¡FELIZ ANIVERSARIO, MI VIDA!
Hola, cariño:
¡Hoy es nuestro aniversario! Cómo pasa el tiempo… Ya hemos hecho 1 añito juntos, ¡y lo que nos queda! No sé porqué estoy haciendo esto, ya que te veo prácticamente todos los días, pero ya me conoces: me hacía ilusión escribirte algo y recordar nuestro primer y único año juntos. ¿Recuerdas la primera vez que te marchaste a Madrid y te prometí que cada día te mandaría un e-mail contándote las cosas que me pasaban en el curro o a diario, para que así, a tu vuelta lo leyeras? Prácticamente esto es lo mismo. Es como una carta que quiero que guardes para siempre…
¡Quién nos iba a decir en enero que nos pasaría algo como esto, eh! Entré al chat rallado entero. Tú estabas ahí. Empecé a hablar en el general, tú contestabas a lo que yo decía a los demás, y al final, 2 minutos antes de irme, me sale un privado en la pantalla. “Hola”, me dijiste. Y hablando hablando, acabamos quedando a los 3 días, más o menos. Un domingo que salía yo a las cuatro de la tarde de trabajar. ¡Y allí estabas tú! Al lado del ascensor esperándome; yo afuera sin saber en dónde estabas; si habías venido o no. Después de la timidez y los saludos correspondientes con la mano, nos fuimos al Alisal a tomar algo. Allí me contaste cosas de tu trabajo, de tus amigos, de tu familia. Yo te hablé de mis cosas, de mis gustos, de mis amigos, de mis planes… Y con la tontería, se nos pasó más de 2 horas. Fue genial cuando fuimos a Carrefour y lo único abierto era el Burger King, sin nadie dentro. Luego volvimos a Eroski, a la cafetería Santa Marta y allí empezaron las miraditas, los planes de irnos a Madrid, de la mentirijilla de que no me gustaba la mayonesa, al igual que no te gustaba a ti, para así poder camelarte… Y al final, no quisiste que me marchara sin invitarme a cenar en La Cruz Blanca. Fue muy precioso. A esas alturas de la tarde-noche, era como si te conociera prácticamente de siempre. Me parecías un chico súper interesante, hablando de arte, de cuadros, de libros, de cosas de tu laboratorio… Jamás había hablado con alguien de cosas semejantes. ¡Me encantaba! Y al despedirnos en el aparcamiento de Eroski, yo iba a darte un beso, pero al final te le di, sí, pero en la mejilla. Yendo de camino a casa me comía la cabeza: “¿Le habré interesado?” “¿Qué le habré parecido?” “Seguro que se ha aburrido”. Y a las pocas horas, cuando ya estaba metido en la cama, ¡plof!, un mensaje en mi móvil diciéndome que te había parecido un chico muy interesante y que merecía la pena. Dormí como un niño esa noche… Y a los dos días, te llevé al acantilado de la Virgen del Mar y allí formalmente, frente al mar, te pedí salir. Fue un día que jamás olvidaré, tesoro. Tus ojos, tu sonrisa, tu beso… Allí donde nos prometimos hemos ido muchas veces, recordando el sitio donde por primera vez fuiste mío.
En febrero nuestras primeras mini vacaciones. ¡Que bonita la casa rural de la Vega de Pas! Tenía algunas goteras, pero, por lo demás, fue un fin de semana súper romántico. La cena que me hiciste, la que te hice; las charlas en la cama; estar apoyado en el alféizar de la ventana viendo tu carita mientras dormías, y como te despertaste cuando, al cerrar la cortina, se cayó de la barra de ésta un adorno de madera y como te despertaste sobresaltado, pero fui rápidamente donde ti y te acaricié la cara para que te volvieras a dormir; los paseos por el pueblo y nuestras primeras fotos (una de ellas la tengo enmarcada en la mesita para verte cada noche y al despertarme cada día); cómo hacíamos el amor en la habitación rodeada de velas, diciéndonos que nos queríamos con locura; cuando te escondía el paquete de palmeras de chocolate dentro de la lavadora, porque me decías que sino te las acabarías comiendo todas; la ilusión que te hizo que de madrugara te dejara una nota escrita en el ordenador portátil para que cuando regresáramos a casa lo leyeras…
El verano fue genial. Desde lo de la casa rural nunca habíamos vuelto a dormir juntos. Al estar mis padres cuatro meses de verano fuera de casa, te venías a dormir conmigo muchísimos fines de semana. Las veces que hemos cenado pizza en mi casa, ¿eh? La de veces que era como un sueño girar la cabeza por la mañana y verte enfrente de mí, sonriéndome. Pensábamos en cómo sería cuando viviéramos juntos. Julio y agosto fueron los mejores meses: cambié de trabajo, a uno en el que ganaba el doble; y en agosto me enteré de que me había tocado un piso de protección oficial. Poco a poco mi vida estaba encauzándose, y mucho más estando a tu lado. No parábamos de hacer planes cuando viviéramos juntos: en como íbamos a pintar la casa, decorar el salón, los muebles que íbamos a poner, la habitación que íbamos a tener…
Conociste a mi familia. Para ellos sabes que eres uno más. Nunca olvidaré cuando una noche en el coche tuvimos una conversación muy trascendental en la que me decías que yo era lo que siempre habías buscado, y que toda tu vida dijiste que nunca dirías en casa que eras gay, hasta no haber encontrado a alguien con quien compartir tu vida y haber esperado al menos 2 años de relación. A los 3 meses y medio de empezar a salir, lo dijiste en casa. Lo pasaste mal. Recuerdo que te dije que si yo era un obstáculo en tu familia que yo me alejaba. Las palabras que salieron de tu boca no las olvidaré mientras viva: “Mi familia empieza por ti”. Y ahí he seguido estando, apoyándote, consolándote, aprendiendo de ti, dejando que tú aprendas de mí… Siendo un todo por el todo. Prácticamente no hay absolutamente nada que tú no sepas de mí, y puedo presumir de lo mismo contigo. Hablar contigo es como hablar conmigo mismo, porque para mí eres yo. Jamás hemos tenido una mala cara el uno para con el otro; jamás hemos discutido. Somos diferentes, pero a la vez somos muy iguales. Contigo he aprendido muchas cosas y me has cambiado por completo. Ahora sé cómo se pelan los langostinos con cuchillo y tenedor, sin dañar el ojo a nadie, jeje; sé lo que son las corbatas; me has enseñado a no ser tan juerguista y a saber diferenciar fin de semana, de alcohol; a no ser tan deslenguado ni macarrilla; a saber estar en el momento oportuno y decir las cosas con más tacto.
Noviembre del 2006: Barcelona. Sé que tienes fobia a los aviones, por lo que tuvimos que viajar en autobús 7 horas y media, con una parada de 25 minutos aproximadamente en Zaragoza. Nos levantábamos prontito y nos pateábamos la Ciudad Condal durante todo el día, llegando a casa extasiados y con unas agujetas de morirte. Como tú ya te conocías la ciudad bastante, fuiste mi guía. Me encantó el metro; creo que te tengo aburrido con decir eso, jejeje. Fue genial el Parc Güell, el paseo de los enamorados, la Sagrada Familia, la Plaza Colón, el Mare Mágnum, la Ciutadella, el bosc de las fades… Y grabando vídeos. Como el que grabé yo a un pato con la cámara de fotos en un estanque. “Grabando pato, grabando pato. Estamos grabando al pato”, decía yo con una voz mazo graciosa. Y tú descojonándote de risa. Fueron las mejores vacaciones de mi vida. A los cuatro días nos fuimos todo tristes y, como no se te había pasado el mono de grabar, cogí la cámara y grabé la estación de autobuses mientras no parábamos de repetir “adiós, Barcelona. Adiós”, mientras los que estaban al lado flipaban un poquito.
No había estado tanto tiempo con nadie. Ni siquiera ha dado la casualidad de que estuviera saliendo con un chico en Fin de Año. Pero acabé el año enamorado, y le empecé con un amor infinito, si cabe. Me ha encantado empezar el año contigo, saber que ya hemos hecho un año, que eres mi alma gemela, que, pasemos lo que pasemos, intentaré que cada día te sientas más orgulloso de mí, como yo ya lo estoy de ti. El 2006 ha sido el mejor año de mi vida. Aparte de que me ha dado estabilidad económica, laboral y demás cosas, el año que ha acabado ha sido el que me ha llevado a ti. En pocas palabras: me ha llevado esperar 22 años para que llegara el año en que te cruzaras en mi camino, y sólo un segundo enamorarme de ti. Te Quiero con locura, mi vida. ¡Bendito sea Dios por haberte creado, y bendito seas por aparecer una noche de enero en mi ordenador!
APO
Sé que hoy es 28, pero es que tengo sueñín y no puedo esperar hasta las 12 de la noche, jejejeje.
¡Hoy es nuestro aniversario! Cómo pasa el tiempo… Ya hemos hecho 1 añito juntos, ¡y lo que nos queda! No sé porqué estoy haciendo esto, ya que te veo prácticamente todos los días, pero ya me conoces: me hacía ilusión escribirte algo y recordar nuestro primer y único año juntos. ¿Recuerdas la primera vez que te marchaste a Madrid y te prometí que cada día te mandaría un e-mail contándote las cosas que me pasaban en el curro o a diario, para que así, a tu vuelta lo leyeras? Prácticamente esto es lo mismo. Es como una carta que quiero que guardes para siempre…
¡Quién nos iba a decir en enero que nos pasaría algo como esto, eh! Entré al chat rallado entero. Tú estabas ahí. Empecé a hablar en el general, tú contestabas a lo que yo decía a los demás, y al final, 2 minutos antes de irme, me sale un privado en la pantalla. “Hola”, me dijiste. Y hablando hablando, acabamos quedando a los 3 días, más o menos. Un domingo que salía yo a las cuatro de la tarde de trabajar. ¡Y allí estabas tú! Al lado del ascensor esperándome; yo afuera sin saber en dónde estabas; si habías venido o no. Después de la timidez y los saludos correspondientes con la mano, nos fuimos al Alisal a tomar algo. Allí me contaste cosas de tu trabajo, de tus amigos, de tu familia. Yo te hablé de mis cosas, de mis gustos, de mis amigos, de mis planes… Y con la tontería, se nos pasó más de 2 horas. Fue genial cuando fuimos a Carrefour y lo único abierto era el Burger King, sin nadie dentro. Luego volvimos a Eroski, a la cafetería Santa Marta y allí empezaron las miraditas, los planes de irnos a Madrid, de la mentirijilla de que no me gustaba la mayonesa, al igual que no te gustaba a ti, para así poder camelarte… Y al final, no quisiste que me marchara sin invitarme a cenar en La Cruz Blanca. Fue muy precioso. A esas alturas de la tarde-noche, era como si te conociera prácticamente de siempre. Me parecías un chico súper interesante, hablando de arte, de cuadros, de libros, de cosas de tu laboratorio… Jamás había hablado con alguien de cosas semejantes. ¡Me encantaba! Y al despedirnos en el aparcamiento de Eroski, yo iba a darte un beso, pero al final te le di, sí, pero en la mejilla. Yendo de camino a casa me comía la cabeza: “¿Le habré interesado?” “¿Qué le habré parecido?” “Seguro que se ha aburrido”. Y a las pocas horas, cuando ya estaba metido en la cama, ¡plof!, un mensaje en mi móvil diciéndome que te había parecido un chico muy interesante y que merecía la pena. Dormí como un niño esa noche… Y a los dos días, te llevé al acantilado de la Virgen del Mar y allí formalmente, frente al mar, te pedí salir. Fue un día que jamás olvidaré, tesoro. Tus ojos, tu sonrisa, tu beso… Allí donde nos prometimos hemos ido muchas veces, recordando el sitio donde por primera vez fuiste mío.
En febrero nuestras primeras mini vacaciones. ¡Que bonita la casa rural de la Vega de Pas! Tenía algunas goteras, pero, por lo demás, fue un fin de semana súper romántico. La cena que me hiciste, la que te hice; las charlas en la cama; estar apoyado en el alféizar de la ventana viendo tu carita mientras dormías, y como te despertaste cuando, al cerrar la cortina, se cayó de la barra de ésta un adorno de madera y como te despertaste sobresaltado, pero fui rápidamente donde ti y te acaricié la cara para que te volvieras a dormir; los paseos por el pueblo y nuestras primeras fotos (una de ellas la tengo enmarcada en la mesita para verte cada noche y al despertarme cada día); cómo hacíamos el amor en la habitación rodeada de velas, diciéndonos que nos queríamos con locura; cuando te escondía el paquete de palmeras de chocolate dentro de la lavadora, porque me decías que sino te las acabarías comiendo todas; la ilusión que te hizo que de madrugara te dejara una nota escrita en el ordenador portátil para que cuando regresáramos a casa lo leyeras…
El verano fue genial. Desde lo de la casa rural nunca habíamos vuelto a dormir juntos. Al estar mis padres cuatro meses de verano fuera de casa, te venías a dormir conmigo muchísimos fines de semana. Las veces que hemos cenado pizza en mi casa, ¿eh? La de veces que era como un sueño girar la cabeza por la mañana y verte enfrente de mí, sonriéndome. Pensábamos en cómo sería cuando viviéramos juntos. Julio y agosto fueron los mejores meses: cambié de trabajo, a uno en el que ganaba el doble; y en agosto me enteré de que me había tocado un piso de protección oficial. Poco a poco mi vida estaba encauzándose, y mucho más estando a tu lado. No parábamos de hacer planes cuando viviéramos juntos: en como íbamos a pintar la casa, decorar el salón, los muebles que íbamos a poner, la habitación que íbamos a tener…
Conociste a mi familia. Para ellos sabes que eres uno más. Nunca olvidaré cuando una noche en el coche tuvimos una conversación muy trascendental en la que me decías que yo era lo que siempre habías buscado, y que toda tu vida dijiste que nunca dirías en casa que eras gay, hasta no haber encontrado a alguien con quien compartir tu vida y haber esperado al menos 2 años de relación. A los 3 meses y medio de empezar a salir, lo dijiste en casa. Lo pasaste mal. Recuerdo que te dije que si yo era un obstáculo en tu familia que yo me alejaba. Las palabras que salieron de tu boca no las olvidaré mientras viva: “Mi familia empieza por ti”. Y ahí he seguido estando, apoyándote, consolándote, aprendiendo de ti, dejando que tú aprendas de mí… Siendo un todo por el todo. Prácticamente no hay absolutamente nada que tú no sepas de mí, y puedo presumir de lo mismo contigo. Hablar contigo es como hablar conmigo mismo, porque para mí eres yo. Jamás hemos tenido una mala cara el uno para con el otro; jamás hemos discutido. Somos diferentes, pero a la vez somos muy iguales. Contigo he aprendido muchas cosas y me has cambiado por completo. Ahora sé cómo se pelan los langostinos con cuchillo y tenedor, sin dañar el ojo a nadie, jeje; sé lo que son las corbatas; me has enseñado a no ser tan juerguista y a saber diferenciar fin de semana, de alcohol; a no ser tan deslenguado ni macarrilla; a saber estar en el momento oportuno y decir las cosas con más tacto.
Noviembre del 2006: Barcelona. Sé que tienes fobia a los aviones, por lo que tuvimos que viajar en autobús 7 horas y media, con una parada de 25 minutos aproximadamente en Zaragoza. Nos levantábamos prontito y nos pateábamos la Ciudad Condal durante todo el día, llegando a casa extasiados y con unas agujetas de morirte. Como tú ya te conocías la ciudad bastante, fuiste mi guía. Me encantó el metro; creo que te tengo aburrido con decir eso, jejeje. Fue genial el Parc Güell, el paseo de los enamorados, la Sagrada Familia, la Plaza Colón, el Mare Mágnum, la Ciutadella, el bosc de las fades… Y grabando vídeos. Como el que grabé yo a un pato con la cámara de fotos en un estanque. “Grabando pato, grabando pato. Estamos grabando al pato”, decía yo con una voz mazo graciosa. Y tú descojonándote de risa. Fueron las mejores vacaciones de mi vida. A los cuatro días nos fuimos todo tristes y, como no se te había pasado el mono de grabar, cogí la cámara y grabé la estación de autobuses mientras no parábamos de repetir “adiós, Barcelona. Adiós”, mientras los que estaban al lado flipaban un poquito.
No había estado tanto tiempo con nadie. Ni siquiera ha dado la casualidad de que estuviera saliendo con un chico en Fin de Año. Pero acabé el año enamorado, y le empecé con un amor infinito, si cabe. Me ha encantado empezar el año contigo, saber que ya hemos hecho un año, que eres mi alma gemela, que, pasemos lo que pasemos, intentaré que cada día te sientas más orgulloso de mí, como yo ya lo estoy de ti. El 2006 ha sido el mejor año de mi vida. Aparte de que me ha dado estabilidad económica, laboral y demás cosas, el año que ha acabado ha sido el que me ha llevado a ti. En pocas palabras: me ha llevado esperar 22 años para que llegara el año en que te cruzaras en mi camino, y sólo un segundo enamorarme de ti. Te Quiero con locura, mi vida. ¡Bendito sea Dios por haberte creado, y bendito seas por aparecer una noche de enero en mi ordenador!
APO
Sé que hoy es 28, pero es que tengo sueñín y no puedo esperar hasta las 12 de la noche, jejejeje.
Comentario:
Alaaa! un chico gay en cantabria! pos a ver si nos conocemos, que me gustaría conocer a alguien en Cantabria que fuera gay.
Bss
Bss
Comentario:
Me parecéis una pareja deliciosa. Siento comentar tarde, pero acabo de descubriros, jaja.
Seguro que sois unos niños encantadores, unos cachorrillos, como diría mi Barbie.
En, preciosidad de carta, y preciosidad de respuestas. Enhorabuena a los dos, aunque puta la falta que os hace.
Como dicen los yankees, thanks for sharing!
Cuidaos,
Nax
Seguro que sois unos niños encantadores, unos cachorrillos, como diría mi Barbie.
En, preciosidad de carta, y preciosidad de respuestas. Enhorabuena a los dos, aunque puta la falta que os hace.
Como dicen los yankees, thanks for sharing!
Cuidaos,
Nax
Comentario:
Este post está lleno de sentimiento. Con algunos blogs te ríes mucho, con este me he emocionado hoy, incluso aprendiendo a pelar los langostinos con tenedor un cuchillo, me imagino a tu compañero enseñándote con todo el amor del mundo (y quizás también paciencia). Felicidades por el año juntos.
Comentario:
felicidades a los 2. gracias por compartir vuestrs momentos con nosotros. es el primer año de muchos que llegaran. yo tambien conoci a mi novio por el chat y tambien desde el primer momento salto la chispa que encendio el fuego...
un besazo y felicidades otra vez
un besazo y felicidades otra vez
Comentario:
Siento usurpar la intimidad de esta preciosisisima entrada, pero es que quería decir precisamente eso, que me ha encantado! Que da gusto leer esas cosillas sobre dos personas enamoradas.
Un besete y a seguir así de bieen!
Un besete y a seguir así de bieen!
Comentario:
Mi tesoro. No sé que decirte. Estaba apagando los ordenadores y, casi como hace un año en el chat, en el último momento entré aquí para ver como iba todo ya que ayer metiste un mensajote nuevo. Pero este no me lo esperaba.
Lo he leído mientras mis ojos habrían sido capaces de llevar al máximo las reservas de agua. Bajé al baño a limpiarme la cara (que suena más fino y menos repipi que "limpiar las fosas nasales"). He vuelto a leer tu mensajote y he vuelto a llorar como una Magdalena. Mi amor, eres único. Eres la única persona de este mundo capaz de tocar la fibra más escondida de mi corazón. Alguna vez te he dicho que llorar no necesita de un sentimiento de tristeza, que se puede llorar de alegría. Por tí he llorado más de una y dos veces, pero siempre de felicidad y alegría. Solo un pensamiento es capaz de que una de todas esas lágrimas tenga una cara triste, y es pensar que nuestros caminos nunca se hubieran cruzado.
Yo también diría que eres lo que he buscado durante 24 años. Pero ¿había vida antes de conocerte? Los papeles dicen que nací hace 25 años, pero me siento vivo desde que te conocí. Podría decir que el 2006 ha sido un buen año, por conocerte, por el trabajo... pero lo mejor de todo desde el Big Bang eres tú.
No sé que decirte... los sentimientos, las ideas se amontonan. Todas quieren ser gritadas a los 4 vientos y todas se me antojan igual de importantes. Podría hablarte de lo que ha significado este año, de lo que he sentido, pero tantas ideas rondan en mi cabeza que de todas ellas solo veo una con claridad: TE QUIERO. También podría hablar de los sentimientos: felicidad, alegría, amor... y tantos otros que solo se resumen en que TE QUIERO. Creo que es eso todo lo que te puedo decir ahora, que te quiero, que me haces feliz, que cada segundo que he estado contigo ha sido un mar de alegría y en cada segundo que no estábamos juntos te veía en mi corazón. Cierro los ojos y puedo ver esa sonrisa tan hermosa que conquistó mi corazón hace ya un añote y esos ojos cuyo brillo solo emite bondad. Te quiero tal y como eres, porque para mí eres perfecto.
Tu Xikitín.
Lo he leído mientras mis ojos habrían sido capaces de llevar al máximo las reservas de agua. Bajé al baño a limpiarme la cara (que suena más fino y menos repipi que "limpiar las fosas nasales"). He vuelto a leer tu mensajote y he vuelto a llorar como una Magdalena. Mi amor, eres único. Eres la única persona de este mundo capaz de tocar la fibra más escondida de mi corazón. Alguna vez te he dicho que llorar no necesita de un sentimiento de tristeza, que se puede llorar de alegría. Por tí he llorado más de una y dos veces, pero siempre de felicidad y alegría. Solo un pensamiento es capaz de que una de todas esas lágrimas tenga una cara triste, y es pensar que nuestros caminos nunca se hubieran cruzado.
Yo también diría que eres lo que he buscado durante 24 años. Pero ¿había vida antes de conocerte? Los papeles dicen que nací hace 25 años, pero me siento vivo desde que te conocí. Podría decir que el 2006 ha sido un buen año, por conocerte, por el trabajo... pero lo mejor de todo desde el Big Bang eres tú.
No sé que decirte... los sentimientos, las ideas se amontonan. Todas quieren ser gritadas a los 4 vientos y todas se me antojan igual de importantes. Podría hablarte de lo que ha significado este año, de lo que he sentido, pero tantas ideas rondan en mi cabeza que de todas ellas solo veo una con claridad: TE QUIERO. También podría hablar de los sentimientos: felicidad, alegría, amor... y tantos otros que solo se resumen en que TE QUIERO. Creo que es eso todo lo que te puedo decir ahora, que te quiero, que me haces feliz, que cada segundo que he estado contigo ha sido un mar de alegría y en cada segundo que no estábamos juntos te veía en mi corazón. Cierro los ojos y puedo ver esa sonrisa tan hermosa que conquistó mi corazón hace ya un añote y esos ojos cuyo brillo solo emite bondad. Te quiero tal y como eres, porque para mí eres perfecto.
Tu Xikitín.