MI PELUCHE

Lo abrí con cuidado, con miedo a que no se cayera nada ni se rompiera. Abrí un lado. Abrí el otro lado. Encontré algo húmedo por dentro y una cosa redonda y muy brillante que relucía a la luz de la farola. Cuando abrí lo que contenía, mi sorpresa muy enormemente grande. Ver como el paquete hacía ese ruido tan caractéristico, ver las orejas, el pelo, los ojos, el cuerpo, los pies... y encontrar a ¡GIZMO!
De pequeño siempre se lo pedía a los Reyes, por el cumpleaños, y hasta por Navidad aunque supiera que nosotros no celebrábamos Papá Noel. Nunca me le trajeron. Y hoy, después de tantos años de infeliz infancia por este motivo, mi novio me ha regalado un Gizmo de peluche. Para él un dilema, ya que ahora hay Gizmo hasta en la sopa, jejeje. Y para mí una felicidad inmensa, ya que Gizmo ocupa un lugar privilegiado en la cama que sólo llena mi novio y ahora él, jajaja. Poned un Gizmo en vuestra vida, chicos.
GRIPE AVIAR

Me tapo como un pollo, estornudo como un pollo, y no cacareo... ¿Qué tengo? Jajajaja, no es una adivinanza, ¿eh? Ni tampoco tengo la gripe aviar que menciono en el título. Estoy maluco... Achus achus. Aunque espero mañana ir a currar. Anoche lo pasé mal, todo el rato tosiendo. Mis vecinos toca pelotas-rompe paredes estarían flipando conmigo. Parezco un bulldog estresado cuando toso. Al menos eso me resta mariconeo, que es importante en este mundo.
Y ahora como no tengo sueño, a escuchar Hablar por Hablar en la Ser, que es un programa cojonudo. Escuchas cada cosa que se caga la tía María patas abajo.