ETERNIDADES DE UN PITUFO AZUL
Este blog no es para que tú lo leas, sino para que yo lo escriba
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Necesito volver a retomar el blog, así que aquí vuelvo... dispuesto a dar guerra de nuevo.
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EN MI MEMORIA...
¡La vida es injusta! Hoy es otra vez es domingo. ¡Cómo se pasa el fin de semana...! Este finde ha sido un poquito friki, la verdad. El viernes, nada más salir de trabajar, me fui derechito a Torrelavega para ver el espectáculo de La Gramola. Tuve que llamar a mi novio desde la puerta porque ya había empezado, y desde afuera oía que se había acabado el playback y estaba La Farru (una transformista) hablando después de la canción; no me apetecía entrar solo y que me dijera algo delante de toda la gente... En fin, eso me salió mal a mitad de la noche: uno de los artistas que, según él (o ella, perdón) tenía 22 años en una nalga, me dijo a mí que dejara de agarrar a mi novio, y soltó algo de que era más bajito que yo. En fin, yo no sabía en dónde meterme. Al final dije que no era bajito, sino manejable, jajajaja. Cuando terminó el espectáculo, estuvimos bailando allí dentro hasta las 4 de la mañana. Lo más fuerte fue cuando yo estaba acurrucado en el sofá con mi novio, y se pone delante de nosotros apoyado en una columna un ruso, o marroquí, o lo que fuera, y empezó a mirarnos y a sobarse el paquete. Estaba muy muy pedo, así que no le dijimos nada, aunque, por muy borracho que esté uno (y por muy fuera de España que seas) el lenguaje de estar sobándose en un sofá es internacional, ¿no? Hasta cuando yo veo a dos perros dale que te pego entiendo qué es eso, no me jodas. El sábado fue más tranquilito: una copa en una terraza, en el que se me acercó una compañera de trabajo que estaba al lado mío y estuvimos hablando un ratillo, sin darse ella cuenta de que gesticulaba con una mano, mientras que con la otra estaba apoyado en la pierna de mi chico. Luego fuimos a un bar friki-gótico en el que uno me pidió papel... Yo me quedé medio alucinado, pensando que a lo mejor tenía cara de yonki. El tío, al verme así, me dijo:
- Papel de fumar.
- Ya ya, ya sé lo que me pides, pero no tengo.
También este tío estaba borracho, porque nos ofreció hasta un cigarro sin conocernos de nada. ¿Los baños? Tenía miedo de entrar y pensaba haber meado en la alcantarilla de la calle, pero, aunque parezca surrealista, no estaban tan mal. Incluso me encantaron los comentarios escritos en la puerta, que de hecho, había frases escritas por todo el bar. Una de las frases del baño era: Si eres titiritero... saca la polla, y otra decía algo así como no te dejes engañar: los reyes son los padres. Me reí mucho mientras apuntaba al water y lo leía, teniendo cuidado de no ensuciar el baño medio impoluto de aquel bar. Lo más guay fue estar afuera hablando mientras nos despedíamos, ver aparcar un coche en segunda fila, salir un chico de dentro y ponerse a mear justo detrás de nosotros. Lo cojonudo es que meaba en la orilla de la carretera. ¡Dios, que gente! Yo conozco a uno (La Farru, que lo contó una vez, jajaja) que lo multaron por churrar en la calle.

Y, bueno, creo que eso es, a grandes rasgos, lo que he hecho este fin de semana. Sé que no escribo demasiado en el blog, a veces por falta de tiempo, otras por falta de acontecimientos... Aunque estos días he encontrado a gente interesante que me lee y que ni siquiera me imaginaba que podrían escribirme; más que nada porque no sabía ni de su existencia.
 
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46uy
No