ETERNIDADES DE UN PITUFO AZUL
Este blog no es para que tú lo leas, sino para que yo lo escriba
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Un chico que, después de crecerse leyendo los blogs de los demás coleguillas, se atreve abrir uno propio. No sé cómo soy... Soy yo, supongo.
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EL PRINCIPE Y LA CAJERA... (CON FINAL FELIZ)

¿Soy timidín? Ayer fui a compar crema de cacahuete a Lidl. No es que sea la experiencia de mi vida, pero tiene su morbillo el eso de hacer la compra tú solo. Aunque, a fin de cuentas, eso ni es compra ni es ná; sólo es vicio. En el del Alisal (dícese de un barrio de Santander, pa' que los internacionales me entiendan) no lo había, con lo cual busqué lo más barato pa jalá, ya que me daba cosa salir con las manos vacías y que, aunque no pitaran las columnas esas anti-cacos o como se llamen, no pensaran que había entrado a ver si podía chorizar algo. La cajera me miró con la típica cara de ¿eso es todo? Sí, hija sí, yo no tengo el sueldo de una cajera de supermercado. La gente aún tiene en la cabeza la frase de Aznar. ¡España va bien! Será en la casa de esa chica, porque con respecto a la de las demás... Bueno, al final resulta que me fui a otro Lidl y allí sí había. Nada más cruzar las puertas en las que pasas la mano y se abren solas como en el cuento de Alí Baba, me juré a mí mismo que si no había lo que iba a buscar, no compraría nada más, amén de que me tomaran por el Makinavaja. ¡Pero allí estaba! Oh, my God: crema de cacahuete. ¡Que rica! Esta vez la cajera me miró con buenos ojos; en parte porque la oí que se piraba en dos horas. Pero antes de eso, viene la gente. La gentecilla, diría yo. Había dos mujeres: una anciana y otra joven. La señora mayor cargada hasta los cojones de cosas. Ni que estuviera hibernando. La otra llevaba también una buena carga, y no me refiero sólo a la cantidad de cosas, sino a que había comprado un par de salchicas alemanas, de esas que parecen un consolador. La etiqueta rezaba en alemán algo que yo no entendí (básicamente porque no hablo alemán, salvo algunas palabras sueltas, y como aún no han sacado el curso de hablar alemán con 1000 palabras, pos ná...) The cuestion: ¿cómo es posible que yo, con una mierda de bote, tenga que esperar 10 minutos a que la cajera termine con todas las compras y ni haya ni una sola persona que me diga perdona, ¿sólo llevas eso? Ven, pasa tú primero. En este país se ha perdido el decoro y la educación. Buff, después de ver en la televisón como un gilipollas zurraba en el metro a una chica sudamericana, ya nos esperamos cualquier cosa. Me veo escribiendo a Mercedes Milá denunciando mi caso para que haga un reportaje en Diario de..., jajaja.
No