PALABRAS INTIMAS
Blog de poesia, relatos y artículos de opinion de temática gay
Acerca de
Soy lo que soy. Nací aquí por una conjunción casual de fuerzas y energías, como podría haber nacido en cualquier otro lado. Tengo mi propia ética y mi propia fe. Soy el que amas y del que huyes, soy la voz de tu conciencia y el que te invita a pecar ¿Te atreves a entrar en mi mundo? (actualización semanal. No olvides dejar tu comentario)
Sindicación
 
I (relato poético)
He visto amigos arrastrándose por las calles de Barcelona dejando escapar unos deseos, ilusiones; sueños que les daban esperanzas para vivir, seguir adelante pese a los golpes que el destino clavaba en la boca de sus estómagos, sin esperar del futuro nada mejor que les hiciera crecer, sentirse únicos otra vez, simplemente aguantando de pie como estatuas de sal, sin mirar atrás, de piedra,de cristal; corazones cansados de sentir, de vibrar, que la vida les dejase de lado, esperando un nuevo golpe que les hiciera revolverse en su piel.

He visto a aquellos que presumían de no deber nada a nadie, que miraban altivos a los que les rodeaban, pidiendo limosnas en el metro vestidos con harapos e intentando recordar qué les llevó allí mientras un niño rico les mira con desprecio o se burla de ellos, se mea en sus zapatos y se va, sin comprender que seguramente el próximo será él.

A reyes y príncipes en un espectáculo de feria rogando que alguien les libre de su cruel destino hasta que, por fin, el maligno les ha oído y por más que lo han intentado no se han podido arrepentir, no han podido volver atrás y han caído en el fango de un orgullo que no han sabido evitar.

Fantasmas deambulando por calles del pasado intentando recordar los muros, puertas que se abrían a su paso y que no volverán, castillos y vidas que desaparecieron entre el asfalto y el metal, entre semáforos y ruidos de coches que nunca hubieran creído poder llegar a conocer, descubriéndose al fin perdidos y rezando por aliviar el divino castigo que les condenó a vagar por la vida como unos tristes espectros más.

He visto jóvenes bailando de sol a sol engañando sus vidas con sucedáneos a los que llamaban amor, disfrutando y riendo con seres sin vida que les calientan las orejas y el corazón con mentiras para un único, efímero fin hasta que a la mañana han visto su reflejo en el espejo y no han sido capaces de reconocer al que les miraba sin pestañear, la culpa marcada en la frente, el remordimiento, el dolor y más tarde la soledad, lágrimas corriendo una vez más por la mejilla, rodando hasta perderse en el vacío de la nada.

He visto parejas perfectas, medias naranjas, dándolo todo el uno por el otro y creando un futuro juntos, poco a poco, bañado en sudor, trabajo y semen para al fin darse cuenta que no queda nada, que un vulgar descuido, bajas las defensas, ha arruinado todos los planes dejando a la cruel duda entrometerse e ir devorando con sus dientes afilados la confianza que entre ellos había, hasta que se han mirado el uno en el otro y no han sido capaces de ver los sentimientos
de quién aman, se han dado cuenta que, de repente, el otro se ha vuelto opaco y, con lágrimas en los ojos, han emprendido un camino en el que no se volverán a encontrar.

He visto a sus amigos haciéndose cruces que también a ellos les haya pasado y, asomados al balcón, han empezado a filosofar sobre el sentido de la vida, les han mirado e impotentes no han sabido hacer otra cosa más que escuchar y llorar silenciosamente mientras su amigo depositaba su dolor en ellos, indefensos y dudando si a ellos también les pasará.

A los grandes pecadores subiendo al gran trono de los cielos mientras que santos varones mordían el polvo vencidos, derrotados y amargados clamando ayuda al Señor que nunca escucha a sus siervos sin entender cómo todo podía haber acabado así, sin ninguna explicación, y que han maldecido tanto tiempo perdido por una causa que no existía y luego, enfurecidos, han golpeado las puertas del burdel intentando redimir su impoluta alma... Mas consiguiendo como única respuesta la risa burlona de prostitutas demasiado cansadas de viejos, borrachos y jóvenes inexpertos y atormentados casados por el sentimiento de culpa como para atender a santos que al final acaban siendo los peores, los que no pagan, los que llorando se refugian con el crucifijo en la mano y se lamentan de no haber superado esa prueba que Dios les ha mandado. Ellas los miran y con náuseas les expulsan de su santuario para recibir al nuevo ángel que les pagará el alquiler.

He visto mares envenenados corriendo por las venas de hombres aparentemente sanos dejando que el hedor les fuera contagiando, poco a poco, con la fuerza que da el saber que nada es como soñaron, lamentándose de imaginarios errores y creyendo que ha llegado el final aún cuando son capaces de respirar, de sentir,
aunque el único sentimiento que alberga sus corazones es la desazón, la tristeza, el cruel abandono de aquellos que decían ser sus amigos y ahora los miran con repugnancia, asco, pena o indiferencia, señalándoles con dedos acusadores los que predican desde lo alto del púlpito con una brillante luz cayendo desde el
rosetón, foco natural de protagonismo y narcisismo quien predica sin saber lo que dice, sin ver más allá, sin recordar que Dios siempre perdona y acoge a todos sus hijos con igual amor.

He visto sueños vagando por las esquinas en busca del chute que les haga parecer real en la mente de algún desgraciado que, con la jeringuilla aún en el brazo, se deje transportar a un mundo deseado, nunca antes encontrado, nunca antes tan cercano y se deje arrebatar el último hálito de vida sin darse cuenta, para pasar a convertirse en una estadística más, un número sin más, sin valor.

He visto cadáveres de sabios que, poco a poco, fueron olvidando, retrocediendo en sus vidas hasta que el último recuerdo ha volado y se han ahogado atragantados de drogas o vómitos o de su propio éxito ebrios conduciendo a gran velocidad coches endemoniados y estrellándose, saltando por los aires, más cerca de las estrellas y cayendo únicamente el cuerpo joven inerte carbonizado por la luz
del sol, frío cuerpo que ya no contiene a nadie, que ya no siente por nadie.

He visto lágrimas cayendo de ojos de jóvenes que sienten intensamente aun cuando nadie ha querido saber de ellos, jóvenes que han creído encontrar al hombre de sus sueños y mientras se masturbaban pensando en él éste dejaba que otro recorriera
su piel y le hiciera sentir lo que hacía tiempo anhelaba sentir. Los he visto dándose cuenta del cruel engaño que ellos mismos habían propiciado y, arrepentidos, humillados, han recogido los pedazos de su corazón y han comprendido una vez más que nadie nunca les amará, que los sueños son inalcanzables y, al fin y al cabo, la vida es una mierda, una cruel mentira.

Y caminando entre la niebla con rostro sonriente he podido ver tu sombra abarcando la inmensidad del espacio y el tiempo, sobrevolando las cabezas de mendigos y putas y reyes y promesas y chulos y viejos, observándolo todo desde tu nueva dimensión.

Te he visto, Allen Ginsberg, reinando entre todos ellos como luz blanquecina de deseo y pasión y vida y dolor y ojos que mirando alrededor reconocen la verdad y escriben versos crueles de madres enloquecidas huyendo de su país cuando el peligro ha pasado, pues en sus mentes siguen presentes momentos del ayer que temen alguna vez puedan volver y atacar a los hijos del amor, los soñadores
del presente que revelan sueños como los que soñaste desde tu guarida recordando al magistral Shelley y sintiendo tu presente como una herida punzante en el momento en qué de ti ya sólo quedan los huesos, estás tú entre todos ellos erguido y orgulloso por haber sobrevivido y viendo a los que te hemos oído, hemos escuchado y hemos alabado el mensaje de tu propia voz, gritando susurros que se han clavado en nuestras mentes y que ya nunca nos abandonarán.

Te he visto y no he podido evitar caer en tus redes, enamorarme de cada palabra que he leído de tu boca y tus manos, tu mensaje a través de la voz de Patti Smith, encantadora de sueños, y he despertado una vez más igual que desperté con Whitman y como antes había despertado con Bécquer; he despertado y he escrito
estas líneas, líneas que te debo y te doy y te entrego y me entrego con ellas, porque te amo y sé que seguirás aquí mientras te sienta cerca y te invoque en cada nueva palabra que escriba, aun sabiendo que nunca me pareceré al gran maestro, pues permanecerás para siempre irrepetible y tu voz resonará por encima de la mía y me ocultarás bajo tu sombra... Y así debe ser pues sólo bajo tu protección podré seguir creyendo que algún día goce de tu aprobación.

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Comentario:
Dolorosamente romántico, desgarrador en parte en exceso. Todo esto lo tiene la vida, sin duda, pero también existe la felicidad, el compartir y ser compartido. El dar y recibir, recibiendo, después de dar. Si se tuviera que decidir entre el cielo y el infierno, el blanco o el negro, todo sería cruel como tú lo relatas, por fortuna existen los matices y sobre todo los prismas. Generlamente las experiencias de la vida dependen del prisma con que uno las mira. De todas formas toda expresión de emociones, sensaciones, ideales y sueños me parece la mejor de las maneras de exortizar demonios, de destronar reyes o destruir mitos. Me alegro que puedas hacerlo. Un beso
 
Comentario:
Muy emotivo, me gusta como escribes, sencillamente lo que sientes, sencillamente bello...
 
Comentario:
uy qué largo
 
Comentario:
Sigue asi wapo, que vas muy bien, un beso y que te tero...
No