SOMOS UNA VERGÜENZA (artículo)
Somos una vergüenza para nuestros predecesores. Se nos ha olvidado todo lo que aoprendimos, todo por lo quelucharon, el nuevo mundo quenos enseñaron. Nos hicieron libres para pensar, para dar nuestra opinión, para decir claro si no estábamos de acuerdo. Nos dieron un espíritu inquieto, rebelde, y lo hemos pagado domándonos, volviéndolos fieles perros.
Pusieron sus esperanzxas en nosotros, y nos hemos dejado alienar y, lo que es peor, idiotizar. Nos han cortado las alas y, en vez de chillar, lo hemos aceptado con un "no se puede hacer más". Vivimos un desencanto que ni siquiera nos merecemos, pues nunca hemos estado encantados. Sólo nos dejamos llevar por quien mueve nuestros hilos.
Permitimos que nos paguen miseria, quelos pisos se pongan por las nubes, y lo único que nos mueve es un partido de futbol u OT.
Y los gays, ¿Qué decir? Un día del Orgullo que parece un circo, muchos gritos y panfletos (la gente se llena la boca con ellos), pero muchos aún se avergüenzan de lo que son. No lo dicen en casa "por temor", pero luego gritan: ¡Visibilidad! Nos contentamos con cuatros discos y una boda, y dejamos pasar nuestra normalización.
Somos una vergüenza, porque hemos dejado que nos roben el mundo que heredamos y, lo peor de todo, ni siquiera sabemos cómo recuperarlo. a algunos no nos han enseñado, otros, apenas lo recordamos.
Y algunos todavía nos paramos, miramos atrás, y lloramos. Lloramos de impotencia, porque recordamos que hubo un día en el que supimos volar.
Pusieron sus esperanzxas en nosotros, y nos hemos dejado alienar y, lo que es peor, idiotizar. Nos han cortado las alas y, en vez de chillar, lo hemos aceptado con un "no se puede hacer más". Vivimos un desencanto que ni siquiera nos merecemos, pues nunca hemos estado encantados. Sólo nos dejamos llevar por quien mueve nuestros hilos.
Permitimos que nos paguen miseria, quelos pisos se pongan por las nubes, y lo único que nos mueve es un partido de futbol u OT.
Y los gays, ¿Qué decir? Un día del Orgullo que parece un circo, muchos gritos y panfletos (la gente se llena la boca con ellos), pero muchos aún se avergüenzan de lo que son. No lo dicen en casa "por temor", pero luego gritan: ¡Visibilidad! Nos contentamos con cuatros discos y una boda, y dejamos pasar nuestra normalización.
Somos una vergüenza, porque hemos dejado que nos roben el mundo que heredamos y, lo peor de todo, ni siquiera sabemos cómo recuperarlo. a algunos no nos han enseñado, otros, apenas lo recordamos.
Y algunos todavía nos paramos, miramos atrás, y lloramos. Lloramos de impotencia, porque recordamos que hubo un día en el que supimos volar.