LAS SEGUNDAS OPORTUNIDADES
Segundas partes nunca fueron buenas. O eso dicen. Salvo en contadas ocasiones, las segundas partes no son más que una mala repetición de la primera. ¿Qué nos lleva a ellas?
Como dice una bellísima canción de The Pretenders: “Cuando el amor muere, nada se rompe como un corazón”. Y eso es en lo que nos convertimos: corazones rotos buscando pegamento. Y muchas veces cometemos el error de buscar ese pegamento en otros corazones, o en el de quien nos lo rompió. En esta última frase debería cambiar corazón por polla, pero bueno, dejémoslo así para las mentes bienpensantes. Nadie puede hacer cicatrizar nuestras heridas tan bien como la persona que nos rompió el corazón. Y a veces es sentimiento es mutuo, y se vuelve a intentar. Se perdonan los errores, se decide pasar página, y olvidar el pasado. Y en este punto, empezamos a rodar de cabeza al precipicio. Lo siento, mis queridos lectores, olvidar sólo lleva a repetir los mismos errores.
Nos creemos los culpables universales, por eso, ante la segunda oportunidad, decidimos que vamos a ser mejores, que nos vamos a esforzar más, que vamos a cambiar. ¿Alguien se ha planteado, en ese momento, que es exactamente lo que había que cambiar, y si deseamos realmente ese cambio? Lo cambiamos todo: lo bueno, lo malo lo regular... hasta que tanto cambio nos destroza. ¡Nadie aguanta ser totalmente diferente mucho tiempo!
Para que una segunda oportunidad funcione, y con esto no quiero decir que tenga la varita mágica, lo primero que ha de pasar es tiempo. ¿Hemos roto y a las 2 semanas estamos intentándolo de nuevo? Mal augurio.
Si después de una ruptura se quiere volver a intentar, lo primero que habría que plantearse es: Realmente, ¿Me vale la pena? Esto implica ver los motivos por los que se rompió, y cómo nos afectan realmente. Luego habría que pensar: ¿Por qué quiero volver con él? Y tampoco iría mal un ¿Él quiere volver conmigo?
Tanto si que quiere volver como si no, analizar las causas y entender los posibles por qué puede ir bien para no repetir errores la siguiente vez. Ojo, esto no significa encontrar todos los motivos, si no los nuestros, tanto si somos los que dejamos, como los dejados. No importa los motivos del otro tanto como nuestros propios motivos.
Muchas veces, cuando se analiza una situación, lo hemos de hacer sin tener todos los datos y, como decía una canción de Luz (sí, hoy estoy cantarín): “pueden ser tantas cosas...”
Si, después de haberlo pensado, ambas partes quieren volver a intentarlo (si sólo lo quiere una parte, mejor estarse quietecitos) mejor comparar notas. Ver qué fallaba en la relación, y si tiene arreglo. Y lo más importante: recuperar la ilusión. Muchas veces seguimos queriendo al otro, pero... ¿Nos ilusiona estar a su lado después de haber roto?
Sin duda, al final es una decisión más difícil de lo que muchos pensaban, pero si no se hace así, mejor no hacer nada.
Ah, se me olvidaba lo más importante: por dios, nunca, NUNCA volváis con alguien porque no sabéis estar solos. Muchas veces será peor el remedio.
Como dice una bellísima canción de The Pretenders: “Cuando el amor muere, nada se rompe como un corazón”. Y eso es en lo que nos convertimos: corazones rotos buscando pegamento. Y muchas veces cometemos el error de buscar ese pegamento en otros corazones, o en el de quien nos lo rompió. En esta última frase debería cambiar corazón por polla, pero bueno, dejémoslo así para las mentes bienpensantes. Nadie puede hacer cicatrizar nuestras heridas tan bien como la persona que nos rompió el corazón. Y a veces es sentimiento es mutuo, y se vuelve a intentar. Se perdonan los errores, se decide pasar página, y olvidar el pasado. Y en este punto, empezamos a rodar de cabeza al precipicio. Lo siento, mis queridos lectores, olvidar sólo lleva a repetir los mismos errores.
Nos creemos los culpables universales, por eso, ante la segunda oportunidad, decidimos que vamos a ser mejores, que nos vamos a esforzar más, que vamos a cambiar. ¿Alguien se ha planteado, en ese momento, que es exactamente lo que había que cambiar, y si deseamos realmente ese cambio? Lo cambiamos todo: lo bueno, lo malo lo regular... hasta que tanto cambio nos destroza. ¡Nadie aguanta ser totalmente diferente mucho tiempo!
Para que una segunda oportunidad funcione, y con esto no quiero decir que tenga la varita mágica, lo primero que ha de pasar es tiempo. ¿Hemos roto y a las 2 semanas estamos intentándolo de nuevo? Mal augurio.
Si después de una ruptura se quiere volver a intentar, lo primero que habría que plantearse es: Realmente, ¿Me vale la pena? Esto implica ver los motivos por los que se rompió, y cómo nos afectan realmente. Luego habría que pensar: ¿Por qué quiero volver con él? Y tampoco iría mal un ¿Él quiere volver conmigo?
Tanto si que quiere volver como si no, analizar las causas y entender los posibles por qué puede ir bien para no repetir errores la siguiente vez. Ojo, esto no significa encontrar todos los motivos, si no los nuestros, tanto si somos los que dejamos, como los dejados. No importa los motivos del otro tanto como nuestros propios motivos.
Muchas veces, cuando se analiza una situación, lo hemos de hacer sin tener todos los datos y, como decía una canción de Luz (sí, hoy estoy cantarín): “pueden ser tantas cosas...”
Si, después de haberlo pensado, ambas partes quieren volver a intentarlo (si sólo lo quiere una parte, mejor estarse quietecitos) mejor comparar notas. Ver qué fallaba en la relación, y si tiene arreglo. Y lo más importante: recuperar la ilusión. Muchas veces seguimos queriendo al otro, pero... ¿Nos ilusiona estar a su lado después de haber roto?
Sin duda, al final es una decisión más difícil de lo que muchos pensaban, pero si no se hace así, mejor no hacer nada.
Ah, se me olvidaba lo más importante: por dios, nunca, NUNCA volváis con alguien porque no sabéis estar solos. Muchas veces será peor el remedio.
Comentario:
Creo que la segunda parte de una relación se convierte en una esperanza para suavizar el golpe de la ruptura. Cuando tu chico te dice que quiere dejarlo "por un tiempo", tu te agarras a ese "tiempo", pensando que quizás dentro de un mes volvéis a estar juntos. Pero nunca es por un tiempo. Es para siempre. Y cuande te das cuenta, sales una noche en busca de alguien que te haga un poco de caso, para pasar un buen rato que se convierte en un mal rato en cuando te das cuenta de que solo lo has hecho por rabia.
Y luego un dia vuelve para hablar, pero no habla, y vuelve la ilusión... hasta que te dice "Oye, que no pensaba volver contigo, solo quería ver como estabas". Y tu piensas "vaya... olvidé que te había olvidado".
Entonces nace el miedo. Miedo a permanecer siempre solo por miedo a que rompan el corazón otra vez. Pero luego sale esa persona que te devuelve la esperanza, hace que el sol saga de nuevo y rompa el hielo que se ha formado en tu alma. Sientes de nuevo esta ilusión, esas ganas de jugar a la llamada perdida y al SMS todo el día, y de que el dia pase rápido para llegar a la noche y sentir como todo tu cuerpo se enciende de alegría al estar al lado de la persona que más quieres. Invito a esa persona a que me diga algo, a ver si la veo, jeje...
Manu, Un blog genial. Muchas felicidades y un beso.
Joan.
Y luego un dia vuelve para hablar, pero no habla, y vuelve la ilusión... hasta que te dice "Oye, que no pensaba volver contigo, solo quería ver como estabas". Y tu piensas "vaya... olvidé que te había olvidado".
Entonces nace el miedo. Miedo a permanecer siempre solo por miedo a que rompan el corazón otra vez. Pero luego sale esa persona que te devuelve la esperanza, hace que el sol saga de nuevo y rompa el hielo que se ha formado en tu alma. Sientes de nuevo esta ilusión, esas ganas de jugar a la llamada perdida y al SMS todo el día, y de que el dia pase rápido para llegar a la noche y sentir como todo tu cuerpo se enciende de alegría al estar al lado de la persona que más quieres. Invito a esa persona a que me diga algo, a ver si la veo, jeje...
Manu, Un blog genial. Muchas felicidades y un beso.
Joan.