El pececito nórdico
Sindicación
 
A veces somos inexplicables II
"Pasó una semana, y esa ola de calor no se marchaba de la ciudad. Parecía que se había puesto de acuerdo conmigo, porque en mi interior también anidaba el fuego. Pero no, no sentía amor, no sentía aquello que ya había experimentado con otras personas antes. En ese momento necesitaba cariño, sentir un cuerpo cerca del mío. No quería sexo, necesitaba afecto. El afecto también puede ser caliente. Es, de hecho, caliente, como cuando te echan una manta en invierno en el momento en el que estás empezando a tiritar de frío… algo así…

Ella era cálida y provocaba en mí sentimientos tan positivos como yo en ella. Y empezamos a tener cada vez más relación. Nos veíamos todos los días, dormíamos muchas noches juntas, casi siempre en la misma cama, o sino era así, al despertar nos tumbábamos en el sofá, abrazadas. Ayer, cuando nos levantamos, la noté nerviosa. Temblaba un poco, aunque tratara de disimular, y no era de frío porque a las diez de la mañana el termómetro marcaba ya treinta grados. En la cama, me abrazó, me miró a los ojos y me dijo que teníamos que hablar. “¿Más aún?, dije. Nos pasamos la vida hablando… Venga, cuéntame”. Y ahí empezó a dar un giro completo a su vida… y con ella, a la mía".

 
A veces somos inexplicables
"Por aquellos días, la ciudad sufría una intensa ola de calor...


Hablamos por teléfono, y me invitó a su casa a comer lo que había sobrado de la fiesta de la noche anterior. Pusimos la televisión, aunque yo la vi poco porque había en aquel lugar alguien más interesante en quien centrar mi atención. Acabamos pronto, porque además de calor, teníamos mucho sueño.Acabamos echándonos la siesta en su sofa. Los dos cuerpos tan pegados, ella sobre mi... mi sudor era su sudor... su olor me estaba volviendo loca... ella me estaba volviendo loca. Se terminó de echar encima, mi brazo derecho quedaba por debajo de ella, el izquierdo la rodeaba. Entre nuestros labios había milímetros. Notaba su respiración agitada, yo también lo estaba. Tenía los ojos cerrados, sus impresionantes ojos azules cerrados... su pelo rubio caía sobre mi... Ahora no era sólo su olor, era toda ella la que me volvía loca. Deseaba forzar el roce, aunque estuviera dormida. ¿Cómo iba a dejar escapar esa oportunidad? "

A veces somos inexplicables.... y nos comportamos de forma inexplicable...