Mis peores 9 meses
Amargada, cabra loca, desesperada, descontrolada, medio esquizofrénica, depremida, rabiosa, cabreada, todo eso y más fueron los efectos secundarios de compartir con ella 9 meses de "convivencia". 80 m2 y no cabíamos las dos en la casa, todo eran broncas peleas absurdas provocadas por ella y sus celos-posesivos enfermizos.
Durante ese tiempo sufrí lo indecible, aguanté lo inaguantable.
No podía llevar nadie a casa, ni compañer@s de clase, ni amig@s entendieran o no, todo el mundo era recibido con malas caras y nada de respeto. Llegó un momento que esa gente que iba a casa a visitarme tampoco querían ir, se sentían tan incomod@s que me dijeron que fuera de mi casa quedaríamos donde hiciera falta, pero que allí no iban. No les podía decir nada, si llevaban razón. En su lugar yo hubiera echo igual.
En un principio era medio sostenible la convivencia, después de aquella primera "bronca", estuvo distante iba a su aire, pero cuando vió que yo también iba a mi aire empezó todo. Las peleas tontas, los comentarios ofensivos, y algo de machaque psicológico. Como vió que ni con esas Estherifubia iba a seguir detrás suya, intentó el acercamiento.
Un sábado, a eso de las ocho de la tarde me sonó el móvil. Era el número de su novio. Si, su novio. Yo sabía que no era él, que era ella. Lo cogí.
-Si?, quién es?
-Soy yo cuerpa, que haces? te pillo ocupada?
-Pues estaba cenando, por?
-Hoy sales? no te irás a la capi?
-No salgo, no me apetece.
-Que tú no sales?? la fiestera no sale? eso no me lo creo yo, venga va anímate, vamos a salir un rato, que éste se va a su casa que mañana trabaja.
-No me apetece salir Yoana, estoy cansada.
-Venga cuerpa, en hora y media te espero en mi casa, pasa a recogerme y nos tomamos algo, que tenemos que hablar.
-Venga vale, pero no me hagas esperar como siempre.
La recogí, y nos fuimos al bar de un amigo a tomar la primera copa, no se habló de nada importante, todo era como si nunca hubieramos tenido problemas. Estaba esperando a ver cuadno empezaba a decirme algo, quizás esperaba escuchar alguna disculpa amable, pero no pasó.
Nos fuimos a los pubs, y estando en uno de ellos, como a eso de las dos de la mañana, entraditas ya en alcohol, la veo mirarme y casi con lágrimas en los ojos me da un abrazo. Me quedé paralizada sin saber que hacer, luego le respondí al abrazo, por inercia. Le pregunté que le pasaba. Me dijo que me echaba mucho de menos, que yo estaba rara, distante, que era como si no nos conocieramos apenas, que iba muy a mi bola, que desde que iba con chicas ella era como si no existiera.
Mi respuesta: mira Yoana, yo soy la misma de siempre, no he cambiado, pero ahora estoy haciendo mi vida igual que tu haces la tuya, la relación tan estrecha que teníamos no puede seguir porque quien lo pasaba mal y quien sufría era yo, no tú. Las cosas cambian, yo sigo yo, tú amiga, tú compañera de piso, pero comprende que no voy a estar toda la vida detrás tuya. Tú nunca vas a estar conmigo, y tengo que empezar a mirar por mí.
Ella: pero nena, te echo mucho de menos, me siento muy sola, estás en casa y es como si no estuvieras, ahora no paras de salir, siempre estás por ahí fuera, te han cambiado. Estoy pasando por problemas, problemas muy gordos, ya sabes tú lo que es mi vida, que mis buenas caras son solo fachada. No te acuerdas de mí.
De nuevo yo: lo siento si te sientes sola, no es por vengarme ni nada, pero yo me he sentido mucho tiempo así, teniéndote tan cerca y viéndote tan lejos. Pérdoname por lo que te voy a decir, pero tus palabras paracen ser más las de una persona enamorada, que las de una amiga.
Me abrazó, y la abrazé. Necesitaba ese abrazo, necesitaba hacer las paces, aunque nunca volviera a pensar en conquistarla. Quería que la amistad se pudiera recuperar. Pero pasó lo inesperado. En mitad del pub, un "pub hetero", lleno de gente que nos conocía, con amigos de su novio a escasos dos metros de nosotras, me cogió la cara y me dió un pico. Me quedé perpleja, mirándola con cara de "qué estás haciendo?". Me volvío a dar otro pico.
-Pero Yoana, que haces?
-Besarte, no lo ves?
-Estate quieta, no vuelvas a hacer eso.
Se me acercó.
-Dame un beso. No me hagas que te lo pida otra vez.
-No te doy ningún beso, aquí no, tienes los amigos de tu novio al lado, los has visto?.
-Si, y me da igual, no le puedo dar un beso a mi mejor amiga o que?
-Que te da igual? pues a mí no, no quiero líos.
-Dame un beso Estherifubia, por favor.
-Te he dicho que aquí no, si quieres nos vamos a otro lado.
-No, aquí.
-Pues entonces nada, coge el bolso y el abrigo, que te acerco a tu casa y yo me voy a la mía.
Camino de su casa el silencio nos invadia. Llegamos a su casa.
-Buenas noches cuerpa.
-Buenas noches Yoana.
Durante ese tiempo sufrí lo indecible, aguanté lo inaguantable.
No podía llevar nadie a casa, ni compañer@s de clase, ni amig@s entendieran o no, todo el mundo era recibido con malas caras y nada de respeto. Llegó un momento que esa gente que iba a casa a visitarme tampoco querían ir, se sentían tan incomod@s que me dijeron que fuera de mi casa quedaríamos donde hiciera falta, pero que allí no iban. No les podía decir nada, si llevaban razón. En su lugar yo hubiera echo igual.
En un principio era medio sostenible la convivencia, después de aquella primera "bronca", estuvo distante iba a su aire, pero cuando vió que yo también iba a mi aire empezó todo. Las peleas tontas, los comentarios ofensivos, y algo de machaque psicológico. Como vió que ni con esas Estherifubia iba a seguir detrás suya, intentó el acercamiento.
Un sábado, a eso de las ocho de la tarde me sonó el móvil. Era el número de su novio. Si, su novio. Yo sabía que no era él, que era ella. Lo cogí.
-Si?, quién es?
-Soy yo cuerpa, que haces? te pillo ocupada?
-Pues estaba cenando, por?
-Hoy sales? no te irás a la capi?
-No salgo, no me apetece.
-Que tú no sales?? la fiestera no sale? eso no me lo creo yo, venga va anímate, vamos a salir un rato, que éste se va a su casa que mañana trabaja.
-No me apetece salir Yoana, estoy cansada.
-Venga cuerpa, en hora y media te espero en mi casa, pasa a recogerme y nos tomamos algo, que tenemos que hablar.
-Venga vale, pero no me hagas esperar como siempre.
La recogí, y nos fuimos al bar de un amigo a tomar la primera copa, no se habló de nada importante, todo era como si nunca hubieramos tenido problemas. Estaba esperando a ver cuadno empezaba a decirme algo, quizás esperaba escuchar alguna disculpa amable, pero no pasó.
Nos fuimos a los pubs, y estando en uno de ellos, como a eso de las dos de la mañana, entraditas ya en alcohol, la veo mirarme y casi con lágrimas en los ojos me da un abrazo. Me quedé paralizada sin saber que hacer, luego le respondí al abrazo, por inercia. Le pregunté que le pasaba. Me dijo que me echaba mucho de menos, que yo estaba rara, distante, que era como si no nos conocieramos apenas, que iba muy a mi bola, que desde que iba con chicas ella era como si no existiera.
Mi respuesta: mira Yoana, yo soy la misma de siempre, no he cambiado, pero ahora estoy haciendo mi vida igual que tu haces la tuya, la relación tan estrecha que teníamos no puede seguir porque quien lo pasaba mal y quien sufría era yo, no tú. Las cosas cambian, yo sigo yo, tú amiga, tú compañera de piso, pero comprende que no voy a estar toda la vida detrás tuya. Tú nunca vas a estar conmigo, y tengo que empezar a mirar por mí.
Ella: pero nena, te echo mucho de menos, me siento muy sola, estás en casa y es como si no estuvieras, ahora no paras de salir, siempre estás por ahí fuera, te han cambiado. Estoy pasando por problemas, problemas muy gordos, ya sabes tú lo que es mi vida, que mis buenas caras son solo fachada. No te acuerdas de mí.
De nuevo yo: lo siento si te sientes sola, no es por vengarme ni nada, pero yo me he sentido mucho tiempo así, teniéndote tan cerca y viéndote tan lejos. Pérdoname por lo que te voy a decir, pero tus palabras paracen ser más las de una persona enamorada, que las de una amiga.
Me abrazó, y la abrazé. Necesitaba ese abrazo, necesitaba hacer las paces, aunque nunca volviera a pensar en conquistarla. Quería que la amistad se pudiera recuperar. Pero pasó lo inesperado. En mitad del pub, un "pub hetero", lleno de gente que nos conocía, con amigos de su novio a escasos dos metros de nosotras, me cogió la cara y me dió un pico. Me quedé perpleja, mirándola con cara de "qué estás haciendo?". Me volvío a dar otro pico.
-Pero Yoana, que haces?
-Besarte, no lo ves?
-Estate quieta, no vuelvas a hacer eso.
Se me acercó.
-Dame un beso. No me hagas que te lo pida otra vez.
-No te doy ningún beso, aquí no, tienes los amigos de tu novio al lado, los has visto?.
-Si, y me da igual, no le puedo dar un beso a mi mejor amiga o que?
-Que te da igual? pues a mí no, no quiero líos.
-Dame un beso Estherifubia, por favor.
-Te he dicho que aquí no, si quieres nos vamos a otro lado.
-No, aquí.
-Pues entonces nada, coge el bolso y el abrigo, que te acerco a tu casa y yo me voy a la mía.
Camino de su casa el silencio nos invadia. Llegamos a su casa.
-Buenas noches cuerpa.
-Buenas noches Yoana.
Comentario:
bueno,pero la historia no termina ahi no?? ojalá y mejore
Comentario:
Lo increible es,que muchas hemos vivido y sentido lo mismo.........son historias patrón que repiten.Peroaquí estamos....animo!!