Septiembre, empezamos nuevo curso.
Bueno, dejé la universidad, pero empecé a estudiar un ciclo superior íntimamente relacionado con la carrera que yo estudiaba (que estudiaba........que intenté estudiar). Me gustaba el ciclo, estaba agusto con la mayoría de los profesores, me gustaba como se planteaba el sistema de estudios, estaba todo basado en la práctica, era mucho más interesante.
Todo iba más o menos bien, hasta que un día la llegar de clase me extrañó no ver a mi padre en casa, era la hora de comer. Vino mi tía a decirme que mi padre se lo habían llevado al hospital le había dado un infarto. No ganaba para sustos, y sinsabores. Salí corriendo a la fábrica a preguntar donde se lo habían llevado, una de las hijas del jefe de mi padre se vino conmigo en el coche, me vió muy nerviosa y no se fiaba de que me pudiera pasar algo.
Encontré a mi padre en el hospitalillo, casi a punto de que la ambulancia se lo llevara al hospital provincial, no sabría explicar que es lo que sentí cuando lo vi salir en la camilla. Fui detrás de la ambulancia en el coche, y estuve esperando hasta que consiguieron estabilizarlo, que me dejaron entrar a verlo. El peligro pasó, pero creo pasé las horas más largas de mi vida.
Entré a verlo, y encontré un padre completamente diferente al mío, estaba cariñoso, no paraba de cogerme la mano, de decirme que no me iba a dejar así como así. Era la primera vez en mi vida que le escuchaba decirme algo parecido. Me puse a llorar como una tonta, supongo que se me juntó el susto con la emoción.
Pasé un tiempo agobiada, no me centraba en el curso, y decidí pedir anulación de matricula para que no me contaran las convocatorias. Mi padre salió del hospital y yo empecé a trabajar en una cafetería cerca de casa. El salario no me convencía mucho para el trabajo que hacíamos, pero algo era algo, seguí un tiempo, y luego cambié de trabajo, eran menos horas y mucho mejor remunerado.
Acabó el verano, se me pasó en un vuelo, empecé de nuevo el ciclo, que cabezota soy...jeje. Por el momento en cuanto a chicas....seguí conociendo gente.....tuve alguna pequeña historia por ahí, pero nadie especial, hasta que en mi vida apareció Inma a mis 22 años (larguitos).
Todo iba más o menos bien, hasta que un día la llegar de clase me extrañó no ver a mi padre en casa, era la hora de comer. Vino mi tía a decirme que mi padre se lo habían llevado al hospital le había dado un infarto. No ganaba para sustos, y sinsabores. Salí corriendo a la fábrica a preguntar donde se lo habían llevado, una de las hijas del jefe de mi padre se vino conmigo en el coche, me vió muy nerviosa y no se fiaba de que me pudiera pasar algo.
Encontré a mi padre en el hospitalillo, casi a punto de que la ambulancia se lo llevara al hospital provincial, no sabría explicar que es lo que sentí cuando lo vi salir en la camilla. Fui detrás de la ambulancia en el coche, y estuve esperando hasta que consiguieron estabilizarlo, que me dejaron entrar a verlo. El peligro pasó, pero creo pasé las horas más largas de mi vida.
Entré a verlo, y encontré un padre completamente diferente al mío, estaba cariñoso, no paraba de cogerme la mano, de decirme que no me iba a dejar así como así. Era la primera vez en mi vida que le escuchaba decirme algo parecido. Me puse a llorar como una tonta, supongo que se me juntó el susto con la emoción.
Pasé un tiempo agobiada, no me centraba en el curso, y decidí pedir anulación de matricula para que no me contaran las convocatorias. Mi padre salió del hospital y yo empecé a trabajar en una cafetería cerca de casa. El salario no me convencía mucho para el trabajo que hacíamos, pero algo era algo, seguí un tiempo, y luego cambié de trabajo, eran menos horas y mucho mejor remunerado.
Acabó el verano, se me pasó en un vuelo, empecé de nuevo el ciclo, que cabezota soy...jeje. Por el momento en cuanto a chicas....seguí conociendo gente.....tuve alguna pequeña historia por ahí, pero nadie especial, hasta que en mi vida apareció Inma a mis 22 años (larguitos).