ETERNIDADES DE UN PITUFO AZUL
Este blog no es para que tú lo leas, sino para que yo lo escriba
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Necesito volver a retomar el blog, así que aquí vuelvo... dispuesto a dar guerra de nuevo.
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GENTE+TIEMPO=OLVIDO
Las 4 de la mañana y no puedo dormir. Cuando apagué el ordenador hace casi dos horas, estuve pensando en el próximo post que quería escribir. No me concentraba en el libro que estaba leyendo, y al final tomé la decisión de lo que iba a ser y de que no podía dejarlo para por la mañana. Las personas... No importa lo raras que sean, lo que cambien, o lo mucho o poco que te importen. A veces estás con alguien que sabes que te va a caer mal, o incluso gente que conoces de hace tiempo y luego descubres que lo que antes era un alma gemela, ahora es alguien totalmente distinto a tí. Puedes llegar a pensar que si volveis a encontraros y quedais, aquello puede ser una bomba de relojería. Claro que la gente cambia, ¿pero cambiamos tanto con los años que a veces miramos atrás y ni siquiera nos reconocemos a nosotros mismos? El viernes, sin ir más lejos, cuando fui al baño de La Gramola me encontré con un chico que hacía mucho que no veía (sé que me callé y no he contado nada, pero bueno...) Me dijo:
- ¿Qué, ya no conoces?
Fingí como que no le conocía de nada y a lo mejor sonaba la flauta y llegaba a pensar que estaba jodidamente loco. Al final no pude contenerme, ni mentir, ni jugar a ser un crío y le dije que sí y le pregunté qué tal le iban las cosas.
- Es que cuando te veo ni saludas ni nada.
- Bueno... No es que no te vea, sino que no te quiero saludar.
Y entré al baño sin mediar más palabras. Esperé allí dentro un poco teniendo la esperanza de que ya se hubiera marchado, pero el hijo puta de él estaba aún dentro esperando a que yo saliera. Sus primeras palabras fueron para preguntarme si aquél era mi novio. Yo ya veía de qué pie cojeaba.
- Sí, lo es. Llevamos casi año y medio juntos.
No lo dije para fardar ni nada, sino para que viera que él fue casi un polvo de una noche.
- ¿Qué te pasó? Cuando salí del bar habiéndote dejado en la calle habías desaparecido.
...
La historia es que hace tiempo había quedado con él. Una tarde estuvimos un rato juntos, y al fin de semana siguiente me llamó para salir con sus amigos. No esperaba nada serio, ni mucho menos, porque en aquella epoca no estaba yo como para tener algo estable con nadie; creo que simplemente necesitaba echar un polvo, enrollarme con alguien... Y él se cruzó en mi camino. La reostia fue cuando, estando en un bar de salsa, se pone a darse el lote con una tía. Yo alucinando, claro (más que nada, aparte de porque hacía 10 minutos se estaba enrollando conmigo en los baños, también porque con sus pintas, su estilo y su voz, no pensé que le daba a los dos palos). Me llegó a decir que ella era como su rollo de vez en cuando. Con eso ya me dijo bastante. Y repito: no es que quisiera haberme casado con él, sino que, por muy rollo que sea de una noche, me jodió la ostia (aparte de que me resultó de mala educación) el que se liara con una tía delante mío, como si él pretendiera que me uniera a un trío, o algo así. Aguanté 15 minutos más y me salí afuera a fumar un cigarro. Al poco salió él a preguntarme qué me pasaba. Yo le dí excusas de que estaba cansado, que me agobiaba dentro y cosas así. Cuando volvió adentro y me dijo que no tardara en entrar yo, dí las últimas caladas, cogí la chaqueta y me piré de allí apagando el móvil y sin dar explicaciones a nadie. Nunca he hecho eso. Tampoco nunca he tenido la necesidad; pero, aún así, me sentí de puta madre. Sabía que no estaba huyendo, sabía que alguna vez me le encontraría (como así ha sido... y en más de 3 ó 4 ocasiones). Ni siquiera me preocupé a la mañana siguiente de, una vez hubiera encendido el móvil, encontrar algún mensaje suyo o alguna llamada perdida. Simplemente lo olvidé.
- Bueno, ¿me vas a decir qué te pasó la otra vez?
- Bueno, simplemente pasó. Ni siquiera me voy a molestar en decirte porqué me largué aquella noche. Con que lo sepa yo, me basta. Si quieres saberlo, sólo te diré que yo no soy el segundo plato de nadie. Sólo quería conocerte esa noche, nada más. Visto lo visto, gracias a Dios que no follamos.
Y me fuí. Me piré de allí dentro esperando haberle dejado mudo y con el rabo entre las piernas. Cuando ya me preguntó si aquél era mi novio, pensé que a lo mejor esperaba que le dijera que sólo era mi rollo de esa noche o algo. Pero yo no soy San Pedro; no niego a nadie. Y si pensaba que le iba a bajar los pantalones aquella noche y a chupársela en plan cuarto oscuro, apañado iba. Y las cosas como son: sinceramente mi novio no tiene absolutamente nada que envidiar a ese chaval. Este tío es muy del montón.

Ainsss mira, con esta historia que acabo de contar, como que ya apenas se me ha olvidado de lo que iba a hablar al principio. Bueno, a fin de cuentas y en pocas palabras, sólo quería decir que cuando más conoces, o has conocido a la gente, más piensas que las cosas cambian. Hace años estás con alguien que pareceis uña y carne, y al cabo te reencuentras con él y apenas le conoces. Hay gente que, por muy distinta que sea a uno mismo, se entienden. Pero luego hay otra que estás hablando con ella, al principio estás bien, pero luego hay frases que te descolocan y piensas que eso jamás lo habría dicho hace 8 ó 9 años.
No