ORGULLO GAY
No he ido al Orgullo Gay. Lo necesito, es decir, necesito estar allí en todo aquel jolgorio.
Análisis de tan acontecido día:
Aún hay gente que piensa que esta fiesta no habría de celebrarse. Puede que tengan razón y que esto sólo sea un espectáculo para dar el cante. Como decían el otro día en la tele: No hay un día del Orgullo Heterosexual, o día del Orgullo de ser Géminis... Lo que pienso es que esta fiesta no es para celebrar que uno es o no es gay. Allí va gente de todo tipo: gays, lesbianas, heteros, transexuales, transformistas, Drac Queens, gente con familia, gente de la Iglesia, incluso... Opino que ese día es algo más que una fiesta: es una reinvindicación. Durante toda la Historia los homosexuales han sido perseguidos, vejados, asesinados, humillados y odiados y el hecho de que un día de Julio de 1969 en Stonewall, unos desviados se enfrentaran a las autoridades de Nueva York reivindicando el derecho a la libertad, cambió para siempre nuestra vida. Me alegro de haber nacido en una epoca en la que la libertad, dentro de unos límites, nos permite ser nosotros mismos sin necesidad muchas veces de mirar a nuestra espalda cada vez que caminamos por la calle. De todas maneras, cada cual lo vive a su manera, respetable cualquiera de ellas. Pasa como todo: no puedes juzgar a las personas por lo que son porque cada persona es un mundo; los hay depravados y que son gays porque se pasan el día follando, los hay modositos que llevan la vida de un hetero (dentro del marco de lo que un hetero normal puede ser) y que quieren tener los mismos derechos y que no les comparen a los gays que siempre van de fiesta en busca de tíos a los que tirarse en los reservados... y también los suele haber que se esconden y prefieren llevar su vida en total secretismo. Esto último no lo entiendo. Y yo digo: ¿qué habría sido de los cristianos sin las Cruzadas, las luchas por defender una religión y un credo? Si alguien cree en algo ha de creerse lo que está defendiendo. Siempre hay que partir de esa base.