De rebelde en potencia a lesbiana

Era una inocente niña, cuando acepté que las chicas me gustaban.

Acerca de
Con 26 primaveras, y después de muchos altibajos, le planto cara a la vida y a las mujeres y me decido a vivir sin complejos y sin compromisos.

Sindicación
 
Silencios compartidos.
Los dos hemos optado por no hablar del tema, más de lo necesario.
Ninguno hace comentarios al otro.
Los dos nos esquivamos las miradas en los momentos de silencio.
Ninguno quiere reconocer el miedo que le invade.
Los dos tenemos muy presente que viene un tiempo muy difícil.
Ninguno sabría que hacer si faltara el otro.
Los dos nos queremos con locura, aunque nunca nos lo digamos.
Y así un día tras otro, hasta que llegue "el día". A veces me dan arrebatos de abrazarlo, consolarlo y decirle que todo saldrá bien. Pero si ni casi me lo creo yo, como consigo convencerlo?.
Esta mañana hemos tenido 40 minutos de un precioso silencio compartido. Lo he notado tan cerca de mí. Casi podía leer sus pensamientos, transmitidos por los suspiros, y sus "casi sollozos" ahogados. Por un momento, he estado a punto de hablarle, pero mis "casi sollozos" ahogados me unieron a su silencio. Tengo más miedo que me ocurra algo por él que por mí. Igual que yo me hundiría sin él, se que a él le ocurriría lo mismo sin mí.
Por fuerte que parezca, se me había olvidado cuanto lo quiero, y hasta que punto es importante en mi vida, como siempre ha estado a mi lado aunque no lo haya visto, y hasta que punto aún sin hablar, me ayuda.
Y es que, cada día que pasa, sobre todo, ahora, en estos momentos difíciles, cuando todo lo veo adverso, es cuando estoy viendo que lo que dicen de nosotros, que somos dos personas cortadas por el mismo patrón, es cierto.
Padre e hija, somos iguales.
Y como tal, los dos nos observamos con miradas a hurtadillas, a sus suspiros le siguen los míos, a mis miedos le acompañan sus sollozos muertos, y compartimos silencios en esta espera que nos atormenta.
 
Divagaciones, disconformidad.
Algunas personas en mi situación se sentirían, felices, orgullosas de si mismas, y con ganas de vivir. No es que no me sienta así, pero quizás no tanto como debería. Sigo sin terminar de encontrar la pieza que permita que mi vida funcione correctamente del todo.
A veces me siento una extraña, dentro de una historieta, que no le pertenece como vida propia. Una marioneta de la vida. Entonces, reflexiono y algo de luz inunda mi disconformidad generalizada. Prácticamente, tengo la vida que siempre que quise tener.
-Estabilidad laboral: me gusta mi trabajo, me ilusiona, hay muy buen rollito con mis jefes y compañeros de curro, mis logros profesionales son reconocidos y halagados. Me han hecho fija.
-Estabilidad económica: siempre luché por mantenerme a flote sin practicamente que mi padre me ayudara, ahora puedo decir que lo he conseguido. Soy independiente desde hace más de año y medio.
-Estabilidad familiar: he limado asperezas con ciertas personas de mi familia dejando orgullos y heridas en mi espalda a un lado. La relación con mi padre mejora día a día, estamos mejor que nunca, queda mucho trabajo por hacer, aún, pero confío que pronto lleguemos a comunicarnos del todo. Ese siempre ha sido nuestro principal problema.
-Independencia: la tengo, economica-laboralmente, y llevo más de año y medio viviendo fuera de casa, afrontando todo los gastos que supone. Afrontando tb, los problemas que me acarreó en un principio con mi padre, nada partidario de la idea.
-Estabilidad sentimental: es muy difícil reconocer que sigues enamorada de tu ex, apesar de haber pasado más de un año de la ruptura. Es muy difícil mantener la amistad con ella, dejando viejos sentimientos a un lado, y trabajar día a día para no cometer giliopeyeces por los ataques de celos. Es muy difícil, a pesar de todo esto, y de todos los fiascos sentimentales anteriores, mantener la ilusión que un día "ella llegará". Es dificíl perdonar, cuando te han hecho daño de verdad, ya no a nivel de pareja, sino de amistad tb. Y por supuesto, es muy difícil reconocer mis propios errores, y pedir perdon.
-Proyectos a corto plazo: quiero terminar mis estudios, y estoy viendo la manera de en aproximadamente un año comprarme mi casita.
Me siento feliz, por haber conseguido todo eso. Pero estoy algo "atormentada", algo falla, y es el miedo que me impide disfrutar plenamente de todo eso. Estoy tremendamente acojonada. Llevo dos meses fatales, desde que decidí operarme. Resulta muy complicado animar a la gente de mi alrededor, principalmente a mi padre, cuando en realidad estoy asustada e intranquila. Hay momentos que me siento desfallecer. No soporto esa mirada asustadiza, huidiza con la que me observa, pidiendo y rogando que no corra la misma suerte que mi madre. Lo entiendo, pq yo me siento igual.