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Historias de la puta mili
Me tocaron los últimos coletazos de la puta mili, así la llamaban. Yo fui objetor de conciencia, o sea, hice la puta mili, sin cetme, en una oficina, cosa que mi novio me aconsejó para que no me enchironaran por insumiso, ya que en el trullo milico -se decía- me hubieran enterado, superpasándome por sus superheteras superpollas más de cuatro superheteros superreprimidos. Pero me superquedé con las superganas: cedí a los ruegos de mi novio (hoy marido, gracias a que el PP se fue a tomar por culo… ya quisieran…), y eso que pensaba tirar por las bravas para Andorra y allí, con cuatro duros, diseñar un programa para acabar con el sistema (esto nos pasa por un gobierno facha, y tal).

La puta mili dio para algo más que un par de historias, entre el drama y el descojone, entre el sargentazo Arensibia –nasío pa matá- y el siniestro total que veja y mata. De verdad, tú.

Historias de la puta mili. De la que nos hemos librao.

Porque la puta mili nos privaba de libertad, so pretexto de la defensa nacional (¿te suena?). Aunque, ahora que lo pienso, otras putas milis -no militares- nos privan de muchas clases de libertad.

Como la de expresión, concretada en el discurso gay dominante oficialista de Chueca y sus satélites provinciales como un hegemónico, férreo y alienante pensamiento único.

Nadie que se salga de las consignas que los barandas supragays ven como políticamente correctas tiene posibilidad de encontrar medio de libre expresión de su pensamiento, sus ideas, su palabra. Nadie, salvo quienes descaradamente traicionan, nadan y guardan la ropa al mismo tiempo. Me refiero a Zero y sus esbirros.

Pero, fuera de ahí… nada. Un muro de silencio, muro de la vergüenza, separa la voz de los hombres y mujeres gays libres, del zafio discurso dominante. Pregunten, si no, al teniente coronel Sánchez Silva (historias de la puta mili) dónde ha podido publicar su carta, salvo en un periódico de Barcelona, en un gratuito, en este blog y poco más. Se le han cerrado las puertas de otros llamados grupos de comunicación, que en realidad lo son de presión e influencias; entre ellos –puta mili- el diario El País, de talante profundamente homofóbico, que le ha dado la callada por respuesta a su carta al director, pero que en su día sí que publicó aquel conocido anuncio homofóbico, que reproducimos abajo. ¿Será que el teniente coronel pretendía que le publicaran gratis? Los del anuncio sí que pagaron.

En cambio, ¿a quién dará cancha próximamente en sus páginas el "progresista" medio impreso? Estaremos atentos… Ay, historias de la puta mili.

Se acabó la puta mili, pero continúan sus secuelas, historias de esta puta mili que, como constricción de las libertades personales y sociales, pretende seguir perpetuándose.

¿No pasarán?



Luis Villaespesa, para Servicio Uranista
Pinto, 31 de Mayo de 2007, Segundo Año Triunfal.


 
La Regentilla


“Yo me acuerdo cuando era
agravio el decirle a un hombre
fullero, porque era nombre
que escucharse no debiera
sin mentís: pero después
que a ser llegó habilidad,
agravio es con más verdad
decirle que no lo es”.


(Pedro Calderón de la Barca, s. XVII)

Preguntas –y respuestas- a pie de foto:

¿A dónde se dirige el ilustre descendiente de Caín? Digo... de Clarín...
Dice que a votar.

¿A votar a quién?
El voto es secreto. Ejem...

¿Tan secreto como para ir tan de tapadillo?
Tan tapado, para no ser manteado.

¿Quien algo teme, algo debe?
Quien algo teme, algo debe.

Esto… ¿y qué te iba a decir? ¿No había gafas de sol más grandes?

“La heroica ciudad dormía la siesta…” (Clarín, La Regenta)




Carla De Lafontaine, para Servicio Uranista
Desengaño, 30 de Mayo de 2007, Se-gun-doA-ño-Triun-fal-que-no-os-en-te-rá-is.
 
Troteras y danzaderas
Penúltimo parte:

En el día de hoy…la guerra electoral ha terminado.

Por ahora, señoras y señores.

Batalla de Madrid:

Arrasa Gallardón, el amigacho-buen-rollito “centrista” de PRISA; sustentado mediáticamente por Zero, empresa con partes (con perdón) gestionadas por GDM, propiedad de Polanco.

Cómo lo celebraron, criaturitas. Angelitos casposos, felicísimos, sonrientes. Espe, y el miserable, y Alberto, y don Pío… todos, dando saltitos. Alentados por un Rajoy que también –maricón el que no bote- trotaba.

Desde el balcón de los genoveses, retó en la noche de autos Alberto I El Centrista:
“¡Zapatero, el próximo Presidente del Gobierno se llama Mariano Rajoy!”.
El de Pontevedra trotó, sonrisa de oreja a oreja.

Troteras y danzaderas (no sean mal pensados: lo escribió Ramón Pérez de Ayala).

¿Cuáles serán los despojos de guerra para Zero y Miguel Angel de la Fuente López? ¿Y para los felones que se han vendido con él?
Roma no paga a traidores.

Ay, Santayana:
“Aquellos que no recuerdan el pasado,
están condenados a repetirlo”.



Poscoito Depre, para Servicio Uranista
Pontevedra, 29 de mayo de 2007, Segundo Año Triunfal.
 
¡Un número!
Zero tiene previsto (o tal vez debo decir tenía) festejar de manera muy especial su número 100. Algo similar a lo que hizo con el 50, pero con menos fotochop y más foto-estudio auténtica de ringorrango, que para eso se las pinta solito el colega de Olvido. O sea, que en vez de sentar por fotochop a quienes se fotografiaron de pie y tal, pues hacerles la foto ya directamente escarranchados sobre el canapé. O, en caso contrario, no levantar por fotochop a la pobre sentadita, sino instantaneizarla en posición de firmes, si así va a salir en el cuché. Zero tenía pensado celebrar esta efeméride, pero no sabemos, no sabemos, no acabamos de saber…

Porque entre el deseo y la puesta de largo del mágico número 100 está el fastidioso 97 (ver posts anteriores de este blog, oir opiniones de la peña en calles, foros y círculos), que retrata –sin fotochop, sino al natural y pelada, como los tomates de la huerta murciana- la traición de este grupo empresarial (en el que, de momento, seguimos currando) al colectivo gay, al que se obstinaba en querer representar. Mera suplantación, nada más que impostura, pues Zero jamás ha sido militante, sino lucrante. ¡Palabro!

¿Impedirá el nº 97, esa traición recién perpetrada, la salida a quioscos del nº 100? Cualquiera sabe, porque el público gay al que se dirige Zero es particularmente olvidadizo y perdonadizo. ¡Otro palabro! Por lo tanto, no podemos ir más allá de la conjetura, que, eso sí, se apoya en ciertos hechos, vistos por estos ojitos, que se ha de comer la tierra:

1.- “La dueña” va de acá para allá sin respondernos cuando le preguntamos miguelangelquévaapasarconelnúmerocien. De vez en cuando se digna mirar, y responder que la cosa sigue adelante. Y continúa en sus rebufos.

2.- Eduardo V.P. Rubaudonadeu, Director de Imagen, fantástico profesional e íntimo de la parte (más) femenina de Fangoria, ya no tiene uñas para comerse… Va deambulando errático, cual puta por rastrojo, profundizando en la insoportable levedad del ser. Nadie le responde cuando pregunta y, lo que es peor, ya sospecha que no tendrá muchos modelos para retratar.

3.- Porque esta es la realidad: la peña está pasando de acudir al estudio de Gran Vía porque, tras la gallarda entrevista del 97, está indignada en muchos casos; y, en otros, aun sin estarlo, le tiene miedo a ser metida en el mismo saco de estos neopeperos, si salen en la foto. Así que los pluriformes referentes gays están empezando a dar nones: se mueven, no quieren salir en la foto. Nos consta que uno de ellos es el teniente coronel José María Sánchez Silva; pues no tendría sentido haber escrito y publicado la carta que ha escrito y le han publicado, en la que dice que no volvería a colaborar con Zero, si luego se hubiera muerto por que le flashearan. Ah, cosas de la militancia con eme.

De manera que, teniendo en cuenta estas y otras evidencias de peso, podemos aventurar como hipótesis que el nº 100 se publicará, pero muy tirando de archivos (si se encuentran, que esa es otra, habida cuenta del desconcierto en cajones y discos duros, habitual en los predios de Santa María Soledad…), y con unas cuantas –poquitas, nos tememos- fotos actuales, casi con toda seguridad las de los prohombres de izquierdas Mendicutti y Villena entre ellas, si no es que al Alas se le antoja salir de casa y unirse a la fiesta de mirar el pajarito.

¡Ay, qué sin vivir! Está una preocupada por el número y su conmemoración, mientras la puesta, la descompuesta y la recompuesta siguen, como suelen, haciendo el numerito.

¡Un número! ¡Qué número!



Carla De Lafontaine, para Servicio Uranista
Madrid, 28 de Mayo de 2007, Segundo Año Triunfal


 
Por un puñado de zérolos
“¿Dónde están? ¡No se ven los maricas del PP!”
“¡En esas ventanas también hay lesbianas! ¡En esos balcones también hay maricones!”


Eran otros tiempos, cuando todavía comandados por el siniestro Aznar cogíamos el portante y nos íbamos a la mani del orgullo; coreábamos estos y otros lemas, inocente outing que no era outing. En la calle, en la facul y en los colectivos, luchábamos para que el Estado reconociera los derechos de ciudadanía de todas las personas gays, incluidas las del PP, hoy también beneficiarios –como todos- de la ley de un matrimonio sin excepciones, una ley contra la que protestaron, y clamaron, y tomaron las calles de Fraga, qué diablos: ¡nuestras calles! Parece que fue ayer. Fue ayer.

Ahora no hay duda de dónde están, pues se ven, los maricas del PP; que, con o sin carné del partido, se casan, porque pueden, gracias a nuestra lucha, aunque siguen presentando la fascista batalla en los tribunales, como en el Constitucional, en el que interpusieron –y no han retirado, que yo sepa- ese vil recurso de inconstitucionalidad contra la modificación en el código civil que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo. Ese es el PP, no nos engañemos; esos, sus maricas: quienes protestan, vociferan, patalean y recurren contra unos derechos que –si tuvieran cierta luz en sus mentes lo sabrían- son los derechos de todos, no exclusivamente de los gays.

Tal vez el nuevo grito a corear en las manis debiera ser: ¡Ahí están, sí se ven, los maricas del PP! Entiéndase por “ahí”: todo lugar en el que se lucha contra las conquistas sociales, contra los derechos de ciudadanía que tanto sudor, grito y trabajo nos ha costado arañar. Todo lugar de estos: también, en estos tiempos confusos, los locales de Zero.

Por eso, desde Servicio Uranista y algunas –pocas- instancias más, hemos criticado con dureza –menos de la que merece el grave asunto- la decisión de quien pensábamos que era de los nuestros: la revista Zero, que ha hecho una entrevista absolutamente acrítica y complaciente al candidato de esta misma derecha retrógrada al ayuntamiento de Madrid.

Ahora contraatacan. Ahora, al más puro estilo de las viejas falanges, nos acusan de sectarios. Ellos, que han provocado un cisma del que el llamado “mundo gay” tardará en recuperarse, si llega a hacerlo. Ellos, que saben que digo la verdad. Preguntadle, si no, a Leopoldo Alas por qué no se atreve a salir de su casa; a Miguel Angel de la Fuente López, por qué vive en ese estado de agresiva ansiedad. Ellos saben que la razón está de nuestra parte, sólo que no han tenido la suficiente categoría humana como para rectificar y pedir públicas disculpas.

Ellos, los sectarios vendidos a la reacción fundamentalista pepera por un puñado de zérolos en especie, se quejan ahora gimiendo que hay que ver la que hemos liado; cuando son ellos, el lacayo Miguel Angel de la Fuente López y sus siervos de subcontrata, quienes la han liado. Les resultamos molestos, porque saben que decimos la verdad. Y nada hay más doloroso para la mirada habituada a la oscuridad del armario, que la irrupción de la luz.

Por fortuna, no nos han pillado desprevenidos.

Pero, por fortuna para Zero y de la Fuente López, la gente gay, aunque cabreadísima, no les va a pagar como se merecen (la Bastilla no se volverá a tomar, me parece…); más bien se irán extinguiendo poco a poco, quedando como sus restos editoriales y mortales únicamente los despojos de lo que consiguieron: la bolsa que les arrojaron sus amos, con un puñado de zérolos. Entiéndase por zérolo: moneda, precio de la traición.
¡Nos veremos en la mani del orgullo! Allí estará, también, Servicio Uranista. ¡Quién sabe!


Pedro Zero Los, para Servicio Uranista
Malasaña, 27 de Mayo de 2007, Segundo Año Triunfal.


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