El gran tongo
Parecía que no iba a tener una larga vida y ya van seis ediciones del Gran Hermano. Cada temporada, la productora y la cadena amiga se deja los sesos por lograr un reality show que enganche y atraiga la atención de los telespectadores, y lo bueno es que lo consigue. ¿Cuales son los ingredientes necesarios? Caras monas, tios de escándalo y muchas ganas de marcha, y de montar la Sodoma y Gomorra en Guadalix.
Ayer domingo se puso en marcha una nueva edición que ha puesto en evidencia el gran tongo que ya todos sabíamos que era el Gran Hermano. De nuevo, se repiten las caras y los cuerpos que den bien en cámara; luego, dan la sorpresa en directo, según dicen ellos, a algunos de los concursantes anunciándoles que van a entrar en la casa cuando ya tienen grabados unos vídeos en los que celebran su entrada de antemano; y,parfa mas inrri, en esta edición, el tongo ha venido servido por la entrada en vigor del factor culebrón, ya que han logrado meter en la casa a un Casanovas, a su ex pareja y a una de sus amantes. La amante, que tiró por tierra su matrimonio por este desliz, se queda de piedra al ver que su antiguo rollo será su compañero en la casa y decide marcharse de allí cuanto antes. Lo mejor de todo es el papel de Mercedes Milá que, por un lado deja entre ver que no sabe nada y luego va anunciando como si de una exclusiva se tratara el culebrón de la nueva edición por capítulos, para ir calentando el ambiente.
A nadie razonable le cuadra en la cabeza tanta casualidad y debemos revatirnos a la idea de que los concursantes no salen precisamente de unos casting, sino que son mas bien producto de un buen guión televisivo que debe enganchar a la población española; un buen guión que debe contar con unos buenos actores,y de naturalidad, nada.
En fin, que la tal Mercedes se ha largado, después de que Zeppeling le haya regalado casi media hora de primeros planos en directo contando su desliz, la ruptura de su matrimonio y sus deseos de irse. Unos minutos de gloria que se verán reforzados en los próximos días cuando la chica haga su septiembre de plató en plató. Pero no se extrañen, esto es pura casualidad; esto es: La vida en directo.
Ayer domingo se puso en marcha una nueva edición que ha puesto en evidencia el gran tongo que ya todos sabíamos que era el Gran Hermano. De nuevo, se repiten las caras y los cuerpos que den bien en cámara; luego, dan la sorpresa en directo, según dicen ellos, a algunos de los concursantes anunciándoles que van a entrar en la casa cuando ya tienen grabados unos vídeos en los que celebran su entrada de antemano; y,parfa mas inrri, en esta edición, el tongo ha venido servido por la entrada en vigor del factor culebrón, ya que han logrado meter en la casa a un Casanovas, a su ex pareja y a una de sus amantes. La amante, que tiró por tierra su matrimonio por este desliz, se queda de piedra al ver que su antiguo rollo será su compañero en la casa y decide marcharse de allí cuanto antes. Lo mejor de todo es el papel de Mercedes Milá que, por un lado deja entre ver que no sabe nada y luego va anunciando como si de una exclusiva se tratara el culebrón de la nueva edición por capítulos, para ir calentando el ambiente.
A nadie razonable le cuadra en la cabeza tanta casualidad y debemos revatirnos a la idea de que los concursantes no salen precisamente de unos casting, sino que son mas bien producto de un buen guión televisivo que debe enganchar a la población española; un buen guión que debe contar con unos buenos actores,y de naturalidad, nada.
En fin, que la tal Mercedes se ha largado, después de que Zeppeling le haya regalado casi media hora de primeros planos en directo contando su desliz, la ruptura de su matrimonio y sus deseos de irse. Unos minutos de gloria que se verán reforzados en los próximos días cuando la chica haga su septiembre de plató en plató. Pero no se extrañen, esto es pura casualidad; esto es: La vida en directo.