Todo se resume en un quizá
Todo se resume en un quizá, en un quizá algún día pueda llegar a ser feliz...
Acerca de
Pues soy una persona bastante corriente y a la vez bastante diferente. Este blog refleja la vida que llevo y mi visión de ciertos aspectos que en otro momento no me pararía a mirar
Sindicación
 
El miedo, la inocencia, las miradas del camino (y esas cosas)
El miedo. ¿Por qué tenemos miedo? (y es el momento en que también me pregunto por qué siempre me tengo que preguntar algo) No lo sé. Es una sensación que provoca cierta adrenalina y que se manifiesta mediante, o bien sacudidas violentas o bien gritos. Hay mucha gente que cuando tiene miedo se paraliza, no sabe qué hacer; otra, sin embargo, actúa, vence sus miedos, lucha por vencerlos. Hablo del miedo porque esta tarde he ido a ver al cine “Hostel” de Quentin Tarantino. La película está totalmente recomendad para la gente que disfrute de la bestial mezcla porno-gore. La verdad es que la peli ha estado genial, muy buena. ¡Y no soy un freaky porque me gusten las películas de miedo!

Se me vienen a la cabeza decenas de temas de los que hablar pero ninguno lo suficientemente interesante o sustancioso como para hacerlo en este post.

¡Ay la primavera… que la sangre altera! Esto es genial. Últimamente estoy hiper-feliz, saltando todo el día, riendo como un poseso con todos mis amigos… es una sensación indescriptible. No creo que sea cuestión de la edad (y espero que así sea) porque yo soy así, feliz, ¡japi! Es cierto que soy feliz, muy feliz… pero lo he conseguido gracias a las maravillosas personas que cada día cuando voy al instituto me sonríen o simplemente me dedican un “qué tal” como rutina. Ahora es cuando puedo decir que tengo amigos. Realmente no son los amigos de mi vida, los que siempre he deseado tener (aunque se salvarían dos personas que sí) pero son mis amigos. Lo que más me jode/fastidia/molesta es que mi madre aún piense que no tengo amigos. De hecho, este sábado va a venir a mi casa el chaval francés que me acogió en la suya (lo que se llama intercambio, vaya) y me ha dicho algo como: “¿A qué amigos le vas a presentar? Porque, como tienes “tantos”…” ¡Si es que me dan ganas de matarla! Se cree que me conoce pero ¡¡¡NO!!! No me conoce nada en absoluto. Puede que sepa (algunos de) mis secretos pero, ¿de qué vale si no me conoce? Es cierto, es mi madre, la tengo que querer y no lo hago a disgusto… creo que es la única que me puede poner de mal humor estando yo tan feliz de la vida.

Hablando de conocer a la gente… tampoco es que sea la persona más indicada para criticar a alguien que no me conoce, pues yo desconozco totalmente a quien supuestamente era mi mejor amiga. Pongo lo de “supuestamente” por el simple hecho de que ya no estoy seguro de ello. Antes creía que era absolutamente imprescindible en mi vida, pero cuando estoy con mis amigos en el instituto ni siquiera la hecho de menos. Quizá sea culpa mía por no ser buen amigo o, por el contrario, culpa de ella por no (poder) abrirse a mí. No hablamos, ya no hablamos. El otro día fue a Madrid (de nuevo) a ver el musical (otro más) de Hoy no me puedo levantar. Le mandé un sms para ver qué tal le había ido y ni siquiera respondió. No entiendo qué pasa; para estar así prefiero no volver a verla en mi vida.

¿Novedades? Sí. Alguna que otra. Sin embargo, carecen de interés. Bueno, vale, sé que os estáis muriendo de ganas por saberlas… jajaja. El otro día hablé con Pablo por el MSN (y era la primera vez que se conectaba). Fue una charla un tanto seca, simple…:

- Muy buenas Pablito, ¿Cómo estás? (aparte de buenísimo)
- Pues bien, aquí, aburridillo, pasando el rato. ¿Y tu?
- Bien, como siempre. ¿Cómo es que te has conectado al msn?
- Pues mira, que me han puesto Internet en casa ya.
- Ahm. Jeje. ¿Y qué tal todo? No sé, cuéntame algo interesante
- No sé, yo soy un aburrido.
- ¡Qué dices!
- Sí, es cierto. Yo soy el aburrido y tú eres el salao.
- Jajaja. Bueno anda…. (sigue diciendo cosas así…)
- Jeje.
- Oye, te quería comentar una cosilla…
- Sí, dime.
- Pues nada, era sobre lo que te dije en Francia. Ya no tienes de qué preocuparte, ya está superado… (y en el fondo es así, no me engaño, pero me encantaría estar contigo, tocarte, besarte, mirarte sin miedo…)
- Ah, Ok! Tranquilo…
- Jeje, de todos modos, gracias por no decir nada y eso
- De nada hombre.
- Te lo he dicho, más que nada porque ya no hablábamos como antes
- ¿cómo que no?
- ¡¡¡NO!!! (¿pero eres tonto?) No hablábamos como en Francia
- Bueno, quizá es verdad
- Sí. Desde ahora espero que las cosas sean como antes, me caes muy bien
- Y tú a mí.
- Bueno, me tengo que ir (a contárselo todo a mi prima, esa que dijo que un Pablo NO!)
- Ok, hasta el lunes
- Adiós tío (haciendo de tío duro jaja)
- ¡Y salúdame cuando me veas!
- (tampoco me digas eso…)

Esa es una de las novedades. La otra quizá sea algo más compleja. Hay un chaval que vive cerca de mí con el que me llevo muy bien. Realmente, la relación es así, una amistad bastante sincera tanto por su parte (espero) como por la mía. Es el chico que me piropeaba, me decía lo mucho que le gustaban mis ojos y todo eso… Lo voy a conocer no dentro de mucho. Resumiendo: Nuestra relación no es seria, es decir que nos caemos bien pero no nos vamos a casar ni nada por el estilo (y espero que en el futuro sea así también porque si fuera algo más serio, no sería bueno para ninguno), quedaremos en plan amigos, si a mí me gusta él y surge nos liamos y todo eso. El problema no está ni en la edad (3 años más mayor que yo) ni el lugar de donde procede sino lo que ocurrirá después. Lo que quiero decir es que yo, en estos instantes, no pretendo que ni mi primer beso, ni mi primera caricia ni mi primera vez con un hombre sea especial pero tampoco de cualquier manera y para no desaprovechar una oportunidad. No sé lo que pasará y no quiero planear nada hasta que surja o no surja pero tengo muchas dudas. Por ejemplo, nadie me asegura que no sea un psicópata (o por el contrario un nazi con ganas de matar a un homosexual) o que tenga SIDA o cualquier otra cosa. Yo no lo conozco de nada y tengo miedo. Necesito ayuda así que si tenéis algo que aportar, bienvenido sea lo que tengáis que decir.

Me gustaría hacer una pequeña reflexión sobre la gente, la personalidad de la gente. ¿Por qué somos hipócritas tan a menudo? ¿Por qué, por ejemplo, cuando alguien no nos cae bien en absoluto fingimos cierto tipo de interés por lo que nos cuenta? ¿Por qué mentimos para quedar bien? ¿Por qué nos obsesionamos con nuestras vidas? ¿Por qué no nos damos cuenta que ser felices es mucho más fácil?

Creo haber hablado de ello anteriormente pero me gustaría hacerlo ahora de nuevo. A veces, cuando vamos por la calle nos cruzamos con diferentes miradas: miradas que expresan odio, desinterés, apatía, amor, deseo, tristeza… En ocasiones veo que la gente se me queda mirando; no sé qué expresan sus miradas y, honestamente, prefiero no pensar nada (y menos especial y viniendo de un tío) porque, como siempre, seguramente me llevaría una desilusión.

Como dice mi horóscopo, y aunque no venga al caso, Géminis: desafortunado en el amor pero encontrará a su príncipe azul.

Pero qué feliz soy, ¡Qué coño!



La muestra de la inocencia

Pd – Lo que pensaba cuando le dije a Pablo que no sentía nada es verdad!
Pd – Contadme… ¿Cuáles son vuestros miedos?
Pd – J’adore… yo lo siento pero todavía no sé dónde se encuentran esos ejemplares
Pd – Alexander… otra vez perdón… jaja
Pd - ¿Os he dicho que soy feliz?
 
Laughing all the time with the Spring in my veins
¡Hola! Cuánto tiempo sin pasar por aquí. La verdad es que ha sido contra mi voluntad; yo quería actualizar el blog pero la relación familiar hizo que me quitaran el ordenador y no pudiera hacerte visitas, ni a ti ni a tus compañeros. Pero bueno, ahora ya estoy aquí.

También es verdad que no ha pasado nada interesante, nada que merezca ser leído por nadie porque si ya carece de valor bajo mi punto de vista (y debería ser el más importante) no quiero ni pensar lo que opinaría la gente que suele leer este blog al leer las bobadas que pongo (¿Veis? ¡Como estas!). Me pasa algo que no me debería de pasar: sigo pensando en Pablo. No es que lo ame (ni mucho menos) o sienta algo muy especial por él sino que le quiero un montón. Sea como sea… las cosas van a seguir siendo como hasta ahora. Hay veces en que nos saludamos pero no es el mismo saludo que aprendimos a darnos cuando nos conocimos ya hace unas semanas en Francia sino uno de esos sosos, carentes de emoción y de entusiasmo. Sin embargo, aún me sigo preguntando (porque no lo sé) si hice bien al contarle lo que sentía, que era interés, mucho interés.

Últimamente no sé qué narices me pasa. No es nada grave pero a mí me preocupa. Parece que quiero ser perfecto, aunque sea una palabra que odie. Quiero saber qué significan todas las palabras y hasta leo la encarta para saber más sobre todo y es algo que me asusta.

No sé de qué hablar pero me apetece mucho hacerlo.

Quizá ya me haya cansado de decirle a la gente que luche por lo que quiere porque ahora llegó el momento en que debería hacerlo yo.

Quiero conocer a alguien especial, a alguien que viva cerca de mí pero que solamente se aun amigo y consiga (cosa que es muy difícil, o al menos así lo parece porque me ha pasado dos veces) no atosigarme, ser pesado, y en consecuencia le empiece a odiar. No me gusta generalizar pero me da miedo el hecho de que todos los gays me resulten así. Para poner un ejemplo… yo tengo un amigo gay también y me dijo que yo le “atraía” (puesto entre paréntesis porque no estaba aclarado el chaval) y eso no me molestó. Pero con el tiempo me ha ido cayendo mal y más mal y ahora no lo soporto. También puede ser que haya tenido mucha mala suerte con M, con David y con mi amigo y espero que siga siendo eso… mala suerte.

Sinceramente, no sé ni si me he expresado bien ni si a alguien le puede molestar o si alguien se siente identificado. El caso es que yo soy así. Pero es que, por otro lado, yo no soy así. Quiero decir, que yo me suelo llevar bien con todo el mundo y eso me gusta pero en estos tres casos concretos ha sido muy raro.

Lo que es raro es este post…

Me gustaría aclarar algo que dije en los posts anteriores (diciendo lo de los 400€ por un pantalón y eso); la verdad es que si yo pudiera me gastaría ese dinero porque soy así, me gusta comprar y me gusta comprar ropa (bonita) de marca por muchos motivos. (hay cierta gente por ahí que seguro que me entiende).

¿De qué coño va esto?
El otro día estábamos en clase de plástica cuando hablábamos de la depilación y todo eso. Lo más brillante que se me ocurrió decir fue que odiaba que la gente dijese palabras como “sobaco” o “coño”. Es cierto, son palabras desagradables… al igual que me molesta que la gente diga “he jugao a nosequé”. En fin… que son manías (al igual que la desesperante del diccionario).

No dentro de mucho, escribiré una redacción que compuse para inglés (y la pondré en español) porque me gusta; habla sobre la discriminación tanto por edad, como por sexo, como por raza y por identidad sexual. Es interesante.

Otra vez Pablo viene a mi mente… Si ya me lo decía mi prima… (Que la pobre ha tenido una “mala” experiencia con un chaval con el mismo nombre)… “Un Pablo, NO”. Pero bueno, yo ya le mostré mis cartas.

Vivo en un estado de permanente alucinación (y tampoco sé por qué digo esto pero yo lo lanzo al vacío… oleeee)

Ahora viene una etapa estresante (sumada ya al estrés que tengo ya de por sí y que me encanta) en la que veré a los chicos en la piscina, con los correspondientes levantamientos de campaña. ¿Por qué existen los tíos buenos heteros? En serio… ojala todo fuera más fácil.

Sigo yendo al gimnasio. Si es que cada día me gusta más. Llevo tres meses y por fin he logrado convencerme de que esos aparatos que anuncian en la teletienda… pues que no sirven para nada, que si quieres estar bueno pues te lo tienes que currar. Veo muchas mejoras en mi cuerpo, más de las que creía que debería esperar.

¿Qué se siente al besar a un tío? Quizá me esté perdiendo mucho (y espero que así sea y que esta situación acabe muy pronto) pero bueno… tiempo al tiempo, ¿no? De todos modos la imaginación me sirve para algo (pero no es ni mucho menos suficiente).

** No dudaría en volver a reír. Prometo ver la alegría. Escarmentar de la experiencia. Pero nunca, nunca más usar la violencia… **

Este post tiene muchas líneas y poco contenido (en fin).

Bueno, se me ocurre de qué hablar… ¡Soy superfeliz! No tengo motivos para serlo (como dije también en el post anterior) pero es que es imposible arrebatarme la sonrisa con la que me levanto, con la que me acuesto y con la que estoy todo el día. ¿Quién es la gente para decirme qué tengo que hacer? ¿Quién es la sociedad para determinarme cómo debo pensar? Nadie! Bueno, espero que todos vosotros también filosoféis con estas cosas.

Sin más pretextos, y esta vez de verdad, me despido hasta el próximo blog (que tendré premeditado y no como este) con una frase con la que me identifico plenamente:

Cuanto más lo planees, más duro será el destino contigo

Un gran besazo (y este post sin PostDatas)



(Que nooooo)

PD- Et je me demande… (y yo me pregunto…) ¿Dónde se encuentran a estos ejemplares?
PD – No me lié con Lucía, pero porque se fue. Y a Alexander… decirle que es para experimentar un poquillo… ya sabes.
PD – Todo todo todo todo… yo quiero contigo todo… ¡Pablo! (joder, ya podría venir la magia esa eh?? Jaja)
PD – Acabo de descubrir que esta tontería que llevo estos días es la primavera. ¡Feliz primavera a todos!
 
¿Demasiado bueno para mí?
20:30 – Empiezo a escribir el artículo

¿Por qué prejuzgamos a la gente? Yo soy el primero y en ocasiones me doy cuenta de qué tonto soy porque esa persona resulta ser encantadora. Ayer hablé con “mi príncipe” (que es más o menos el título de su nick)… nunca nos contábamos nada. Ayer, tras quizá más de medio año agregado a mi msn, hablé con él de cosas interesantes, de nuestras vidas, experiencias, filosofías… pero me sirvió para darme cuenta de que en realidad no era quien yo pensaba que era (un pesado de los que rayan mucho os lo aseguro). Es una persona encantadora (a pesar de que esa palabra resulta muy… ¿repipi?). Supuestamente le hice ver, o al menos traté de hacerlo, que era un chaval muy sensato, muy maduro. Pero, sinceramente (y para qué vamos a engañarnos), lo que más gracia me hace del asunto es que siempre me está piropeando. Eso yo si que no lo entiendo; vamos a ver… dice que soy guapo, que supuestamente tengo un cuerpo genial, un buen culo y unos ojazos increíbles (quizá está un poco exacerbada la descripción pero es algo más o menos así). A mí me parece un chaval bastante interesante y de físico está mejor de lo que pensaba.

Ui lo que me dijo!!!! (Jajaja) Ayer me comentó que (yo) iba al gimnasio para gustarme más, pero que ya sabía yo de sobra lo mucho que me gustaba ya de por sí. ¡Si es que en el fondo es cierto! Fue muy curioso porque es algo que nadie me había dicho nunca pero acertó en el ¿100%? Porque yo digo, si no me quiero yo… ¿Quién me va a querer!

Me encanta discutir, es algo que me apasiona, disfruto. Esta misma mañana un chaval (llamémosle C) con el que a veces bajo para casa y que a mi me cae genial (a pesar de que odie a los negros inmigrantes, rinda culto a su bandera, quiera dar la vida por su patria…) pero lo que dijo hoy me pareció un poco fuerte. Íbamos tan tranquilos por la calle cuando de repente soltó: “¿Sabéis que Dani es gay? Le pillaron viendo páginas porno de gays” Hombre(s)… sinceramente yo también lo hubiera querido comentar (aunque no lo hubiera hecho con este tema y sí con otros) pero lo que NO me parece normal es que soltara lo de: “Pues conmigo que no suba en el autobús” a lo que yo añadí rápidamente: “¿Qué pasa! ¿Das por hecho de que por ser gay le vas a molar o qué?” El chaval se quedó un poco pasmadillo pero luego empezó a halagarse con eso de que está buenísimo (jajaja). Pero a pesar de que sufra… el chaval es majo.

Yo cada día tengo más motivos para luchar por lo que quiero. Esta misma tarde me han tratado de desilusionar con el tema de que Madrid es muy grande, hay muchos atascos, agobios… ¡Pero a nadie le entra en al cabeza que me encanta estar agobiado! (en fin)… De todos modos, he estado pensando que soy una persona muy ambiciosa. Además, mi amigo Alexander nos recordó a todos que siempre hay que luchar por los sueños de cada uno. Creo que es genial tener la oportunidad (y digo simplemente la oportunidad) de poder luchar por ti, tus cosas, tus sueños, tu vida… Me gusta como este chaval ve la vida; de hecho, se ha mudado durante un tiempo a Londres porque era el sueño de su vida. El mío es Nueva York, ¿Por qué no voy a poder intentarlo? De hecho voy al gimnasio porque quiero, hago todo lo posible para conseguir estar como quiero estar para mí. ¡Cuántos días no me apetecía moverme para ir! ¡Pero joder! Si quiero algo, algo me tiene que costar ¿no? Pues todos esos días fui. A lo que quiero llegar es a que tenéis que luchar por vuestros sueños, por vosotros. ¿Quién si no va a hacerlo? ¡Nadie! Puede que conseguirlos os lleve mucho tiempo, incluso la vida entera pero ¿Acaso no existe la satisfacción de haber estado luchando por lo que tanto ansías?

Ai! Ai! Ai! ¿Recordáis al buenorro-gym al que vi en pelotas en el vestuario? Hoy, tras varias semanas sin verlo le he vuelto a ver! ¡Pero cómo me pone! Es algo increíble en serio… (Ahora os cuento historias de tíos, jeje). Este chaval, cuyo nombre aún no sé, es majísimo. No he hablado con él pero la antenilla parabólica sí que ha tenido sus efectos. Juega al fútbol, no comprar nada que no sea de marca (además dice que los pantalones de Zara no le quedan bien…)… y está buenísimo. (Por cierto, me resulta casi imposible decirle que un tío está buenísimo a Cristina o a Auro… me siento fatal, incómodo… ¿no os ha pasado?). Me quedaban dos series del último ejercicio cuando me di cuenta que había desaparecido y me fui yo también al vestuario. Allí compartimos dos miradas y ya. La ropa increíble. Su cuerpo… (En fin) porque no está cachas sino fibradito-guay. Este tío es lo menos asiduo al gimnasio que he visto en mi vida. Al salir del vestuario precisamente por donde estaba YO dijo en bajo “Hasta luego” y sólo le respondí yo. ¿Una palabra para describirlo? ¡Babas! Jajaja. (A vuestra pregunta… sí, soy lo peor).

Antes decía que os contaría alguna historia de tíos de mi gimnasio. En realidad son estos días los primeros en los que intercambio alguna palabra con ellos pero nada especial. Buenorro-gym2 es también increíble. El tío en cuestión es super-metrosexual. Viste muy bien la verdad y su pelo me encanta. Es guapísimo y majísimo. Vamos que lo tiene todo pero yo ya paso de mirar. Buenorro-gym3 es un tío que tiene depilada la polla (bueno, lo que viene siendo la zona púbica) muy cachas, muy guapo. Así clasificados hay pocos más pero vamos, que donde esté mi buenorro-gym1…

Después de tanto gimnasio a ver si descansamos. Ahora mismo me tengo que poner a estudiar y no me apetece mucho pero lo tengo que hacer. Sí me gustaría hacer alusión a la imagen que una vez puso Xevi en su blog. Ponía lo siguiente: “A veces me gustaría que mi móvil sonara más a menudo”. A mí también….

Muchas gracias por vuestros comentarios. Os mantendré informados respecto a buenorros-gym (Jajajaja).

Besos.



Pd – El post anterior es un texto que me gusta mucho y es genial. Lo descubrí por casualidad pero es perfecto. ¡Leedlo!
Pd – Este fin de semana tengo que liarme con alguien. Viene la amiga de Auro y aunque no me hace mucha ilusión aunque la muchacha si es guapa le tiraré alguna fichilla. ¡¡¡Este sábado salgo!!!
Pd – Con Pablo las cosas van como antes: no nos decimos nada. Él trata de disimular que no sabe lo que sabe y yo que no le he dicho nada. Tarea imposible. Y que sepáis que me llamó pijo por llevar unos calcetines de Adolfo Domínguez cuando él llevaba una camiseta para dormir de Emporio Armani.
Pd – Cada vez queda menos para irnos a Gandía, ¡Qué ganas! ¡Qué desfase!

20:10 – Fin de escritura del post
 
Amor gay (What's wrong with two guys holding their hands?)
Nunca antes me había fijado en la cantidad de parejas homosexuales que se ven paseando por Venecia. Los encuentras caminado por los puentes, a la orilla de los canales, cenando en los pequeños restaurantes del casco viejo. No suele tratarse de dúos espectaculares, sino todo lo contrario: gente discreta, tranquila, a menudo con aspecto educado.
Mirando a los demás aprendes cantidad de cosas, y en el caso de estas parejas siempre me encanta sorprender sus gestos comedidos de confianza o afecto, el reparto convencional de roles que suele darse entre uno y otro, la ternura contenida que a menudo sientes flotar entre ellos, en su inmovilidad, en sus silencios.

Pensaba en todo eso el otro día, a bordo del vaporetto que cubre el trayecto de San Marcos al Lido. Sobre la laguna soplaba un viento helado, los pasajeros íbamos encogidos de frío, y en un banco de la embarcación había una pareja, hombre y hombre, cuarentones, tranquilos.
Se sentaban muy juntos, apoyado discretamente un hombro en el del compañero, en un intento de darse calor. Iban quietos y callados, mirando el agua verdegris y el cielo color ceniza. Y en un momento determinado, cuando el barco hizo un movimiento y la luz y la gama de grises del paisaje se combinaron de pronto con extraordinaria belleza, los ví cambiar una sonrisa rápida, fugaz, parecida a un beso o una caricia.
Parecían felices. Dos tipos con suerte, pensé. Aunque sea dentro de lo que cabe. Porque viéndolos allí, en aquella tarde glacial, a bordo del vaporetto que los llevaba a través de la laguna de esa ciudad cosmopolita, tolerante y sabia, pensé cuántas horas amargas no estarían siendo vengadas en ese momento por aquella sonrisa.
Largas adolescencias dando vueltas por los parques o los cines para descubrir el sexo, mientras otros jóvenes se enamoraban, escribían poemas o bailaban abrazados en las fiestas del Instituto. Noches de echarse a la calle soñando con un príncipe azul de la misma edad, para volver de madrugada, hechos una mierda, llenos de asco y de soledad.
La imposibilidad de decirle a un hombre que tiene los ojos bonitos, o una hermosa voz, porque, en vez de dar las gracias o sonreír, lo más probable es que le parta a uno la cara.
Y cuando apetece salir, conocer, hablar, enamorarse o lo que sea, en vez de un café o un bar, verse condenado de por vida a los locales de ambiente, las madrugadas entre cuerpos Danone empastillados, reinonas escandalosas y drag queens de vía estrecha. Salvo que alguno -muchos- lo tenga mal asumido y se autoconfine a la alternativa cutre de la sauna, la sala X, la revista de contactos y la sordidez del urinario público.
A veces pienso en lo afortunado, o lo sólido, o lo entero, que debe de ser un homosexual que consigue llegar a los cuarenta sin odiar desaforadamente a esta sociedad hipócrita, obsesionada por averiguar, juzgar y condenar con quién se mete, o no se mete, en la cama.
Envidio la ecuanimidad, la sangre fría, de quien puede mantenerse sereno y seguir viviendo como si tal cosa, sin rencor, a lo suyo, en vez de echarse a la calle a volarle los huevos a la gente que por activa o por pasiva ha destrozado su vida, y sigue destrozando la de los chicos de catorce o quince años que a diario, todavía hoy, siguen teniéndolo igual que él lo tuvo: las mismas angustias, los mismos chistes de maricones en la tele, el mismo desprecio alrededor, la misma soledad y la misma amargura.
Envidio la lucidez y la calma de quienes, a pesar de todo, se mantienen fieles a sí mismos, sin estridencias pero también sin complejos, seres humanos por encima de todo.
Gente que en tiempos como éstos, cuando todo el mundo, partidos, comunidades, grupos sociales, reivindica sus correspondientes deudas históricas, podría argumentar, con más derecho que muchos, la deuda impagada de tantos años de adolescencia perdidos, tantos golpes y vejaciones sufridas sin haber cometido jamás delito alguno, tanta rechifla y tanta afrenta grosera infligida por gentuza que, no ya en lo intelectual, sino en lo puramente humano, se encuentra a un nivel abyecto, muy por debajo del suyo.
Pensaba en todo eso mientras el barquito cruzaba la laguna y la pareja se mantenía inmóvil, el uno contra el otro, hombro con hombro. Y antes de volver a lo mío y olvidarlos, me pregunté cuantos fantasmas atormentados, cuántas infelices almas errantes no habrían dado cualquier cosa, incluso la vida, por estar en su lugar. Por estar allí, en Venecia, dándose calor en aquella fría tarde de sus vidas.



Arturo Pérez-Reverte
 
Fashion boys, patetismo, recuerdos... ¿Qué es esto?
Tengo ganas de escribir pero no sé el qué. Quizá podría contar que últimamente las cosas me van muy bien, bueno, en realidad como siempre, pero he sabido darle una visión positiva. Después de lo que pasó el último día en Francia me cuesta mucho aparentar que no ha pasado nada, me cuesta engañarme pensando que a él le da igual porque sé que no es así, pero intento llevarlo lo mejor posible. De hecho, hablo con él, bueno… en realidad solo le digo hola y ni le miro a la cara. Estos días me siento genial, no sé, es algo raro, siento que las cosas no van tan mal como yo creía. Pasó algo el otro día: estuve como dos horas intentando convencer a mi madre para que me dejase ir a Estados Unidos este verano porque no tengo casi nada que hacer. Yo la veía bastante convencida hasta que por fin me dijo que no iba a ir. Lo curioso es que me dijo que cómo si no iba a pagarme los estudios en Madrid (lo cual quiere decir que en eso me va a apoyar). Me pidió que eligiese y con un tono de ironía le dije: “Bueno, en realidad no sé lo que prefiero”. Sí que lo sabía; ya habría tiempo para ir a Estados Unidos, ¿no? Cristina me dijo que me lo merecía y ella es la introducción de mi segundo punto.

Ayer por la tarde recibí un sms: “Tengo la canción de Dani xd, estoy llorando jaja k de recuerdos”. Y yo me pregunto, ¿Cuándo Cristina me dice que llora? ¿Cuándo Cristina se emociona recordando los sentimientos que creía haber olvidado? … pues oye, yo creo que nunca, pero ya se ve que no… Eso no es lo importante del tema. Puede ser porque nunca me ha pasado pero no entiendo cómo puedes estar convencido de haber superado las cosas y sin embargo, tan solo una canción es capaz de recordarte que no es así. Yo siempre pienso que las cosas pasan, hay que aceptar que lo han hecho. A pesar de odiar esa frase es la que mejor expresa a donde quiero llegar “No llores porque terminó, sonríe porque sucedió”.

Yo es que definitivamente soy subnormal. ¿Por qué le doy consejos a la gente cuando ni yo soy capaz de seguirlos? Supongo que es lo que hace todo el mundo; saber la teoría y no ponerla en práctica.

La verdad, este post me parece que es una puta mierda por lo que no tardaré en poner otro. Hay un tema del que me encanta hablar pero no discutir. Es más, siempre creo tener la razón… (aisss) el consumismo. ¿Quién no es consumista? ¿Quién teniendo el dinero no se compraría unos pantalones de D&G de 400€? (y no estoy diciendo que lo haga porque no es así, ya quisiera yo xD). Es decir, que cada uno va de acuerdo a lo que tiene o quiere. Tengo amigos que son tan felices con una sudadera de pull&bear pero yo no me puedo poner nada que no sea de marca (a no ser que no me quede más remedio). He estado pensando sobre mi futuro (¿Y qué día no lo hago?) y me he dado cuenta de que teniendo los gastos que suponen una ciudad como Madrid no podré comprarme todo de marca (pero algunas cosas sí), no queda más remedio, pero ¡quién sabe!

Vamos a ver, hay algo que no entiendo. Cuando estábamos en Francia fuimos un día a Burdeos y nos fuimos de tiendas. Una amiga mía y yo nos compramos unas gafas (en H&M porque no encontrábamos decentes en las ópticas) y yo compré algunas cosillas y ninguna para mí en la tienda de Diesel. Llegamos al instituto de donde tenían que salir nuestros franceses y nos montamos en el bus. Ahí la gente (y es algo que sinceramente me encanta y me hace gracia) nos empezó a llamar chicos fashion (y ahora yo soy para los franceses el “fashion”). Pero no lo entiendo. Ellos nunca han visto a un tío fashion de verdad. Es gracioso, ¿no creéis?

Gracioso, sí… jaja. Bueno, me despido después de este patético post y ya escribiré uno pronto. La ducha me espera. Esta noche salgo e iré a ver al chaval con el que quedé antes de ir a Francia para ver qué tal. No creo, en realidad sé que no pero siempre cabe la esperanza, que ligue esta noche. Con lo patoso que soy (y más con las tías) nada. Jeje

Un besazo para todos y gracias por los comentarios. (Vosotros comentad, comentad jaja)



Pd - yo sigo flipado con lo que me pone AquelCanalla… respeto su forma de ver la vida, sabes? Pero no creo que todo sea tan malo como para pensar así. De todas maneras, ojala que lo del chaval sea como me has dicho, ojala no sepa que es gay y un día estemos juntos… ojala. El otro día me contestó a un tokeeeeeeeeee ¡Qué ilusión! Sé que no significa nada ese toke pero la ilusión no me la quita nadie. Algún día me atreveré a mandarle un sms o a tener una conversación con él mientras espero para entrar a Plástica. Arriba os dejo a un fashion-boy de verdad… en fin (D&G). (x cierto, sus gafas son como las que me compré)
 
Dans la prision de la vie
Parada de buses de mi instituto, 19:00h. Quería volver a casa porque el viaje había sido bueno pero ya que habíamos estado de camino durante muchas horas y la cosa no había ido perfecta ya tenía ganas. Sin embargo había sido increíble, no quería regresar a España, pero era inminente. Ha sido una semana intensísima; siempre había habido sitios donde ir, lugares que visitar, tiendas donde comprar… y ahora no quiero pensar en cómo será mi vida de siempre, no me apetece. Lo primero que me ha extrañado es que no hubiera tantas tiendas como allí y que en los supermercados no encontraras tantas cosas, productos tan variados como venden en la France.

El último día que escribí en el blog lo hice desde la casa de mi correspondant francés. Al día siguiente iría a Poitiers el día entero y dormiría en un hotel cercano a Futuroscope. Es noche bebimos. Todo el mundo bebió (incluso Pablo quien, no acostumbrado a beber, con un vaso ya le daba vueltas la cabeza). Yo estaba preocupadísimo porque pensaba que no iba a llegar la bebida para todos. Eran las 2:00 de la mañana y oímos unos toques en la puerta. La música sonaba a todo volumen en la habitación. Abrí la puerta y me encontré con la cara de la profesora. Nos comunicaba que el día siguiente sería el último que estaríamos en Francia. Definitivamente la habíamos cagado. En realidad no fuimos nosotros porque otro grupo de chavales más pequeños que nosotros (y los muy inteligentes haciendo botellón en frente de la puerta de la profesora) fue quien sacó a la luz lo que estábamos haciendo. Quizá ese día hubiera sido genial, le hubiera dicho a Pablo algo o incluso le hubiera dado un beso. Pero no, todo el mundo estaba desolado y triste y nadie tenía ganas de hacer nada. A mí la verdad es que no me afectó mucho la decisión porque al fin y al cabo era lo justo.

Ese día en el bus la profesora nos comunicó que sí, visitaríamos Futuroscope y que tras meditarlo mucho solo saldríamos con un día de antelación. Admiro increíblemente a esa profesora. No le guarda rencor a nadie, sufre por sus alumnos, lo da todo por ellos… (no comments). Traté de acercarme a Pablo muchas veces. Hablé con él en varias ocasiones de todo tipo de temas. Yo procuraba no sacar el tema “ligues” porque aparte de ganarme por goleada no quería que me dijese que estaba enamorado de alguien o cualquier otra cosa. Era flipante. No me gustaba pero tenía algo (quizá porque es el tipo de persona que me gusta) que le hacía especial, nada más. Me decía cosas que yo no encontraba (ni encuentro) normal como: “Ahora que me has agregado al msn me conectaré más a menudo porque estás tú” o “Mira mis calzoncillos (eran unos rojos de CK)”. También me hacía cosas como tocarme el pelo continuamente, mirarme con esos ojos marrones verdosos tan bonitos y quedarse fijamente mirándome hasta que uno de los dos retirara la mirada. Eso no era normal. Es decir, ¿Qué tío normal hace eso? Pues ninguno, al menos de los que yo conozco. Lo que más me impresionó fue cuando el día antes de irnos me dijo que a él le habían propuesto follar. Yo me quedé a cuadros. Sabía que era verdad, pero qué puta envidia sentía por dentro… A mí ni me habían propuesto darle un beso en la cara a nadie…

Ayer fuimos a la Dunne de Pyla (o algo así) y genial. Nos tiramos todos para abajo y logré convencer a Pablo para que se tirara. Cuando se tiró y llegó abajo vino a darme un abrazo (otra cosa que no entiendo). Por la noche fuimos a la pizzería y después como puros gamberros franceses entramos a destrangis en un colegio de infantil y fuimos a beber ahí. Pablo estaba y después de un ratillo ya se tiraba a mí un poco. Me empezó a hablar de las chicas y eso y yo… en plan… ¡Qué bien! Volvimos a casa y al día siguiente nos despedimos de los franceses.

Viaje. Empezó bien. Yo ya estaba hasta las narices de contar chistes porque ya había gastado todos mis recursos. Entonces me di cuenta de que a la mayoría de la gente le caigo genial cuando me empieza a conocer. Es entonces cuando cuento chistes y me tienen por el tonto del grupo. El otro porcentaje de la gente (que corresponde a los que les caigo mal en la primera y segunda impresión) les caigo muy mal. Lo curioso es que cuando me ven borracho y en consecuencia las bobadas que hago ya… como que la cosa cambia.

Quedaban escasamente dos horas para llegar a nuestro destino. Estaba sentado con Pablo y acababa de empezar una película. El día anterior por la noche yo le había hecho una pregunta tal que así: “¿Y tú qué crees?” La verdad es que podía significar casi cualquier cosa… pero en el fondo iba al grano. El chaval se quedó intrigado y me pidió que por favor le contara qué quería decir con eso. Dudé muchísimo de hacerlo. Nunca había estado tan indeciso o al menos me parecía eso. Finalmente escribí algo en un mensaje. Ahí le contaba todo y él se impacientó por saber qué era lo que escribía y a quién. Cuando acabé se lo di y le dije que era para él. Ponía que sentía un algo, nada relacionado con el amor por él. Que era muy simpático y que esperaba que depositara en mí la misma confianza que puse yo en él al contarle eso para que no se lo dijera a nadie. Cuando volví a mi asiento me había contestado. Era una respuesta simple, escueta y precisa. Me decía que no se lo esperaba, que, en realidad él no… que las cosas no iban a cambiar y que quería seguir siendo mi amigo.

Yo me lo había imaginado. ¿Por qué me tenían que salir bien las cosas a mí? Estaba claro, era un fracasado. Me arrepentí de habérselo contado, no quería haberlo hecho. Ahora inminentemente me miraría con otros ojos, de otro modo. Es normal. Le comprendí en todo momento, sabía que en realidad… no sé… él era diferente pero en el fondo también como los demás. El resto del viaje no fue muy bien. Estaba desesperado, horriblemente angustiado. ¿Por qué le tenía que haber dicho todo eso? JODER!

De camino a casa estuve pensando. Me daba asco y en realidad no me apetecía vivir. Puede que resulte demasiado dramático, quizá era así en realidad… Ahora mismo no tengo ganas de mirar a la cara a ningún tío, parece que me dan asco. Algún día me reiré de haberme sentido así pero ahora, de momento, sigo flipando.

¿Algún día? ¿Algún día alguien me dirá que me quiere y será mutuo? …

(No comments, you know)



Maintenant je suis dans la prision de la vie (Ahora estoy en la prisión de la vida)