Tratado de la Familia
Tengo demasiadas ganas de escribir como para no hacerlo o quizá lo que tenga son demasiadas cosas que contar o cosas de las que hablar y por eso quiero compartirlas con alguien que siempre, aunque omnipresente, está ahí.
Aunque no sepa exactamente lo que es un tratado (y no tengo intención de buscarlo en el diccionario) organizaré por precisamente eso, tratados. A veces es mejor no preocuparse por cosas sin ninguna relevancia, ¿no?... Pues eso haré. Es posible que todos alguna vez nos hayamos planteado un día escribir sobre todo y sobre nada, sacar las más recónditas ideas y sentimientos de nuestro ser para plasmarlas insignificantemente en un papel que quizá no llegue a ninguna parte. Pero en ocasiones, aunque en vano, son los dedos quienes escriben la historia, quienes dejan pasar el curso de nuestras ideas y las escriben… y nosotros sin darnos cuenta. El tiempo se pasa sin darnos cuenta y esas palabras acaban por consumirnos de una manera plena. Sencillamente es depositar tu alma, o lo que queda de ella, en las manos que escriben…
Cosas tan sencillas, o no tanto, como el amor, la amistad, la felicidad e incluso el sexo parecen no tener tapujos para nosotros pero en realidad nos cuesta hablar de cosas tan sencillas como el qué hace que nos sintamos débiles y no podamos amar o sonreír… ¡Quién sabe!
Tratado de la familia
¿Hasta qué punto es cierto eso de que la familia es capaz de darlo todo por ti o que es ella la que más te quiere y quien va a estar siempre ahí? Es posible que sea verdad todo eso pero también es probable que el decirte lo susodicho no sirva más que para que los miembros de la misma se acerquen más a ti con el único fin de tenerte vigilado. A veces pienso que la familia puede llegar ser aún más egoísta de lo que puede ser un gran enemigo. A veces hacen lo imposible para saber cosas que no deberían de interesarle (aunque supuestamente sí, porque es la familia, ¿no?): te atormentan, te chantajean, te insultan e incluso pegan.
A veces son ellos y no tú mismo quienes hacen de la vida un camino tormentoso. En ocasiones puede pasar eso por el mero hecho de que quieren protegerte y por eso no dejan vivir tu vida y otras es simplemente consecuencia de una mala relación. Parece ser que hay veces que te quieren tanto tantísimo que se les hace imposible aceptar ciertas cosas y tratan de engañarse, inútilmente creen que es probable que cambies de opinión en cosas que te hacen ser como eres, en vivir la vida que tienes siendo quien eres e incluso en sentirte especial de algún modo por ser algo que se supone que te hace diferente. Me niego a creer que es imposible que tus padres acepten que te gusta ser punk porque lo llevas en la sangre o más común aún que eres homosexual. Es increíble lo que algunos pueden llegar hacer por tratar de cambiarte: desde llevarte al psicólogo, pasando por hacer que cambies de amigos, hasta dejar de hablarte hasta que por fin seas como debes de ser (o sea, como ellos quieren que seas). ¿Por qué hacen eso? ¿Por qué se comportan como niños en algunas ocasiones e ignoran que la sociedad avanza y que no es raro ni anormal ser o sentirse lo que con un gran abuso de confianza has confesado ser? Ahora es cuando entiendo que algunas chicas salgan de casa sin pintar y se sienten en un banco a hacerlo para evitar que sus padres las vean. Es probable que no sea la acción más correcta del mundo pero ¿y si son esas pinturas las que hacen que esa persona sea ella misma? Pero no, eso se debe castigar…
Estoy de acuerdo en eso de que a la familia se la deber respetar y querer pero solo bajo la condición de que sea una familia digna de querer. Que no entiendan ni acepten que te gusta poner velas por ningún motivo en especial, que crean que no debes ver películas porque puede cambiar tu conducta o ser alguien indeseable para ellos… esa incomprensibilidad e intolerancia hace que a veces odiemos a nuestra familia con todo nuestro ser. ¿Acaso es tan difícil de comprender que me gusta ver películas porque me encanta el cine? ¿Acaso es tan difícil entender que me gusta tener la puerta cerrada de mi habitación porque me gusta tener mi intimidad y que no tolero que no se llame antes de entrar? Pero no, “raros en mi casa, no”.
Pero al margen de todo esto la verdad es que la familia va a estar ahí mucho antes de que algunos de nuestros amigos de toda la vida, es cierto que nos abrirán la puerta siempre que llamemos aunque la última vez que salimos dimos el portazo final tirando todos esos años de ¿maravillosa? convivencia por la borda. Aunque no nos entiendan, ni acepten ciertos aspectos de nuestra vida siempre nos querrán porque somos dignos de ello y creo que afortunadamente eso es algo que les tenemos que demostrar. Y, sorprendentemente, siempre hay un momento en nuestra vida en que confiamos en nuestros padres porque al fin y al cabo, y en no pocas ocasiones, son ellos quienes más nos quieren y quienes a pesar de lo que seamos o de lo que hagamos estarán siempre ahí (aunque a veces omniscientemente) con nosotros.
Para cambiar un poco de tema trataré el tema de la familia con una visión general, con la visión de la sociedad. En una familia ¿Qué es lo que está bien y lo que está mal? ¿Cuál es el límite de rareza que puede tener una familia? Aunque lo que esté intentando tratar que ver con la homosexualidad, y de eso hablaré en otro momento, es preciso hablar ahora y aquí de esto porque una familia la puede tener todo ser humano cuyas funciones mentales estén en un buen estado.
Veo por la televisión la infinidad de actos sociales organizados por la Iglesia y ciertos innombrables partidos y organizaciones que manifiestan su indignación y su intolerancia ante los matrimonios homosexuales. Para mostrar un poco cuán engañada vive la sociedad (y muy lejos de criticar las religiones) veamos un ejemplo: El otro día leí en una revista la opinión de una señora que vivía en Valencia y que escribió palabras como las que cito a continuación: “El otro día estuve en los actos organizados con motivo de la llegada del Papa. Todo era espectacular, casi comparable a una fiesta de Nochevieja en uno de los mejores restaurantes del mundo. Todo lleno de color y magia. No llegué a entender el porqué de gastarse tanto dinero en algo que debe de ser más humilde. Mi dios no quiere grandes fiestas ni que se gaste tantísimo dinero en un simple acto porque mi dios es humilde, sencillo y pobre”. Estoy total y plenamente de acuerdo. ¿No son valores como la humildad, la sencillez, la sensatez incluso… los que se supone que debe aprender cualquier cristiano que lea la Biblia? ¿Por qué tanto espectáculo?... Estas cosas son las que demuestran tanta insensatez e incongruencia con lo que debería de ser. Hablo de este acto porque dichos días coincidían con la manifestación de un derecho, el derecho a la libertad en el que no solo participaban los afectados sino gente que lucha para que el mundo sea más justo. Es posible que fuera también fiesta y jolgorio pero la esencia era la reivindicación. Sin embargo, los asistentes a la maravillosa fiesta del Papa manifestaban por su parte el egoísmo, la traición al sentido común, e incluso la hipocresía (en lo que sin duda meto al PP cuyos “objetivos” son conseguir un país libre y justo, ¿no? o al menos eso es lo que debería patrocinar y publicitar porque encima a ver si van a promover un estado lleno de mentiras, injusticia e intolerancia) queriendo evitar que millones de personas en este país no gocen de algo a lo que tenemos derecho todos los ciudadanos (ricos, pobres, listos, tontos, deficientes, homosexuales, transexuales, punks, bakalas…) que es la libertad y la justicia. ¿Por qué esas personas tan intransigentes y que niegan ver lo evidente tratan de hacernos creer que lo suyo es lo correcto, que lo que hay que hacer es cortar los avances sociales por lo sano y que los homosexuales son indignos de tener un derecho, que no ventaja? ¿Por qué hay gente que parece vivir una época bastante remota? Fingen entendernos pero afirman no respetarnos. ¿Dónde está el problema? ¿Dónde está la discordancia con la normalidad?
Los maricones al igual que las bolleras o los transexuales tienen el mismo derecho a casarse que un señor cuya irritabilidad y violencia tanto física como verbal “no va a afectar a sus futuros hijos” (si no ha asesinado antes a su mujer) y su novia. ¿Dónde estaría la línea de lo justo entonces? Por el momento no conozco ninguna noticia (y si hubiera pasado algo nos habríamos enterado todo el mundo) de un maltrato o asesinato entre homosexuales pero eso no es lo bueno para un niño, ¿verdad? ¿De quién es el problema de que pueda haber niños que insulten al hijo de una pareja gay? Claro, debe de ser que el problema es de la pareja por tener un niño en las condiciones en que vive la sociedad y no de los padres inmaduros, homófobos e intransigentes del niño que insulta y que está acostumbrado a oír gritar a su padre cosas como “¡¡Venga, maricón de mierda, chuta ya!!”… DÉMOSLE PUES UN APLAUSO A AQUELLA GENTE QUE REIVINDICA LA FAMILIA TRADICIONAL, LA CORRECTA.
De todos modos, es imprescindible hacerlo (y yo es algo que hice bastante antes de saber cómo era de verdad), es imprescindible agradecer los cojones (porque no hay otra manera de decirlo) que han tenido los políticos, los homosexuales y la gente que no lo es por reivindicar el avance para hacer de España uno de los países más justos y dignos de todo el globo.

Aunque no sepa exactamente lo que es un tratado (y no tengo intención de buscarlo en el diccionario) organizaré por precisamente eso, tratados. A veces es mejor no preocuparse por cosas sin ninguna relevancia, ¿no?... Pues eso haré. Es posible que todos alguna vez nos hayamos planteado un día escribir sobre todo y sobre nada, sacar las más recónditas ideas y sentimientos de nuestro ser para plasmarlas insignificantemente en un papel que quizá no llegue a ninguna parte. Pero en ocasiones, aunque en vano, son los dedos quienes escriben la historia, quienes dejan pasar el curso de nuestras ideas y las escriben… y nosotros sin darnos cuenta. El tiempo se pasa sin darnos cuenta y esas palabras acaban por consumirnos de una manera plena. Sencillamente es depositar tu alma, o lo que queda de ella, en las manos que escriben…
Cosas tan sencillas, o no tanto, como el amor, la amistad, la felicidad e incluso el sexo parecen no tener tapujos para nosotros pero en realidad nos cuesta hablar de cosas tan sencillas como el qué hace que nos sintamos débiles y no podamos amar o sonreír… ¡Quién sabe!
Tratado de la familia
¿Hasta qué punto es cierto eso de que la familia es capaz de darlo todo por ti o que es ella la que más te quiere y quien va a estar siempre ahí? Es posible que sea verdad todo eso pero también es probable que el decirte lo susodicho no sirva más que para que los miembros de la misma se acerquen más a ti con el único fin de tenerte vigilado. A veces pienso que la familia puede llegar ser aún más egoísta de lo que puede ser un gran enemigo. A veces hacen lo imposible para saber cosas que no deberían de interesarle (aunque supuestamente sí, porque es la familia, ¿no?): te atormentan, te chantajean, te insultan e incluso pegan.
A veces son ellos y no tú mismo quienes hacen de la vida un camino tormentoso. En ocasiones puede pasar eso por el mero hecho de que quieren protegerte y por eso no dejan vivir tu vida y otras es simplemente consecuencia de una mala relación. Parece ser que hay veces que te quieren tanto tantísimo que se les hace imposible aceptar ciertas cosas y tratan de engañarse, inútilmente creen que es probable que cambies de opinión en cosas que te hacen ser como eres, en vivir la vida que tienes siendo quien eres e incluso en sentirte especial de algún modo por ser algo que se supone que te hace diferente. Me niego a creer que es imposible que tus padres acepten que te gusta ser punk porque lo llevas en la sangre o más común aún que eres homosexual. Es increíble lo que algunos pueden llegar hacer por tratar de cambiarte: desde llevarte al psicólogo, pasando por hacer que cambies de amigos, hasta dejar de hablarte hasta que por fin seas como debes de ser (o sea, como ellos quieren que seas). ¿Por qué hacen eso? ¿Por qué se comportan como niños en algunas ocasiones e ignoran que la sociedad avanza y que no es raro ni anormal ser o sentirse lo que con un gran abuso de confianza has confesado ser? Ahora es cuando entiendo que algunas chicas salgan de casa sin pintar y se sienten en un banco a hacerlo para evitar que sus padres las vean. Es probable que no sea la acción más correcta del mundo pero ¿y si son esas pinturas las que hacen que esa persona sea ella misma? Pero no, eso se debe castigar…
Estoy de acuerdo en eso de que a la familia se la deber respetar y querer pero solo bajo la condición de que sea una familia digna de querer. Que no entiendan ni acepten que te gusta poner velas por ningún motivo en especial, que crean que no debes ver películas porque puede cambiar tu conducta o ser alguien indeseable para ellos… esa incomprensibilidad e intolerancia hace que a veces odiemos a nuestra familia con todo nuestro ser. ¿Acaso es tan difícil de comprender que me gusta ver películas porque me encanta el cine? ¿Acaso es tan difícil entender que me gusta tener la puerta cerrada de mi habitación porque me gusta tener mi intimidad y que no tolero que no se llame antes de entrar? Pero no, “raros en mi casa, no”.
Pero al margen de todo esto la verdad es que la familia va a estar ahí mucho antes de que algunos de nuestros amigos de toda la vida, es cierto que nos abrirán la puerta siempre que llamemos aunque la última vez que salimos dimos el portazo final tirando todos esos años de ¿maravillosa? convivencia por la borda. Aunque no nos entiendan, ni acepten ciertos aspectos de nuestra vida siempre nos querrán porque somos dignos de ello y creo que afortunadamente eso es algo que les tenemos que demostrar. Y, sorprendentemente, siempre hay un momento en nuestra vida en que confiamos en nuestros padres porque al fin y al cabo, y en no pocas ocasiones, son ellos quienes más nos quieren y quienes a pesar de lo que seamos o de lo que hagamos estarán siempre ahí (aunque a veces omniscientemente) con nosotros.
Para cambiar un poco de tema trataré el tema de la familia con una visión general, con la visión de la sociedad. En una familia ¿Qué es lo que está bien y lo que está mal? ¿Cuál es el límite de rareza que puede tener una familia? Aunque lo que esté intentando tratar que ver con la homosexualidad, y de eso hablaré en otro momento, es preciso hablar ahora y aquí de esto porque una familia la puede tener todo ser humano cuyas funciones mentales estén en un buen estado.
Veo por la televisión la infinidad de actos sociales organizados por la Iglesia y ciertos innombrables partidos y organizaciones que manifiestan su indignación y su intolerancia ante los matrimonios homosexuales. Para mostrar un poco cuán engañada vive la sociedad (y muy lejos de criticar las religiones) veamos un ejemplo: El otro día leí en una revista la opinión de una señora que vivía en Valencia y que escribió palabras como las que cito a continuación: “El otro día estuve en los actos organizados con motivo de la llegada del Papa. Todo era espectacular, casi comparable a una fiesta de Nochevieja en uno de los mejores restaurantes del mundo. Todo lleno de color y magia. No llegué a entender el porqué de gastarse tanto dinero en algo que debe de ser más humilde. Mi dios no quiere grandes fiestas ni que se gaste tantísimo dinero en un simple acto porque mi dios es humilde, sencillo y pobre”. Estoy total y plenamente de acuerdo. ¿No son valores como la humildad, la sencillez, la sensatez incluso… los que se supone que debe aprender cualquier cristiano que lea la Biblia? ¿Por qué tanto espectáculo?... Estas cosas son las que demuestran tanta insensatez e incongruencia con lo que debería de ser. Hablo de este acto porque dichos días coincidían con la manifestación de un derecho, el derecho a la libertad en el que no solo participaban los afectados sino gente que lucha para que el mundo sea más justo. Es posible que fuera también fiesta y jolgorio pero la esencia era la reivindicación. Sin embargo, los asistentes a la maravillosa fiesta del Papa manifestaban por su parte el egoísmo, la traición al sentido común, e incluso la hipocresía (en lo que sin duda meto al PP cuyos “objetivos” son conseguir un país libre y justo, ¿no? o al menos eso es lo que debería patrocinar y publicitar porque encima a ver si van a promover un estado lleno de mentiras, injusticia e intolerancia) queriendo evitar que millones de personas en este país no gocen de algo a lo que tenemos derecho todos los ciudadanos (ricos, pobres, listos, tontos, deficientes, homosexuales, transexuales, punks, bakalas…) que es la libertad y la justicia. ¿Por qué esas personas tan intransigentes y que niegan ver lo evidente tratan de hacernos creer que lo suyo es lo correcto, que lo que hay que hacer es cortar los avances sociales por lo sano y que los homosexuales son indignos de tener un derecho, que no ventaja? ¿Por qué hay gente que parece vivir una época bastante remota? Fingen entendernos pero afirman no respetarnos. ¿Dónde está el problema? ¿Dónde está la discordancia con la normalidad?
Los maricones al igual que las bolleras o los transexuales tienen el mismo derecho a casarse que un señor cuya irritabilidad y violencia tanto física como verbal “no va a afectar a sus futuros hijos” (si no ha asesinado antes a su mujer) y su novia. ¿Dónde estaría la línea de lo justo entonces? Por el momento no conozco ninguna noticia (y si hubiera pasado algo nos habríamos enterado todo el mundo) de un maltrato o asesinato entre homosexuales pero eso no es lo bueno para un niño, ¿verdad? ¿De quién es el problema de que pueda haber niños que insulten al hijo de una pareja gay? Claro, debe de ser que el problema es de la pareja por tener un niño en las condiciones en que vive la sociedad y no de los padres inmaduros, homófobos e intransigentes del niño que insulta y que está acostumbrado a oír gritar a su padre cosas como “¡¡Venga, maricón de mierda, chuta ya!!”… DÉMOSLE PUES UN APLAUSO A AQUELLA GENTE QUE REIVINDICA LA FAMILIA TRADICIONAL, LA CORRECTA.
De todos modos, es imprescindible hacerlo (y yo es algo que hice bastante antes de saber cómo era de verdad), es imprescindible agradecer los cojones (porque no hay otra manera de decirlo) que han tenido los políticos, los homosexuales y la gente que no lo es por reivindicar el avance para hacer de España uno de los países más justos y dignos de todo el globo.

Comentario:
Pues... como que he calculado mal. Bueno, seguía así:
Pero a veces, hay que jugar las cartas con inteligencia y frialdad. Hay ocasiones que los enfrentamientos no son convenientes. Y que lo mejor es retirarse momentáneamente. Hay una cosa clara. En ciertos momentos, aunque sea triste reconocerlo, dependemos de nuestros padres. Money, money, money. No hay vuelta de hoja. Cuando uno es independiente económicamente, puede tomar plenamente sus decisiones. Hasta entonces, se está mediatizado. Cada uno sabe que cartas tiene. Y sabe que suelo pisa. Sé que es muy difícil ese juego. Que es frustrante. Pero a la larga, una sonrisa y un abrazo, dan mejor resultado que una buena discusión. Y el renunciar a una camiseta sin mangas, puede dar como resultado el que te dejen tranquilo en otros puntos.
Podríamos seguir hablando del tema y cantidad de matices que quedan en el aire. Pero ya ha quedado muy largo.
Un beso, un brazo y una sonrisa.
Pero a veces, hay que jugar las cartas con inteligencia y frialdad. Hay ocasiones que los enfrentamientos no son convenientes. Y que lo mejor es retirarse momentáneamente. Hay una cosa clara. En ciertos momentos, aunque sea triste reconocerlo, dependemos de nuestros padres. Money, money, money. No hay vuelta de hoja. Cuando uno es independiente económicamente, puede tomar plenamente sus decisiones. Hasta entonces, se está mediatizado. Cada uno sabe que cartas tiene. Y sabe que suelo pisa. Sé que es muy difícil ese juego. Que es frustrante. Pero a la larga, una sonrisa y un abrazo, dan mejor resultado que una buena discusión. Y el renunciar a una camiseta sin mangas, puede dar como resultado el que te dejen tranquilo en otros puntos.
Podríamos seguir hablando del tema y cantidad de matices que quedan en el aire. Pero ya ha quedado muy largo.
Un beso, un brazo y una sonrisa.
Comentario:
Familia, familia, familia.
Un concepto interesante. Y aunque aquí escribieran 258 comentarios, seguro que no habría dos iguales. Cada uno tendríamos una idea, o mejor dicho, una opinión. Dependiendo de la familia que nos hubiera caído en suerte. Por que la familia, nos viene dada. No la elegimos.
Una vez, oí a la madre de un amigo a una comida familiar a la que me invitaron, que ella, aunque sus hijos fueran sus hijos, y los hubiera parido ella, en realidad al único que ella había elegido era a su marido. Que una vez que sus hijos hubieran tomado su camino, si en algún momento tuviera que elegir, elegiría a su marido. Porque el resto de su familia, ascendientes y descendientes, no los había elegido ella. Pero aclaró que les quería. Que no se entendiera como que no quería a sus hijos. Y que no haría lo que fuera por ellos.
Y a mí en aquel momento, me pareció egoísta. Y aunque asegurara lo contrario, me pareció como que no quería a sus hijos. Quizás el tiempo me ha hecho variar de opinión, porque además es verdad, que nunca ha dejado a sus hijos de lado. Y mirado desde otro punto de vista, quizás es al revés, es un acto de generosidad. Porque nunca ha intentado hacer a sus hijos a su imagen y semejanza. O nunca ha intentado que sus hijos fueran lo que ella no pudo ser, o que estudiaran lo que su marido tuvo que dejar de estudiar, por necesidades económicas de su familia.
Por eso a veces, y siguiendo con el razonamiento de la madre de mi amigo, a los amigos les damos más chance que a la familia. Precisamente porque los elegimos nosotros. Aunque de los amigos, también habría mucho que hablar.
Pero no es el caso de la mayoría de las familias. Los padres intentan que sus hijos sean como ellos quieren. O que sigan la idea que ellos tienen que debe ser. Y no me refiero a que sean hombres y mujeres de bien, que no roben, maten, o se suiciden poco a poco con todo tipo de drogas. Me refiero a que vistan de una forma determinada, o que sean heteros en lugar de gays, o que sean abogados en lugar de mecánicos, cuando a lo mejor, siendo mecánicos incluso se ganarían mejor la vida que siendo abogados. Quizás a veces, buscan un status a través de sus hijos que en su día ellos no pudieron conseguir. O mantenerlo.
Y aquí llegan los chantajes, los psicológicos, el “te quito internet”, el “¿con quién vas?” (y aquí tampoco me refiero a que se junten con una pandilla de maleantes), el “pues así no sales”, el “te quedas sin tu asignación”, o sin ver la televisión.
Yo al respecto de “con quien vas”, tengo una experiencia propia, que alguno me la habrá oído contar. Yo tenía un gran amigo, Ricardo. Pero a Ricardo se le ocurrió la “brillante” idea de estudiar FP. Y mi madre, me machacaba constantemente que no me convenía ese chico como amigo. Pero luego mi amigo estudió ingeniería. Y luego se casó casualmente con una de las hijas de un compañero de trabajo de mi padre. Y fíjate que bien, la ahora mujer de mi amigo, es un cargo político importante. Ahora es mi madre la que me pregunta por mi amigo, y casi habla más con él que yo. Y me echa en cara que no le cuente cosas de mi amigo, cuando ahora si hablo con él es, y con suerte, para felicitarnos los cumpleaños.
Y luego tenemos a las familias, a los padres que se las suda todo. Que sus hijos son unos acosadores... “es que son unos incomprendidos... algo les habrá hecho el chiquito ese gordo y con gafas”. Que son unos drogadictos... “pero mi hijo controla”. Que han robado al chico ese... “un error lo tiene cualquiera”. Que en el colegio fracasa estrepitosamente... “es que los profesores no le entienden”.
Y sí, tienes razón en que, actualmente se respeta más a una familia con padre insoportable y maltratador, o madre drogadicta, que a una posible familia compuesta por dos hombres o dos mujeres y sus hijos.
Pero a veces, hay que jugar las cartas con inteligencia y frialdad. Hay ocasiones que los enfrentamientos no son convenientes. Y que lo mejor es retirarse momen
Un concepto interesante. Y aunque aquí escribieran 258 comentarios, seguro que no habría dos iguales. Cada uno tendríamos una idea, o mejor dicho, una opinión. Dependiendo de la familia que nos hubiera caído en suerte. Por que la familia, nos viene dada. No la elegimos.
Una vez, oí a la madre de un amigo a una comida familiar a la que me invitaron, que ella, aunque sus hijos fueran sus hijos, y los hubiera parido ella, en realidad al único que ella había elegido era a su marido. Que una vez que sus hijos hubieran tomado su camino, si en algún momento tuviera que elegir, elegiría a su marido. Porque el resto de su familia, ascendientes y descendientes, no los había elegido ella. Pero aclaró que les quería. Que no se entendiera como que no quería a sus hijos. Y que no haría lo que fuera por ellos.
Y a mí en aquel momento, me pareció egoísta. Y aunque asegurara lo contrario, me pareció como que no quería a sus hijos. Quizás el tiempo me ha hecho variar de opinión, porque además es verdad, que nunca ha dejado a sus hijos de lado. Y mirado desde otro punto de vista, quizás es al revés, es un acto de generosidad. Porque nunca ha intentado hacer a sus hijos a su imagen y semejanza. O nunca ha intentado que sus hijos fueran lo que ella no pudo ser, o que estudiaran lo que su marido tuvo que dejar de estudiar, por necesidades económicas de su familia.
Por eso a veces, y siguiendo con el razonamiento de la madre de mi amigo, a los amigos les damos más chance que a la familia. Precisamente porque los elegimos nosotros. Aunque de los amigos, también habría mucho que hablar.
Pero no es el caso de la mayoría de las familias. Los padres intentan que sus hijos sean como ellos quieren. O que sigan la idea que ellos tienen que debe ser. Y no me refiero a que sean hombres y mujeres de bien, que no roben, maten, o se suiciden poco a poco con todo tipo de drogas. Me refiero a que vistan de una forma determinada, o que sean heteros en lugar de gays, o que sean abogados en lugar de mecánicos, cuando a lo mejor, siendo mecánicos incluso se ganarían mejor la vida que siendo abogados. Quizás a veces, buscan un status a través de sus hijos que en su día ellos no pudieron conseguir. O mantenerlo.
Y aquí llegan los chantajes, los psicológicos, el “te quito internet”, el “¿con quién vas?” (y aquí tampoco me refiero a que se junten con una pandilla de maleantes), el “pues así no sales”, el “te quedas sin tu asignación”, o sin ver la televisión.
Yo al respecto de “con quien vas”, tengo una experiencia propia, que alguno me la habrá oído contar. Yo tenía un gran amigo, Ricardo. Pero a Ricardo se le ocurrió la “brillante” idea de estudiar FP. Y mi madre, me machacaba constantemente que no me convenía ese chico como amigo. Pero luego mi amigo estudió ingeniería. Y luego se casó casualmente con una de las hijas de un compañero de trabajo de mi padre. Y fíjate que bien, la ahora mujer de mi amigo, es un cargo político importante. Ahora es mi madre la que me pregunta por mi amigo, y casi habla más con él que yo. Y me echa en cara que no le cuente cosas de mi amigo, cuando ahora si hablo con él es, y con suerte, para felicitarnos los cumpleaños.
Y luego tenemos a las familias, a los padres que se las suda todo. Que sus hijos son unos acosadores... “es que son unos incomprendidos... algo les habrá hecho el chiquito ese gordo y con gafas”. Que son unos drogadictos... “pero mi hijo controla”. Que han robado al chico ese... “un error lo tiene cualquiera”. Que en el colegio fracasa estrepitosamente... “es que los profesores no le entienden”.
Y sí, tienes razón en que, actualmente se respeta más a una familia con padre insoportable y maltratador, o madre drogadicta, que a una posible familia compuesta por dos hombres o dos mujeres y sus hijos.
Pero a veces, hay que jugar las cartas con inteligencia y frialdad. Hay ocasiones que los enfrentamientos no son convenientes. Y que lo mejor es retirarse momen