PALABRAS INTIMAS
Blog de poesia, relatos y artículos de opinion de temática gay
Acerca de
Soy lo que soy. Nací aquí por una conjunción casual de fuerzas y energías, como podría haber nacido en cualquier otro lado. Tengo mi propia ética y mi propia fe. Soy el que amas y del que huyes, soy la voz de tu conciencia y el que te invita a pecar ¿Te atreves a entrar en mi mundo? (actualización semanal. No olvides dejar tu comentario)
Sindicación
 
ALEJÁNDOME
Veo pasar las horas
En la soledad de mi aislamiento
Cada minuto me lleva
A un recuerdo, a otro tiempo mejor..

Nunca pretendimos ser perfectos,
Sólo creímos en nuestro amor.
Creímos ser invulnerables
Al final descubrimos nuestro error.

En esta relación sin sentido
Eras tú mi único timón.
Teníamos algo perfecto.
Me pregunto cuándo se quebró.

Quizás vivimos sólo una fantasía,
Quizás una tonta ilusión.
Quizás no creímos en el otro.
Quizás la rutina nos alejó.

Me abrasa el recuerdo en el corazón,
Lágrimas intentan sofocar el ardor,
Mi cerebro grita que todo fue un error,
Mi alma perdida aún anhela tu olor.

Y aquí estoy,
Alejándome sin remisión.
Recogiendo los pedazos
Para empezar en un nuevo rincón.

Tu recuerdo seguirá en mi interior
Aunque me aleje a 1000 kms de ti.
Es mi destino resurgir de nuevo,
Es mi sino guardarte en mi corazón.




8/08/2007




 
NUEVO HOMBRE EN LA CIUDAD

Hace una noche estrellada. Han bajado un poco las temperaturas, y corre una brisa que se agradece. Estoy en un pequeño pueblo de la sierra del Maestrazgo, en Teruel. Un pueblo que pocos conocen, y que quizás por ello conserva un gran encanto.

Acabo de dar un paseo para despedirme de los rincones que en estos días me han visto pensando, reflexionando, distrayéndome, llorando... Han pasado muchas cosas por mi cabeza, muchos pensamientos que me han venido a atormentar, y también luces que han iluminado mi camino una vez más

Después de rota mi relación, quería cambiar mis hábitos, mi forma de actuar. Quería ser más fresco, más sociable, más pícaro, y si, jugar un poco con los hombres. Al fín y al cabo, es lo que han hecho siempre conmigo

Por suerte para mi, ya tenía este viaje programado, y he tenido mucho tiempo para pensar.

Es normal, en una situación así, analizar. Bueno, si no normal, al menos sí aconsejable. Analizar la relación, analizarme a mi... Y querer cambiar cosas., aspectos de mi que no me convencen.

Siempre he sido el buen chico, el consejero, el hombre de mirada melancólica, nunca l oscuro objeto de deseo. Y ese era uno de los cambios a realizar: convertirme en el perfecto hijoputa.

Esta mañana me desperté con los rayos de sol atravesando mi ventana. Era la primera vez en tres días que eso sucedía. Y mi pensamiento fue: ¿Para qué? ¿Qué pretendía conseguir con esos cambios? Una cosa es potenciar los puntos fuertes de uno, aprender a vivir con los débiles, sacarnos nuestro mejor partido, y otra muy diferente dejar de ser quienes somos. Siendo yo he conseguido amigos, cariños, amores... ¿Para qué renunciar a eso?

Cuando llegué aquí, sólo pensaba en el día de volver a la ciudad, para comerme el mundo, para reinvertame a partir de la rabia, la frustración y el rencor. Hoy siento como he empezado a librarme de estos pensamientos. La brisa se los ha llevado hacia las estrellas, y la luna nueva me ha enseñado que mi nueva vida empieza hoy, sí, pero para ella no hace falta que deje de ser quien soy.






9/08/2007
 
PERDONAR, SI. ¿OLVIDAR?

Una relación de pareja exige comprensión, diálogo, y muchas veces perdón. La vida implica tomar decisiones, algunas de las cuales implican a la gente que nos rodea, y decisiones que, a veces, son erróneas.

Cuando tomamos decisiones que afectan a otros, y luego nos damos cuenta que hemos cometido un error, sólo nos queda esperar que esos otros nos puedan perdonar alguna vez. El perdón con el tiempo se puede llegar a conseguir, pero... ¿El olvido?

Tengo dos amigos, Marc i Pere. Marc le fue infiel a Pere una vez, en un momento de crisis de la pareja (cuando suelen darse la mayoría de las infidelidades). Marc se lo contó, y estuvieron un tiempo separados. Poco a poco, Marc fue consiguiendo que Pere le perdonase, y le diera una segunda oportunidad. Al principio, Marc estaba feliz, no le duró mucho. Un mes después, me contaba que ya no odía aguantar más los continuos reproches de Pere.

- “Bien, Pere tiene motivos, ¿No?
- “¡Desde aquella vez no ha vuelto a pasar nada!”

Me tocó explicarle la relatividad del tiempo. Como en nuestras mentes hay sucesos que se repiten y, por más que pase el tiempo, se viven como recientes. Conseguir el perdón es más fácil que el olvido, y una vez se ha traicionado la confianza de tu pareja, ¿Cómo demostrarle que no volverá a ocurrir? En una cosa estaba de acuerdo con Marc: si Pere le había perdonado, y realmente quería volver a intentarlo, no podía seguir atacando a Marc. Pero Marc también debía tener clara una cosa: era normal que Pere estuviera un poco “paranoico”. Lo único que podía hacer Marc era intentar entenderlo, y procurar evitar las situaciones ambiguas. En pocas palabras, conseguir que Pere recuperara la confianza en él. Desgraciadamente, no lo consiguieron. A los dos meses la ruptura era definitiva.

Otras veces la “receta” ha funcionado, pero es vital que ambas partes pongan de su parte, y siempre lleva tiempo.

Tomar decisiones nunca es fácil, y equivocarse es humano. ¿Estáis dispuestos a asumir los riesgos y, en caso de equivocaros, pedir perdón? ¿Perdonaríais vosotros? A veces la respuesta no es tan fácil, porque la pregunta implícita es ¿Seríais capaces de olvidar?

Etiquetas:    
 
CRISTALES ROTOS

Cristales rotos
De un corazón herido
Resbalan por mi cuerpo,
Hacen llagas en mis pies.

Cada paso que intento dar
Agrava más mi dolor;
Cada paso me hace recordar
Lo lejos que el amor quedó

Y llorando en mis madrugadas
Me pregunto cuál fue el error:
Porqué tú, que conmigo eras uno,
Optaste por no mirar atrás.

Y aunque sé que no volverás
No puedo evitar pensar
Que alguien confundió el guión,
Que tu marcha fue sólo un error.

Guerra entre mente y corazón,
Uno que te olvide,
El otro que te guarde un rincón.
Y entre las balas divago sin dirección.










1/08/2007





 
LAS SEGUNDAS OPORTUNIDADES
Segundas partes nunca fueron buenas. O eso dicen. Salvo en contadas ocasiones, las segundas partes no son más que una mala repetición de la primera. ¿Qué nos lleva a ellas?

Como dice una bellísima canción de The Pretenders: “Cuando el amor muere, nada se rompe como un corazón”. Y eso es en lo que nos convertimos: corazones rotos buscando pegamento. Y muchas veces cometemos el error de buscar ese pegamento en otros corazones, o en el de quien nos lo rompió. En esta última frase debería cambiar corazón por polla, pero bueno, dejémoslo así para las mentes bienpensantes. Nadie puede hacer cicatrizar nuestras heridas tan bien como la persona que nos rompió el corazón. Y a veces es sentimiento es mutuo, y se vuelve a intentar. Se perdonan los errores, se decide pasar página, y olvidar el pasado. Y en este punto, empezamos a rodar de cabeza al precipicio. Lo siento, mis queridos lectores, olvidar sólo lleva a repetir los mismos errores.

Nos creemos los culpables universales, por eso, ante la segunda oportunidad, decidimos que vamos a ser mejores, que nos vamos a esforzar más, que vamos a cambiar. ¿Alguien se ha planteado, en ese momento, que es exactamente lo que había que cambiar, y si deseamos realmente ese cambio? Lo cambiamos todo: lo bueno, lo malo lo regular... hasta que tanto cambio nos destroza. ¡Nadie aguanta ser totalmente diferente mucho tiempo!

Para que una segunda oportunidad funcione, y con esto no quiero decir que tenga la varita mágica, lo primero que ha de pasar es tiempo. ¿Hemos roto y a las 2 semanas estamos intentándolo de nuevo? Mal augurio.

Si después de una ruptura se quiere volver a intentar, lo primero que habría que plantearse es: Realmente, ¿Me vale la pena? Esto implica ver los motivos por los que se rompió, y cómo nos afectan realmente. Luego habría que pensar: ¿Por qué quiero volver con él? Y tampoco iría mal un ¿Él quiere volver conmigo?

Tanto si que quiere volver como si no, analizar las causas y entender los posibles por qué puede ir bien para no repetir errores la siguiente vez. Ojo, esto no significa encontrar todos los motivos, si no los nuestros, tanto si somos los que dejamos, como los dejados. No importa los motivos del otro tanto como nuestros propios motivos.

Muchas veces, cuando se analiza una situación, lo hemos de hacer sin tener todos los datos y, como decía una canción de Luz (sí, hoy estoy cantarín): “pueden ser tantas cosas...”
Si, después de haberlo pensado, ambas partes quieren volver a intentarlo (si sólo lo quiere una parte, mejor estarse quietecitos) mejor comparar notas. Ver qué fallaba en la relación, y si tiene arreglo. Y lo más importante: recuperar la ilusión. Muchas veces seguimos queriendo al otro, pero... ¿Nos ilusiona estar a su lado después de haber roto?

Sin duda, al final es una decisión más difícil de lo que muchos pensaban, pero si no se hace así, mejor no hacer nada.
Ah, se me olvidaba lo más importante: por dios, nunca, NUNCA volváis con alguien porque no sabéis estar solos. Muchas veces será peor el remedio.

 
EL ADIOS (artículo)
El fin de una relación siempre es difícil. Por mucho que te lo esperes, por mucho que incluso hayas llegado a desearlo, el encontrarte de nuevo solo se hace por momentos demasiado cuesta arriba. Por supuesto, conoces los motivos, o al menos puedes imaginarlos y, si en realidad ya estaba todo hablado, no quedan dudas pendientes. Lo difícil es no echar de menos las costumbres, no añorar aquellos momentos y gestos que eran compartidos.

Hay otras veces que, a todo esto, se le suma el no saber. No todas las parejas hablan de los motivos reales de la ruptura, y entonces aparecen las dudas: ¿Qué hice mal? ¿Cómo podría rectificarlo? ¿Estaré aún a tiempo? La respuesta está clara: No, no estamos a tiempo, y no, no podíamos haber hecho otra cosa.

Eso no significa que haya parejas que, con el tiempo, puedan volver a intentarlo, pero eso sólo funciona si ha habido una evolución en las dos personas, si han podido resolver los motivos por los cuales rompieron. Si no, se acaba convirtiendo en la crónica de una ruptura anunciada.

A partir del momento del adiós es importante ver qué ha pasado, por qué la relación se fue a pique, por al menos dos motivos: el primero, saber qué es lo que queremos, lo que podemos dar y lo que no, conocernos un poco más. Y saber qué es lo que es indispensable para nosotros, lo que vamos a requerir y lo que vamos a desechar en nuestras siguientes relaciones.

No es fácil decir adiós, no es fácil dejar de lado una relación sobre la que se habían volcado todos nuestros sueños. Es el mejor momento, entonces, para recuperarnos a nosotros mismos, saber quienes somos, y aprender a vivir con nuestra propia compañía. Si no conseguimos eso, estamos condenados a repetir errores, y a caer en relaciones que no nos llevarán a ninguna parte.

Depende de cada uno decidir qué camino elegir: enfrentarse a los propios sentimientos, o disimularlos, poner parches a nuestro corazón.
Etiquetas: