por una cirugía de reasignación de sexo.
Por otro lado, una vez efectuado el cambio en el Registro Civil, se podrá solicitar el documento nacional de identidad con las nuevas características de sexo y nombre de la persona transexual.
Se trata, por lo tanto, de una normativa que viene a recoger una serie de derechos para un colectivo especialmente marginado, no sólo por los prejuicios y estereotipos que han identificado transexualidad con homosexualidad y con travestismo, sino también porque implica una serie de tratamientos médicos y quirúrquicos que determinan una serie de exigencias ante las instituciones sanitarias lo que amplía el campo en el cual puede manifestarse la discriminación hacia los transexuales.
La transexualidad tiene también consecuencias en el ámbito familiar y especialmente en relación a posibles hijos del transexual. Es fundamental en este sentido que las políticas públicas por un lado y las resoluciones y sentencias judiciales por el otro, no contemplen la transexualidad como una limitación para el pleno ejercicio de derechos que al padre o madre transexual le corresponden en relación a sus hijos. Es evidente que en todo este proceso la educación hacia la tolerancia de los hijos y la sensibilidad de la pareja o anterior pareja del transexual, juegan un papel determinante.
La transexualidad no es un vicio, no es una enfermedad, tampoco la culminación de una orientación homosexual, ni es travestismo. La transexualidad es una disociación entre el sexo de nacimiento de la persona y su identidad de género, que sólo puede resolverse uniendo dos elementos:
1.- Que el transexual pueda realizar el cambio de sexo, de nombre y de aspecto físico a fin de adecuar su cuerpo a la identidad de género manifestada, recurriendo a los tratamientos médicos y a las intervenciones quirúrquicas que necesite.
2.- Que estos cambios tengan un reflejo público, como la modificación de la inscripción del sexo y del nombre en el Registro Civil y en el D.N.I. pero, principalmente, que la sociedad contemple la normalidad de la transexualidad y profundice en el valor de la persona por encima de su aspecto físico o de su orientación sexual.
Ángel
LA CIENCIA Y LA MORAL ANTE LAS DIVERSAS MANIFESTACIONES DE LA SEXUALIDAD HUMANA
Tengo en mis manos un libro de José Maria Dexeus Trías de Bes titulado "La sexualidad en la práctica médica" (Ediciones Roche. Madrid 1963). El autor define las anomalías en la conducta sexual de la siguiente manera:
"(...) La anormalidad en materia sexual es difícil de precisar, porque el crierio obedece más a la ética que a la biología y, en consecuencia, varía según las sociedades. Por otra parte, aunque en el determinismo de una conducta anómala siempre hay un grado variable de inmadurez psicosexual, las circunstancias influyen decisivamente cuando impiden el ejercicio de una sexualidad normal (masturbación, prácticas homosexuales de las prisiones o derivativos del coito en parejas que quieren evitar la fecundación). Se considera normal en materia sexual todo lo que tienda a cumplir el fin reproductivo del instinto, siempre y cuando la dinámica sexual no se detenga deliberadamente en una de las etapas, alterándola, de modo que sustituya a la normal inmisión peneana en la vagina."
No del todo satisfecho con esta definición, prosigue: "Las perversiones comprenden todas las conductas sexuales que se desvían de la normalidad.Es difícil clasificar éstas, porque en el individuo de conducta anormal suele haber varias tendencias y fácilmente se mezclan varias conductas sexuales anómalas, aunque generalmente prevalece una.
Las perversiones pueden ser clasificadas en deformaciones del objeto sexual(no mismo, un niño, un ser del mismo sexo, un animal, un objeto,etc.) y deformación del acto sexual, cuando la erotización sustitutiva recae sobre el dolor (sado-masoquismo), sobre la vista (exhibicionismo), sobre las funciones digestivas (coprofagia),etc."
Como se puede deducir fácilmente de estos textos, la ciencia consideraba que la sexualidad cumple un fin reproductivo, que el acto sexual puede comportar cierta satisfacción pero su colofón es la penetración y que entre las perversiones sexuales están la homosexualidad y la masturbación. Además, dice que el perverso sexual no suele serlo sólo en una manifestación y que confluyen en dicho sujeto varias perversiones aun cuando una de ellas sea la dominante.
Es probable que se pregunten el motivo por el que he traido a colación estas palabras de un médico escritas en los años sesenta del siglo XX. Lo he hecho, no para mostrar cuál es la posición actual de la medicina respecto a la sexualidad y específicamente respecto al sujeto homosexual (si bien todavía persisten corrientes médicas y médicos que defienden estas teorías), sino que he querido reflejar lo importante que ha sido la teoría médica para animar una determinada visión del hombre y de la sociedad. En este sentido, los profesionales de la medicina dieron el soporte científico necesario para justificar ciertas actuaciones políticas (recuérdese el artículo sobre la memoria histórica) conducentes a la persecución de los homosexuales. Además, estas teorías médicas se nutrieron de la moral predominante en un contexto social determinado o de la moral de las élites que tradicionalmente han tenido la capacidad suficiente para adoctrinar mayoritariamente a una sociedad.
No es tampoco irrelevante el tema por cuanto tiene de actual en numerosos países en los que ciertas conductas sexuales, entre ellas la homosexualidad, siguen siendo un delito por cuanto se consideran conductas desviadas y socialmente peligrosas para el orden social establecido.
El autor defiende que tanto las teroías psicoanalistas (traumas en la infancia) como las teorías antropológicas (exposición prologanda a ciertos ambientes) explican las desviaciones sexuales. Un ejemplo de lo primero sería, en sus propias palabras, el hecho de que "si un muchacho queda identificado con su madre en vez de hacerlo con su sexo en la figura del padre, tenderá a reaccionar femeninamente y a una conducta homosexual." En cuanto a la segunda escuela, el autor indica: "Para Bürguer-Prinz sería debido a que el hombre moderno, cada vez más apremiado por los esfuerzos que le exige su bienestar material, su promoción social, tiende a ahorrar esfuerzo vital con el ejercicio de una sexualidad regresiva. Es innegable que una relación heterosexual verdadera exige el complemento de capas emocionales superiores, mientras una sexualidad infantil exige menos esfuerzo emocional, y en este sentido cabe interpretar la homosexualidad que ahorra el abismarse en el mundo femenino, o aún más la relación con menores, en que la trabazón psíquica queda prácticamente anulada. También es un factor social la pérdida de respeto por la tradición que involucra un desdén por la moral tradicional."
En el capítulo dedicado a las perversiones, el autor considera la homosexualidad una deformación del acto sexual (por existir penetración anal) y una perversión del objeto sexual (puesto que el objeto sexual es una persona del mismo sexo). Argumenta que la homosexualidad obedece a un desarrollo psicosexual deficiente: "(...)un desarrollo insuficiente psicosexual, en lo que cabe valorar como factores etiológicos todos los socioculturales, y principalmente los del ambiente familiar, que condicionan aquel desarrollo al perturbar la acción maduradura del Yo por arquetipos paternos o equilibrio familiar inadecuado." Por eso no duda en afirmar que el homosexual adolece frecuentemente de otras perversiones como el exhibicionismo, el alcoholismo o la neurosis. No contento con ello, al homosexual le atribuye las características de promiscuo, desleal, vil, hipócrita y peligroso.
Una idea muy interesante que formula hace referencia a la necesidad que tienen la Iglesia y el Estado de defenderse de las perversiones sexuales. Así, dice que "(...) Debe considerarse esta perversión" (la homosexualidad) "más desde un punto de vista médico que penal. Los homosexuales atentan al imprescindible neutralismo sexual entre los individuos del mismo sexo, y pueden ser de influencia nefasta en sociedades comunitarias juveniles (colegios) o, impulsados por conductas maníacas, atentar contra los derechos de los demás en urinarios o vestuarios."
Y conluye que la homosexualidad no es incurable y que el mejor tratamiento es el psicoanálisis y el internamiento en centros de reeducación bajo control psiquiátrico.
Por todo ello, enlazando con la idea que expuse más arriba, no es en absoluto irrelevante el tema por cuanto todavía hoy estos planteamientos médicos constituyen una herencia que no se ha borrado del todo del panorama médico y social (personalmente conozco a homosexuales que hace apenas unos años han sido presentados a psicólogos y psiquiatras por sus padres intentando estos últimos que el profesional les ofrezca la curación de sus hijos). Más preocupante es, sin embargo, que los prejuicios hacia el homosexual sean todavía habituales en la sociedad, consecuencia directa de muchos años de consideración como perversión y anormalidad de la homosexualidad. Este estigma social del homosexual (siempre incluyo también a lesbianas, bisexuales, transexuales) tiene especial relevancia en contextos tales como la escuela, el instituto, el centro de trabajo, por supuesto en la familia, y en general en cualquier ámbito de desarrollo grupal como equipos deportivos, ejército, etc.
Pero más grave que todo lo anterior es el hecho de que desde diversos ámbitos se siga defendiendo la tradicional postura de que la homosexualidad es una perversión, alimentando la discriminación social de los homosexuales. El caso más notable es el de la Iglesia Católica que en nuestro país ha hecho de la lucha contra el matrimonio homosexual la bandera de sus reivindicaciones morales frente al laicismo del Estado. Lo más doloroso de todo ello es que además esta institución cuente con financiación pública, que goce de los privilegios que le proporcionan los acuerdos Iglesia-Estado de 1979 y que no encuentre traba alguna para opinar en contra de las leyes y de la libertad individual, atentando a la dignidad de las personas. Si quieren conocer la opinión oficial de la Iglesia Católica sobre la homosexualidad, hay numerosos documentos y publicaciones. Si les interesa conocer todo lo que el catolicismo dice sobre la homosexualidad pueden ir a la página web http://es.catholic.net, donde pueden leerse cosas tales como las siguientes:
"Los pediatras y los médicos de familia pueden orientar a los padres sobre la forma de prevenir la tendencia homosexual (...) y también sobre la posibilidad de recibir terapia que pueda cambiar su desorden emocional o ayudarle a vivir en continencia." La homosexualidad la entienden como un desorden emocional que tiene diversas causas desde el abuso sexual, a la ausencia de figura paterna en el hogar o un padre violento, entre otras que citan.
"A finales de Abril de este año 2001 se ha celebrado en Murcia (España) el Congreso Internacional sobre "Educación, Familia y Vida", organizado por la Universidad Católica de la Diócesis. Los ponentes han sido primeras figuras internacionales sobre el tema de que se trataba. Uno de ellos fue el Cardenal Alfonso López Trujillo, Presidente del Pontificio Consejo de la Familia en la Santa Sede. En su intervención, y en una rueda de prensa posterior afirmó rotundamente sobre esta cuestión que nos hemos planteado: Es horrenda la concepción educativa que subyace a las adopciones de niños por parte de parejas homosexuales."
"Vemos índices más altos de suicidios, depresión, bulimia, desorden de personalidad antisocial y abuso de sustancias. Este artículo destaca algunas consideraciones nuevas y significantes que hacen reflexionar sobre la cuestión de esas enfermedades mentales y en sus posibles fuentes.
La Asociación Psiquiátrica Americana quitó la homosexualidad de su lista de diagnósticos de desórdenes mentales en 1973, a pesar de la protesta sustancial (véase Socarides, 1995). La A.P.A. estaba fuertemente motivada por el deseo de reducir los efectos de la opresión social. Sin embargo, una consecuencia de la acción de la A.P.A. fue añadir la autoridad psiquiátrica a la insistencia de que los homosexuales como grupo son tan sanos como los heterosexuales. Esto no ha fomentado la publicación de investigaciones que sugieren que puede haber, en verdad, problemas psiquiátricos asociados a la homosexualidad."
"Una organización pro-familia entabló y ganó una demanda judicial contra el Consejo de Educación del Condado de Montgomery, Maryland. Un juez determinó que enseñar que la homosexualidad se cura, es ante todo, un derecho de las personas."
"Pero, en la mayoría de los casos, la homosexualidad tiene un origen psicológico, causada por falta de cariño, exceso de severidad o permisividad de los padres, malos ejemplos, desarrollo de malas costumbres y hábitos, alguna experiencia de abuso sexual durante la niñez o fracasos afectivos durante la adolescencia. En estos casos, la persona debe recibir toda la ayuda espiritual y psicológica que necesite.
Cualquiera que sea el origen de la tendencia homosexual, que la Iglesia deja su investigación en manos de la ciencia, los actos homosexuales son siempre considerados una desviación, porque son contrarios a la naturaleza misma de la sexualidad, cuyo fin es la entrega mutua y la procreación."
Parece suficiente con todos estos ejemplos cuál es la opinión de la Iglesia Católica sobre la homosexualidad y con qué facilidad enlaza su opinión con las teorías médicas dominantes hasta los años ochenta. También resulta sencillo intuir qué grave consecuencia tiene para la convivencia social y el desarrollo de las personas que este tipo de consideraciones se manifiesten sin ningún tipo de respuesta por parte de las instituciones públicas, no en el sentido de prohibir la libertad de la Iglesia Católica a opiniar, sino de implantar un verdadero Estado laico que destierre al catolicismo a la esfera de lo privado y familiar y fomente una educación y unos principios donde el único referente sea el respeto a todas las personas sea cual sea su orientación sexual. Por ello, el tímido intento de implantar en España la asignatura de Educación para la Ciudadanía, ha sido fuertemente contestado por los católicos y tengo mis dudas al considerar que este cambio en el modelo educativo tenga un futuro prometedor, de hecho no parece estar aplicándose de igual modo ni con la misma intensidad en todo el territorio nacional.
Pero el posicionamiento tradicional no es exclusivo de la doctrina católica. Todavía en nuestros días persiste el tratamiento de la homosexualidad como enfermedad. A este respecto, existen situaciones como las recogidas por el Sr. Tabajdi en su ponencia al informe de la Asamblea del Consejo de Europa "Situación de los gays y lesbianas en los Estados miembros del Consejo de Europa" donde indica respecto a la definición médica de la homosexualidad que:
"En 1991, la OMS eliminó la homosexualidad de su clasificación internacional de enfermedades. Entre los países miembros del Consejo de Europa, ninguno tipifica la homosexualidad como enfermedad. No obstante, en la práctica (por ejemplo, en Eslovenia) la clase médica y especialmente los psiquiatras tratan la homosexualidad como enfermedad."
El texto completo de la ponencia lo he leído en la página web www.fundaciontriango.es, una página web del colectivo homosexual, bisexual y transexual.
El rechazo social hacia la homosexualidad bebe en buena medida de todos los planteamientos que desde el orden científico y/o desde el orden moral han considerado a la homosexualidad una desviación y por lo tanto susceptible de ser curada. En la página www.cafebabel.com, Ricardo Angoso en un artículo titulado "En los Balcanes es duro ser homosexual" se refiere al caso serbio en los siguientes términos:
"De asfixiante, insultante y ultrajante es como podemos definir lasituación que padecen los gays serbios. La mayoría de los medios decomunicación es homófoba, los políticos desoyen las demandas de losgays y la sociedad les considera enfermos. El 54,3% de los 1.500ciudadanos encuestados por el Instituto Factor Agency afirma que loshomosexuales tendrían que recibir tratamiento médico."
Pero hay otra teoría acerca de lo que piensan la psiquiatría sobre la homosexualidad. El periodista César Vidal, en el artículo "La homosexualidad no es lo que era" publicado en la página web http://revista.libertaddigital.com, dice lo siguiente:
"Finalmente, la alianza de Kent Robinson, el lobby gay y Judd Marmor,que ambicionaba ser elegido presidente de la APA, sometió a discusiónun documento cuya finalidad era eliminar la mención de lahomosexualidad del DSM. Su aprobación, a pesar de la propaganda y delas presiones, no obtuvo más que el 58 por ciento de los votos. Setrataba, sin duda, de una mayoría cualificada para una decisiónpolítica pero un tanto sobrecogedora para un análisis científico de unproblema médico. No obstante, buena parte de los miembros de la APA noestaban dispuestos a rendirse ante lo que consideraban una intromisiónintolerable y violenta de la militancia gay. En 1980, el DSM incluyóentre los trastornos mentales una nueva dolencia de carácter homosexualconocida como ego-distónico. Con el término se había referencia aaquella homosexualidad que, a la vez, causaba un pesar persistente alque la padecía. En realidad, se trataba de una solución de compromisopara apaciguar a los psiquiatras —en su mayoría psicoanalistas— queseguían considerando la homosexualidad una dolencia psíquica y queconsideraban una obligación médica y moral ofrecer tratamiento adecuadoa los que la padecían. Se trató de un triunfo meramente temporal frentea la influencia gay. En 1986, los activistas gays lograban expulsaraquella dolencia del nuevo DSM e incluso obtendrían un nuevo triunfo allograr que también se excluyera la paidofilia de la lista de lostrastornos psicológicos. En Estados Unidos, al menos estatutariamente,la homosexualidad —y la paidofilia— había dejado de ser una dolenciasusceptible de tratamiento psiquiátrico.
Cuestión aparte esque millares de psiquiatras aceptaran aquel paso porque la realidad esque hasta la fecha han seguido insistiendo en que la ideología política—en este caso la del movimiento gay— no puede marcar sus decisiones ala ciencia y en que, al haber consentido en ello la APA, talcomportamiento sólo ha servido para privar a los enfermos deltratamiento que necesitaban. Se piense lo que se piense al respecto —yla falta de unanimidad médica debería ser una buena razón para optarpor la prudencia en cuanto a las opiniones tajantes— la verdad era quela decisión final que afirmaba que la homosexualidad no era untrastorno psicológico había estado más basada en la acción política —yno de la mejor especie— que en una consideración científica de laevidencia. Por ello, ética y científicamente no se diferenciaba mucho,por lo tanto, de aberraciones históricas como el proceso de Galileo olas purgas realizadas por Lysenko."
En resumen, el planteamiento de Vidal no deja lugar a dudas. La homosexualidad no ha sido científicamente desterrada de las enfermedades mentales porque los psiquiatras no tienen conclusiones definitivas al respecto, antes al contrario la ciencia se inclinaría, en su opinión, del lado de quienes opinan que la homosexualidad es un trastorno psicológico. Para Vidal, que la homosexualidad desapareciera nominalmente de la lista de enfermedades mentales de la Asociación de Psiquiatría Americana obedecía a una presión política, concretamente del lobby gay, antes que a un debate científico.
Quizás no desmarcándose demasiado de Vidal, el psiquiatra Enrique Rojas, preguntado sobre la idoneidad de la adopción por parejas homosexuales y su repercusión sobre el niño, afirma:
"Sobre todo que es más fácil que el niño se homosexualice. Además, el niño tiene un sesgo; le falta información. Es como si a mí me explicasen sólo una parte, por ejemplo, de la historia de España. Por otro lado, está la gran cuestión de los derechos. El niño tiene unas exigencias que no puede expresar por la edad que tiene. Dicho esto, debo recordar que tengo un gran respeto por la conducta homosexual y, sobre todo, por los gays y lesbianas como personas. Ellos tienen todos los derechos, como cualquier ser humano, aunque evidentemente esa conducta incluye muchos aspectos de desorden. La homosexualidad egosintónica es la de una persona que se siente bien con su conducta, mientras que la egodistónica corresponde a la de quien, teniendo esa conducta, está mal con ella y tiene ansiedad porque no se siente a gusto. (...) La homosexualidad no es una enfermedad, sino un desajuste psicológico que puede ser congénito o adquirido, pero que tiene solución." (en la página web www.forumlibertas.com
Como en el caso de la Iglesia Católica, el periodismo tiene también un papel de difusión de ideas y crea un estado de opinión. Seguimos sumando elementos que ayudan a dibujar un escenario de relaciones entre diversos ámbitos de la sociedad, con una ligazón profunda entre religión, teoría médica y poderes fácticos. A veces, la capacidad de una sociedad para discernir qué es información y qué es opinión no es lo suficientemente fuerte; la sociedad es porosa a muchas teorías que hábilmente difundidas pueden crear opinión pública y generar tensiones sociales. Evidentemente, el analfabestismo y la falta de recursos para acceder a la educación y a la formación, son los peores enemigos para que los ciudadanos puedan ser críticos con toda la información y las opiniones que reciben desde diversos sectores sociales que, además, cuentan con medios de propagación eficaces, a veces agresivamente eficaces.
La orientación sexual, como la concepción de la mujer o del niño, han sido históricamente objeto de la atención de la religión, de la ciencia médica y de la política. La estructura social, sea cual sea la cultura dominante, se ha diseñado sobre la base de la discriminación, no sólo de las personas cuya identidad sexual no fuera la heterosexual, sino también de las mujeres y de los niños y niñas. La tarea de los que vivimos en este tiempo es remover los obstáculos que impidan la plena realización de las personas sea cual sea su sexo, su procedencia, su orientación sexual, su edad, su condición física o mental.
Ángel
"(...) La anormalidad en materia sexual es difícil de precisar, porque el crierio obedece más a la ética que a la biología y, en consecuencia, varía según las sociedades. Por otra parte, aunque en el determinismo de una conducta anómala siempre hay un grado variable de inmadurez psicosexual, las circunstancias influyen decisivamente cuando impiden el ejercicio de una sexualidad normal (masturbación, prácticas homosexuales de las prisiones o derivativos del coito en parejas que quieren evitar la fecundación). Se considera normal en materia sexual todo lo que tienda a cumplir el fin reproductivo del instinto, siempre y cuando la dinámica sexual no se detenga deliberadamente en una de las etapas, alterándola, de modo que sustituya a la normal inmisión peneana en la vagina."
No del todo satisfecho con esta definición, prosigue: "Las perversiones comprenden todas las conductas sexuales que se desvían de la normalidad.Es difícil clasificar éstas, porque en el individuo de conducta anormal suele haber varias tendencias y fácilmente se mezclan varias conductas sexuales anómalas, aunque generalmente prevalece una.
Las perversiones pueden ser clasificadas en deformaciones del objeto sexual(no mismo, un niño, un ser del mismo sexo, un animal, un objeto,etc.) y deformación del acto sexual, cuando la erotización sustitutiva recae sobre el dolor (sado-masoquismo), sobre la vista (exhibicionismo), sobre las funciones digestivas (coprofagia),etc."
Como se puede deducir fácilmente de estos textos, la ciencia consideraba que la sexualidad cumple un fin reproductivo, que el acto sexual puede comportar cierta satisfacción pero su colofón es la penetración y que entre las perversiones sexuales están la homosexualidad y la masturbación. Además, dice que el perverso sexual no suele serlo sólo en una manifestación y que confluyen en dicho sujeto varias perversiones aun cuando una de ellas sea la dominante.
Es probable que se pregunten el motivo por el que he traido a colación estas palabras de un médico escritas en los años sesenta del siglo XX. Lo he hecho, no para mostrar cuál es la posición actual de la medicina respecto a la sexualidad y específicamente respecto al sujeto homosexual (si bien todavía persisten corrientes médicas y médicos que defienden estas teorías), sino que he querido reflejar lo importante que ha sido la teoría médica para animar una determinada visión del hombre y de la sociedad. En este sentido, los profesionales de la medicina dieron el soporte científico necesario para justificar ciertas actuaciones políticas (recuérdese el artículo sobre la memoria histórica) conducentes a la persecución de los homosexuales. Además, estas teorías médicas se nutrieron de la moral predominante en un contexto social determinado o de la moral de las élites que tradicionalmente han tenido la capacidad suficiente para adoctrinar mayoritariamente a una sociedad.
No es tampoco irrelevante el tema por cuanto tiene de actual en numerosos países en los que ciertas conductas sexuales, entre ellas la homosexualidad, siguen siendo un delito por cuanto se consideran conductas desviadas y socialmente peligrosas para el orden social establecido.
El autor defiende que tanto las teroías psicoanalistas (traumas en la infancia) como las teorías antropológicas (exposición prologanda a ciertos ambientes) explican las desviaciones sexuales. Un ejemplo de lo primero sería, en sus propias palabras, el hecho de que "si un muchacho queda identificado con su madre en vez de hacerlo con su sexo en la figura del padre, tenderá a reaccionar femeninamente y a una conducta homosexual." En cuanto a la segunda escuela, el autor indica: "Para Bürguer-Prinz sería debido a que el hombre moderno, cada vez más apremiado por los esfuerzos que le exige su bienestar material, su promoción social, tiende a ahorrar esfuerzo vital con el ejercicio de una sexualidad regresiva. Es innegable que una relación heterosexual verdadera exige el complemento de capas emocionales superiores, mientras una sexualidad infantil exige menos esfuerzo emocional, y en este sentido cabe interpretar la homosexualidad que ahorra el abismarse en el mundo femenino, o aún más la relación con menores, en que la trabazón psíquica queda prácticamente anulada. También es un factor social la pérdida de respeto por la tradición que involucra un desdén por la moral tradicional."
En el capítulo dedicado a las perversiones, el autor considera la homosexualidad una deformación del acto sexual (por existir penetración anal) y una perversión del objeto sexual (puesto que el objeto sexual es una persona del mismo sexo). Argumenta que la homosexualidad obedece a un desarrollo psicosexual deficiente: "(...)un desarrollo insuficiente psicosexual, en lo que cabe valorar como factores etiológicos todos los socioculturales, y principalmente los del ambiente familiar, que condicionan aquel desarrollo al perturbar la acción maduradura del Yo por arquetipos paternos o equilibrio familiar inadecuado." Por eso no duda en afirmar que el homosexual adolece frecuentemente de otras perversiones como el exhibicionismo, el alcoholismo o la neurosis. No contento con ello, al homosexual le atribuye las características de promiscuo, desleal, vil, hipócrita y peligroso.
Una idea muy interesante que formula hace referencia a la necesidad que tienen la Iglesia y el Estado de defenderse de las perversiones sexuales. Así, dice que "(...) Debe considerarse esta perversión" (la homosexualidad) "más desde un punto de vista médico que penal. Los homosexuales atentan al imprescindible neutralismo sexual entre los individuos del mismo sexo, y pueden ser de influencia nefasta en sociedades comunitarias juveniles (colegios) o, impulsados por conductas maníacas, atentar contra los derechos de los demás en urinarios o vestuarios."
Y conluye que la homosexualidad no es incurable y que el mejor tratamiento es el psicoanálisis y el internamiento en centros de reeducación bajo control psiquiátrico.
Por todo ello, enlazando con la idea que expuse más arriba, no es en absoluto irrelevante el tema por cuanto todavía hoy estos planteamientos médicos constituyen una herencia que no se ha borrado del todo del panorama médico y social (personalmente conozco a homosexuales que hace apenas unos años han sido presentados a psicólogos y psiquiatras por sus padres intentando estos últimos que el profesional les ofrezca la curación de sus hijos). Más preocupante es, sin embargo, que los prejuicios hacia el homosexual sean todavía habituales en la sociedad, consecuencia directa de muchos años de consideración como perversión y anormalidad de la homosexualidad. Este estigma social del homosexual (siempre incluyo también a lesbianas, bisexuales, transexuales) tiene especial relevancia en contextos tales como la escuela, el instituto, el centro de trabajo, por supuesto en la familia, y en general en cualquier ámbito de desarrollo grupal como equipos deportivos, ejército, etc.
Pero más grave que todo lo anterior es el hecho de que desde diversos ámbitos se siga defendiendo la tradicional postura de que la homosexualidad es una perversión, alimentando la discriminación social de los homosexuales. El caso más notable es el de la Iglesia Católica que en nuestro país ha hecho de la lucha contra el matrimonio homosexual la bandera de sus reivindicaciones morales frente al laicismo del Estado. Lo más doloroso de todo ello es que además esta institución cuente con financiación pública, que goce de los privilegios que le proporcionan los acuerdos Iglesia-Estado de 1979 y que no encuentre traba alguna para opinar en contra de las leyes y de la libertad individual, atentando a la dignidad de las personas. Si quieren conocer la opinión oficial de la Iglesia Católica sobre la homosexualidad, hay numerosos documentos y publicaciones. Si les interesa conocer todo lo que el catolicismo dice sobre la homosexualidad pueden ir a la página web http://es.catholic.net, donde pueden leerse cosas tales como las siguientes:
"Los pediatras y los médicos de familia pueden orientar a los padres sobre la forma de prevenir la tendencia homosexual (...) y también sobre la posibilidad de recibir terapia que pueda cambiar su desorden emocional o ayudarle a vivir en continencia." La homosexualidad la entienden como un desorden emocional que tiene diversas causas desde el abuso sexual, a la ausencia de figura paterna en el hogar o un padre violento, entre otras que citan.
"A finales de Abril de este año 2001 se ha celebrado en Murcia (España) el Congreso Internacional sobre "Educación, Familia y Vida", organizado por la Universidad Católica de la Diócesis. Los ponentes han sido primeras figuras internacionales sobre el tema de que se trataba. Uno de ellos fue el Cardenal Alfonso López Trujillo, Presidente del Pontificio Consejo de la Familia en la Santa Sede. En su intervención, y en una rueda de prensa posterior afirmó rotundamente sobre esta cuestión que nos hemos planteado: Es horrenda la concepción educativa que subyace a las adopciones de niños por parte de parejas homosexuales."
"Vemos índices más altos de suicidios, depresión, bulimia, desorden de personalidad antisocial y abuso de sustancias. Este artículo destaca algunas consideraciones nuevas y significantes que hacen reflexionar sobre la cuestión de esas enfermedades mentales y en sus posibles fuentes.
La Asociación Psiquiátrica Americana quitó la homosexualidad de su lista de diagnósticos de desórdenes mentales en 1973, a pesar de la protesta sustancial (véase Socarides, 1995). La A.P.A. estaba fuertemente motivada por el deseo de reducir los efectos de la opresión social. Sin embargo, una consecuencia de la acción de la A.P.A. fue añadir la autoridad psiquiátrica a la insistencia de que los homosexuales como grupo son tan sanos como los heterosexuales. Esto no ha fomentado la publicación de investigaciones que sugieren que puede haber, en verdad, problemas psiquiátricos asociados a la homosexualidad."
"Una organización pro-familia entabló y ganó una demanda judicial contra el Consejo de Educación del Condado de Montgomery, Maryland. Un juez determinó que enseñar que la homosexualidad se cura, es ante todo, un derecho de las personas."
"Pero, en la mayoría de los casos, la homosexualidad tiene un origen psicológico, causada por falta de cariño, exceso de severidad o permisividad de los padres, malos ejemplos, desarrollo de malas costumbres y hábitos, alguna experiencia de abuso sexual durante la niñez o fracasos afectivos durante la adolescencia. En estos casos, la persona debe recibir toda la ayuda espiritual y psicológica que necesite.
Cualquiera que sea el origen de la tendencia homosexual, que la Iglesia deja su investigación en manos de la ciencia, los actos homosexuales son siempre considerados una desviación, porque son contrarios a la naturaleza misma de la sexualidad, cuyo fin es la entrega mutua y la procreación."
Parece suficiente con todos estos ejemplos cuál es la opinión de la Iglesia Católica sobre la homosexualidad y con qué facilidad enlaza su opinión con las teorías médicas dominantes hasta los años ochenta. También resulta sencillo intuir qué grave consecuencia tiene para la convivencia social y el desarrollo de las personas que este tipo de consideraciones se manifiesten sin ningún tipo de respuesta por parte de las instituciones públicas, no en el sentido de prohibir la libertad de la Iglesia Católica a opiniar, sino de implantar un verdadero Estado laico que destierre al catolicismo a la esfera de lo privado y familiar y fomente una educación y unos principios donde el único referente sea el respeto a todas las personas sea cual sea su orientación sexual. Por ello, el tímido intento de implantar en España la asignatura de Educación para la Ciudadanía, ha sido fuertemente contestado por los católicos y tengo mis dudas al considerar que este cambio en el modelo educativo tenga un futuro prometedor, de hecho no parece estar aplicándose de igual modo ni con la misma intensidad en todo el territorio nacional.
Pero el posicionamiento tradicional no es exclusivo de la doctrina católica. Todavía en nuestros días persiste el tratamiento de la homosexualidad como enfermedad. A este respecto, existen situaciones como las recogidas por el Sr. Tabajdi en su ponencia al informe de la Asamblea del Consejo de Europa "Situación de los gays y lesbianas en los Estados miembros del Consejo de Europa" donde indica respecto a la definición médica de la homosexualidad que:
"En 1991, la OMS eliminó la homosexualidad de su clasificación internacional de enfermedades. Entre los países miembros del Consejo de Europa, ninguno tipifica la homosexualidad como enfermedad. No obstante, en la práctica (por ejemplo, en Eslovenia) la clase médica y especialmente los psiquiatras tratan la homosexualidad como enfermedad."
El texto completo de la ponencia lo he leído en la página web www.fundaciontriango.es, una página web del colectivo homosexual, bisexual y transexual.
El rechazo social hacia la homosexualidad bebe en buena medida de todos los planteamientos que desde el orden científico y/o desde el orden moral han considerado a la homosexualidad una desviación y por lo tanto susceptible de ser curada. En la página www.cafebabel.com, Ricardo Angoso en un artículo titulado "En los Balcanes es duro ser homosexual" se refiere al caso serbio en los siguientes términos:
"De asfixiante, insultante y ultrajante es como podemos definir lasituación que padecen los gays serbios. La mayoría de los medios decomunicación es homófoba, los políticos desoyen las demandas de losgays y la sociedad les considera enfermos. El 54,3% de los 1.500ciudadanos encuestados por el Instituto Factor Agency afirma que loshomosexuales tendrían que recibir tratamiento médico."
Pero hay otra teoría acerca de lo que piensan la psiquiatría sobre la homosexualidad. El periodista César Vidal, en el artículo "La homosexualidad no es lo que era" publicado en la página web http://revista.libertaddigital.com, dice lo siguiente:
"Finalmente, la alianza de Kent Robinson, el lobby gay y Judd Marmor,que ambicionaba ser elegido presidente de la APA, sometió a discusiónun documento cuya finalidad era eliminar la mención de lahomosexualidad del DSM. Su aprobación, a pesar de la propaganda y delas presiones, no obtuvo más que el 58 por ciento de los votos. Setrataba, sin duda, de una mayoría cualificada para una decisiónpolítica pero un tanto sobrecogedora para un análisis científico de unproblema médico. No obstante, buena parte de los miembros de la APA noestaban dispuestos a rendirse ante lo que consideraban una intromisiónintolerable y violenta de la militancia gay. En 1980, el DSM incluyóentre los trastornos mentales una nueva dolencia de carácter homosexualconocida como ego-distónico. Con el término se había referencia aaquella homosexualidad que, a la vez, causaba un pesar persistente alque la padecía. En realidad, se trataba de una solución de compromisopara apaciguar a los psiquiatras —en su mayoría psicoanalistas— queseguían considerando la homosexualidad una dolencia psíquica y queconsideraban una obligación médica y moral ofrecer tratamiento adecuadoa los que la padecían. Se trató de un triunfo meramente temporal frentea la influencia gay. En 1986, los activistas gays lograban expulsaraquella dolencia del nuevo DSM e incluso obtendrían un nuevo triunfo allograr que también se excluyera la paidofilia de la lista de lostrastornos psicológicos. En Estados Unidos, al menos estatutariamente,la homosexualidad —y la paidofilia— había dejado de ser una dolenciasusceptible de tratamiento psiquiátrico.
Cuestión aparte esque millares de psiquiatras aceptaran aquel paso porque la realidad esque hasta la fecha han seguido insistiendo en que la ideología política—en este caso la del movimiento gay— no puede marcar sus decisiones ala ciencia y en que, al haber consentido en ello la APA, talcomportamiento sólo ha servido para privar a los enfermos deltratamiento que necesitaban. Se piense lo que se piense al respecto —yla falta de unanimidad médica debería ser una buena razón para optarpor la prudencia en cuanto a las opiniones tajantes— la verdad era quela decisión final que afirmaba que la homosexualidad no era untrastorno psicológico había estado más basada en la acción política —yno de la mejor especie— que en una consideración científica de laevidencia. Por ello, ética y científicamente no se diferenciaba mucho,por lo tanto, de aberraciones históricas como el proceso de Galileo olas purgas realizadas por Lysenko."
En resumen, el planteamiento de Vidal no deja lugar a dudas. La homosexualidad no ha sido científicamente desterrada de las enfermedades mentales porque los psiquiatras no tienen conclusiones definitivas al respecto, antes al contrario la ciencia se inclinaría, en su opinión, del lado de quienes opinan que la homosexualidad es un trastorno psicológico. Para Vidal, que la homosexualidad desapareciera nominalmente de la lista de enfermedades mentales de la Asociación de Psiquiatría Americana obedecía a una presión política, concretamente del lobby gay, antes que a un debate científico.
Quizás no desmarcándose demasiado de Vidal, el psiquiatra Enrique Rojas, preguntado sobre la idoneidad de la adopción por parejas homosexuales y su repercusión sobre el niño, afirma:
"Sobre todo que es más fácil que el niño se homosexualice. Además, el niño tiene un sesgo; le falta información. Es como si a mí me explicasen sólo una parte, por ejemplo, de la historia de España. Por otro lado, está la gran cuestión de los derechos. El niño tiene unas exigencias que no puede expresar por la edad que tiene. Dicho esto, debo recordar que tengo un gran respeto por la conducta homosexual y, sobre todo, por los gays y lesbianas como personas. Ellos tienen todos los derechos, como cualquier ser humano, aunque evidentemente esa conducta incluye muchos aspectos de desorden. La homosexualidad egosintónica es la de una persona que se siente bien con su conducta, mientras que la egodistónica corresponde a la de quien, teniendo esa conducta, está mal con ella y tiene ansiedad porque no se siente a gusto. (...) La homosexualidad no es una enfermedad, sino un desajuste psicológico que puede ser congénito o adquirido, pero que tiene solución." (en la página web www.forumlibertas.com
Como en el caso de la Iglesia Católica, el periodismo tiene también un papel de difusión de ideas y crea un estado de opinión. Seguimos sumando elementos que ayudan a dibujar un escenario de relaciones entre diversos ámbitos de la sociedad, con una ligazón profunda entre religión, teoría médica y poderes fácticos. A veces, la capacidad de una sociedad para discernir qué es información y qué es opinión no es lo suficientemente fuerte; la sociedad es porosa a muchas teorías que hábilmente difundidas pueden crear opinión pública y generar tensiones sociales. Evidentemente, el analfabestismo y la falta de recursos para acceder a la educación y a la formación, son los peores enemigos para que los ciudadanos puedan ser críticos con toda la información y las opiniones que reciben desde diversos sectores sociales que, además, cuentan con medios de propagación eficaces, a veces agresivamente eficaces.
La orientación sexual, como la concepción de la mujer o del niño, han sido históricamente objeto de la atención de la religión, de la ciencia médica y de la política. La estructura social, sea cual sea la cultura dominante, se ha diseñado sobre la base de la discriminación, no sólo de las personas cuya identidad sexual no fuera la heterosexual, sino también de las mujeres y de los niños y niñas. La tarea de los que vivimos en este tiempo es remover los obstáculos que impidan la plena realización de las personas sea cual sea su sexo, su procedencia, su orientación sexual, su edad, su condición física o mental.
Ángel
LA HOMOFOBIA: EL CASO DE MATTHEW SHEPARD
En la página web http://es.wikipedia.org/wiki/Matthew_Shepard se hacen eco de la noticia de la muerte de Matthew Shepard, hecho que yo desconocía pero que me ha llamado poderosamente la atención. El suceso tuvo lugar en el año 1998 cerca de Laramie (Estados Unidos): Matthew Shepard, estudiante de la Universidad de Wyoming, fue asesinado debido a su homosexualidad. El hecho tuvo una importante repercusión mediática y ha sido llevado al cine en diversas ocasiones.
Existe una Fundación Matthew Shepard cuya página web es http://www.matthewshepard.org/site/PageServer, en la cual aparecen datos de su biografía, aspectos familiares y mucha información sobre la homofobia en general. En esta página se cuenta que Matthew fue llevado a una zona solitaria, atado a una valla ferroviaria y golpeado, después lo abandonaron y al cabo de 18 horas fue encontrado por un ciclista que al principio lo confundió con un espantapájaros. Pocos días después, Matthew falleció.
En la página citada se recogen las palabras de su padre: "Matt’s gift was people. He loved being with people, helping people,and making others feel good. The hope of a better world, free ofharassment and discrimination because a person was different, kept himmotivated."
Cuando se acaba con la vida de una persona y además se hace de una manera tan irracional, el daño ocasionado a la familia de la víctima es enorme. El caso de Matthew, como otros muchos casos de homofobia, son un ejemplo del odio que sienten otros individuos hace quienes son diferentes, la expresión social más radical de la homofobia cultivada en ciertos sectores de la sociedad y tolerada o simplemente no combatida por una mayoría social. Es, en definitiva, el resultado de la imposición de la intolerancia en el comportamiento social de los individuos y también la consecuencia de una larga historia de costumbres, leyes, prejuicios y teorías que han marginado y perseguido al sujeto homosexual.
Ángel
Existe una Fundación Matthew Shepard cuya página web es http://www.matthewshepard.org/site/PageServer, en la cual aparecen datos de su biografía, aspectos familiares y mucha información sobre la homofobia en general. En esta página se cuenta que Matthew fue llevado a una zona solitaria, atado a una valla ferroviaria y golpeado, después lo abandonaron y al cabo de 18 horas fue encontrado por un ciclista que al principio lo confundió con un espantapájaros. Pocos días después, Matthew falleció.
En la página citada se recogen las palabras de su padre: "Matt’s gift was people. He loved being with people, helping people,and making others feel good. The hope of a better world, free ofharassment and discrimination because a person was different, kept himmotivated."
Cuando se acaba con la vida de una persona y además se hace de una manera tan irracional, el daño ocasionado a la familia de la víctima es enorme. El caso de Matthew, como otros muchos casos de homofobia, son un ejemplo del odio que sienten otros individuos hace quienes son diferentes, la expresión social más radical de la homofobia cultivada en ciertos sectores de la sociedad y tolerada o simplemente no combatida por una mayoría social. Es, en definitiva, el resultado de la imposición de la intolerancia en el comportamiento social de los individuos y también la consecuencia de una larga historia de costumbres, leyes, prejuicios y teorías que han marginado y perseguido al sujeto homosexual.
Ángel
LA BISEXUALIDAD
En un artículo de 22/01/08 de www.elmundo.es, Josep-Tomás Torres escribe en su blog de sexo sobre la bisexualidad: "Personalmente soy de la opinión que, mientras no se demuestre lo contrario, la sexualidad humana es tan rica y llena de matices que debería estar por encima de afanes científicos o ignorantes, empeñados en establecer categorías y clasificaciones. Y que si alguien se considera bisexual, hay que respetarle como al que más."
El tema es interesante porque, efectivamente, es producto de nuestra razón el afán por clasificar y encuadrar todo aquello que podemos percibir a través de lo sentidos. En este sentido, la sexualidad no constituye una excepción. Pero el mismo hecho de clasificar y encuadrar las conductas sexuales o la orientación sexual no deja de ser un factor de distorsión de la realidad por cuanto la idea de la clasificación no es otra que la permitir el agrupamiento de los individuos y pasar de lo particular a lo colectivo. Este proceso de generalización, por lo tanto de abstracción, substrae la particularidad discordante que puede existir en cada individuo con relación a la sexualidad y diluye esas circunstancias en procesos más amplios y más fácilmente reconocibles, sobre todo porque la idea es que el resultado sea lo más aproximado posible a las pautas sociales existentes y a las categorías sociales habitualmente en uso.
Así, la homosexualidad es claramente identificable por cuanto su existencia se revela como una realidad más de los procesos sociales y humanos desde que se tiene conocimiento histórico. Por supuesto, la homosexualidad no ha tenido la misma aceptación social a lo largo de la Historia ni tampoco ha recibido la misma respuesta social e institucional en todas las culturas. En la sociedad occidental, en términos generales, la homosexualidad es hoy parte integrante de las clasificaciones sobre la sexualidad y constituye un concepto más junto a la heterosexualidad y la transexualidad de las diversas manifestaciones de la orientación sexual de los individuos. Pero la bisexualidad es más polémica y muchos dudan de que pueda existir un ser humano puede experimentar deseo sexual por alguien del mismo sexo y por alguien del sexo contrario a la vez. No cabe duda que, incluso entre quienes afirman su homosexualidad o su heterosexualidad, existen juicios internos y prejuicios externos que condicionan el desarrollo sexual de los individuos, por lo tanto no tenemos por qué dudar de que tales limitaciones no operen también en los sujetos autodenominados bisexuales.
Ello implica que si alguien se califica de heterosexual no es posible que en ningún momento y bajo ningún concepto tenga una relación homosexual que puede ir desde el homoerotismo en los juegos y el deporte hasta una relación sexual y afectiva, pasando por múltiples escalones más. Si esto se produce automáticamente se interpreta socialmente que el sujeto en cuestión es homosexual y que ha encubierto su auténtica orientación sexual. Los menos pensarán que el sujeto pueda ser bisexual.Es decir, la bisexualidad no está ampliamente aceptada como opción sexual susceptible de ser una dimensión más del esquema de clasificación sexual con el que nos hemos dotado como sociedad. Y sin embargo, muchos individuos se consideran bisexuales y parte de la sociedad también lo ve así.
Es cierto que el hecho de que el lenguaje considere la bisexualidad implica el reconocimiento de la existencia de algo. En el diccionario de la Real Academia se define:
bisexual.
(De bi- y el lat. sexus, sexo).
1. adj. hermafrodita.
2. adj. Dicho de una persona: Que alterna las prácticas homosexuales con las heterosexuales. U. t. c. s.
Por todo lo anteriormente expuesto, aunque inicialmente puede parecer positivo y rentable en términos de comprensión de la orientación sexual, la clasificación de los individuos acaba generando más distorsión de la realidad que un conocimiento certero de la conducta humana. Los conceptos que utilizamos son siempre limitados, imprecisos y no alcanzan a definir la totalidad del fenómeno que queremos explicar.
La sexualidad es simplemente una expresión del cuerpo y como ocurre con los sentimientos y las emociones es rica en sus manifestaciones, incluso en el mismo individuo. Porque lo que cuenta es expresarse libremente sin menoscabo de la dignidad de los demás, no tanto lo que se exprese. Por lo tanto, la deducción nos lleva a afirmar que lo fundamental es la manera en la que cada ser humano se define a sí mismo o entiende su sexualidad. Una sociedad que valora esta idea por encima del valor social que proporcionan categorías y clasificaciones, está más preparada para defender la diversidad sexual frente a la intolerancia generando los recursos suficientes con los que responder a las injerencias en el individuo de la ciencia, de las teorías sociales, psicológicas o religiosas y contestar también al formalismo jurídico y al expansionismo ideológico.
Ángel
El tema es interesante porque, efectivamente, es producto de nuestra razón el afán por clasificar y encuadrar todo aquello que podemos percibir a través de lo sentidos. En este sentido, la sexualidad no constituye una excepción. Pero el mismo hecho de clasificar y encuadrar las conductas sexuales o la orientación sexual no deja de ser un factor de distorsión de la realidad por cuanto la idea de la clasificación no es otra que la permitir el agrupamiento de los individuos y pasar de lo particular a lo colectivo. Este proceso de generalización, por lo tanto de abstracción, substrae la particularidad discordante que puede existir en cada individuo con relación a la sexualidad y diluye esas circunstancias en procesos más amplios y más fácilmente reconocibles, sobre todo porque la idea es que el resultado sea lo más aproximado posible a las pautas sociales existentes y a las categorías sociales habitualmente en uso.
Así, la homosexualidad es claramente identificable por cuanto su existencia se revela como una realidad más de los procesos sociales y humanos desde que se tiene conocimiento histórico. Por supuesto, la homosexualidad no ha tenido la misma aceptación social a lo largo de la Historia ni tampoco ha recibido la misma respuesta social e institucional en todas las culturas. En la sociedad occidental, en términos generales, la homosexualidad es hoy parte integrante de las clasificaciones sobre la sexualidad y constituye un concepto más junto a la heterosexualidad y la transexualidad de las diversas manifestaciones de la orientación sexual de los individuos. Pero la bisexualidad es más polémica y muchos dudan de que pueda existir un ser humano puede experimentar deseo sexual por alguien del mismo sexo y por alguien del sexo contrario a la vez. No cabe duda que, incluso entre quienes afirman su homosexualidad o su heterosexualidad, existen juicios internos y prejuicios externos que condicionan el desarrollo sexual de los individuos, por lo tanto no tenemos por qué dudar de que tales limitaciones no operen también en los sujetos autodenominados bisexuales.
Ello implica que si alguien se califica de heterosexual no es posible que en ningún momento y bajo ningún concepto tenga una relación homosexual que puede ir desde el homoerotismo en los juegos y el deporte hasta una relación sexual y afectiva, pasando por múltiples escalones más. Si esto se produce automáticamente se interpreta socialmente que el sujeto en cuestión es homosexual y que ha encubierto su auténtica orientación sexual. Los menos pensarán que el sujeto pueda ser bisexual.Es decir, la bisexualidad no está ampliamente aceptada como opción sexual susceptible de ser una dimensión más del esquema de clasificación sexual con el que nos hemos dotado como sociedad. Y sin embargo, muchos individuos se consideran bisexuales y parte de la sociedad también lo ve así.
Es cierto que el hecho de que el lenguaje considere la bisexualidad implica el reconocimiento de la existencia de algo. En el diccionario de la Real Academia se define:
bisexual.
(De bi- y el lat. sexus, sexo).
1. adj. hermafrodita.
2. adj. Dicho de una persona: Que alterna las prácticas homosexuales con las heterosexuales. U. t. c. s.
Por todo lo anteriormente expuesto, aunque inicialmente puede parecer positivo y rentable en términos de comprensión de la orientación sexual, la clasificación de los individuos acaba generando más distorsión de la realidad que un conocimiento certero de la conducta humana. Los conceptos que utilizamos son siempre limitados, imprecisos y no alcanzan a definir la totalidad del fenómeno que queremos explicar.
La sexualidad es simplemente una expresión del cuerpo y como ocurre con los sentimientos y las emociones es rica en sus manifestaciones, incluso en el mismo individuo. Porque lo que cuenta es expresarse libremente sin menoscabo de la dignidad de los demás, no tanto lo que se exprese. Por lo tanto, la deducción nos lleva a afirmar que lo fundamental es la manera en la que cada ser humano se define a sí mismo o entiende su sexualidad. Una sociedad que valora esta idea por encima del valor social que proporcionan categorías y clasificaciones, está más preparada para defender la diversidad sexual frente a la intolerancia generando los recursos suficientes con los que responder a las injerencias en el individuo de la ciencia, de las teorías sociales, psicológicas o religiosas y contestar también al formalismo jurídico y al expansionismo ideológico.
Ángel
ARTE Y EROTISMO EN EL MUNDO CLÁSICO
En esta ocasión quiero hacer una referencia al libro de Carmen Sánchez "Arte y erotismo en el mundo clásico", una obra breve en la que la autora intenta explicar la importancia del erotismo entre los pueblos clásicos del Mediterráneo y destacar su relevancia en la representación artística.
Carmen Sánchez analiza la construcción del desnudo en Grecia y en Roma, los aspectos mágico, natural y divino que influyen en la representación del desnudo, los elementos que definen el arte que representa escenas eróticas entre hombres y la posición de la mujer en la figuración artística como reflejo de su posición social. La explicación de estos temas va acompañada de imágenes del arte griego y romano que ilustran al lector sobre la variedad de objetos de arte conservados en los que los clásicos reflejaron su concepción sobre el erotismo y la desnudez.
De ésta y de otras lecturas, llegamos a la conclusión de que lo más importante es situar todas estas representaciones artísticas en el contexto social y cultural de la época en la que fueron creadas, puesto que ni tan siquiera con los conceptos actuales de erotismo, desnudez, homosexualidad o lesbianismo podría analizarse el sentido que el arte de la desnudez tenía para los clásicos. Para comprender plenamente el significado de la desnudez en el arte del mundo clásico es preciso considerar en mi opinión las siguientes premisas:
1.- La teogonía griega está formada por una multitud de dioses con facultades distintas pero claramente humanos en su comportamiento y que utilizan la violencia, el amor, la guerra, la discordia, el placer y otras características del espíritu y del cuerpo de los humanos. Son dioses pero su comportamiento es el propio de los hombres. Los dioses son un referente también en la expresión artística de la desnudez pues sitúan el desnudo en un plano no meramente sexual sino ante todo como absoluta visibilidad de la belleza del cuerpo.
2.- La sociedad griega y también la romana situán a la mujer en una posición marginal, secundaria en las relaciones públicas y sociales. Su ámbito propio es el del hogar y el cuidado de los hijos. La sumisión de la mujer se refleja también en el arte, no sólo en la actitud que adopta el hombre sino en la posición de la mujer. Aunque la mujer también tenía posibilidad de desarrollar facetas eróticas y sexuales, es seguro que su margen de maniobra era muy inferior al del hombre. Sin duda alguna, la mujer es la parte menos apreciada en el arte del mundo clásico y no sólo por la especial consideración de la belleza masculina sobre la femenina, sino también porque el arte es también una manifestación de la estructura de poder existente en la sociedad. Tal vez la mejor parte de la representación femenina se la lleven las imágenes sobre las diosas y la peor aquellas en las que la mujer adopta posturas de sumisión en la relación sexual con el hombre.
3.- El arte erótico tiene un fuerte componente de desnudez masculina, bien en aspectos como la desnudez de los hombres en el gimnasio o en juegos y competiciones, bien en las relaciones sexuales entre varones y también en la representación del juego erótico entre hombres y niños. La pederastia no era, como lo es hoy, un elemento negativo en la sociedad sino antes al contrario una práctica habitual que expresaba un adiestramiento más del hombre adulto sobre el joven imberbe. En la actualidad es habitual caer en juicios de valor acerca del comportamiento erótico y sexual de los hombres de la época clásica, pero nuestras categorías modernas del erotismo y la sexualidad son probablemente más limitadas, hablan del erotismo y le atribuyen un significado más pobre que el que tuvo en el mundo clásico, nuestros conceptos no llegan a abarcar la gran variedad de conductas que el ser humano puede desarrollar en relación con su cuerpo y las emociones y deseos que manifiesta.
4.- La naturalidad con la que se representa la desnudez del cuerpo en distintas escenas donde aparecen dioses o humanos y la variedad de soportes materiales,incluso objetos cotidianos,donde se reproducen tales imágenes nos proporciona una idea de la concepción clásica de la belleza inseparable del cuerpo desnudo. Hoy en día incluso podrían escandalizar muchas representaciones del arte clásico en las que explícitamente aparece el falo y el hombre con el falo erecto y sin embargo hasta un elemento tan definitorio del cuerpo masculino era objeto de adoración, formaba parte de la cotidianeidad de las relaciones humanas, lejos de la obscenidad y la vergüenza que adornan nuestra cultura actual sobre la desnudez. Ello no debe llevar a pensar en una sociedad, la del mundo clásico, complemetamente alejada de cualquier tipo de regla en el comportamiento sexual y con un desenfreno generalizado en las relaciones sexuales porque no reflejaría el profundo sentido sobre el amor, la belleza y el arte que tenían los clásicos.
5.- Aunque Grecia y Roma comparten elementos culturales y sociales, no cabe duda que en Roma se aprecia una clara evolución en el sentido de la desnudez y de lo erótico, consecuencia también de una transformación social en la que se da más importancia a la familia y en la que la mujer adopta un papel público más relevante. Es cierto que la posición del hombre sigue siendo dominante en todos los ámbitos pero hay una mayor relación del hombre con la mujer y se manifiesta en un conjunto de comportamientos morales respecto de los hijos y el hogar quizás mucho más próximos a nuestra actual cultura occidental. Sigue existiendo socialmente el amor entre hombres y el amor entre mujeres, pero desde luego decaen comportamientos como la pederastia griega y también se hace menos visible el amor digamos homosexual, no en vano se opera una alteración en el significado de la hombría o virilidad y se sitúa progresivamente a la mujer en el centro de la exaltación de la belleza en detrimento del hombre. Todos estos cambios entre una y otra civilización no son sino consecuencia de una lenta evolución de las costumbres y de la mentalidad desde una dimensión esencialmente masculina de la belleza y del amor y del amor entre hombres como máxima realización de la virilidad, hasta una cultura romana que incrementa el vínculo del hombre con la mujer más allá del simple contacto sexual y/o reproductivo para incorporar en mucha mayor medida a esta relación elementos como el amor y la vida en familia al tiempo que devuelve a la mujer una posición de centralidad en el universo erótico. Y sin embargo, entre los romanos, lo erótico envuelve otras dimensiones menos exploradas que entre los griegos como pueden ser el exhibicionismo o el voyeurismo.
Concluyo esta explicación indicando que lo más importante en la representación artística del mundo clásico es que la desnudez del cuerpo es visible, se quiere hacer visible, se la aprecia, es incluso cotidiana y familiar. Y a ello añadimos que tenían una sensibilidad sobre lo erótico más rica y compleja que la que se manifiesta en la evolución de la sociedad occidental desde la introducción del Cristianismo. En todo caso nuestros conceptos modernos no pueden superponerse sin más a la realidad del mundo clásico sin producir una profunda distorsión sobre el significado que en aquellas culturas tenía el arte y el erotismo.
Ángel
Carmen Sánchez analiza la construcción del desnudo en Grecia y en Roma, los aspectos mágico, natural y divino que influyen en la representación del desnudo, los elementos que definen el arte que representa escenas eróticas entre hombres y la posición de la mujer en la figuración artística como reflejo de su posición social. La explicación de estos temas va acompañada de imágenes del arte griego y romano que ilustran al lector sobre la variedad de objetos de arte conservados en los que los clásicos reflejaron su concepción sobre el erotismo y la desnudez.
De ésta y de otras lecturas, llegamos a la conclusión de que lo más importante es situar todas estas representaciones artísticas en el contexto social y cultural de la época en la que fueron creadas, puesto que ni tan siquiera con los conceptos actuales de erotismo, desnudez, homosexualidad o lesbianismo podría analizarse el sentido que el arte de la desnudez tenía para los clásicos. Para comprender plenamente el significado de la desnudez en el arte del mundo clásico es preciso considerar en mi opinión las siguientes premisas:
1.- La teogonía griega está formada por una multitud de dioses con facultades distintas pero claramente humanos en su comportamiento y que utilizan la violencia, el amor, la guerra, la discordia, el placer y otras características del espíritu y del cuerpo de los humanos. Son dioses pero su comportamiento es el propio de los hombres. Los dioses son un referente también en la expresión artística de la desnudez pues sitúan el desnudo en un plano no meramente sexual sino ante todo como absoluta visibilidad de la belleza del cuerpo.
2.- La sociedad griega y también la romana situán a la mujer en una posición marginal, secundaria en las relaciones públicas y sociales. Su ámbito propio es el del hogar y el cuidado de los hijos. La sumisión de la mujer se refleja también en el arte, no sólo en la actitud que adopta el hombre sino en la posición de la mujer. Aunque la mujer también tenía posibilidad de desarrollar facetas eróticas y sexuales, es seguro que su margen de maniobra era muy inferior al del hombre. Sin duda alguna, la mujer es la parte menos apreciada en el arte del mundo clásico y no sólo por la especial consideración de la belleza masculina sobre la femenina, sino también porque el arte es también una manifestación de la estructura de poder existente en la sociedad. Tal vez la mejor parte de la representación femenina se la lleven las imágenes sobre las diosas y la peor aquellas en las que la mujer adopta posturas de sumisión en la relación sexual con el hombre.
3.- El arte erótico tiene un fuerte componente de desnudez masculina, bien en aspectos como la desnudez de los hombres en el gimnasio o en juegos y competiciones, bien en las relaciones sexuales entre varones y también en la representación del juego erótico entre hombres y niños. La pederastia no era, como lo es hoy, un elemento negativo en la sociedad sino antes al contrario una práctica habitual que expresaba un adiestramiento más del hombre adulto sobre el joven imberbe. En la actualidad es habitual caer en juicios de valor acerca del comportamiento erótico y sexual de los hombres de la época clásica, pero nuestras categorías modernas del erotismo y la sexualidad son probablemente más limitadas, hablan del erotismo y le atribuyen un significado más pobre que el que tuvo en el mundo clásico, nuestros conceptos no llegan a abarcar la gran variedad de conductas que el ser humano puede desarrollar en relación con su cuerpo y las emociones y deseos que manifiesta.
4.- La naturalidad con la que se representa la desnudez del cuerpo en distintas escenas donde aparecen dioses o humanos y la variedad de soportes materiales,incluso objetos cotidianos,donde se reproducen tales imágenes nos proporciona una idea de la concepción clásica de la belleza inseparable del cuerpo desnudo. Hoy en día incluso podrían escandalizar muchas representaciones del arte clásico en las que explícitamente aparece el falo y el hombre con el falo erecto y sin embargo hasta un elemento tan definitorio del cuerpo masculino era objeto de adoración, formaba parte de la cotidianeidad de las relaciones humanas, lejos de la obscenidad y la vergüenza que adornan nuestra cultura actual sobre la desnudez. Ello no debe llevar a pensar en una sociedad, la del mundo clásico, complemetamente alejada de cualquier tipo de regla en el comportamiento sexual y con un desenfreno generalizado en las relaciones sexuales porque no reflejaría el profundo sentido sobre el amor, la belleza y el arte que tenían los clásicos.
5.- Aunque Grecia y Roma comparten elementos culturales y sociales, no cabe duda que en Roma se aprecia una clara evolución en el sentido de la desnudez y de lo erótico, consecuencia también de una transformación social en la que se da más importancia a la familia y en la que la mujer adopta un papel público más relevante. Es cierto que la posición del hombre sigue siendo dominante en todos los ámbitos pero hay una mayor relación del hombre con la mujer y se manifiesta en un conjunto de comportamientos morales respecto de los hijos y el hogar quizás mucho más próximos a nuestra actual cultura occidental. Sigue existiendo socialmente el amor entre hombres y el amor entre mujeres, pero desde luego decaen comportamientos como la pederastia griega y también se hace menos visible el amor digamos homosexual, no en vano se opera una alteración en el significado de la hombría o virilidad y se sitúa progresivamente a la mujer en el centro de la exaltación de la belleza en detrimento del hombre. Todos estos cambios entre una y otra civilización no son sino consecuencia de una lenta evolución de las costumbres y de la mentalidad desde una dimensión esencialmente masculina de la belleza y del amor y del amor entre hombres como máxima realización de la virilidad, hasta una cultura romana que incrementa el vínculo del hombre con la mujer más allá del simple contacto sexual y/o reproductivo para incorporar en mucha mayor medida a esta relación elementos como el amor y la vida en familia al tiempo que devuelve a la mujer una posición de centralidad en el universo erótico. Y sin embargo, entre los romanos, lo erótico envuelve otras dimensiones menos exploradas que entre los griegos como pueden ser el exhibicionismo o el voyeurismo.
Concluyo esta explicación indicando que lo más importante en la representación artística del mundo clásico es que la desnudez del cuerpo es visible, se quiere hacer visible, se la aprecia, es incluso cotidiana y familiar. Y a ello añadimos que tenían una sensibilidad sobre lo erótico más rica y compleja que la que se manifiesta en la evolución de la sociedad occidental desde la introducción del Cristianismo. En todo caso nuestros conceptos modernos no pueden superponerse sin más a la realidad del mundo clásico sin producir una profunda distorsión sobre el significado que en aquellas culturas tenía el arte y el erotismo.
Ángel
LA MEMORIA HISTÓRICA
El Boletín Oficial de las Cortes Generales de 7 de noviembre de 2007 daba publicidad a la aprobación por el Pleno del Congreso de los Diputados del Proyecto de ley por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la Guerra Civil y la Dictadura.
En el artículo 2 dice textualmente:
"1.Como expresión del derecho de todos los ciudadanos a la reparación moral y a la recuperación de su memoria personal y familiar, se reconoce y declara el carácter radicalmente injusto de todas las condenas, sanciones y cualesquiera formas de violencia personal producidas por razones políticas, ideológicas o de creencia religiosa, durante la Guerra Civil, así como las sufridas por las mismas causas durante la Dictadura.
2.Las razones a que se refiere el apartado anterior incluyen la pertenencia, colaboración o relación con partidos políticos, sindicatos, organizaciones religiosas o miliares, minorías étnicas, sociedades secretas, logias masónicas y grupos de resistencia, así como el ejercicio de conductas vinculadas con opciones culturales, lingüísticas o de orientación sexual.
3.Asimismo, se reconoce y declara la injusticia que supuso el exilio de muchos españoles durante la Guerra Civil y la Dictadura."
En la página http://www.nodo50.org/foroporlamemoria/documentos/2004/gf_20122004.htm, se menciona a Antonio Ruiz, Presidente de la Asociación de antiguos presos sociales, para señalar que la cifra es de unas cinco mil personas que sufrieron detención durante el franquismo a consecuencia de actos y actitudes vinculadas con su orientación sexual distinta de la heterosexual.
Citando a la misma fuente, en un artículo de www.elpais.com de 15/11/07, se indica que la cifra es de alrededor de cuatro mil presos homosexuales durante el franquismo.
La despenalización de las conductas de orientación sexual distintas de la heterosexual no se produjo durante el franquismo pero tampoco durante la Transición, sino que es en 1979 cuando se eliminan de la Ley sobre peligrosidad y rehabilitación social los supuestos de peligrosidad relacionados con la homosexualidad. No obstante, la plena anulación de estos supuestos no se produjo hasta la aprobación del Código Penal de 1995 que deroga la citada Ley sobre peligrosidad social, sus modificaciones posteriores y disposiciones complementarias.
Las reparaciones morales y económicas contenidas en conocida popularmente como Ley de la memoria histórica de 2007, la derogación de las leyes discriminatorias del franquismo a que hemos hecho referencia, la reforma del Código Civil realizada en 2005 para permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo, la aprobación en 2007 de la ley reguladora de la rectificación registral de la mención relativa al sexo de las personas, son los cambios más significativos que han tenido lugar en el ordenamiento jurídico español para contemplar la orientación sexual en su plena diversidad como una manifestación más de la pluralidad social, no punible y merecedora de los mismos derechos de que gozan las personas heterosexuales. Sin embargo, lo que ninguna ley podrá recuperar es a aquellas personas que han muerto, ni podrá reparar el sufrimiento de quienes sufrieron persecuión, violencia, tortura o detención, ni tampoco restituir la salud mental de quienes a consecuencia de dicha violencia no han podido sanar y rehacer sus vidas.
Es justo que reconozcamos la labor de las asociaciones y colectivos en defensa de los derechos de los homosexuales, que consideremos la importancia que merecen las reformas normativas impulsadas desde las instituciones democráticas y, a pesar de todo, que seamos conscientes de la capacidad de violencia institucionalizada y social que somos capaces de generar cuando el miedo a reconocer la diversidad (sexual en este caso) se transforma en odio y alentados por las sentencias de la ciencia, de la religión y de la tradición terminamos simplemente por buscar el exterminio y la degradación de nuestros semejantes.
Ángel
En el artículo 2 dice textualmente:
"1.Como expresión del derecho de todos los ciudadanos a la reparación moral y a la recuperación de su memoria personal y familiar, se reconoce y declara el carácter radicalmente injusto de todas las condenas, sanciones y cualesquiera formas de violencia personal producidas por razones políticas, ideológicas o de creencia religiosa, durante la Guerra Civil, así como las sufridas por las mismas causas durante la Dictadura.
2.Las razones a que se refiere el apartado anterior incluyen la pertenencia, colaboración o relación con partidos políticos, sindicatos, organizaciones religiosas o miliares, minorías étnicas, sociedades secretas, logias masónicas y grupos de resistencia, así como el ejercicio de conductas vinculadas con opciones culturales, lingüísticas o de orientación sexual.
3.Asimismo, se reconoce y declara la injusticia que supuso el exilio de muchos españoles durante la Guerra Civil y la Dictadura."
En la página http://www.nodo50.org/foroporlamemoria/documentos/2004/gf_20122004.htm, se menciona a Antonio Ruiz, Presidente de la Asociación de antiguos presos sociales, para señalar que la cifra es de unas cinco mil personas que sufrieron detención durante el franquismo a consecuencia de actos y actitudes vinculadas con su orientación sexual distinta de la heterosexual.
Citando a la misma fuente, en un artículo de www.elpais.com de 15/11/07, se indica que la cifra es de alrededor de cuatro mil presos homosexuales durante el franquismo.
La despenalización de las conductas de orientación sexual distintas de la heterosexual no se produjo durante el franquismo pero tampoco durante la Transición, sino que es en 1979 cuando se eliminan de la Ley sobre peligrosidad y rehabilitación social los supuestos de peligrosidad relacionados con la homosexualidad. No obstante, la plena anulación de estos supuestos no se produjo hasta la aprobación del Código Penal de 1995 que deroga la citada Ley sobre peligrosidad social, sus modificaciones posteriores y disposiciones complementarias.
Las reparaciones morales y económicas contenidas en conocida popularmente como Ley de la memoria histórica de 2007, la derogación de las leyes discriminatorias del franquismo a que hemos hecho referencia, la reforma del Código Civil realizada en 2005 para permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo, la aprobación en 2007 de la ley reguladora de la rectificación registral de la mención relativa al sexo de las personas, son los cambios más significativos que han tenido lugar en el ordenamiento jurídico español para contemplar la orientación sexual en su plena diversidad como una manifestación más de la pluralidad social, no punible y merecedora de los mismos derechos de que gozan las personas heterosexuales. Sin embargo, lo que ninguna ley podrá recuperar es a aquellas personas que han muerto, ni podrá reparar el sufrimiento de quienes sufrieron persecuión, violencia, tortura o detención, ni tampoco restituir la salud mental de quienes a consecuencia de dicha violencia no han podido sanar y rehacer sus vidas.
Es justo que reconozcamos la labor de las asociaciones y colectivos en defensa de los derechos de los homosexuales, que consideremos la importancia que merecen las reformas normativas impulsadas desde las instituciones democráticas y, a pesar de todo, que seamos conscientes de la capacidad de violencia institucionalizada y social que somos capaces de generar cuando el miedo a reconocer la diversidad (sexual en este caso) se transforma en odio y alentados por las sentencias de la ciencia, de la religión y de la tradición terminamos simplemente por buscar el exterminio y la degradación de nuestros semejantes.
Ángel