ETERNIDADES DE UN PITUFO AZUL
Este blog no es para que tú lo leas, sino para que yo lo escriba
Acerca de
Necesito volver a retomar el blog, así que aquí vuelvo... dispuesto a dar guerra de nuevo.
Contador Gratis
Sindicación
 
¿Y SI...?
¿Habeis oído alguna vez eso de que los ex nunca deberían existir? Yo siempre he dicho lo mismo. Ojalá hubiera una especie de goma de borrar que hiciera que cuando terminaras la relación con un tío, la usaras y desapareciera completamente de tu vida. Yo algunas veces lo he deseado. Ha habido tíos en mi vida de los que me arrepiento con creces de, simplemente, haberlos conocido. Me conozco muy bien, y sé cómo soy: no suelo discutir con nadie, soy muy flexible y, a veces, un poco calzonazos. Cuando te empiezas a dar cuenta de que eres gay, aunque lleves desde antes de la pubertad sospechándolo, y comienzas a enrollarte con tíos, te vas dando cuenta poco a poco en que hay muchos que están curtidos por la experiencia y, al final, metafóricamente, te dan por el culo. Pero ahora no quiero hablar de los ex en general, sino de él.

Hace dos años conocí a un chico. El mismo día que nos presentamos empezamos a salir. Yo acababa de salir del armario y lo estaba pasando un poco mal, así que fue en él con quien volqué mis angustias y todo lo que me pasaba. Desde el primer día nos entendimos perfectamente. Conoció a mis amigos tal y como éramos. Yo conocía algunos de los suyos; sabían que existía, pero desconocían el motivo. A los cuatro meses me empezé a agobiar y me di cuenta que no era lo que yo esperaba. Me encontraba muy a gusto con él, me emocionaba salir del trabajo y quedar en una gasolinera a la entrada de Santander e irnos a explorar rincones por ahí que ni siquiera conocíamos... Pero él estaba armarizado. Puede que sea la tontería más grande del mundo y que, queriéndole como le quería, eso me tenía que haber dado igual; pero notaba que lo que yo tenía enfrente no era un novio, sino un amigo sin más. Era como tener novio, pero sin tenerle. Una cosa muy extraña. A los cuatro meses y medio acabé explotando, y llorando le dije que no podía soportarlo más, que estaba haciendo muchos esfuerzos, y que estaba con él en cualquier lado sin darle la mano, un beso, o simplemete abrazarle siempre que me apeteciera. Él me decía que lamentaba mucho que me sintiera así, y que sabía que era muy difícil estar con él, más que nada porque siempre estaba muy ocupado, hacía miles de cosas al cabo del día, y encima daba clases de baile. A mi eso no me importaba en absoluto, ni mucho menos. Me gustaba que estuviera ocupado haciendo lo que le gustara, que ese no era el porblema. Al final acabamos dejándolo, y, para olvidarle, empezé con otro chico. No se puede decir de otra manera... Empezé con un chico de Torrelavega que se metió muy por mí. Ví cosas en él que mi ex no tenía: estaba fuera del armario, era cariñoso, siempre estaba pendiente... No es que mi ex novio no tuviera esas cualidades; incluso tenía el doble, pero lo único que le faltaba era abrirse un poco más al mundo en general, y a mí en particular. A los pocos días conocí a sus padres. Era como estar en una especie de bosque totalmente a oscuras y lleno de niebla. No veía la realidad. Yo acepté; a fin de cuentas, ¿no era eso lo que yo siempre había deseado: una relación normal? Me integraron en su casa como uno más, pero en mi cabeza sólo sonaba un nombre, y no era el de él. A las tres semanas acabé explotando y le dejé. Él se encerró en sí mismo y se echó a llorar. Me decía que había jugado con él, que le había usado. Él sabía perfectamente lo que yo estaba pasando, y se cegó tanto conmigo, que me repetía muchas veces que no le importaba que no me pudiera quitar a mi ex novio de la cabeza, que él esperaría. Yo también me eché a llorar porque sabía que me había comportado como un auténtico gilipollas. Yo no era así. Creo que todos cometen errores, y al final acabas haciendo el mismo daño que cuando te lo hacían a tí en los momentos en los que eras principiante en esto del mundillo gay. Con mi ex novio (el primero de ellos), quedó una muy buena relación, pero después de mucho tiempo. Nos seguíamos viendo, pero yo no podía soportar estar cerca de él y saber que no era lo de antes. Aún así no podía dejar de verlo. Lo necesitaba. Poco a poco aclaré mis ideas y, hoy por hoy, es uno de mis mejores amigos, casi un hermano. El otro día le escribí un mensaje al móvil diciéndole que el 31 de enero hacía 2 años que nos habíamos conocido, que no se me había olvidado. Él me contestó que era un solete, que siempre lo ha dicho y siempre lo dirá, y que lo celebraríamos como es debido. Al final acabó diciéndome que me quería muchísimo. Con todo esto quiero decir que no porque se acabe el amor o alguien te haga sufrir, tiene porque ser un enemigo, sino todo lo contrario. Yo perdí, a lo mejor, al chico de mi vida, pero gané un confidente, un amigo, un hermano, un todo. El destino a veces es caprichoso y siempre elige por tí. Nunca irá por donde tú quieras que vaya. Dicen que el futuro no está escrito, pero yo no lo tengo tan claro... Además, si no me hubiera pasado todo esto, yo no habría conocido a Ángel, no habríamos hecho un año, y tal vez mi vida habría ido encauzada a sitios en los que habría acabado perdiendo... en todos los sentidos.

Cambiando de tercio: esta tarde he visto el blog de Zuhor y me ha gustado muchísimo. Pone cuadros en cada uno de sus post, por lo que yo mismo he pensado que sería una muy buena idea, que pusiera aquí dos pinturas que para mí tienen mucho significado.

Este se titula El Grito, de Eduard Munch. Siempre me ha llamado mucho la atención, y el uso de colores es impresionante. He de decir que cuelgo este cuadro aquí porque sé que a mi niño le encanta. El domingo pasado ví en Cuarto Milenio que hablaban precisamente de este cuadro del Expresionismo, y decían que la pintura reflejaba el momento en que un hombre ve al fondo del puente a dos espectros. Era una especie de nexo entre los muertos y los vivos.

Esto no es un cuadro, sino que es un dibujo de uno de mis pintores favoritos: Leonardo DaVinci; Leo para los amigos. Aparte de él, me gusta mucho Dalí, Monet y Van Gogh. Este dibujo lo ví en la película Por Siempre Jamás, y me encantó. El título es Tête de Femme.

Esta tarde, un puto rinoceronte casi me rebana el cuello hoy por la tarde en el Parque de la Naturaleza de Cabárceno. Resulta que estábamos mi novio y yo viendo a los rinocerontes y, mientras él sacaba una foto, voy yo, miro al rinoceronte, y me pongo a hacerle burla, pero sólo para hacer la gracia. Y va el animalajo ese y viene a toda ostia donde nosotros y nos echamos para atrás todo acojonados. Los que estaban allí nos miraban y nos empezamos a poner colorados como los tomates, y me dice mi novio: "¿Pero qué le has hecho?" Y yo: "Joder, sólo le he hecho burla. Con qué mala ostia se lo ha tomado". Los guardias que estaban allí vigilando a que las personas no se volvieran locas y entraran dentro de su recinto en plan suicidia, ni siquiera se inmutaron. ¡Coño, que yo he visto en las plazas a toros que han saltado la barrera! Creo que eso es lo más interesante que me ha pasado a lo largo del día de hoy.

Bueno, gentecilla, después de estos ataques artísticos y de los comentarios en plan Parque Jurásico, os pego un saludito a todos y un besote enorme a mi niño.
No