Cambios.
Hace tiempo, una persona insistió mucho en intentar que comprendiera que la vida era un constante cambio, y que solo una persona que se adaptara y los aceptara podría ser feliz.
Visto de esa forma se podría pensar que hablaba de conformismo. Y aquí, una rebelde sin límite le rebatía, pocas veces nos entendíamos a ese menester.
Los cambios no son hechos aislados, ni fortuitos. Muchos los provocamos nosotros mismos. La mayoría de veces, no los queremos, nos obcecamos en agarrarnos a lo que tenemos, que no siempre es lo que nos conviene.
Y esos cambios, se podría decir que son lo que aporta la sal de la vida, sin ellos, la "vida" seria aburrimiento, no lloraríamos ni reiríamos. Todo se vería reducido a una insulsa rutina, a personas "sin sombra" deambulando de un lado a otra, casi me atrevería a decir "personas sin emociones".
Y es que, hay otra persona, que me dijo mucho tiempo atrás, que para reir, primero hay que llorar, y luchar, que ni siquiera los premios de la loteria caen por azar.
Pero como cambian las cosas, que "cambiada" me encuentro. Todo gira y gira en este caos-"sin sentido". Es un tiempo difícil, para mí, actualmente, pero también es bueno.
Mi mejor regalo, mi cambio personal. Esta última persona de la que hablo, hace unos años tb me dijo, que es un peligro enorme intentar cambiar algo sin tener idea del "que" ni del "como" hacerlo.
Ella que tanto alardeaba de seguridad, lucha, independencia, y coraje. Ella que yo tanto admiraba, cambió sin saber que cambiaba, ni a donde le llevarían los cambios. No sé hasta que punto puede ser feliz, a día de hoy, bajo mi punto de vista tiene lo que quería a costa de sacrificar sus principios. Me encantaría conversar algún día con ella para enseñarle "el cambio" que ella tanto decía que yo necesitaba, que razón llevaba.
Es una pena, que por su afán de supervivencia a toda costa, no le pueda mostrar "quien soy", pq no se lo merece.
Desde aquí, gracias por enseñarme a ver en lo que no me quería convertir, por poner dentro de mí, algunas semillitas que han ido creciendo, germinando, y floreciendo con el paso de estos últimos seis años.
Gracias a tí, mi primer gran amor, me dí cuenta que no sé vivir detras de unas puertas, escondiéndome del mundo.
Visto de esa forma se podría pensar que hablaba de conformismo. Y aquí, una rebelde sin límite le rebatía, pocas veces nos entendíamos a ese menester.
Los cambios no son hechos aislados, ni fortuitos. Muchos los provocamos nosotros mismos. La mayoría de veces, no los queremos, nos obcecamos en agarrarnos a lo que tenemos, que no siempre es lo que nos conviene.
Y esos cambios, se podría decir que son lo que aporta la sal de la vida, sin ellos, la "vida" seria aburrimiento, no lloraríamos ni reiríamos. Todo se vería reducido a una insulsa rutina, a personas "sin sombra" deambulando de un lado a otra, casi me atrevería a decir "personas sin emociones".
Y es que, hay otra persona, que me dijo mucho tiempo atrás, que para reir, primero hay que llorar, y luchar, que ni siquiera los premios de la loteria caen por azar.
Pero como cambian las cosas, que "cambiada" me encuentro. Todo gira y gira en este caos-"sin sentido". Es un tiempo difícil, para mí, actualmente, pero también es bueno.
Mi mejor regalo, mi cambio personal. Esta última persona de la que hablo, hace unos años tb me dijo, que es un peligro enorme intentar cambiar algo sin tener idea del "que" ni del "como" hacerlo.
Ella que tanto alardeaba de seguridad, lucha, independencia, y coraje. Ella que yo tanto admiraba, cambió sin saber que cambiaba, ni a donde le llevarían los cambios. No sé hasta que punto puede ser feliz, a día de hoy, bajo mi punto de vista tiene lo que quería a costa de sacrificar sus principios. Me encantaría conversar algún día con ella para enseñarle "el cambio" que ella tanto decía que yo necesitaba, que razón llevaba.
Es una pena, que por su afán de supervivencia a toda costa, no le pueda mostrar "quien soy", pq no se lo merece.
Desde aquí, gracias por enseñarme a ver en lo que no me quería convertir, por poner dentro de mí, algunas semillitas que han ido creciendo, germinando, y floreciendo con el paso de estos últimos seis años.
Gracias a tí, mi primer gran amor, me dí cuenta que no sé vivir detras de unas puertas, escondiéndome del mundo.