Nuestro parentesco..... nuestra condena...
Poco a poco van pasando los años, ya nos somos ni jóvenes ni adultos, sino el ultimo eslabón de este sistema que parece habernos excluido por falta de rendimiento, sentados en el sucio sillón de una residencia en la que aguardamos el fin de nuestros días notamos la llamada de un cartero rezagado a la puerta de nuestra mente, con lentitud le abrimos e invitamos a nuestros dominios, su cara nos resulta familiar, efectivamente, su mirada perspicaz nos traslada a la juventud, cuando el brillo de los ojos no quedaba ennegrecido por la burda realidad y se reflejaban en ellos un provenir lleno de esperanzas e ilusiones. Con gesto firme nos entrega un paquete corroído por el tiempo, como si hubiese estado perdido por algún almacén de correos durante largo periodo de tiempo, al abrir-lo quedamos deslumbrados por su contenido: sueños que se resquebrajaron ante la hostil sociedad, acciones que quedaron frenadas por el desanimo o la frustración, lagrimas que en vez de convertir-se en acciones se perdieron en un mar de tristeza, benévolos sentimientos diluidos en el olvido, pensamientos utópicos oscurecidos hasta desaparecer a causa de las oscuras sombras de la hipocresía y la sumisión, ideas ahogadas en un profundo mar de incomprensión y rechazo …. En fin, esa vida que en un principio creíamos que habíamos desarrollado de una manera ‘correcta’ a acabado desembocando en una maquiavélica obra que parte el corazón de quien la contempla. Tras una ardua deliberación, entendemos que lo que hemos presenciado desde nuestro nacer está en las antípodas de la vida, y que simplemente hemos sido formados durante ese periodo para encajar como una pieza de puzle en el sitio correspondiente, la tristeza de este camino solo se puede equiparar a la angustia de su final… y ahora querido lector, piensa que aun le quedan latidos a tu corazón, y solo depende de ti la intensidad con la que vayan a latir, y antetodo no olvides nunca para que estas aquí amigo….para vivir.