La vida es injusta, y sólo me queda el consuelo de saber que ella también lo sabe.
Han pasado los días y las noches. Hace ya casi una semana, y afortunadamente esas fatídicas palabras retumban en mis castigados oídos con cada vez menos fuerza… “hemos vuelto”, “hemos vuelto”, “hemos vuelto”, “hemos vuelto”…
Presentía que en breve oiría esas palabras. Nos conocemos demasiado bien como para saber que no aguantaría más tiempo sola. Necesitaba el soporte de un hombre, pero a su vez, el cariño y la pasión de una mujer. Y aún sabiendo lo que se me venía encima, me impactó como un bloque de hormigón.
Y sin embargo, creo que este va a ser el mejor camino que pueden tomar las cosas. Se me ha cerrado por fin la puerta, con cerrojo y candado. No hay nada que hacer, no tengo las llaves, y soy de esas personas que se niegan a darse cabezazos contra un muro. Si esta puerta esta cerrada, otra se abrirá. Sólo es cuestión de andarse con ojo a través del laberinto de la vida.
No sé, ahora mismo no sé ni como me siento. Contenta, en parte, porque me dice que es feliz; y a la vez, triste porque sé que no es del todo verdad. Y porque la quiero. La sigo queriendo, y me parece la persona más maravillosa del mundo. Y no he conseguido que la persona más maravillosa del mundo me quisiera tanto como la quiero yo a ella. La vida es injusta, y sólo me queda el consuelo de saber que ella también lo sabe.
Presentía que en breve oiría esas palabras. Nos conocemos demasiado bien como para saber que no aguantaría más tiempo sola. Necesitaba el soporte de un hombre, pero a su vez, el cariño y la pasión de una mujer. Y aún sabiendo lo que se me venía encima, me impactó como un bloque de hormigón.
Y sin embargo, creo que este va a ser el mejor camino que pueden tomar las cosas. Se me ha cerrado por fin la puerta, con cerrojo y candado. No hay nada que hacer, no tengo las llaves, y soy de esas personas que se niegan a darse cabezazos contra un muro. Si esta puerta esta cerrada, otra se abrirá. Sólo es cuestión de andarse con ojo a través del laberinto de la vida.
No sé, ahora mismo no sé ni como me siento. Contenta, en parte, porque me dice que es feliz; y a la vez, triste porque sé que no es del todo verdad. Y porque la quiero. La sigo queriendo, y me parece la persona más maravillosa del mundo. Y no he conseguido que la persona más maravillosa del mundo me quisiera tanto como la quiero yo a ella. La vida es injusta, y sólo me queda el consuelo de saber que ella también lo sabe.
Comentario:
Niña donde paras....que no escribes nada...¿?¿?¿?
Comentario:
tienes raz'on, la vida no es justa. no s'e pq todav'ia pienso q lo tiene q ser..no es as'i. 'animo!
Comentario:
Mm...lo que cuentas me resulta familiar. Una vez tb pensé eso de una persona, que no me quería tanto como yo a ella. Nunca me lo confirmará, pero hoy, después de todo lo que ha llovido, sé que ella me quiso tanto como yo a ella, la lejanía del tiempo y la distancia me enseñó a ver que con cada cosa que hacía por mí me decía que me quería, aunque nunca fuera con palabras.